Deseos Escondidos  
 

Cristina y Marcelo son mis grandes y queridos amigos, un matrimonio que sería feliz si su relación sexual fuera más completa,si se entregaran uno al otro con mayor pasión y deseo. Pero Cristina no logra esta plenitud de entrega hacia su marido, diversas barreras le impiden alcanzar la felicidad sexual, con esto hace desdichado a Marcelo que no sabe como realizar los intensos deseos sexuales que quisiera lograr con su esposa.Ella le permite muy pocas cosas, breves caricias, casi nada de estimulos, ni fantasías...en resumen, solo abre sus piernas para que Marcelo la penetre y satisfaga vagamente su deseo sexual.

Si bien esto es raro, más extraño es el saber que en realidad, Cristina es una mujer muy caliente y dotada de una mente donde se anidan las más eróticas fantasías de una mujer.

Con ella he conversado varias veces sobre su problema y he intentado ayudarla en todo lo que he podido pero ha  sido en vano. Siempre se niega a la entrega sexual en plenitud. Cristina me dijo que tal vez sería de mayor ayuda si conversaramos los tres, de este modo me invitaron una noche a su departamento matrimonial.

Ella es de edad mediana, unos 30 años y con un cuerpo bastante atractivo, sus atributos físicos son apetecidos por cualquier hombre que pasa a su lado. Marcelo es unos 6 años mayor y también se mantiene en muy buena forma física.. De este modo resultaba un tanto raro que yo, siendo menor que ambos, pudiera ayudarles.

Al menos podía intentarlo. Llegué al departamento de mi matrimonio amigo y en una cordial velada, conversamos de varios temas. Un poco más tarde, y como lo habíamos acordado, tocamos el tema de la sexualidad de mis amigos.

Marcelo de inmediato hizo saber sus reclamos ya sabidos:  su esposa no era lo suficientemente erótica y caliente con él. Apenas podía tocarla, besarla y la penetración se había convertido en algo muy rutinario.

Marcelo me pidió si yo podía observar la reacción de Cristina ante sus tocaciones eróticas: Yo dije que eso era un poco extraño pero que aceptaba si todo aquello iba en ayuda de su felicidad sexual.

Cristina también estuvo de acuerdo pensando en que de este modo, superaría alguna de sus barreras  sicológicas. Creo que el licor que habíamos bebido también había ayudado a la realización de un plan tan erótico como el que se venía encima.

Me acomodé en el sillón mientras Marcelo se acercaba a besar a su mujer. Cristina recibió aquellos apasionados besos sin dar mucha muestra de excitación. Luego las manos de Marcelo comenzaron a desabrochar la blusa de su esposa para dejarla solamente con su sujetador.

El brassiere de Cristina era muy delicado y sujetaba sus medianos y blancos senos. La excitación de Marcelo era ya evidente y sus dedos buscaban los pezones de su esposa bajo la tela blanca del sujetador.

Los dedos de Marcelo finalmente comenzaron a apretar y a toquetear los pezones de mi amiga. Noté que en ella se producía una pequeña excitación acompañada con algo de molestia. El preámbulo sexual continuó por algunos momentos más hasta que Cristina intentó liberarse del asedio sexual de su marido. Por mi parte, yo había experimentado diversas sensaciones mirando a la pareja, me sentía algo extraña, incómoda y sin  negarlo, excitada. Una rara excitación, pues no sabía si era un preámbulo de sexo entre ellos, una especie de violación o un juego de adolescentes. Marcelo al verse algo rechazado, me miró y me preguntó si ya comprendía como su esposa no le daba todo el sexo que el pedía.

Antes de que yo respondiera, Cristina se defendió diciendo que sentía una mezcla de excitación y de rechazo pero que no comprendía por qué.

Ante la extraña situación, tampoco supe que decir... hubiera querido que aquello se hubiera prolongado más, ya que en cierto modo, estaba disfrutando de todo eso. Quedamos unos instantes en silencio y finalmente Cristina me preguntó que si yo permitiría todo ese tipo de besos y caricias. Claro que si, dije yo, en realidad, a mi pareja le permito casi todas sus locuras y fantasias sexuales. Cristina algo triste me preguntó ahora si yo permitiría que su esposo realizara ese tipo de tocaciones conmigo. Ante mi sorpresa, no pude contestar de inmediato, pero por ayudar a mi querida amiga dije que si.

-Está bien -le dije- si esto te ayuda, puedes mirar lo que Marcelo quiere hacer conmigo.

Marcelo muy inquieto y nervioso ante la posibilidad de hacer algún tipo de caricia sexual conmigo, me preguntó:

- ¿Puedes sacarte la blusa ?

 Todavía un poco dudosa, me saqué la blusa que llevaba puesta y quedé protegida solo con mi sujetador.

Al verme en este estado, Marcelo se excito de inmediato pero no se atrevía a tocarme. Para ayudarlo, solté mi sujetador dejando mis pechos al desnudo. Mis senos son más pequeños que los de Cristina, igual de blancos y con bellos pezoncitos. Invité a Marcelo a tocarme pidiendole que se imaginara que tocaba a Cristina.

Él llegó hasta mi y con sus dedos comenzó a jugar con mis pezones, comenzó a brindarles una serie que caricias que entre dolor y placer, me llevaron a una franca excitación. Me llevé una sorpresa al notar en la cara de Cristina, una notable facción de excitación.

Marcelo por su parte, disfrutaba de la libertad que yo le daba y por cierto, disfrutaba de la sensación de pulsar entre sus dedos, un nuevo tipo de pezón, una nueva piel, nuevos gemidos ante sus caricias.

Cristina me invitó a sentarme nuevamente en el sillón mientras ella se sentaba a mi lado tomandome de los hombros. Marcelo se arrodilló y tuvo nuevamente mi pecho para su deleite. Cristina me dijo que eso la estaba ayudando para aprender a disfrutar y tal vez, dejar de lado sus barreras. Mi amiga acariciandome los hombros y cuello, deseaba sentir mi propia excitación para su deleite.Marcelo ya había ensayado todo tipo de caricias y preguntó si podía tocar otras partes de mi cuerpo. Cristina respondió que primero reanudara sus caricias sobre sus propios senos.

Cosa que Marcelo hizo rapidamente y de pronto ya estaba entregado a deleitarse tocando con mayor confianza, los senos de su mujer.

Mi excitación aumentó ligeramente al ver a la pareja como ahora, de un mejor modo y con mayor pasión, se entregaba al preámbulo sexual. Intimamente deseaba que aquello terminara en una buena follada por parte de mis amigos, ya que mi anhelo era ver a mi amiga penetrada por su marido. De pronto Cristina me dijo:

-¿Por qué no te sacas tus pantalones mientras yo estoy con Marcelo ?.

Lo cierto es que esto no estaba en mis planes, pero sentirme más desnuda, por cierto me haría sentir mejor y más excitada. Lentamente saqué mis blue jeans quedando solamente cubierta por mis braguitas de encaje. Me senté semidesnuda y Marcelo vino a arrodillarse nuevamente junto a mi. En esta ocasión para abrazar mis piernas y poner su cara muy cerca de mi sexo protegido solamente por la braga.

La excitación total la sentí cuando el aliento de Marcelo chocaba sobre la parte interior de mis muslos, muy cerca de mi sexo humedecido. Sus labios comenzaron a besar esta parte interior de mis muslos, excitados fuertemente por la cercanía y la humedad de mi sexo. Mientras Marcelo estaba ocupado en esta caliente labor de probar mi piel con su boca, labios y lengua, su mujer comienza a desnudarlo. Con alguna dificultad, logra sacar toda su ropa dejandolo  completamente desnudo. A la vez, ella misma comienza a desnudarse para quedar en unos instantes, como Dios la trajo al mundo. Cristina se acerca a mi y me dice que está logrando, poco a poco, liberarse de sus barreras sexuales. El verte excitada, el verte como mi marido te acaricia y toquetea calientemente, me ha provocado una excitación que nunca había sentido antes. De pronto invita a su marido a que se levante y de este modo, Marcelo queda frente a mi destacando su polla la cual no da más de dureza y excitación.

Ambas mujeres quedamos mirando el miembro masculino que luce muy bello y prometedor. El vello púbico es ligeramente largo y frondoso, lo que lo hace lucir  más erótico. Es un pene bastante grueso y da una sensación de peso al notar su vaivén. La cabeza brilla humedecida por el líquido blanco y vizcoso de la excitación. Cristina toma con sus manos el pene singular de su marido, sus dedos lucen finos en comparación al grueso del ariete.

- Oh Cristina, ¿lo harás ahora?, dice Marcelo. Quiero decir...me darás una buena chupada ?.

Marcelo me mira y me dice:

- Casi nunca chupa mi verga, apenas la pasa por sus labios, o la toca con la lengua y eso es todo.

Cristina responde:

- Quiero que ella la chupe primero, tal vez así me pueden dar deseos de hacerlo yo misma.

- Por favor, hazlo, me pide Cristina...ven, ponte de rodillas y enseñame a disfrutar de esto con mi marido.

Complaciendo a Cristina, me pongo de rodillas ante Marcelo que se encuentra de pié. Con mis dedos toco y juego con el vello púbico que me había excitado anteriormente. Cristina se pone a mi costado para tener una mejor imagen de la mamada que está pidiendo para su marido. No resisto más y comienzo a girar mi lengua sobre le pesado miembro viril. Siento en mi boca el sabor intenso del jugo blanco que la excitación había puesto en la cabeza de la verga de Marcelo.

 Comienzo a introducirlo en mi boca, primeramente solo la cabeza para bridarle mejores caricias, luego, paulatinamente abarco una mayor longitud de verga en mi boca. Por el placer de Marcelo y sus gemidos, puedo comprender cuales son las caricias que prefiere. Cristina también ha comenzado a emitir largos suspiros y breves gemidos ante la caliente escena que está mirando.

No resiste y quiere tocar con sus dedos la parte de la verga que no está dentro de mi boca. Acaricia el vientre de su marido,sus muslos, sus bolas, quiere hacer más intenso su placer. Finalmente toma mi pelo, mi nuca y me impulsa sobre el pene de su marido...Ella desea que yo sea follada oralmente por su marido. Desde mi nuca, maneja los movimientos para que mi boca sea follada por el grueso miembro de su marido. La acción tiene su resultado y Marcelo se encuentra disfrutando un nuevo e inesperado placer, mientras que en mi boca, el líquido caliente de la excitación viril, sigue depositandose en mi boca. Termino mi labor oral para dejar a mi amiga que me reemplaze, Cristina no es tan experta pero no puedo dudar de que está dando gran placer a su marido. Toco mi braga que ya está casi mojada y me doy unas tocaciones de consuelo. La escena y todo lo que he hecho por mis amigos, me ha puesto muy caliente y extraño a mi pareja para hacer un buen sexo. Pienso en mi novio que me podría estar follando mientras yo miro el caliente sexo oral que se le está dando a esa no pequeña polla.

Ahora mi único plan de consuelo es que Marcelo le dé una buena follada a Cristina mientras yo puedo darme una buena y mojada pajita. Casi quiero gritarles que follen como condenados para gozarlo bien. Oh, ahora solo espero el momento en que la verga de Marcelo penetre a mi caliente amiga y la sacuda violentamente hasta dejarla llena de su semen caliente. Me toco delicadamente mientras espero el momento de la follada, creo que yo misma quisiera abrir las piernas de Cristina para que sea invadida por el miembro viril.

Creo que sería capaz de sujetarla firmemente para que no se resistiera a la enérgica penetración. Pienso que el momento ya viene, pues mi amiga ha terminado su caliente juego oral. La polla de Marcelo está mas dura y erecta que nunca.

Sin embargo Cristina de acerca a mi con intensión de sacarme las bragas. Me opongo un poco, pero en su cara veo todo el deseo de que yo me entregue a su marido. Me quita las bragas y me tienden sobre la alfombra. Oh querida amiga me dice, ahora hagamos la parte final, Marcelo quiere follarte a ti y no a mi. Quiere aprovechar la oportunidad para sentir una chica más joven y caliente como tú.

- Si, dice Marcelo, creo que va a ser gradioso culear a tu amiga que tanto nos ha ayudado, mira su sexo tan húmedo y tibio...oh, ya quiero penetrarlo hasta el fondo.

Trato de decirles que no es lo correcto y que él en realidad, debería follar a su mujer.

Pero Cristina ya tenía tomada una de mis piernas y la levanta en clara invitación a su marido para que éste se apronte a la penetración. Marcelo comienza a tomar su ubicación de penetración y alcanzo a ver la gorda polla que va a invadir mi vagina. Cristina se excita aún más cuando ve que  la polla se encuentra cerca de mi sexo. Ella aprieta con más fuerza y de pronto siento la invasión del grueso miembro de Marcelo. Debido a su gran excitación, me hace una violenta penetración.

Siento su verga como se abre paso por las paredes de mi sexo y siento como sus bolas golpean contra mi piel. Tuve la sensación de que era penetrada hasta el estómago y luego siento las violentas sacudidas de la polla que entra y sale de mi sexo atacado... A pesar de la energía de la follada, siento un intenso placer que se apodera de mi.. mi orgasmo viene hacia mi de manera muy rápida. Todo mi cuerpo vibra al compas de las sacudidas de Marcelo y mis senos se balancean al ritmo de la dura follada.
 
Mi orgasmo llega y es grande, intenso, extremo... sin embargo Marcelo no se detiene ni siquiera al oir mis fuertes gemidos de placer.

Creo que ahora él se viene, pero en realidad soy yo que voy a disfrutar una segunda y fenomenal gozada...ahora sí, todos mis gemidos y signos de placer, aumentan el placer de Marcelo quien de igual forma, termina de una manera extrema... interminables chorros de semen caliente que invaden mi vagina. Su goce fue largo y violento, por un momento pensé que era interminable.
 
Su esposa había quedado muy caliente y al borde del orgasmo, continuó masturbandose mientras su marido retiraba la inundada polla de mi vagina. Esta visión fue suficiente para que su pajita concluyera con un largo y personal disfrute de su masturbación.

Cristina se mostró muy agradecida de mí y prometió luchar intensamente contra sus barreras sexuales para de este modo, poder ofrecer a su marido... lo mejor de los deberes eróticos en el matrimonio. Marcelo me dijo que estaba más feliz que nunca, pues había realizado una gran cantidad de escondidos deseos sexuales conmigo. Por mi parte, creo que aquella noche hice mucho por mi amiga y por su marido.

Aunque no me esperaba ser follada por un hombre casi 10 años mayor que yo, con gran imaginación, energía y una polla nada despreciable.

Creo que al final, me agradó el hecho de haber  sido la realización sexual de un hombre que guardaba grandes y ardientes deseos sexuales para realizarlos en mi.

Pili

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