Trabajos en grupo
Courtney Love
Mi profesor de “Historia de la Arquitectura y Urbanismo” nos ha puesto un trabajo para realizar en grupo, y ya se sabe que los arquitectos son excesivamente perfeccionistas así que hay que hacerlo muy bien. El profesor ha sido quien ha distribuido los grupos, esta vez los vamos a realizar en parejas y a mí me ha tocado con Pablo, un chico al que conocí hace ya 5 años, cuando ambos empezamos la carrera, es el típico chico que aún no siendo particularmente guapo tiene un morbo impresionante.
Quedamos en su casa puesto que tiene un estudio en el que trabajaremos tranquilos; llego a su casa y él me abre la puerta, y cuando llevamos un tiempo trabajando voy a la nevera a por unas coca colas, cuando entro en la cocina veo que Víctor, su compañero de piso, está también ahí, e intuyo que acaba de salir de la ducha ya que sólo tiene puesto un albornoz y el pelo mojado del que caen gotas hasta sus labios.
-Hola Víctor, hacía mucho tiempo que no te veía.
-Hola encanto, sí la verdad es que llevo tiempo un poco perdido, pero Pablo me dijo que vendrías a hacer un trabajo y he decidido quedarme en casa por esta vez ;)
Llego hasta la nevera y abro la puerta para coger la coca colas y en ese momento Víctor se acerca a mí y pega su cuerpo a mi espalda, me giro frente a él, y noto como está cada vez más cerca de mí, y como siga acercándose no sé si voy a resistirme o voy a ir directa a su cuello, Víctor siempre me ha gustado y teniéndolo tan cerca recuerdo aquella noche de sexo salvaje que tuve con él hace 2 años.
Continúa acercándose, su cuerpo está completamente pegado al mío y noto como su lengua está acariciando mi cuello, su erección empieza a notarse cada vez más, esa parte de su cuerpo dura y erecta está frotándose en mi cintura, y está consiguiendo que me excite…
Desabrocho su albornoz y lo dejo caer al suelo, su cuerpo desnudo, atlético y excitado está totalmente expuesto a mí, su pene rígido me señala y yo quiero que vuelva a ser mío por esta vez.
Me quita la camiseta y nota que no tengo sujetador, mis pezones no pueden estar más excitados, él los mordisquea mientras yo empiezo a estar súper mojada, sus manos me desabrochan el pantalón y me lo quita con brusquedad junto con el tanga, muy mojado, noto como mi excitación ha hecho crecer a mi clítoris que está a punto de estallar, estamos totalmente desnudos en la cocina, excitados deseando ser partícipes de una buena sesión de sexo, me coge y me sienta sobre la mesa, abre mis piernas de forma que mi coño totalmente depilado, está expuesto a él quien lo observa y ve como mis fluidos de excitación chorrean por mi muslo, dirige su boca hasta mi coño y empieza a lamerme el clítoris con la maestría que recordaba mientras sus manos rodean mis tetas, las masajea y acaricia.
Me incorporo y ahora es él quien está sentado sobre la mesa, su poya lubricadísima me pide que la engulla y no hay nada ahora mismo que me apetezca más que eso; comienzo a lamerle el rabo moviendo mi lengua ágilmente alrededor de su glande, recorriendo toda su anatomía, su cara es el reflejo de lo mucho que le está gustando lo que hago.
En ese momento aparece Pablo por la puerta, y se queda unos segundos mirándonos, perplejo, sin poder decir nada, simplemente disfruta de lo que está viendo y su pantalón comienza a apretarle debido a la erección que se está formando bajo él.
Ahora mismo me da igual tener este observador, incluso me pone más a mil, así que me parece estupendo que se quede donde está y que no se vaya ruborizado.
No aguanto más, necesito sentir como una verga erecta y lubricada como la de Víctor entra dentro de mí, y me hace gemir de placer, así que me siento encima de Víctor y le pido que me penetre de una vez que no aguanto más y que necesito que esté dentro mío ¡ya!
Me encanta sentir esa sensación cuando su poya penetra mi coño y va entrando lentamente haciendo el movimiento majestuoso y vibrando con la leche cargada dentro de su poya.
Mientras Víctor y yo estamos gimiendo, desinhibidos e inmersos en el maravilloso mundo de la sexualidad, Pablo está masturbándose y pidiéndonos que no paremos, que sigamos y que no cesemos de gemir.
Yo estoy galopando encima de Víctor y estoy disfrutando como nunca, Víctor está a punto de correrse, no puede esperar más la excitación puede con él, y yo necesito correrme encima suyo, estoy a punto de llegar al orgasmo, ¡sí! Ya llego, ya llego y me corro encima de Víctor, el cual ha metido su poya a punto de eyacular en mi boca y yo la chupo enérgicamente y él acaba corriéndose en mi boca, con tal cantidad de semen que éste sale de mi boca y chorrea por la comisura de mis labios deslizándose por mi cuello.
-Ah Dios mío qué a gusto! Ha sido todo un placer encanto, dijo Víctor
-Ya lo creo, baby, sigue siendo usted tan bueno como lo recordaba, contesté yo.
Y en ese momento escucho como la leche de Pablo sale de su cuerpo producto del orgasmo que acaba de sentir.
Nos limpiamos, nos vestimos y Pablo y yo seguimos haciendo nuestro trabajo, y es que ya se sabe que los arquitectos somos amantes de las buenas formas….
por Courtney Love