Accidente de circulación (V)
Trataba de moverme entre el bullicio de una discoteca de moda un viernes noche. Una mano se abre paso y me toca en el hombro. Me vuelvo y veo a Pedro muy sonriente.

-Que haces por aquí…me alegro de verte, me dice mientras me coge por la espalda y me arrastra hacia donde estaba él.

-Que quieres tomar… te invito… tomate algo con nosotros, dice.

Miro a ambos lados y veo dos chicas muy monas que prácticamente lo tienen apretujado. Yo, que no tengo ningún plan, veo que la noche puede mejorar y acepto.

-Vaya juerga la del otro día…fue estupendo… hacia tiempo que no lo pasaba igual, me comenta mientras coge de la cintura a las chicas.

-¿Como es que no estas con tu novia?, me pregunta, refiriéndose a Aurora.

- Esa chica esta de miedo y vaya lo bien que os lo montáis , continua.

Invento una excusa para justificarme y a continuación le pregunto por Marta.

-Esta por ahí bailando…que es como mas disfruta…mira … ahí viene.

Intercambiamos unos besos amistosos y se coloca junto a mi frente a ellos tres. Con disimulo, coloco mi mano por detrás le acaricio levemente el culo y se la pongo sobre la cadera.

-Estoy cansada y hay demasiada gente… me voy a ir a casa, dice.

-No fastidies… todavía no he hablado con Martín sobre el negocio del que te hable, dice Pedro.

-Bueno… pues yo me voy y me llevo el coche…dile a Martín que te lleve a casa, un poco malhumorada dice Marta.

Yo me ofrezco a llevarle, quedamos de acuerdo y Marta se va. Hubiera preferido irme con ella, pero no era el día de nuestras citas y no me atreví. A los pocos minutos vino Martin e intercambió unas palabras con Pedro. Mientras las chicas estaban bailando en la pista, me dijo que ya nos podíamos ir. Parecía que la noche se había vuelto a torcer. Pedro me indicó el camino a su casa de la playa, que estaba en una urbanización de lujo. Al llegar me invito a tomar una copa, pero no acepte.

Mientras se bajaba del coche insistió:

- Marta esta en la piscina… ¿no te apetece un baño y luego un trago?. Ahora si que acepte.

Al entrar al jardín, chirrió la verja y Pedro grito:

-Marta, he invitado a Ignacio a darse un baño.

Al llegar a la piscina, Marta ya estaba envuelta en una toalla, me saludo con un gesto de la mano y entro en la casa.

-Venga…vamos…tírate, dijo Pedro al tiempo que se tiraba completamente desnudo.

Por pudor, yo me bañe en calzoncillos. A los pocos minutos empezamos a tener frío y salimos. Nos dirigimos hacia la casa y en la entrada nos esperaba Marta con sendas toallas. Ella se había puesto una camiseta grande que escasamente le tapaba el culo. Ahora si que tenia una expresión relajada y con esa sonrisa amigable que le caracterizaba. Me quite el calzoncillo mojado y me envolví con la toalla. Pedro y yo nos sentamos en el sofá y empezamos a beber una especie de ponche que nos había preparado. Marta se dirigió hacia el equipo de música y se inclino para buscar un CD. Nuestros ojos se dirigieron inmediatamente hacia aquellas nalgas tan bien formadas y hacia aquellas bragitas tan diminutas que llevaba. Intercambiamos una mirada de complicidad y complacencia.
Mientras buscaba, Pedro le sugirió:

-Por que no pones música de baile… le he dicho a Ignacio que te gusta bailar mucho y que lo haces muy bien, mientras me guiñaba un ojo.

-Si…si me encantaría, dije yo, pues ya sabia lo bien que ella se movía.

Sin volverse, y mientras separaba ligeramente las piernas, dijo ella:

-Vale, pero ateneos a las consecuencias

Su culo apuntaba directamente hacia nosotros y sus bonitas piernas hacían un arco perfecto, cuyo vértice estaba coronado por unas bragitas de ensueño. Al comenzar a sonar la música, Marta empezó a mover las caderas y  todo su cuerpo. Finalmente se volvió hacia nosotros, mientras bailaba desplazándose descalza por la habitación como si flotase.
Cuando levantaba los brazos, dejaba al descubierto sus bragitas debajo de las cuales se adivinaba un pubis recubierto de pelo negro. Entre nosotros, intercambiamos miradas de admiración y complicidad. Poco a poco las erecciones que teníamos no podían ocultarse mas, y Pedro se metió la mano debajo de la toalla. Conociendo sus aficiones y las ganas que yo tenia de tocármela, yo también hice lo mismo.  Al poco tiempo, ambos estabamos meneándonosla debajo de la toalla mientras que ella seguía bailando de la forma mas insinuante. Se acerco a Pedro y  tiro de la toalla, dejando al descubierto su mano cogida a la polla.

A él le pareció una liberación y continuo masturbándose ahora sin reparos. Yo sentí algo de envidia he hice lo mismo.  Para caldear mas el asunto, Marta se desprendió de su camiseta dejando que sus tetas la acompañaran libremente en su baile.Viendo que aquello podía durar rato, ambos aflojamos nuestro ritmo y simplemente nos acariciamos la polla manteniéndola dura y dispuesta para lo que pudiera venir. Pedro, acepto muy bien la situación y además no perdía instante para mirar a su mujer, mirar mi polla y la suya.
En algunos lances de su baile, Marta se acercaba a nosotros y alternativamente no pasaba los dedos por la polla que nosotros le ofrecíamos gustosos. Después, se arrodillo delante de nosotros y una con cada mano nos las cogió y meneo ligeramente. Cuando ya vio que estabamos a punto se levanto.

-Sois unos niños muy malos…muy malos…y ahora me voy yo sola a la habitación, dijo con una sonrisa picara y de provocación.

Entre nosotros nos miramos sorprendidos y enseguida reaccionamos, diciendo casi al mismo tiempo:

-¿a por ella?…vamos…ven aquí niña caprichosa.

Entre gritos y risas corrimos por el comedor, ella con las tetas bamboleandose y nosotros con las pollas duras y levantadas que nos impedían correr con naturalidad. Marta, trato de refugiarse en el dormitorio pero llegamos a tiempo de impedir que cerrara la puerta. Al ver que no podía contenernos se quedo de pie junto a la cama. Nosotros nos lanzamos sobre ella y caímos los tres juntos. Mientras que Pedro le sujetaba los brazos yo le quite las bragas, mientras que Marta hacia ver que se resistía.

-Déjame a mi…déjame a mi, dijo Pedro, colocándose encima de Marta.

Esta dejo de forcejear y se concentro en el polvo que le venia.Tras unos instantes, de movimientos frenéticos, mientras Marta decia:

-Asi...así cariño...sigue...si, si...así cariño, a Pedro se le escapo un grito de placer, y quedo inmóvil encima de ella.

Luego se dejo caer hacia un lado y dejo a Marta tumbada con su sexo esperando nuevas sensaciones. Ahora me puse yo y continúe lo que Pedro había empezado. Marta lo agradeció mucho y abrió todo lo que pudo las piernas, enroscándolas a continuación a las mías. Mi polla entraba y salía con facilidad de su chocho ardiente y jugoso, hasta que por fin ella empezó a gemir y luego se corrió. Saque la polla y tras menearla suavemente, también me corrí encima de ella. Pedro, que nos había estado observando con complacencia, ya estaba dispuesto para otro asalto. Tras unos instantes de juego con su mujer, se volvió a colocar encima, y metió su polla de nuevo. Marta, no dejaba de gemir y retorcerse y los orgasmos iban viniendo uno tras otro. Terminamos los tres tumbados y exhaustos, pero con nuestros apetitos totalmente satisfechos.

A partir de entonces, Marta y Pedro fueron mucho mas felices, ya que habían descubierto el sexo de verdad. Mis encuentros a solas con Marta se redujeron, y solamente alguna vez mas coincidimos los tres.

Supongo que ya habiamos terminado una etapa en nuestras vidas.
 
 

Deverano

 

Volver al indice de DEVERANO