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No tenía ni idea de lo que él diría, pero lo tenía claro. Quería darle los buenos días de una forma que él no olvidara jamás. Estaba harta de las insinuaciones y de provocaciones entre ellos que luego no llevaban a ningún sitio, las burlas sobre su frigidez o sobre lo que hacía con sus novios iban a acabar. Además le deseaba tanto... con tantas insinuaciones, palabras con doble sentido que habían intercambiado, ella se sentía atrapada en su propio juego, pero iba a demostrarle a ese cabrón lo que ella podía hacerle. Las ideas pasaban por su cabeza a una velocidad vertiginosa y el deseo se palpaba por cada centímetro de su piel pidiendo a gritos acariciarle..... besarle.... morderle.....chuparle....La puerta se abrió y él entró a su despacho, como cada día. Ella le miró y le sonrió... él se quedo parado, sorprendido de verla en la estancia, sola.
Ella lo vio entrar y su coño empezó a palpitar de deseo... se abría y cerraba como si fuera la boca de un pez y dolía, vaya si dolía. Tenía que hacerlo ya, antes de que llegara nadie más y la estropearan los planes. Se acercó a él y sin mediar palabra cogió su maletín y lo dejó en el suelo. Cogió su mano y le acercó al pequeño sofá que había en la estancia y lo sentó. Ella se agachó y abrió la cremallera de su pantalón para sacar su polla.
Ahí estaba, algo empalmada, pero no todo lo que ella deseaba. La metió en su boca, hasta dentro, hasta tocar su garganta.... adoraba esa polla... por fin era suya, para ella. La lamía de arriba abajo y de abajo arriba, daba pequeños mordisquitos a su capullo, sentía como iba engordando poco a poco, la pasaba por su cara, por sus ojos, por sus labios... Se desabrochó la blusa, sus pechos grandes salieron de su prisión y ella la puso en medio. Comenzó a masturbarle con sus tetas... de una forma suave, lenta, pero apretando mientras le miraba a los ojos.
El estaba estaba loco de deseo, pero siguió sin moverse... quería ver como acababa esto. Quería tocarla, tumbarla en el suelo, arrancarla las bragas y comerla entera... chuparla hasta que esa zorra dijera basta... Pero no se movió... Siguió impasible agarrando con sus manos los brazos del sofá. Esta mujer era un espectáculo con su blusa abierta, con sus tetas masturbándolo, frotándose los pezones contra su polla y mirándole con cara de loba dispuesta a morir si alguien la arrancaba de allí.
Ella continuó masturbándole y al ver que él no hacía nada se paró un segundo para quitarse las bragas y volver a empezar otra vez... la polla en su boca... la mano acariciando sus testículos. No podía más...
Él se levanto con un movimiento brusco y ella calló al suelo. La cogió en brazos de allí y la llevó hasta su mesa del despacho y la tumbó. Intento subir su falda pero era demasiado estrecha, pegada a sus caderas a si que de un tirón la rasgó y puso el pene en su coño. Ya le había hecho sufrir bastante, ahora sufriría ella un poco.
Cogió su pene con la mano y se lo paso por la raja abierta absolutamente empapada de sus jugos, lentamente, suave pero presionando para que ella la sintiera. Ella lanzaba gemidos ahogados mientras sus manos acariciaba sus pechos y su vientre, quería que la follara, quería que se la penetrara ya... Pero él no lo hacía, la miraba mientras la masturbaba con su polla. Luego bajó la cara hasta su coño y la enterró en él. Ella gritaba de placer al sentir la lengua de él lamiendo toda su raja abierta, metiendo la punta de la lengua en la vagina y con los dedos frotándole el clítoris. Sus caderas se disparaban hacia arriba sin poder contenerse y cuando creía que al fin se iba a correr él se detuvo, a un paso del mayor orgasmo de su vida.
Ella gritó de frustración y de rabia. Quería mas... quería ser follada allí y en ese momento... pero él la miraba sin decir nada, con la polla completamente dura y caliente. Entonces comenzó a masturbarse lentamente delante de ella, apretando su propia polla y ella miraba como hipnotizada, no creyéndose muy bien que al fin y al cabo no iba a follar. Sin darse a penas cuenta, metió 3 dedos en su vagina y empezó a sacarlos y a meterlos mientras le observaba como él se hacía una paja. Era de locos... pero el orgasmo llegó a la vez para los dos... él empapándola entera con su semen en su blusa... en sus tetas, en su coño... y ella totalmente empapada de su propio flujo.
Entonces él se limpio, se ordenó la ropa, cogió su maletín... abrió la puerta... se volvió a ella y la dijo con una media sonrisa:
- Hoy no es tu DIA Luna... prueba mañana.
Maika
LUNA_G@terra.es
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