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Creo que aquellos años del Colegio Internado para Niñas,fueron los más felices de mi vida.Desde pequeña hasta jovencita estuve en aquel Colegio de mis recuerdos. Vivía rodeada de chicas de mi misma edad, y con ellas compartí dulces e inolvidables momentos.
Cuando crecí pude notar que algunas chicas me atraian más que otras, en realidad,las había de todos tipos,rubias, morenas, colorinas..y así. Nuestros juegos eran muy divertidos y emocionantes, simplemente consistían en una penitencia o castigo si una perdía el juego.
La penitencia era muy sencilla, había que abrazar y besar en la boca a una determinada chica. De esta manera, y gracias a este juego ingenioso, tuve la oportunidad de besar y abrazar a las chicas que me gustaban, en más de una oportunidad. Otro de mis grandes placeres era entrar a la sala de clases y sentir el intenso aroma a mujer, diversos olores se mezclaban en un perfume excitante. Pero mi vida cambió cuando llegó al colegio una chica llamada Paula,ingresó a los cursos superiores y era tal vez, dos o tres años mayor que yo.Una belleza de piel blanca, buena estatura,ojos color miel, largo pelo castaño en fin... un ángel que ahora caminaba por los patios del Colegio.Me conformaba con mirarla y hacia todo lo posible por pasar cerca de ella, me gustaba sentir su perfume de chica mayor, oir su voz, sentir su presencia. Ella no tardó en notar mis miradas de chica tonta y enamorada. Creo que también le agradaban mis ojos verdes y nuestro cabello era casi del mismo tono. Pero estoy segura que su mirada era solamente de simpatía y así cada vez que nos cruzabamos, me sonreía. Una sonrisa que aceleraba mi corazón y me ponía del todo nerviosa.
Hola,¿ como te llamas?Un día me sorprendió con esa pregunta, me tardé en contestar por que nunca había visto de tan cerca sus bellísimos ojos, ni su pelo flotando en la brisa de la tarde.
Me llamo Pilar, contesté con una voz ridícula, pero me dicen Pili, y...mi voz se trabó en ese momento.
Yo me llamo Paula me dijo al notar mi dificultad en hablar, acercandose luego para besarme en la mejilla. Sus aromas invadieron todos mis sentidos entonces quedé como una piedra, inerte sin saber que hacer. Paula me sonrió y me dijo que podiamos ser amigas si yo lo deseaba y que podía ayudarme con mis estudios. Si claro, dije yo, tan suavemente que estoy segura que no me escuchó.
Bien Pili, si me necesitas puedes ir a estudiar a mi cuarto y yo te ayudaré, o podemos solamente conversar si así lo deseas. Luego se alejó de mi para reunirse con el grupo de chicas mayores. Mis compañeras me despertaron de mi ensoñación, pues aún disfrutaba del beso más dulce que había recibido en mi vida. Ahora mi sueño dorado era ir a su cuarto y pedir que me ayudara con mis estudios, luego de mucho pensarlo, una tarde cualquiera llamé a su puerta y ella me recibió con dulces besitos y me hizo pasar a su cuarto.Aún vestía su uniforme de colegio, vestón azul oscuro y blusa blanca,falda del mismo color.
Todo esto la hacía lucir mas bella y me costaba mucho esfuerzo poner atención a las materias que estabamos estudiando. Cuando me disponia a marcharme, me detuvo y me dijo que me quedara sentada en mi silla, se ubicó detrás mio y comenzó a darme un delicioso masaje en mis hombros.Estás muy nerviosa y tensa, me dijo; debes relajarte,soltar tus musculos, esto te ayudará.
Oh que delicia sus dedos finos y perfumados sobre mis hombros, masajeando mi cuello, mis brazos..su cabello tocando el mio con suave ritmo.
¿Estás mejor?, preguntó. ¿Ves que esto ayuda mucho?.
Si, dije yo saliendo de mi extasis. Paula se despidió de mi con dos besos y en adelante nuestras sesiones se repitieron con igual placer para ambas.
Ahora solo vivía para ir a su cuarto o para encontrarla en los patios del Colegio, era la más bella de las chicas mayores y era mi amiga,¿no era eso maravilloso?.
Llegó una tarde de sábado la cual no pude salir para a visitar a mi familia, pensé que sería una tarde horriblemente aburrida, pero de pronto supe que Paula tampoco había salido y se encontraba en su cuarto. Tomé mi libro de Historia y Geografía y fui donde ella, aún yo vestía mi uniforme de colegio. Me recibió como siempre, tal vez un poco más cariñosa que de costumbre, y me dijo que lucía muy bien con mi uniforme.¿Sabes Pili? ese tono azul va muy bien con el verde de tus ojos..tambien resalta el color de tu piel.
Me sentí muy halagada y le pregunté si podiamos estudiar.
Claro que si, contestó Paula, pero antes dime si conoces el juego de las penitencias.
Si, le dije yo; se trata de que si pierdes, debes besar a una chica. Su compañera de cuarto no estaba, de manera que me dijo que mejor estariamos en la cama que en el escritorio.
Si, dije yo, de acuerdo, sentemonos en la cama.
Una vez allí, Paula me dijo que si ella hubiera perdido el juego debería besarme...
uhmm Si, contesté, si hubieras perdido deberías besarme.
Entonces imagina que estamos jugando y que yo, tu pobre amiga Paulita ha perdido, dijo ella. ¿Qué debo hacer entonces? concluyó.
Un poco nerviosa dije; pues entonces...debes besarme. Pero debo aclararte que se necesitan varias niñas para este juego.
Creo que ella no estaba muy interesada en las reglas del juego por que me tomó del cuello y me dió un intenso y largo beso. Mis ojos se cerraron para sentir el calor y la presión de sus labios,para sentir el sabor de su boca y su respiración en la mia. Cuando ese beso terminó, aún mis ojos estaban cerrados de éxtasis.
Bien Pili, ahora tu has perdido el juego, Qué debes hacer ahora?.
Besarte, la palabra sonaba en mi mente pero no podía pronunciarla. Entonces la besé de igual manera que ella había hecho conmigo.
Vaya, parece que tienes experiencia en este juego, me dijo, fue un beso muy bueno. Pero estás muy nerviosa, tu necesitas uno de mis masajes. Paula me tomó de los hombros y me hizo recostar en la cama, comenzó a hacerme sus ricos masajes pero dijo que mi sweater le molestaba, de manera que pidió que me lo sacara.
Que linda te ves con tu blusa blanca Pili,dijo Paula.Le sonreí y ella continuó con sus suaves masajes, a intervalos mis ojos se cerraban. Pero los abrí cuando sentí que sus dedos estaban soltando los botones de mi blusa de colegio.No sentí miedo, pues le tenía mucha confianza.
Oh que bello sujetador tienes Pilar, me dijo.Que bello color rosado y con tantas florcitas de adorno.
¿Sabes qué? continuó diciendo...estoy segura que tus pezones son igualmente rosados como tu sujetador.
Quise decir algo pero ella se vino junto a mi para besarme en la boca nuevamente, esta vez con mayor intensidad,su sabor y su calor me quitaron cualquier pensamiento de la mente.
Solo quería sentir la magia de su beso, y mientras lo hacía, sus dedos jugaban con mi sujetador hasta que alcanzaron el broche delantero. Sin dejar de besarme,sus dedos expertos liberaron el broche y entonces mis senos quedaron al desnudo. Sus dedos ahora fueron en busca de mis pezones para apretarlos, para rozarlos, para hecerlos girar sobre su eje.
Sentí como la agradable sensación de placer se conectaba con mi sexo,mi boca, mi garganta, mi mente.
Algunos gemidos se arrancaron de mi acusando el placer caliente que iba en aumento. Paula también se excitaba al oír mis pequeños gemidos y aumentaba la presión y la intensidad de sus caricias. Mi sexo estaba comenzando a latir,parecía que tenía vida propia y a pesar que no habían caricias allí, me sentía profundamente tocada. Paula dejó de besarme solamente para ir a mis pechos a rozar su lengua contra mis pezones.Oh Pili, que ricos y calientes son tus pezones, ahora quiero chuparlos suavemente, luego más intenso..luego morderlos.
Así lo hizo, y así fue que cada vez me sentía más excitada y caliente. Pero lo realmente serio fue cuando Paula dijo que iba a sacar mi faldita de colegio.
Te ves muy bien con ella, pero por ahora no la necesitamos, dicho esto, soltó los botones y mi falda quedó lejos de allí. Al ver mis bragas, Paula fue presa de una gran excitación.Tan solo con tocarlas, comenzaron sus gemidos.
Qué bellas braguitas Pili, tan blancas, tan sexy.. oh, las quiero sentir, besar, tocar.. sentir el aroma de tu sexo juvenil.
Sus dedos comanzaron a tocar la delicada tela de mis bragas, jugando con ellas, metiendo sus dedos entremedio de los límites de ellas,sintiendo por sobre la tela, mi tibia humedad y mi vello púbico. En breve, su boca reeemplazó a sus dedos y así pude sentir sus labios rozando el género de mis bragas, sentí su lengua buscando mi humedad, su nariz buscando los aromas de mi sexo caliente y excitado. Era para ella un intenso placer, yo lo podía sentir en sus suaves y eróticos gemidos. Para mi fue placer y suplicio, pues en realidad deseaba su boca y su lengua sobre mi piel y no sobre mis bragas. Pero mi amiga no tardó mucho en hacer mi sueño realidad, me pidió que levantara mis caderas y entonces sacó mis bragas.
Delicadamente las puso entre su cuello para acercarse lo suficiente a mi sexo. Sentí su aliento caliente y luego la tibieza de su lengua que comenzaba a explorar mis labios. Ambas nos sacudimos al primer contacto para luego disfrutar de aquellas húmedas caricias que Paula me estaba ofreciendo con su cálida lengua y labios.Yo estaba enloquecida y creo que ella también, aún cuando todavía su lengua no llegaba a mi punto de máximo placer.Aquel punto que solo conocía la caricia de mis dedos cuando yo me masturbaba. Estaba en estos pensamientos cuando Paula deja de acariciarme y me dice:
Perdí el juego..qué debo hacer ?Le sonreí y le dije:
Entonces debes besarme...
Si, ahora debo besarte, para que sientas tus propios sabores..
Efectivamente, cuando Paula me besó, pude sentir el olor y el sabor de mi propio sexo, era un beso para compartir, un beso que me excitó violentamente. Los dedos de Paula buscaron mi clítoris mientras ella me ofrecía con su propia boca, mi húmeda excitación.
Sus dedos expertos, de masturbadora mayor, no tardaron en desencadenar en mí, un intenso orgasmo que disfruté bajo la presión de su beso pleno de sabores sexules..
Ella me dejó saborear mi placer y se tomó el tiempo mientras mi aliento se recuperaba. Nos miramos con tranquilidad, yo miré sus ojos excitados, ella miró mis ojos extasiados. Mientras acariciaba mi pelo en este momento de tranquilidad, ella me dijo..
¿Sabes que Pili?..creo que en esta tarde he perdido una vez más, y como ya conozco el juego...mi penitencia es besarte, de modo que...
Pensé que se refería a mi boca, pero no era así, la última penitencia era en mi propio sexo otra vez.
Paula separó mis piernas y comenzó nuevamente con su tibia lengua a excitar mi sexo que en segundos ya se había recuperado de las sensaciones anteriores. En esta oportunidad, las caricias fueron la de una experta. Por que todo fue tocado con labios y lengua.
Para un mejor efecto, ella se ubico entre mis piernas de frente a mi y tomando mis caderas para evitar que yo huyera.Su lengua penetró la entrada de mi vagina, luego dibujó el contorno de los labios para detenerse en mi clítoris y lamerlo deliciosamente. Cuando ya era evidente mi segundo orgasmo, ella apretó con más fuerzas mis caderas y aumentó la intensidad de sus caricias masturbadoras.Ambas gemiamos ante el anuncio de un orgasmo maravilloso, todo era intenso movimiento entre nosotras dos. Mi climax llegó y entonces tomé la cabeza de mi amiga para sentir mayor placer haciendo presión de ella sobre mi propio sexo. Nunca en mi vida, a esas alturas, había sentido algo igual, el sexo plenamente.Tampoco había sentido el goce de otra persona manifestarse en mi.
Después de esta visita sabatina al cuarto de mi bella Paula, vinieron muchas más. Poco a poco fui aprendiendo sobre el sexo con la ayuda de su placentera compañía: Es por eso que nunca olvidaré el tiempo feliz de aquel Internado de Niñas, ni tampoco a quien me dió amistad, cariño y placer. Y por cierto, tampoco olvidaré el juego de la penitencia colegial.
Pili
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