La noche de Luna
Hoy es el día y lo sabe. Se ha despertado cachonda pensando en su cita con Lucía para ir a la playa, porque sabe lo que va a pasar entre ellas, lo que debiera haber pasado hace mucho tiempo.

Luna tumbada en la cama únicamente con unas braguitas blancas acaricia su cuerpo, se siente tentada a masturbarse por la excitación, pero se reprime para ella..  por Lucía... su mejor amiga... morena de pelo corto, ojos negros, un cuerpo casi sin formas pero bello... y enamorada de Luna desde hace años. Ella nunca se ha atrevido a hacérselo con Lucía, ha deseado siempre vivir esa experiencia, pero nunca se a atrevido a dar el paso... y hoy es el día.
 
Cuando se encuentran en el coche Luna la besa en los labios
suavemente, casi un roce y Lucía la mira con sus ojos grandes y negros gratamente sorprendida de que Luna la bese y eso la excita mucho.
 
  - ¿Que haces Luna?
 
Luna la mira con una sonrisa angelical y responde:
 
- Solo quererte Luz.
 
En el camino hacia la playa a Luna se le ocurren cientos de cosas que desea hacer con Lucía, mira de reojo como su vestido marca sus  pequeños pechos... como se mueven sus piernas cuando pisa los pedales del coche y para cuando llegan a la playa está tan excitada que se le ha mojado la braguita de biquini. Sacan sus cosas de la mochila, extienden las toallas y las ponen bien juntas y se tumban.
 
- Lucía... ¿me das crema por favor?
 
- Claro Lunita
 
Lucía mira a Luna, su amiga y su amor de toda la vida... Luna... con su melena rubia de piel suave... pechos porporcionados y bonitos, formas de mujer. Luna, con su piel morena por el sol... Luna... y comienza a extender la crema... primero por los hombros, luego continua por los pechos... los apretuja y se le resbalan... es una sensación maravillosa para Lucía, primero uno, después el otro... los soba.... sus pezones... sus vientre... Su mano se entretiene un poco en el borde de la braguita y Luna hace un movimiento suave de caderas, como invitándola a seguir e introduce poco a poco los dedos, como temerosa de que Luna la pare en cualquier momento... pero no, hoy no... y descubre maravillada el coñito afeitado de ella... y pasa sus dedos por la raja... suave... y se encuentra con que está mojada, muy mojada... resbala sus dedos hacia el clítoris de Luna y lo siente ahí, erecto... guerrero... y la respiración de ambas empieza a aumentar su ritmo, al igual que sus dedos.
 
Luna se incorpora despacio y le dice a Lucía:
 
- ¿Tienes algún plan para hoy?
 
Lucía la mira, deseosa de poseer ese cuerpo que tanto ha soñado
 
- No Luna, hoy no he quedado
 
- Creo que será mejor que nos vayamos... pero antes démonos un baño, ¿te parece bien?
 
- Claro que si, vamos.
 
Se entienden sin decir muchas palabras, siempre ha sido así entre ellas y se van a bañar como dos chiquillas... chapotean alegres pensando en lo que va a ocurrir, se abrazan en el agua y se besan largamente. Sus lenguas parecen dos espadas batiéndose en duelo... insaciables mientras sus manos acarician sus pechos, sus culos, sus coños y cuando paran se sonríen, va a ocurrir hoy y las dos lo saben.
 
Una vez en casa de Lucía las dos se miran largamente. Luna se adelanta un poco y se quita su camiseta azul. Sus pechos hermosos saltan ante su acción y se acerca a Lucía, que a su vez ya está quitándose su vestido de tirantes. Sus pezones están a dos centímetros los unos de los otros. Luna mira embobada al espejo que está a su izquierda. Ella y Lucía desnudas, frente a frente, a dos centímetros sin tocarse, sintiendo la respiración agitada de Lucia en su oreja, su aliento de fresa. Mira de nuevo a su amiga y acerca su boca hasta rozar los labios de ella. Lucía saca un poco la lengua y lame suavemente la boca de Luna, hasta que se funden en otro beso profundo y largo, mientras sus pezones se buscan y sus vientres se rozan.
 
Lucía coge la mano de Luna y la lleva a la ducha... se meten y empieza a caer el agua sobre ellas como lluvia reconfortante y fresca. No hablan... no tienen necesidad de hacerlo. Sus manos hablan por ellas. Luna no se cansa de acariciar el cuerpo de su amiga. Besa sus pezones, los muerde mientras le sale un gemido profundo de la garganta y con las manos acaricia el culo y el clítoris de Lucía, lo pellizca para que se ponga duro, como una polla... y lo frota hasta que Lucía se sumerge en un sinfín de sensaciones. El agua las cae encima y ellas no la sienten, Lucía solo siente la mano de Luna mientras abre su coño y lo frota y Luna... ella solo siente los gritos de su amiga, su propia excitación y eso la vuelve loca de deseo.
 
Cuando salen Lucía sienta a Luna en una silla...
 
- Acerca tu culo al borde de la silla Lunis, te quiero comer entera.
 
Luna lo hace y cierra los ojos. Ahora la toca a ella y siente como Lucía abre con sus manos su coñito y mete la boca en él. La lengua de ella lamiendo de arriba a abajo, de abajo a arriba, suave. Luna se agarra fuertemente al asiento de la silla. Sus pechos se mueven en una danza de deseo moviéndose al ritmo de su corazón y sus caderas no pueden parar. Lucía se entretiene mordisqueando su clítoris y ella cree que se va a desmayar de placer, hasta que no puede más y se corre en la boca de su amiga. Un chorro sale hacia la boca de Lucía que lo traga todo mientras que Luna grita y se retuerce en la silla. Lucía cree morir del placer que la da ver a su amor gimiendo y gritando de esa forma y se empeña en no sacar la cara del coño de Luna, pero Luna la detiene:
 
- Vamos a la cama, estaremos más cómodas.
 
Temblorosas aún, se dirigen a la habitación de Lucía y se tumban sobre la cama. Son un hermoso espectáculo, como un cuadro bien pintado. Las formas de Luna son de mujer, curvas por todos los lados, mientras que las de Lucía son aniñadas, su cuerpo es larguirucho y delgado como el de un muchacho y bello, pero la mirada de ambas lo dice todo, dice de su querer, de sus deseos más profundos. Mientras se acarician y ríen sus ojos no pueden apartarse los de una de los de la otra, ahora vuelven a ser dos adolescentes, con risa fresca y feliz...
 
- Luni.. ¿has hecho alguna vez un 69?
 
Luna la mira...
 
- Si claro, con hombres si.
 
- ¿Quisieras hacerlo conmigo?
 
Luna la mira, sus ojos brillan de deseo... su lengua pasa por sus labios entreabiertos, se siente sumergida en un torbellino de emociones...
 
- Claro que quiero, te deseo Lucía.
 
Luna baja a gatas hasta las caderas de Lucía, pasa la pierna por su cuerpo y se coloca para sentir otra vez que va a un sitio donde solo su amiga la ha llevado. Abre con cuidado su coño, así como siente que Lucía abre el suyo y comienzan otra vez en una danza imparable de lenguas. Luna sorbe los jugos de su amiga por primera vez, le gusta su sabor, su olor, la gusta bebérselo todo. Comienza a pensar que se va a desmayar cuando siente un dedo de su amiga rozar el agujero de su culo... y otro se introduce de golpe en su vagina, mientras con la lengua la lame hasta la saciedad. No puede parar de mover las caderas, no puede dejar de comer el coño a Lucia, no puede parar de acariciar sus propios pechos y pellizcar sus pezones... sencillamente ya no puede parar... y en este juego infernal van resbalando de la cama hasta llegar al suelo...
 
- Luna... no te corras!!... quiero que te corras sintiendo tu coño en el mío.
 
Y sin decir nada más Lucía se incorpora y cruza las piernas con las de Luna como si fueran unas tijeras y sus coños empiezan a buscarse.
 
Luna y Lucía se los abren y se frotan, una y otra vez, como dos posesas, dispuestas a todo por unirse, por sentirse... Sus coños están hinchados debido a la excitación, sus clítoris asoman entre los jugos y los labios. Luna no puede parar de frotarse contra el coñito de Lucia, apretándose contra ella, sin parar de gritar, de gemir, de retorcerse en el suelo enmoquetado de la habitación. Sentir su coño en el suyo tan intensamente es lo más maravilloso que ha sentido jamás y se mueven hasta que las dos llegan a un orgasmo glorioso, impactante y único. Luna se corre una y otra vez, le vienen orgasmos uno tras otro y siente que a su amiga la pasa igual, que no pueden parar, siempre hay otro orgasmo para conseguir, unos segundos nuevos y maravillosos de placer que vienen si siguen frotándose sus coño y lo hacen, hasta que se quedan sin fuerzas, rendidas y sudadas en el suelo.
 
Poco a poco se acercan una a la otra, arrastrando los cuerpos agotados, hasta que sus caras quedan frente a frente y se miran largamente.
 
Lucía mira a Luna y la sonríe... va a ser una larga noche para las dos y lo sabe... una larga noche con Luna.

Maika

Volver al Indice
LUNA_G@terra.es