Nerea y Sara 
 
Aquella tarde de sábado, cuando ya se escapaba el verano, Nerea fue a casa de Sara. Llevaban días sin verse y quisieron estar un rato juntas antes de salir de copas por la noche.

Sara y Nerea tienen esa complicidad de amigas que les había servido en multitud de ocasiones para consolar sus pequeñas desgracias. Este verano las cosas no habían cambiado mucho. Amores no correspondidos, amistades que se pierden, vivir....eso mismo.. Vivir. Lo difícil que parece a veces vivir.

El verano para Sara había sido especialmente duro, salía de una relación que nunca había acabado de funcionar, de sentir como la generosidad de dar no había sido correspondida. A veces inexplicablemente nos enamoramos de aquellas personas que poco o ningún caso nos hacen.

No era una tarde especialmente calurosa y todavía faltaban una horas para anochecer. Todavía no era momento de vestirse para  ir en busca de aventuras como en tantas ocasiones habían hecho.

Estas muy morena. Dijo Nerea

No te creas, solo ha sido UVA y algo de piscina. Este año no he ido a la playa.

Yo tampoco he ido y eso que al comienzo del verano tenias ganas de ir.

Pues ya pocas posibilidades nos quedan para ir a la playa. Esto se acaba. Dijo refiriéndose al verano.

¿Vamos mañana? ¿Vamos las dos solas? Hace tiempo que no lo hacemos. Le dijo Nerea a Sara

¿Mañana? . Veremos, a mí me da pereza. Además, no estoy depilada.

Vaya tontería, ¿no tienes alguna maquinilla de afeitar?

Si claro. Pero todo me da pereza.

Venga, anímate y mañana nos lo pasaremos divertido viendo esos ligones que intentan lucirse como si estuvieran en una pasarela. Ja jajaja. Lo que pasa que me tendrás que dejar un biquini.

Aquí solo tengo tres y están pasados de moda. Aunque si vamos en Top-less no hace falta que sean muy modernos tengo un par de tangas que te estarán bien. Son muy elásticos. A mi uno me va pequeño. Dijo Sara mientras se iba a su habitación  a rebuscar por los cajones.

Nerea la siguió hasta la habitación. Y allí las dos empezaron a mirarse las prendas.

Este te ira bien. Le dijo Sara mientras con las manos le enseña un tanga negro. Yo no me lo pongo me va estrecho. Y se me salen los bigotes por los lados..jejeje.

Yo no tengo problema ya sabes que me gusta llevar el vello recortado.

Nerea se quita los pantalones y dando se la vuelta se quita  las bragas. Se pone el tanga y después de ajustárselo bien y levantando la camisa que llevaba se lo enseña a Sara.

Ves!!  te queda bien, ya te lo decía yo.

Mientras dice esto Sara se quita los téjanos y en el mismo movimiento arrastra las bragas hasta los pies. Da un paso para liberarse de la ropa y se pone un tanga de color azul marino. se lo estira por la cinturilla elástica y lo acaba de colocar. Formando un triángulo invertido que destacaba n su vientre. No era la primera vez que ambas sin ninguna vergüenza se desnudaban una delante de la otra.

Te tendrías que depilar, tienes mucho vello en el pubis. Dice Nerea.

Ya, pero me da pereza, una vez lo intente y entre que no me veía bien y después me pico unos días ya desiste de hacerlo.

¿Quieres que te depile?

Venga ya. jajaja. Respondió Sara.

Nerea le lanza una mirada de complicidad. Sara piensa que si alguien de confianza se lo podía hacer esa era Nerea.

Pero es que con la maquinilla es un rollo, después pica mucho.

No te preocupes, ¿ no tienes crema depilatoria?

Si, si que tengo.

Pues venga ya. Seguiremos el proceso que hago yo. Trae una toalla y veras

Nerea extiende la toalla sobre la cama. Sara aparece con  la crema depilatoria. Las dos tienen la sensación de estar haciendo una travesura. Se miran y se ríe.

Oye no te rías, que a mí estas cosas me dan corte. Dice Sara

No te preocupes lo haré muy profesionalmente. A mí también me da corte. Pero hay confi...¿no?

Sara se tumba en la cama sobre la toalla extendida debajo de su culo. Abre las piernas y apoyando los pies flexiona las rodillas. Nerea viene del cuarto de baño, con otra toalla  más pequeña, Una tijeras, una maquinilla y una crema hidratante. Sara por un momento se siente algo ridícula, tumbada sobre la cama, abiertas de piernas y con su mejor amiga  dispuesta a hacerle un trabajito de alta peluquería.

Primero las tijeras. Dice Nerea.

¡ Estamos locas!. Exclama Sara al ver la imagen de Nerea entre sus piernas, reflejada en el espejo.

Nerea separa un poco mas las piernas de Sara y busca una postura cómoda para su trabajo de artesanía. Primero se dedica, usando la mano como peine, a ir cortando las matas de pelo mas larga.

Lo tienes muy espeso y largo.

Años de dedicación. Le contesta Sara mientras mira el techo de la habitación.

Poco a poco Nerea va despejando el entramado de pelos rizados. Lo hace despacio, como si lo hubiera hecho toda la vida, cogiendo unos cuantos pelos, estirándolos y cortándolos por la parte más baja. Los pequeños tirones que recibe Sara le van provocando sensaciones placenteras. Es una zona muy delicada. Los pelos castaños oscuros y rizados se van amontonado sobre la toalla. Sara siente cosquillas de vez en cuando. Nerea le pide que este quieta.

Después de reducir la pelambrera.  Sara va al lavabo a buscar un poco de gel y mojar la toalla. Sara sigue quieta siguiendo las evoluciones de Nerea. Nunca había tenido la cara de una mujer observándola de cerca todas sus intimidades. Una extraña sensación le recorría el cuerpo. Intentaba no sentir aquella excitación que le estaba provocando la situación.

Nerea extiende el gel y humedece con la toalla empieza a frotarle el vientre con la toalla. El gel se va convirtiendo en espuma. Le separa las piernas para alcanzar mejor las ingles. Y con cuidado de no tocarle ninguna parte sensible consigue dejar todo el pubis dispuesto a la acción de la maquinilla.

Primero empieza por la parte superior reduciendo el tamaño del triángulo velludo. Sara escucha y sienta la maquinilla como actúa.. Esa es la parte más sencilla. La cuchilla a su paso arrastra la espuma y el vello rebelde. Dejando una piel suave y sedosa.

Uffff. suspira Sara

Ja ja ja, tranquila que ya acabo.

Cuando las manos de Nerea separan el muslo para acceder a la ingle. Sara nota como su corazón se acelerando e intenta quitarse de la cabeza pensamientos inquietantes. Nerea pasa la cuchilla desde la ingle hasta llegar al borde abultado del labio del sexo de Sara. Después repite en el otro lado. para terminar le  levanta el culo y acaba con los pelos rebeldes que tiene entre su sexo y el ano.  Las piernas de Sara responden con pequeños movimientos en cada pasada de la cuchilla. Después de limpiarle con la toalla y retirar los restos de jabón y pelillos se unta los dedos de crema depilatoria y la extiende por aquellas partes donde asoman las raíces del vello. Nerea observa como aquel sexo ha va cobrando vida. Como el vientre liso de Sara vibraba con pequeños espasmos.

Ahhh. Exclama Sara al contacto de la crema. Esta fría !!!

Enseguida acabamos.

Sara cierra los ojos y se deja llevar por aquellas sensaciones. Siente el aliento de Nerea entre sus piernas. Las manos de esta le estaba proporcionando caricias en partes demasiado sensibles. Sara traga saliva. Nerea levanta la cabeza y busca la mirada de Sara. Esta sigue con los ojos cerrados.

Tía, ufff me estas poniendo cachonda.

Jajajaj, no digas eso que así no puedo trabajar. Además, ahora tendremos que esperar diez minutos hasta que la crema haga su efecto.

Nerea se retira y aprovecha para quitarse el tanga que todavía llevaba puesto. Y acercándose a Nerea le enseña su vientre.

Así te va quedar.

Sara abre los ojos y ve cerca de su cara el sexo de Nerea, Con un pequeño triángulo de vello que acaba sobre los labios. Nunca había visto el sexo de una mujer tan cerca de su cara. Esa imagen le resulta cálida y tierna.

Sara sigue sin moverse tumbada en la cama y con las piernas abiertas. Nerea aprovecha el momento para retirar los restos de vello que hay sobre la toalla.

Pon música, que me aburro. Dice Sara mientras sigue tumbada.

Los compases de unas canciones se oyen en la habitación. Nerea mira el reloj y se postra ante Sara. Con una toalla humedecida empieza a retirarle la crema depilatoria. El trabajo esta casi terminado. El sexo de Sara queda expuesto, como un sexo angelical, los labios carnosos y abultados de Sara ya no esta escondidos entre el vello. Unos pequeños brillos húmedos se destacan entre los pliegues de sedosos de esa piel de color de nacar. Con la mano Nerea le empieza a extender la crema hidratante. Cuando sus dedos recorren la parte exterior de los labios Sara mueve su vientre de nuevo. Nerea se ve tentada y acaba pasándole crema por la parte superior cercana al clítoris. Sara responde con un gemido medio ahogado por la vergüenza.

Perdón !!! le dice Nerea

Que va, tranquila si es una maravilla.

Animada por esas palabras Nerea sigue pasando la yema de los dedos por los bordes del sexo. Levanta la cabeza y comprueba como Sara se esta mordiendo la lengua. De nuevo se centra en la labor y unta de crema  entre el ano y su culo.

Si fueras un tío ya te estaría pidiendo que me lo comieras.

Nerea levanta la cabeza. Sus miradas se juntan y sonríen las dos..

Le separa las piernas y pasa toda la toalla extendida retirando la crema hidratante. Los brazos los pasa por debajo de los muslos para acaba con las manos sobre el vientre de Sara. Ahora ya no es la toalla la que acaricia las ingles de Sara. Ahora son los labios los que empiezan a robar pequeños besos en la piel delicada.  Sara acaricia el cabello de Nerea.  De nuevo los besos se repiten lentamente avanzando por cada rincón. Recorriendo los bordes de los labios y separándolos le  abre el sexo. Nerea sigue las reacciones del cuerpo de Sara para acertar en la caricia precisa. Las manos de Nerea presionan el vientre convulso de Sara. Los besos dejan paso a la humedad de la lengua que va recorriendo cada rincón. Empieza a rodearle clítoris. Sin tocarlo. Evitándolo.

Los muslos de Sara se cierran. Las mejillas de Nerea sienten el calor de su amiga excitada. Nerea también esta notando como su sexo lleva rato palpitando. Nerea aprieta los muslos y siente como su sexo desea ser acariciado. La lengua  de Nerea alcanza el clítoris por un momento. La mano de Sara acaricia la espalda de Nerea. Esta se levanta y quitándose la camisa y el sujetador deja sus pechos libres. Se postra ante Sara e incorporándose un poco y asiéndose el pecho con la mano empieza a pasar su pezón por el sexo de Sara.

No pares, no pares.

Nerea vuelve a buscar con la boca el sexo de Sara y empieza a lamerlo, chuparlo, sorberlo......

Nunca me lo habían hecho también.

Nerea sonríe animada y se aplica en el trabajo. Le reconforta oír las palabras de Sara.

Las piernas de Sara se tensan. Se pone duras. El vientre se mueve espasmódicamente. Los gemidos son cada vez más audibles. Nerea aumenta las caricias pero sin entrar en una carrera desenfrenada. Caricias lentas y suaves pero intensas.....

Sara no aguanta más. Lleva rato sintiendo un orgasmo largo que se va haciendo interminable. Levanta la cabeza y la vuelve a deja caer sobre la cama. Esta en la parte alta de placer. De un momento a otro se derrumbara sobre la cara de Nerea.

Aaaaaaahhhhhhhh

Nerea nota como se corre en su boca. Los jugos de Sara hace rato que mojan su barbilla.

Sara Explota.

Nerea pone su mejilla sobre el sexo de Sara y deja que recupere el aliento.

Pues tenias razón, tu sexo sabe dulce. tienes buenos catadores.

Las dos permanecen sobre la cama. Quietas inmóviles, la música las envuelve. Las dos confundidas y excitadas ya no tienen ganas de salir de copas. Sara abraza a Nerea se apoya con sus pechos en el costado de su amiga. Extiende la mano y buscándole el sexo empieza a corresponder a su generosidad. Hoy están muy bien las dos solas.

Los problemas ya no parecen tan importantes.

Alatriste

 

Volver al Indice de alatriste