IRENE  (cine de terror)
 
Aquella tarde el calor apretaba fuerte. Parecía como si todos los arboles se habían escondido y el sol lo llenaba todo. Por mi espalda bajaban gotas de sudor que unas veces eran capturadas por la camisa y otras alcanzaban la cintura del pantalón. La ciudad parecía desierta. Me sobraba tiempo y calor. Al pasar delante de los Multicines, una golpe de aire frío me alcanzo el rostro.  El vestíbulo se veía desierto. Solo un acomodador con gorra dormitaba de pie y la taquillera pasaba el rato haciendo ganchillo.

Mire la cartelera y me di cuenta que no me interesaba ninguna película, pero podría estar un par de horas sin pasar calor.

Al final elegí una película de terror. No son mis preferidas pero tampoco me quería dormir en el cine.

La taquillera me dio la entrada con desgana, el acomodador mascullo alguna palabra.

- Usted mismo, Sala 4 bajando las escaleras, hace dos minutos que ha empezado la película. Cerro la boca y volvió a caer en el sopor.

Seguí sus instrucciones y llegue ante la puerta que un pequeño cartel luminoso indicaba que era la sala que buscaba. Abrí la puerta en la oscuridad y aparte la pesada cortina que daba acceso a la sala.  La pantalla estaba casi a oscuras, solo acerté a ver una pequeña hilera de luces rojas que marcaba el pasillo lateral.  Accedí hasta la fila 7 , dicen siempre que es la mejor. Y busque el centro de la sala. Iba a tientas, con miedo de toparme con alguien. Todavía estaba deslumbrado por la luz exterior y no acertaba a ver nada. Me hundí en el cómodo butacon de amplios brazos y fije mis ojos en la pantalla. Objetivo cumplido, el aire acondicionado refrescaba el ambiente, estaba dejando de sudar.

En la pantalla se sucedían unas imágenes en blanco y negro y en color, sabia que era una película de bajo presupuesto que había triunfado por su originalidad . Mis ojos se empezaron a acostumbrar a la oscuridad. Me di cuenta que delante de mi no había nadie. A mi derecha parecía que tampoco había nadie, mire detrás y tampoco acerté a ver a nadie. Al girar mi mirada y en la misma línea de butacas vi alguien que no acabe de distinguir.

De reojo intentaba descubrir quien mas compartía conmigo aquella sesión solitaria de cine. Intente centrarme en la película.  Cuando de reojo percibí como mi acompañante cinéfilo se levantaba. Se encamino al pasillo y se dirigió al lavabo. Por su melena y el brillo de sus hombros acerté a percibir que se trataba de una mujer que debería  llevar una camiseta de tirantes. Desapareció tras la oscura cortina.

Apenas pasaron tres minutos cuando de nuevo la cortina se abrió, esta vez la escena que transcurría la pantalla se producía a la luz del día, mis ojos ya se habían acostumbrado a la luz y no me costo seguir la silueta de aquella joven que no tendría mas de 30 años. De perfil destacaba un voluminoso pecho. Y cuando  entro en la fila de butacas , percibí que no acaba de acostumbrarse a la oscuridad. Avanzo y avanzo, hasta chocar con mis pies.

- Perdón . musito

Por un instante se quedo indecisa se giro y se sentó dejando una butaca libre entre los dos. Yo me seguía recostado en mi asiento. Ella hizo lo mismo. Con mi mirada iba siguiendo sus reacciones, lo hacia de reojo. La película seguía el ritmo del genero de terror. Presentación, suspense y desenlace de escena, siempre intentando sorprender al espectador. Siempre te presentan a un personaje vulnerable y el peligro que le espera, después dilatan la situación hasta que intentan sorprenderte igual que a la víctima de la película.

Por el rabillo del ojo percibía como si ella también intentar escrutar y saber quien le acompañaba en aquella "Sesión de Tarde". En un par de ocasiones nuestras miradas se cruzaron. La película subía en tensión y el  momento que aquella hacha decapitaba a la pobre víctima, Mi desconocida acompañante lanzo un grito que me asusto mas que la imagen de la película. Me gire y ella se giro.

- Perdón.

-No pasa nada. Le dije bajito

-¿Que? Me pregunto acercando su cabeza para oírme.

-¿Te dan miedo?

Algo dijo y no supe entenderla, Me arme de valor y me senté a su lado.

- Cuando entre en la sala y vi que estaba sola  me arrepentí de haber entrado en a ver una peli de terror. Me gustan pero paso miedo. Me dijo sin dejar de mirar a la pantalla

Solo supe sonreír. No acaba de distinguir del color que tenia el pelo, era entre negro o castaño , la luz de la sala no daba para mas, pero sus hombros brillaban a mínimo atisbo de luz de la pantalla. Era joven y desprendía el olor a crema hidratante de las que se usan después de tomar el sol. En un par de ocasiones nuestras miradas se cruzaron. Parecía como si los dos estuviéramos en el salón de casa viendo la televisión. Ella iba cambiando de posición. Unas veces cruzaba las piernas. Otras se apoyaba en el lado contrario del brazo donde estaba yo. Hasta que en un momento los dos coincidimos con nuestros brazos desnudos en el mismo brazo del sillón.  Ninguno de los dos intento retirarlo. Su brazo estaba caliente, muy caliente.

-¿Has tomado mucho el sol?. Te arde el brazo.

-He estado esta mañana en la playa casi me coge una insolación. Me dijo con un tono muy tranquilo.

Gire la cabeza y le sonreí de nuevo y con el antebrazo no deje de hacer presión sobre tu brazo. Ella en vez de apartarlo lo mantenía y lo movía levemente produciendome una curiosa caricia. Yo esperaba que de un momento a otro me hiciera callar si continuaba hablando. Pero no fue así, parecía que tenia ganas de hablar.

- Tu lo tienes frío. me dijo bajito

- Entre al cine para pasar esta tarde calurosa. aquí se esta muy bien.

-Siii. Espero que me baje la temperatura. Sonrío y volvió a mirar a la pantalla.

Yo me empezaba a desentender de la película y aunque parecía que miraba fijamente la pantalla, estaba mas pendiente de sus evoluciones. Ella separo las piernas y vi como su rodilla se acercaba al espacio aéreo de mi sillón. Parecía todo una provocación. No tarde en enviar mi rodilla a descubrir con que intención iniciaba aquella incursión en mi territorio. Primero fue un roce fortuito. Yo mantuve mi rodilla firme marcando el terreno. Ella ni se inmuto y moviendo levemente la rodilla entramos de nuevo en contacto. Hice un poco de presión a lo que respondió con su resistencia y manteniendo el contacto. Inicie una acción envolvente y con el brazo presione de nuevo el suyo , moviendolo longitudinalmente provocandole una leve caricia. Ella empezó a mover la rodilla haciendo leves movimientos que acababan chocando en mi pierna. Lo hacia rítmicamente. Yo me recosté sobre mi brazo, acercando la cabeza a su espacio . Ella tenso el brazo y también acerco su cabeza. Suavemente se dejo caer y apoyo su sien en mi hombro. Yo suspire. Ella suspiro y no mantuvimos un rato en aquella cómoda postura.

Levante mi brazo y pasandolo por encima del respaldo la acabe abrazando. Ella se dejo hacer y se acomodo en mi hombro de nuevo. Con los dedos de mi mano alcance a acariciarle el cabello sutilmente. Estaba sedoso , tenia un tacto agradable. Su cabeza a penas la tenia a 5 centímetros de mi cara. Notaba su aliento como discurría por mi hombro. Solo tuve que girar mi rostro y dejar un beso en su frente. Ella levanto su cabeza y dejo su carmin en en mi mejilla. Aquello solo fue el principio.

Los dos buscamos nuestros rostros. Retardamos el encuentro. Disfrutamos de esos momentos anteriores al beso inevitable. Los dos éramos conscientes de lo que estaba pasando y queríamos retardarlo, queríamos disfrutarlo. Por fin nos dejamos ir y nuestros labios se hundieron en un largo beso. Al unísono abrimos la boca y empezamos con un intercambio de salivas, mordisquitos y de lenguas. Los brazos y piernas empezaron a hablar solos. Yo con mi mano con la que la tenia asida alcance su hombro y bajando por el tirante de su camiseta llegue el área tierna de su pecho  derecho.  Su piel quemaba. Con la mano abierta abarque todo lo que puede de su pecho. Su pezón empezó a endurecerse bajo la presión de la palma de mi mano. El beso se hacia interminable. Ella paso sus dedos entre los botones de mi camisa y empezó acariciarme el pecho. La suerte de estos modernos cines es que sus brazos se pueden levantar. No lo dudamos. Lo levantamos y nuestros asientos se convirtieron en un amplio sofá.

Ella llevaba una falda corta de tela estampada. Sus piernas las subió sobre las mías y yo con la mano libre alcance acariciarle la cara interior de los muslos. Su mano acabo por desabrochar mi camisa y subía y bajaba su palma por mi pecho jugando con mi bello. Yo no dude en bajarle la camiseta y dejar sus pechos al aire. Hundí mi cabeza y empece a besarle alternativamente los pezones. Ella tirando la cabeza hacia atrás y abriendo las piernas me permitió alcanzar sus braguitas. Presione sus sexo y respondió con un pequeño gemido , seguido de otros mas leves mientras con los labios capturaba sus pezones y se los estiraba. Su mano bajo hasta mi cintura y la deposito en mi entrepierna , enseguida noto que aquel bulto duro que había allí no era mi teléfono móvil. Acertó abrir mi bragueta cuando mis dedos ya estaban separando los labios de su sexo y deslizandose por la piel carnosa y suave de su sexo. Rebusco en mi calzoncillo hasta que pudo liberar mi sexo que se salió erguido. Retiro mi cara de sus pechos y me hizo recostarme en el sillón. Se acomodo y bajo con su cabeza hasta alcanzar con sus labios mi pene. No tardo en engullirlo y inicio un movimiento de arriba abajo con lo cual sus pechos subían y bajaban hasta alcanzar mi muslo. Yo intentaba acariciarselos.

- Quieto, no te muevas. Me dijo tras sacarse el pene de la boca y mirame a la cara. Dejame a mi sola.

Cerré los ojos. y me concentre en aquella fabulosa sensación de sentir su cálida boca como recorría mi pene llenandolo de cálidos jugos. Retiro su cara y mirandome me dijo

-ahora esta bien duro.

Se levanto y haciendome cerrar las piernas se sentó encima de mi, levanto hasta su cintura las faldas , retiro las bragas y agarrando mi pene con la mano lo encañono en su vagina y se dejo caer. "El séptimo cieloooooooo" parecía aquello. pase su mano por su boca, pues sus gemidos eran demasiado sonoros. Ella empezó a morderme los dedos y sin descanso empezó a subir y bajar por mi verga. Con mi mano le ayudaba a subir y bajar agarrandola por el culo, mientras le besaba la espalda y la nuca. El movimiento subió en intensidad. deje libre su boca y pase a pellizcar sus pezones. Parecía que le gustaba y insistí haciendolo cada vez mas fuerte. Su vagina no tardo es empezar a provocar pequeñas contracciones que aumentaron en presión y duración. Con la mano me pellizco el brazo anunciandome que ya le faltaba poco para llegar al "Octavo cielo". Yo empece a mover mi cintura aumentando las embestidas. Ella acabo por apoyar sus manos sobre el respaldo delantero y arqueada formando un puente sobre las dos filas de butacas permitió que mis movimientos fueran mas intensos.

Explotamos a la veces y descargue toda mi excitación en su interior. Cerro las piernas y mi pene salió resbalando de su sexo. Se sentó y dejo su cabeza sobre mi regazo. Desde esa posición arreglo su falda, recoloco la camiseta que la llevaba de cinturón. Levanto su cara , baje la mía un beso suave estampo aquellos momentos. Se levanto y me dijo:

-No salgas ahora, soy muy tímida. Espera unos minutos.

Entre el aturdimiento por la situación y sus palabras me quede observando como desaparecía por aquella gruesa cortina. Espere, y espere y cuando me di cuenta el acomodador me despertaba.

-Que ya acabado la película, su amiga me dio esto para usted. Me dio una pequeña nota que intente ver en la semipenumbra de la sala.

" 555 55 65  solo en horas de oficina, Irene"
 
 

Alatriste

 

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