La Bella Durmiente
 
Cada noche una pastilla le ha devuelto la relajación. Su sexo
dormido, por esa relajación muscular me excita. Como si a
un muerto se le pudiera extraer la vida. Esa calma, esa
infinita quietud corporal de ella, que la hace aparecer sin
vida aparente, hace que todos mis sentidos se pongan más en guardia. Conseguir placer sexual de un cuerpo inanimado,
que en su manera de tumbarse boca abajo, la hace aparecer
con una sensualidad - sin pretenderlo- inusitada. Puedes
recorrer su piel en casi todo su cuerpo sin molestarla, porque
no se despertará, lo que provoca en mi libido una especie de
brutal excitación, que hará lo indecible, por no espabilarla,
porque cuando recupera el sentido, es mucho más abrupta y
desagradable.

Entonces mi inteligencia me pide lo imposible. Pero antes,
hay que comprobar que su temperamento esa noche sea
favorable, lo que se hace con una prueba muy sencilla.
Depende de donde haya elegido dormir. Si está en mi lado,
perfecto, la ocasión es propicia, lentamente la desplazo un
poco más hacia su espacio, para que me deje echarme a la
cama. Y ya está. En sueños, me quiere en ocasiones. Y me
arrulla, cuando he desplazado su cuerpo hacia su espacio, me abraza, me besa la espalda tiernamente, y me abraza más dulcemente todavía... Lo cual, indica que está disponible, que está a favor, que posiblemente esa noche haya sexo...

Intento ser participativo, aunque ella no se entere de nada.
Una pasada por su cuerpo, dos, tres... me excita mucho más.
El recorrido es irregular, pero es una especie de milagro en
mi posición, de espaldas a ella, abrazándome... Pero no hay
límites a la imaginación... Las piernas hacen maravillas,
juntando la parte trasera de las mías, con su cuerpo, con sus
piernas, haciendo un fundido, de excitación mezclada con
sudor, que me van poniendo a cien, a doscientos, ...

Está a mi completa disposición, susurra a veces a mis
arrullos, y valiéndome del culo, lo abro un poco más, para
rozar sus piernas, y todavía más... su pubis caliente, que al
sentirse abarcado por mi trasero, se mezcle como un todo
único, como una previa conquista, que mi culo, que casi lo
acaricia, y ese puerta de caverna abultada suscita mil delicias cuando lo detecto por detrás.

Aveces me vuelvo para abrazarla, para despertarla, para
compartir con ella este goce sexual, pero tengo que tener
mucho cuidado, porque refunfuña entre sueños, y no es
buena la situación... Me repliego un ratito, y en cámara lenta,
con mi pene a punto de explotar, tengo que tomármelo con
mucha calma ...Otra vez volverlo a intentar... No todas las
caricias la calman, pero algunas sí lo consiguen....

Y sigo de espaldas a ella, sin moverme apenas, rozando lo
más suave posible, para no molestarla, para que siga mi
único placer sexual, mi rictus inteligente para seguir con ella,
para necesitarla a ella, aunque dormida...

A veces sin darse cuenta se me ha echado encima, y se ha
despertado un poquito. Pero es incorrecto porque puede irse
todo el ritual a pique... Despierta es desvelo y todo resulta
infructuoso, porque no se da por acariciada, aunque no haya
hecho otra cosa durante un buen rato... Es mejor relajada,
aparentemente inactiva, como la Bella Durmiente,
sintiéndome como un enano sexual que viola a la Princesa,
para que nunca se despierte...

Después de mucho acariciar su sexo dormido, relajado, le
noto su lubricación, y hacen de mi paseo de manos por sus
alrededores, un viaje sin fin. Dejándose toda, abarcándola
toda... penetrándola toda con mis dedos, palpando sus puntos sensibles, y disfrutando de una geografía maravillosa, que nunca me deja recorrer tan por entero como ahora, en lo mas profundo de sus sueños.

. La Bella Durmiente se deja acariciar en todo su cuerpo
muchas veces... Hace posible lo imposible despierta, al no
ser cauto en mi recorrido. boca abajo, perfecto, sensual y
excitante...

Tumbada boca abajo, perfecta, sensual... profundamente
dormida... Profundamente perversa para mi mente, que
imagina lo indecible, que acompaña a mis manos por su piel.

La emoción de no despertarla hace la pasión mucho más
emocionante, y sobre todo, cuando aprovechando su mano
muerta, que he aprendido a ponerla de mil posiciones, yo
mismo la muevo para que me acaricie, eso que tan poco le
gusta hacer despierta porque se cansa enseguida, mientras
que yo puedo estar horas haciéndolo. Tiene su mano
dormida un tacto enormemente excitante. Mucho más que
cuando despierta. Como si intentara colocar los miembros de
un maniquí la paseo por mi cuerpo, por mis muslos, por mi
barriguita...

Cuando su mano muerta, llevada por la mía llega a mi sexo,
parece una olla presión a punto de explotar...

No cabría imaginar, una mujer, que cuando se le plantea
hacer el amor es super exigente, y tienes que adivinarle el
pensamiento, lo que es capaz de generar dormida. Todos los
placeres sexuales más refinados conocidos los he sentido con ella. Esa caricia larga, inacabable, puede acabar en el pene, que con dos fricciones de nada, en pleno éxtasis sexual se dispara a modo de cañón asesino, privándole al gran amor de mi vida, de un placer, que podría compartir a menudo, como lo hace dormida, profundamente dormida....

BESANA

Volver al Indice de Besana