Accidente de circulación (III)
Marta y yo ya hace tres meses que nos encontramos una vez a la semana. Los Jueves, ella va al gimnasio, y una hora antes de que termine la clase paso a recogerla y vamos a mi casa.

De cada uno de nuestros encuentros podría escribir un relato puesto que ambos gozamos de todas y cada una de las posibilidades que nuestros cuerpos nos proporcionan.Tengo que reconocer, que Marta es extraordinariamente sensible e inteligente. Todos los secretos que le he ido mostrando, ella los asimila con facilidad y luego los interpreta y mejora como pasados por el tamiz de una artista.

Los sabe combinar y mejorar, de manera que la “alumna” sorprende y supera a su iniciador. En fin, una delicia para ambos; (para mi quizás un poco mas, puesto que mi ego se siente muy halagado, y experimento la satisfacción del que enseña, al ver a su pupila mejorar día a día).

En otra ocasión os contare alguna de las etapas, hoy mi relato se centrara en la experiencia de la semana pasada.

La fui a recoger como de costumbre; tras unos minutos de espera salió del gimnasio acompañada de otra chica de cuerpo despampanante. Ambas entran en el coche. Marta me daba un beso cariñoso y volviendo un poco la cabeza, dice:

- Esta es Aurora, vendrá con nosotros, este es Ignacio..., el chico de que te hable.

- Hola...

- Hola.

- Hoy vamos a ir a mi casa... me dejáis en la esquina a mi primero y luego subís vosotros dos juntos, dice Marta. Aurora, tú ya sabes el piso.

Estoy realmente desconcertado y no tengo idea de lo que pretende. Procedemos según el plan y tras dejar a Marta, busco aparcamiento. Aurora, sale del coche y me espera en la acera. Vaya cuerpazo que tiene, además con los veinte años que debe tener, tiene una cara de niña de no haber roto un plato nunca.Sin embargo, tiene la expresión de contrariada y le falta poco para poner morritos de niña caprichosa.

Llegamos al piso de Marta. Nos recibe a cada uno con jovialidad y dueña de las situación.

Pronto se da cuenta de que Aurora y yo somos desconocidos y no hemos empezado muy bien.Marta nos conoce a ambos y es muy inteligente, así que pronto consigue encontrar puntos en común. En pocos instantes, los tres no encontramos en medio de una conversación distendida y agradable. Marta, nos interrumpe diciendo:

- Bueno, ya ha llegado la hora de trabajar, Aurora ¿vamos?. Tú quédate aquí, dice dirigiéndose a mi.

Se van hacia las habitaciones interiores y yo me quedo solo, desconcertado y pensativo. ¿que estará tramando?. Mientras lo pienso, mi polla empieza a revolverse dentro del pantalón; ambas mujeres están “para mojar pan”

- Ignacio, ven, oigo que grita.

Me levanto y avanzo por el pasillo mirando por las puertas que hay abiertas. Por fin llego, donde están ellas. Parece la habitación de invitados.Aurora esta subida sobre una especie de taburete y viste un vestido largo de noche, muy ceñido de color vino tinto. Unos finisimos tirantes sujetan el vestido de amplio escote que a duras penas le tapan los pechos. Estos parecen a punto de salirse, pues son grandes y los tiene muy levantados.El vestido se ciñe a su cintura y luego se acomoda a las curvas generosas de sus caderas y culo. Termina por caer hasta la altura de los tobillos.

-¿que te parece? ¿estará guapa?, me pregunta Marta.

Yo no logro articular palabra y hago un gesto afirmativo con la cabeza. Definitivamente, mi polla ya esta bien despierta.

-Tiene que ir a una fiesta, con muchos famosos y no sabemos que vestido le sienta mejor, me aclara. - A ver... pruébate este otro, le dice Marta.

Aurora, gira un poco el cuerpo, se desprende de los tirantes y el vestido cae a sus pies. Se coloca las manos, en un gesto de pudor, tapándose los pezones. El resto de su cuerpo queda ante mi solo tapado por una pequeñas braguitas tanga. Marta de acerca otro vestido, ahora negro, para que se lo pruebe.Mientras se lo esta poniendo, Marta se acerca a mi y me susurra al oído:

- Te gusta, ¿eh?, y su mano se desplaza por encima del bulto que tengo en el pantalon y lo acaricia con delicadeza.

El segundo vestido le sienta igual de bien que el primero y sugiero que lleve el de color vino que es un color que me gusta mas a mi. Mientras que se lo quita, Marta me besa con pasión. Al separarnos, vemos a Aurora con cara de niña despreciada. Sin soltarme a mi, Marta extiende su brazo y atrae a Aurora hacia ella. La besa en los labios. Olvidándose de mi, Aurora se abraza a Marta y se dejan caer sobre la cama. Con destreza, Aurora logra desnudar completamente a Marta y sus cuerpos se entrelazan en largos abrazos y besos interminables.

Tengo la sensación de estas allí de mas, pero no puedo apartar mis ojos de tan delicado espectáculo.
 
Ahora, Marta esta boca arriba y Aurora de rodillas con el cuerpo de Marta entre las piernas, Le chupa las tetas y le pasa la lengua por la punta de los pezones. Poco a poco se fue desplazando hacia su cintura, caderas y finalmente hundió su cara entre las piernas de Marta. Esta se contorneaba y gemía, a medida que Aurora iba explorando los distintos rincones.

Yo me había sentado en una butaca, desnudo, contemplando la escena. Me cogí la polla con la mano y empece a frotarla con ganas.

El culo de Aurora, todavía con las bragas puestas se movía delante de mi, mientras que su lengua comía sin descanso el chocho de Marta, quien gemía cada vez mas seguido y fuerte. Aurora, cambio de postura y Marta se abrió completamente de piernas delante de mi. Tenia el chocho completamente rosado y brillante a causa de sus jugos. Se fundieron en un largo beso mientras de Aurora le acariciaba con suavidad el chocho. Poco a poco le fue metiendo el dedo hasta que pareció hundirse. Con su mano, Aurora comenzó a hacer diversos movimientos por los muslos, pubis y culo, y a continuación su dedo entraba y salía con rapidez.

Marta, no podía reprimir pequeños gritos de placer, hasta que movió con violencia sus caderas, levanto la cabeza de la cama y gimió largamente. Su cuerpo quedo inmóvil y como desparramado encima de la cama, mientras que Aurora pasaba su mano con suavidad por encima de todas aquellas curvas maravillosas. Mientras tanto, yo me tuve que contener varias veces para no terminar la paja que había empezado hacia un largo rato. Tras unos instantes de silencio, Marta pareció recobrar el aliento y se rescosto en la cama.

-Vamos ... Aurora, ahora te toca a ti, dijo.

La beso dulcemente y le quito las braguitas. Le frotó con ternura entre las piernas y le obligó a separarlas. Ante mi apareció otro chocho exuberante y jugoso que pedía a gritos que lo follasen. Poco a poco lo fue acariciando hasta que quedo abierto como una flor ante mi.

-Acércate Ignacio... , me dijo Marta, no podemos dejar que vaya a la fiesta sin estar completamente preparada.

Prácticamente me lance a la cama. Bese primero a Marta y me coloque encima de Aurora.

Hundí la polla hasta el fondo y me detuve unos instantes. Note como su chocho me aprisionaba con fuerza.  Sin sacarla, moví las cadera lentamente a la vez que notaba como se iba abriendo a mi y se humedecía abundantemente. Empezó a gemir y a retorcerse debajo de mi. Marta, mientras tanto, nos contemplaba recostada junto a nosotros y de vez en cuanto me acariciaba el culo y los huevos con una expresión de complacencia. Los tres parecíamos gozar de la situación y nos relamíamos de gusto.

Como vi que no podría aguantar por mucho tiempo, empece a moverme. Al principio lentamente y mas tarde, deprisa y con fuerza, ... con ganas de metérsela toda entera.
Justo antes de llegar a mi deseado orgasmo, note como Aurora, se contraía y gemía, hasta que al final quedo inmóvil como una muñeca rota. Me recosté entre las dos y disfrute de aquel momento tan maravilloso. Marta, nos regalo a ambos con diversas caricias como agradecimiento por el espectáculo que le habíamos dado. Inconscientemente, Marta dijo

- Que lastima que Pedro (su marido) no este aquí, y Aurora, también sin pensarlo demasiado, le dijo

- ¡Organizaremos una fiesta los cuatro juntos!.

Así fue, como me enredaron para volver a su casa en una fiesta todos juntos.

Lo que ocurrió en esa fiesta..., os lo contare en otra ocasión.

Deverano

 

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