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La conocí un verano, en una isla turística donde trabajaba. Charli, así la llamaban a veces, aunque su nombre era Carlota. Grande, con caderonas y mucha teta. Estaba para darla bien, y tenia un acento tropical que prometía placeres. Me pilló desengañado del amor y del sexo, arrastrando una relación entre el reproche, la distancia y la rutina.Yo le sacaba 11 años, y ya sabía que aquello no me llevaba a ninguna parte, era demasiado joven para mi, tenia que pasar por cosas que yo tenia ya olvidadas,...excusas.
Desde que me sedujo , cuando quiso y como quiso, yo ya no tuve voluntad para resistirme a nada. Con ella descubrí que se puede follar cansado, follar enfermo, follar y no dormir en días, follar durmiendo.
Yo era uno mas para ella, ella era una menos en mi vida, pero a pesar de sus infidelidades manifiestas al principio, nació el deseo. Yo pensaba que aquello era absurdo , que terminaría al llegar el otoño... mientras follábamos como si fuera la ultima vez, como si fuéramos a morir mañana.Eros y Tanatos , la excitación a través del miedo a que pase el tiempo y llegue la muerte.
Mi trabajo era agotador y peligroso pero yo me despreocupaba , solo deseaba que llegara la noche para que ella llamara a la puerta, bajito, y yo la abriera. La noche era del sexo, y yo la veía hermosa con la luz de la luna, una falsa rubia , con acento dulce.
Al ser yo mayor, era más perverso, así que la sometía a mis caprichos sexuales para renovar mi deseo mientras recuperaba las fuerzas después de frenéticas cabalgadas.
A veces comía mermelada de fresa en su coño o chocolate en su ano. Otras le azotaba el culo su tremendo culo al que antes había besado y la poseía a cuatro patas con un vibrador , agarrando y retorciendo sus pezones. Siempre quería más, pero cuando estaba ya un poco descansado, tenia invariablemente que metérsela hasta el fondo moviendo un pulgar en su culo o se ponía malhumorada e insoportable. Se corría gritando y durmiéndose con mi pene dentro de puro agotamiento. Siempre quería mas, aunque el verano iba pasando y el somier se iba rompiendo , así que muchas noches en la playa, entre las rocas de la bahía o en mi coche seguíamos follando.
Llegó el final del verano, yo me marchaba, ella se quedaba. No la quería imaginar durmiendo con otro , hablando por teléfono, viéndonos en viajes sin sentido.
Yo le deje de gustar y ella empezó a cansarme, tanto porro tanto copas y juerga, tanto pájaro en la cabeza, siete kilos perdidos... excusas.Era sencillo,deje de esperar la muerte dentro de su coño, empecé a pensar que viviría mas allá de lo previsto y me marché antes de que se fuera el deseo como se fue el buen tiempo. Ella jamás se conformaría con menos.
No se de ella, donde anda o como vive; algo tan intenso no podía acabar en amistad. Pero siento envidia, envidia de los que se crucen con Carlota, charli para los amigos, y tengan el placer de degustar su pasión y su cuerpo. Si la ven trátenla bien, les dará un volcán entre sus piernas y un paraiso entre sus tetas. Jugara con su miembro y se lo comerá y lo tragara como fruta tropical, sorbiendo los jugos y estrujando los testículos. Les meneara el culo a una distancia mínima de su cara, les...No se lo que hará pero seguro que les gusta tanto como a mí..
Charli, si el universo y el tiempo son circulares, follaremos de nuevo, sudaremos juntos en un pequeño camastro y volveré a metértela pensando en la muerte.
Sr. Burns
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