El abogado
 Diabla
Cuantas veces hemos tenido que ir en busca de un abogado, espero que pocas , no es algo que sea del agrado de nadie, en mi caso fue por temas laborales, tenia una serie de problemas en el trabajo y sin tener ni idea de cómo poder solucionarlos, así que preguntando, una amiga me indico que conocía un despacho laboral y que ellos me echarían una mano.

Me dio el teléfono y llame se puso una Srta. con voz metálica que al instante me paso con un tal Sr. Márquez , era una voz de lo más varonil, matizaba las frases,,vaya que parecía un locutor de radio pero de los que se pueden soportar aunque apenas te interesen las noticias que cuentan. En fin, me pregunto cual era mi problema y se lo conté, fue muy cortes y quedamos en que le llamaría de nuevo antes de vernos, me sugirió una seria de papeles que no tenia a mano y con ello darle detalles del asunto que en cuestión me interesaba.

Nuevamente le llame al cabo de un par de días ya con los papeles en mano, y así pude volver a escuchar esa voz tan bonita. Seguí contándole los problemas que tenia en el trabajo, se extendió más de lo  que yo pensaba, no sabía ya que pensar si es que era así por norma, ó es que tenía poco trabajo en aquel instante. Me comento que lo mejor ya sería el poder vernos y así aclarar un par de detalles, puesto que lo mío había de pasar por el Juzgado de lo Social, ya que preveíamos un despido improcedente y por supuesto yo no estaba de acuerdo en nada, por ello acudía en su ayuda ya que en términos legales no tenia ni la más ligera idea de cómo actuar.

Una vez ya en casa, estaba cansada, agotada y preocupada y sonó mi teléfono y mi sorpresa fue que era mi abogado, quería que pasase por el despacho y así empezar a formalizar el papeleo, de esa forma quedamos para el día siguiente vernos. Pero no pudo ser al día siguiente tuve que salir aprisa mi madre no andaba muy bien de salud y tuve que anular la visita. Después de este percance, quedamos de nuevo pero algo tarde y me desplacé a las oficinas. En honor a la verdad ya sentía curiosidad solo le había oído en varias ocasiones y ese hombre tenía una voz preciosa.

Iba en el ascensor hasta que llegue al octavo piso y vi la puerta con el nombre de él, Javier Marqúez y llamé al timbre, me abrió la puerta una srta. la de la voz metálica, me hizo esperar apenas unos segundos y me acompaño hasta el despacho, cuando se abrió la puerta le vi. sentado detrás de su despacho, llevaba un traje marino con camisa blanca y corbata, se levanto y me saludo con un ligero apretón de mano y me fije en su cara, era moreno con ojos oscuros la tez morena, verdaderamente era un hombre atractivo con una sonrisa infantil o me pareció a mi, era como si le conociera de tiempo atrás, una sensación extraña al tiempo que sentí un ligero escalofrío cuando note su mano en la mía.

Me estuvo contando todo a lo que me avecinaba en cuanto a mi trabajo y demás, no dejaba de sonreír, detrás de mi se escucho un ligero golpe en la puerta, era la Srta. que se despedía, ya era tarde, yo hice un gesto como diciéndole que por mi, podríamos seguir otro día él al instante lo entendió y me dijo, que si no tenia prisa él tampoco ya que aquellas horas nadie podía molestarnos. Creo que cuando dijo eso, me sonroje como una colegiala, él pensar que estábamos solos los dos me hizo pensar en una fantasía de las más locas, nunca me había pasado nada parecido, digo el sentirme tan atraída por alguien que apenas conocía y que era la primera vez que tenia enfrente.

De pronto se fue la luz, di un respingo en la silla donde estaba yo sentada, fue cuando note su mano que me tomaba la mía, diciéndome que no me preocupara que era algo que últimamente solía ocurrir, ya que en la calle habían obras y era  como una costumbre. Aquellas horas la mayoría de Oficinas estaban  cerradas. Vi su sombra, se levantaba de la silla y se acercaba a mi, me levante rápidamente y echándome hacía atrás, tropecé con algo y perdí el equilibrio, al instante él me agarro por la cintura y se acerco hacía mi, contuve la respiración, no sabía que hacer o decir, seguía la habitación a oscuras, solo sentía su perfume y apenas sin poder pensar, me beso, todo fue algo precipitado, pero me deje llevar por el momento y cerré los ojos. Deseaba lo mismo, besarle ,fue un beso largo suave, pero al tiempo con una ansia que parecía que la vida se nos escapaba por momentos, me fue empujando suavemente contra la mesa y note como sus manos iban recorriendo mi espalda ,mi cuello, el pelo y bajaban de nuevo hasta mis caderas, una vez en ellas se apretó contra mí, sentí un ligero dolor en mis nalgas que se apretaban contra la mesa mientras él seguía empujándome contra la mesa hasta llegar a tumbarme en ella, todo ello sin dejar de besarme deslizando su cabeza por encima de mi pecho, mientras con sus manos iba desabrochándome la camisa sin dejar de besar mi piel, rozando su lengua por encima de mi sujetador, iba bordeándolo, como si su lengua fuera un pincel, siguió bajando despacio,  sus manos iban escarbando debajo de mi falda, rozaba sus dedos por encima de mi tanga, yo solo podía gemir de placer, pude reincorporarme y en penumbra pude apreciar algo de su expresión, mientras me despojaba de mi tanga, me quede sentada encima de la mesa separo con suavidad mis piernas y se arrodillo ante mi sexo, fue una sensación maravillosa al notar su lengua como jugueteaba con mi clítoris, daba ligeros toques con ella, eran como golpes suaves, no pude aguantar más y llegue a mi primer orgasmo, apenas pude reprimir un grito de placer mientras le apretaba la cabeza contra mi sexo.

Por unos segundos me quede quieta y exhausta ,solo escuche un susurro que me decía:

-Todavía hay más, solo hemos empezado!, observe como se quitaba la camisa sin prisas y desabrocho su pantalón , me agarro por las caderas y me acerco a su pene, acabó de quitarme la camisa y con las yemas de los dedos bajo mis tirantes del sujetador, mientras besaba mis hombros , ya estaba otra vez excitada , fue cuando de un golpe penetro en mi vagina, un gemido de placer se escapo de mi garganta y con mis piernas le rodeé la cintura contra mi , así una y otra vez contra mi cuerpo, de esta forma llegue de nuevo, al tiempo que le oí gemir de placer, ambos habíamos llegado al orgasmo.

El resto os lo dejo a vuestra imaginación, hubo más “visitas” y otras laborales.
 
 

Diabla
 
 

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