|
|
.. me fuí, me quedaban diez pesos, suficiente para llegar a lo de Paco.- A Bulnes y Paraguay.
- ¿Por donde quiere que vaya ?
- Por donde quiera.
El depto de Paco era chiquito y demasiado barroco para los tiempos que corren pero teniendo en cuenta que Paco laburaba allí, todo era posible.
Había cortinas de cuentas de colores, una cama matrimonial con colcha de piel colorada sobre almohadones inflados de plástico transparente que adentro tenían plumas, un espejo inmenso sobre la puerta del placard y un farol de hierro que cae con cadena de la pared sobre una mesa de luz llena de caracoles. Sobre el farol un pañuelo hindú color violeta y cortinas azules de pana, que hacían juego con mis ojos, según Paco, llegaban hasta el suelo y colgaban sobre otras de gasa blanca limpias como la leche y almidonadas.
Paco con la mejor de las ondas me dejo pasar y darme un baño, estaba en estado catatónico, se me había acabado la merca y la plata, llevaba más de cuarenta y ocho horas sin dormir y a puro combustible. Me alcanzó toallas negras limpias, todo en el baño era luz y color, parecía un baño de hembras.
Paco era una niña, tenia veintidos años, casi recién cumplidos, era un denegado de una familia de clase alta que vivía actualmente en San Isidro. El padre era milico igual que el abuelo y el padre del abuelo, de ejército. Era piloto y había sido uno de los tantos responsables de arrojar gente al mar en la época del proceso, aunque siempre drogados o inconscientes, como él mismo decía y atados con alambre y también desnudos.
- Max, tirate tranquilo a descansar, yo te dejo las llaves, esta es tu casa, si queres comer hay algo en la heladera o te podés pedir pizza- se detuvo a tomar aire y me observó por un instante- estas arruinado macho, das miedo, mejor dormí.
- Gracias Paco - fue lo único que mi conjunto agotado de músculos faciales pudo articular.
Paco salió, a trabajar seguramente, yo me tire en pelotas como estaba sobre la colcha, no tenia ropa, no tenia plata, no tenia merca, pero olia a Polo de hombre. En cuanto caí, quedé desmayado.
Cuando me desperté estaba súper excitado, tenia una erección impresionante, escuche movimiento en la cocina. Había alguien. Se abrió de golpe la puerta, supuse que era Paco y me tiré de costado, no tuve tiempo de manotear la colcha y taparme. Típico del bajon de la merca, me moría de hambre y estaba caliente.
Me hice el dormido, alguien se me acercó, escuche tan solo un silbido y el tintinear de una cucharita dentro de una taza. Me sentí observado, al rato se me acostó al lado, percibí su calor y me rozo la pierna, era Paco... ¡lo olí carajo! . Los restos de la merca en la sangre, el contacto de Paco, mi verga parada...no si se fue un descuido pero empezó a tocarme, sentí una mano delicada en la punta de mi pija , sobre el glande y creo que instantáneamente me moje. No pude evitar respirar profundo cuando una boca sedienta y una lengua resbaladiza se apoderaron de mi pene. No abrí los ojos, era una verdadera delicia lo que me estaba haciendo, me deje llevar, me gustaba, me recorrió con devoción y lentamente hasta los testículos, me chupaba y me tocaba que era un placer, me escuche gimiendo, Dios no podía evitarlo, me enloquecía, sentí el calor de su miembro en mi hombro, entreabrí los ojos y lo tome, me lo lleve a la boca y me excitó sobremanera empezar a lamerlo, un solo movimiento y estaba sobre mí, ofreciéndose, era tan excitante como los labios de una concha y también se mojaba, nos deleitamos devorándonos en total enajenación uno dentro de la boca del otro.
No se como pero al momento estaba de rodillas con sus nalgas entre las manos observando un ojo brillante de vaselina. Lo empecé a penetrar, fue sublime, mi pene apretadito entraba y salía de ese cuerpo precioso y me elevaba a un éxtasis que no disimulé, se me ofreció hasta el fondo, estaba llegando, gozando como un perro, no podía parar de gemir y de moverme, iba a acabar. Tuve un orgasmo a puro grito, me descargué cuando sentí que él iba a acabar también y no se estaba masturbando, eyaculó tres grandes chorros de esperma que cayeron en la colcha mientras otros tantos lo llenaban por dentro.
Me dió mucha vergüenza, tanta que me salí de el y me di vuelta boca abajo con los ojos cerrados, terriblemente confundido. Creo que se dió cuenta de mi bochorno porque se fue al baño sin decir nada. Solo oí el bidet ...
Alexis
Volver al Indice de Alexis