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¿Nunca os habéis planteado hacer una locura? Pues yo si, no ha sido la única pero os contare porque tarde tanto en hacerlo, se trata de un tatuaje. Ya se que más de uno se dirá y que tiene de “locura” pues para mi si lo era.Hacia ya tiempo que daba vueltas a la cabeza y pensaba en ello, veía a las más jóvenes con tatuajes de lo más chiquitos y lindos ó algunos espectaculares. Me quedaba como una niña pequeña embobada y me decía por dentro, eso si es ser valiente con lo que tiene que doler!.
Una tarde mientras paseaba por las Ramblas de Barcelona me plantee que si no lo hacía aquella tarde no seria capaz. No sabia ni donde debía dirigirme solo había oído en una ocasión que en aquellas callejuelas era fácil encontrar donde podría hacérmelo.
Andaba acompañada por mi inseparable amiga Elena, las dos íbamos en un principio de compras. Estaba cercana la Navidad así que eran de esos días que te apetece salir y ver las luces encendidas y el ajetreo de la gente por ir de compras, como si acabara el mundo en dos días. Así sin más le dije a ella que me sentía con fuerzas para pasar ese dolorcillo que seguro habría que pasar, ella se echo a reír pensando que no estaba hablando en serio.
La mire fija a la cara y le dije que si, que de aquella tarde no pasaba, y sin darnos cuenta bajando Ramblas hacia el mar nos adentramos a mano izquierda a una de esas calles tan concurridas, con la suerte de encontrarnos una joven que iba repartiendo propaganda de una de esas tiendas que hay de todo, pendientes, piercengs, en fin de todo lo que en aquel instante me interesaba, me acerque a ella, le comente si hacían tatuajes, a lo que ella con una sonrisa me dijo que si.
Se ofreció acompañarnos ya que estaba más escondido de lo que yo podía imaginar y fue como descubrí Espiral, así se llamaba el lugar de “tortura”, en aquel instante para mi era eso, comprenderéis entonces porque me lo había pensado en tantas ocasiones, nunca he sido una mujer digamos valiente, el dolor es algo que no suelo soportar, pero eso si una vez metida en ello, antes morir que dejar escapar un ligero atisbo de dolor.
Elena ya andaba mirando de reojo, como diciendo que una vez en el lugar seguro que no me atrevería a tamaña locura, tened en cuenta que estamos hablando de una mujer y me sentía como una niña haciendo una maldad. Ya dentro del local, nos atendió una mujer llenita de piercengs en la cara, fue de lo más amable y le comente el tatuaje que deseaba, me enseño una especie de catalogo, pero después de andar mirando no veía lo que yo buscaba, mientras estábamos en ello, entraron tres chicos para tatuarse empezaron a comentar que uno de sus amigos se había puesto a llorar mientras le hacían un tatuaje en el estomago, bueno al escuchar eso a mi me entro un sudor frío por la espalda y Elena se sonreía con una mueca irónica, a lo que me hice la “sueca”.
Me acerque a la chica y le dije que no veía nada que me gustara que ya tenia una idea de lo que quería hacerme y no acertaba a encontrarlo, a lo que ella respondió que me atendería Claudio, salio del interior de la tienda un hombre joven de unos 30 y pocos años, alto, moreno y en verdad que muy atractivo, se acerco a mi con una sonrisa y le dije lo que tenia en mente que era una brujita, pero algo sencillo.
Me comento que no era un problema que en unos segundos me hacia un dibujo, que esperase unos minutos fuera. Mientras esperaba me acerque a mi amiga y me senté de nuevo. Fue cuando ella me dijo:
-Si ese chico es el que tatúa me dejo hacer lo que sea!.
La verdad que es ese instante no pensaba yo mucho en nada, solo que en unos minutos estaría pasando por unos instantes de dolor y todo por un capricho, pero soy tan cabezota que no quería echarme atrás por nada . A los pocos minutos salio de nuevo de la trastienda Claudio y me enseño un dibujo que me pareció de lo más lindo, había entendido perfectamente lo que yo quería y asentí con la cabeza, entre nerviosa y asustada, me hizo pasar dentro de la trastienda .
Habían varios utensilios a los que apenas preste atención, solo salio de mis labios si podía ir al baño, todo debido a lo nerviosa que estaba, luego al salir del baño, me indico con la mano que me acercara a él y que ya estaba todo dispuesto y me pregunto:
-¿Donde lo quieres?
Le señale con la mano que lo quería en la cadera derecha, digamos que cerca de la nalga, yo llevaba una falda con medias y tanga, no era premeditado sino que fue mera casualidad, no me gustan los pantys. Siendo de esa forma no tenia que desprenderme de las medias, había una camilla y un espejo en frente me baje la falda hasta debajo del muslo derecho y en aquel instante os aseguro que no sentí ni pudor ni vergüenza alguna, solo quería que aquello acabase cuanto antes, se acerco con el dibujo y lo pego como si fuera una pegatina.
Me dijo que me mirase al espejo por si era el lugar donde le había indicado antes con mi mano, me di media vuelta y observe donde lo había colocado y nuevamente dije si con un movimiento ligero de la cabeza, fue entonces cuando me miro a los ojos y con una sonrisa me dijo:
-No tengas miedo, esto no duele apenas, mira mi brazo este si es un tatuaje grande! Si me dejas trabajar, te aseguro que apenas te darás cuenta en 10 minutos lo termino.
Solo acerté a sonreír y aún tuve el atrevimiento de decirle que si la hacia sin pelo, se lo agradecería, soltó una carcajada y empezó a ponerse los guantes, mientras me indicaba que me acostase en la camilla de lado.
Durante esos interminables 10 minutos que yo creo que fueron más, me porte como una niña buena apenas abrí la boca, solo oía el ruido, qué era bastante parecido al dentista cuando te hacen una limpieza, pero en este caso sentías un dolor punzante en la piel ,tenían música de fondo puesta, él se apoyo en mi cadera para trabajar mejor, sentía como sus manos trabajan encima de mi como si yo fuera un lienzo y él con su pincel automático que no dejaba de hacer ruidos, solo podía descansar apenas unos segundos ,en cuanto cambiaba de color, lo bordeo de gris y la hizo en negro con sombras.
Y de esta forma termino mi “tortura” me levante, me lo cubrió y me explico que debía hacer en unos 10 días los cuidados que debía de tener con esa brujita que me había tatuado. Pero al salir ya de la trastienda me esperaba con cara de impaciencia mi amiga que me sonrió al verme, fue cuando Claudio me dijo:
- En cuanto pasen los 10 días ven a verme, quiero ver como ha quedado y si tienes cualquier problema o duda, me llamas, por cierto ¿como te llamas?
- Me llamo Laura. Gracias por todo.-
Y tuvimos a la salida tema de conversación, entre otras cosas le conté con detalle ya que solo sentía un ligero escozor, ya no tenia ese miedo que me había invadido instantes atrás, al tiempo que no dejaba de pensar porque me había citado ese chico para volver de nuevo, deseche pensamientos extraños, y salimos ambas a celebrar que ya tenia mi brujita tatuada.
Al cabo de los días comenté de nuevo con Elena si me acompañaba para enseñar esa obra de arte que llevaba yo en mi cadera, a lo que no pudo ser, así que fui sola.
Entre en la tienda y salio Claudio, me reconoció al instante no me dio tiempo a decirle nada solo dijo:
-¿Como anda mi brujita? Con una sonrisa .
No sabia que contestar, solo surgió de mi una ligera sonrisa, solo acerté a decirle:
-Bueno no sabia si venir o no, pero también sentí la necesidad de pasar para enseñarte lo bien que ha quedado y que no he tenido ningún problema.
-Bien pasa adentro y con tu permiso le haré unas fotos, luego me servirá para ponerlo en el catalogo.-
Al tiempo que decía eso, me fije que cerraba la puerta no sin advertir mi sorpresa en los ojos.
-Tengo que cerrar hoy estoy solo y de esta forma no nos molestaran.- Al tiempo puso el letrero de cerrado. Bueno no le di más vueltas, no se porque pero este hombre me inspiraba confianza tenia un acento muy bonito y le pregunte de donde era, también era una forma de hablar de algo mientras él iba preparando la cámara de fotos.
-Soy de Maldonado (Uruguay), de la “Suiza de América del Sur”, lo conoces?
-Pues no tengo el placer, pero se que tenéis unas playas muy bonitas.
-Bien pues ya esta listo, si me muestras a esa brujita te haré unas fotos ¡
Me di la vuelta y me vi. reflejada en el espejo, el mismo que unos días antes me había visto en el con expresión menos relajada y hasta diría yo que con miedo, pero esta vez era distinto, detrás tenia a Claudio apuntándome con la cámara de fotos y baje mi falda hasta debajo del muslo derecho, llevaba un tanga negro y medias, por un instante vi. como se fijaba más en mi tanga que en su “obra de arte” alargo un dedo y lo paso por encima de mi tatuaje.
-Esta muy suave, ha quedado perfecto, espera pondré un poco de crema encima le dará algo de brillo y así saldrá mejor.
Unto su mano de una crema y la paso por encima de mi tatuaje, en aquel instante me estremecí, creo que él lo noto, porque fijo sus ojos en los míos a través del espejo, solo le sonreí con un leve rubor que subió hasta mis mejillas, no sabía que decir , pero esos dedos rozándome me hacían sentir algo más que rubor, apoye mis manos en la camilla y cerré los ojos.
Fue cuando sentí que sus dos manos terminaban de bajar mi falda hasta dejarla caer en el suelo, seguí con los ojos cerrados , esperando de alguna forma sabía que iba a pasar algo entre nosotros, le tenia detrás de mi, con una mano seguía masajeando mi tatuaje con la otra notaba como me presionaba hacia él ,estaba excitado lo notaba contra mi cadera sin darme cuenta empecé a mover mi cadera en círculos para que me sintiera más.
Dejo de acariciarme y se unto ambas manos y siguió con el masaje en mis glúteos, paso ambas manos por delante y empezó a hurgar en mi sexo, yo separe algo más mis piernas para darle paso y me incline hacia adelante reposando la mitad de mi cuerpo en la camilla , empezó a desabrocharme la camisa, me abandone por completo a sus caricias ,empezó a besarme la espalda, el cuello, cada palmo de mi piel la besaba con besos cortos, note como su lengua paseaba por mi como si fuera un pincel.
Abrí los ojos y observe como se quitaba la camisa y desabrochaba su vaquero dejándole caer al suelo, tenía el brazo derecho completamente tatuado con un dragón, siguió acariciándome con una mano rozaba de una manera suave mi clítoris, y con la otra empezó a rozar con sus dedos en mi culo , no sin dejar de besarme y morder mis hombros y cuello y casi sin darme cuenta note como algo duro y caliente empezaba a penetrarme por el culo mientras no dejaba de acariciar mi sexo, note una envestida algo precipitada que hizo salir de mis labios un ligero grito de dolor y placer, me erguí apoyada, mientras me “sacudía” con su pene por detrás, me había tomado por las caderas contra la camilla, con ligeros movimientos de cadera le oía gemir mientras acercaba sus labios a mi oído sin dejar de morder y lamer mi lóbulo, lo agarre con la mano por el cuello contra mi, quería sentirle lo más cerca posible de mi, deseaba fundirme en él, era un placer maravilloso sentirle dentro de mi, mientras no dejaba de jadear , el oírle me excitaba mucho más.
Con las manos le empuje hacia atrás, dándole a entender que quería más de él, se separo y me di la vuelta sentándome en frente de él le agarre por el pene con suavidad y le indique el camino hacia mi vagina eche mi cuerpo hacía adelante y con las piernas me enrosque en su cintura, mientras con ligeros golpecitos, fue entrando despacio nuevamente en mi, lo atraje hacia mi y lo bese no podía parar de hacerlo sentía la necesidad de gozar hasta el final sin dejar de besarle y así llegamos ambos a rozar el cielo en un alarido de placer.
Ese fue mi capricho que acabo en placer.
Diabla
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