Las tribulaciones de María (I)
la sorpresa
 
No era la primera vez que recibía un sobre suyo. Durante mucho tiempo había sido el medio habitual de intercambiarse cosas. Libros, Cd's, revistas y hasta algun regalo más comprometido.

Un mensajero le entrego un sobre blanco. Solo ponía en el sobre: "para María" Tal como lo recibió lo guardo en su pequeño bolso blanco esperando un momento más tranquilo y lejos de las miradas indiscretas de sus compañeros de trabajo. Cuando bajo a desayunar y mientras tomaba su té con hielo, saco del bolso el sobre blanco. Lo abrió ayudándose con el mango de la cucharilla. En su interior solo había una pequeña tarjeta y una llave:

"Esta llave abrirá muchas fantasías. De momento abrirás una taquilla de la consigna del vestíbulo de la estación."

No le hacia falta mas datos, ella sabia a que vestíbulo y estación se refería. La llave la guardo en su monedero. Y acabándose el té volvió pronto al trabajo.

Las horas pasaban lentamente. El reloj parecía que no corría. El trabajo se le acumulaba y la curiosidad no la deja tranquila.

Unos minutos antes de lo habitual recogió la mesa. Cogió su Bolso y se despidió de todo el mundo. Al salir a la calle comprobó de nuevo si llevaba la llave en su monedero. Acelero el paso y se dirigió como cada día hacia la estación. Al llegar al vestíbulo tenia la sensación de que todo el mundo la observaba. Atravesando varios grupos de turistas y gente con prisas se planto ante la gran pared llena de pequeñas puertas verdes numeradas. La llave ya la llevaba en la mano. La 22..Era la 22. Cuando fue abrir la puerta, por los altavoces de la estación ya anunciaban la llegada inminente de su tren. Introdujo la llave, abrió la pequeña puerta y una bolsa negra de papel con finas asas le estaba esperando. Saco la bolsa, cerro la portezuela y guardo de nuevo la llave. Salió corriendo para bajar al anden donde el tren acaba de entrar. La bolsa no pesaba mucho. De un vistazo vio que en su interior había dos pequeños paquetes de color azul oscuro no muy grandes y un sobre blanco.

Subió al tren y tomo asiento. En ese mes de agosto los vagones a esa hora iban vacíos. Se sentó y después de mirar en todas las direcciones y ver que nadie la observaba abrió la bolsa de cartón negra. Saco el sobre. No tenia nada escrito en su exterior. Lo abrió y saco un tarjetón manuscrito.

"Quiero que mañana dejes la llave de acceso a tu jardín en la consigna, yo tengo un duplicado de la llave 22. Mañana por la noche te pondrás tu teléfono celular bajo la almohada y dormirás tranquila que ya te avisare. Para que vayas haciendo boca abre el paquete más pequeño. El otro paquete no lo abras, ya te daré instrucciones."

Respiro hondo y miro de nuevo el interior de la bolsa. Saco el paquete más pequeño. Con la uña delicadamente retiro la cinta adhesiva que sellaba el papel. Envuelto en el papel una pequeña caja cartón negra. Volvió a mirar a su alrededor nadie la observaba. Levanto la tapa y dentro en su interior dos bolas plateadas unidas por un cordón. ¡¡¡¡Unas bolas chinas!!!. Eran unas bolas chinas. Golpeo una contra otra y casi sin desprender ningún sonido vio como ambas esferas vibraban por unos momentos. Sintió un pinchazo en su vientre. Parecía como si sus entrañas estuvieran deseosas de probarlas. El tren se detuvo en otra estación. Un grupo numeroso de jóvenes subieron en estampida rompiendo la tranquilidad. Ella se apresura a cerrar la caja.

Intento leer una revista que llevaba, pero no podía concentrarse. Además, el grupo de jóvenes no paraban de gritar. Enfrente de ella se sentaron un chico y una chica con aspecto playero, no paraban de besarse como si nadie los viera. El chico no dudaba en acariciarle los pechos por encima del pequeño Top lila que llevaba su acompañante. María sentía como su vientre se  estaba despertando. De vez en cuando miraba de reojo la bolsa negra y recordaba su contenido excitante. La joven que tenia delante estiraba las piernas cada vez que su acompañante le volvía a magrear los pechos. María optó por mirar por la ventanilla el paisaje y tranquilizarse.

Cuando estaba próxima su estación se levanto y se dirigió a la plataforma que daba acceso a las puertas de salida. El tren iba lleno de jóvenes sudados y con ganas de sol y playa. Detrás de ella se coloco el joven que había tenido delante de su asiento. Seguía abrazado a su pareja. La plataforma se fue llenando de gente impaciente por bajar y María acaba sintiendo en su espalda la presión de la gente. Algo duro sentía en su trasero. Era evidente que era la verga del joven playero que ya iba empalmado después de tanto "petting". "Lo que me faltaba" penso María. Ella iba ya muy caliente para sentir aquel trozo de carne erecto que  le presionaba sus cachetes. Cuando se detuvo el tren y se abrió la puerta María salió rápido apartándose de aquella marea de jovencitos.
Miro de nuevo que no se había olvidado nada. Su bolso blanco, su bolsa negra y la revista que casi no había podido ojear.

Cuando entro en casa penso  que tenia que conseguir otra llave de acceso al jardín. Sus dos perros fueron a su encuentro para saludarla. Su madre la estaba esperando en la mesa para comer.

Casi sin dirigirle la palabra dio cuenta de la comida con cierta desgana. No tardo en levantarse de la mesa y subir a su cuarto. Se puso delante del espejo y empezó por quitarse la chaqueta negra sin mangas de amplio escote, los pantalones negros y se quedo con su conjunto negro de sujetador y tanga que también de precio le había salido en el Mark & Spencer. Desabrocho el sujetador y sus dos pechos lucían iniestos y duros. Bajo su tanga y observo ese triángulo de vello que cada vez tenia mas peludo. Busco la bolsa negra, saco el paquete grande y lo dejo sobre el armario. Saco la caja negra pequeña y agarrándolas por el cordón negro saco las dos bolas plateadas. Salió al pasillo silenciosamente y se dirigió al lavabo.  Poniéndolas bajo el grifo, las froto con el pequeño cepillo de manos tras poner un poco de gel. Las seco y volvió a su habitación. Cerro la puerta y se tumbo en su cama. Abrió las piernas y con el dedo índice recorrió los labios de su sexo. Esta húmedo, muy húmedo. Levanto un poco la cintura, abrió las piernas flexionadas por la rodilla y paso por su sexo una de las bolas. La  otra colgaba del cordón que la atravesaba. Solo tuvo que hacer un poco de presión para engullirla con su vagina. Se quedo quieta, la sensación era extraña. Pero parecía no ocurrir nada. Coloco la otra bola en la entrada de su vagina y la metió lentamente. Su sexo palpitaba y notaba los dos objetos extraños y algo fríos al principio. El cordón negro quedo colgando como si de un tampón se tratara. No pasaba nada. Movió la cadera cerro las piernas y parecía que aparte de aquella extraña sensación fría no pasaba nada. Se levanto de la cama y flexionando las rodillas y abriendo las piernas, probo de tirar del cordón. Las dos bolas se juntaron y tras el primer golpe las dos esferas vibraron. Ahora estaba una bola en contacto con la otra. Cerro las piernas y ando. Las bolas continuaban chocando. Continuaban vibrando. Un cosquilleo llenaba las paredes de su vagina. Se sentía llena y como si su vagina estuviera ardiendo. Dio un pequeño saltito y el golpe fue mas violento. Las esferas vibraban con una sensación que se iba. De nuevo un paso adelante y otro golpe. Se sentó en la cama y al apoyarse de nuevo las esferas seguían desprendiendo vibraciones. La sensación de constante cosquilleo se combinaba con la fuerte vibración que se producía cada vez que chocaban las esferas. El vientre se hincho. El clítoris se hincho. Sus pechos se hincharon. Cada vibración recorría todo su cuerpo.

Se tumbo boca abajo sobre la cama. Paso su mano derecha por debajo de su vientre hasta alcanzar su sexo y empezó acariciarse lentamente. Moviendo el pubis y la cintura las bolas seguían golpeándose. Su vagina recibía  oleadas de placer en cada vibración. Los pezones duros casi le dolían al contacto con  la cama. Ella movía el cuerpo para restregar sus pezones por el algodón de las sabanas. Su cintura se movía rítmicamente. Sus dedos seguían dibujando pequeños círculos. Su vagina no dejaba de segregar jugos calientes que fluían por sus nalgas hasta alcanzar la cama. Los movimientos sin aumentar de intensidad estaban creando una atmósfera excitante, alargando la sensación de estar al borde del orgasmo pero sin dejar que llegara. Disfrutando cada momento. Mordiéndose los labios, cerrando los ojos. Por su boca un hilo de saliva caí mojando la almohada. Era una situación húmeda y caliente. Los pezones le dolían. El cuerpo hacia tiempo que le temblaba. Si acelerar el movimiento y solo dejándose ir todo su cuerpo se contorsiona y una gran ola recorrió todo su cuerpo tensándolo. Apretando todos los músculos. Apretando el culo, estirando las piernas. Los pies le temblaban. La cabeza se movía con movimientos espasmódicos...

- AAAAAgrrrrrr ....Todo explota....

- AAAAAAhhhhhhhhh no puede reprimir el gemido. Se deja que su cuerpo se relaje sobre la cama. Pero su vagina sigue palpitando. Cierra los ojos y se duerme....

(continuara)

Alatriste

 

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