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Consecuencia de mi reciente relación con la Cia de seguros, recibí una llamada de un comercial pidiendo una entrevista para ofrecerme los nuevos seguros combinados del hogar. Como no me hacia gracia recibirlo en casa, puse algunas pegas respecto al horario, y el muy amablemente se ofreció a venir a ultima hora de la tarde.A las siete en punto sonó el timbre, al abrir la puerta me lo encontré muy sonriente. Junto a él, de costado una joven vestida de “ejecutivo”, con una cartera. Saludo al comercial y cuando dirijo mi mano hacia la joven, veo con sorpresa que es quien me atendió con el seguro del coche.
- Es mi ayudante…esta en fase de entrenamiento…en unos meses me sustituirá en la zona , dijo él con ganas de caer bien.
Nos saludamos amigablemente, yo con sorpresa y ella con un cierto nerviosismo. El me explica detalladamente diversas modalidades con sus ventajas, etc. De vez en cuando se mira el reloj con impaciencia.
-Tengo que estar en la central a las ocho sin falta, me confiesa.
Yo no me decido por ninguno de los seguros y quedamos que me lo pensare y les diré algo lo antes posible. El me apremia diciendo que si se hacen en la primera visita hay un descuento adicional. Insiste hasta las ocho menos diez y al final se da por vencido. Nos despedimos y al salir intercambio una mirada con Lola, que es como se llama ella. Sin palabras nos decimos lo mucho que nos hemos alegrado los dos al vernos.
Solamente unos minutos después, cojo el teléfono y marco el numero de su móvil.
- Me lo estoy pensando mejor…y no querría desperdiciar el descuento…pero hay algunos puntos que tengo dudas, le digo.
- Lo siento…pero ahora no tengo tiempo, me contesta.
- No importa, si Lola puede venir, supongo que ella me lo podrá aclarar y le firmo el contrato. Sin dudarlo, él accede encantado.
Al abrir de nuevo la puerta, me encuentro con Lola. Tiene una expresión mezcla de satisfacción e inquietud.
Enseguida me explica que había visto mi nombre en la planificación de visitas y que no había podido resistir la tentación de venir a verme, lo cual le agradezco profundamente. Por mi parte, le hago saber lo excitantes que habían resultado para mi nuestros anteriores encuentros.Sentado en el sofá, trata de aclarar mis dudas.
Mientras tanto, coloco mi mano sobre su rodilla. En principio se acalora un poco, y me dice:
- Podría venir tu mujer…,
- no te preocupes, hoy ha ido a una reunión con los de la comparsa de carnaval y no vendrá hasta tarde, la tranquilizo.
Ahora mas relajada, sigue con sus explicaciones y leyendo la letra pequeña. Casi no la oigo, y mi mano se desliza debajo de su falda recorriendo su muslo hasta llegar a su braguita. Lola se deja ir, y separa las piernas mientras susurra:
- si, acaríciame, acaríciame mas…cómemelo otra vez…desde aquel día solo pienso en ello.
Oírla decir esto me estimula en gran medida y en un instante, le subo la falda y retiro con ligereza sus bragas. La coloco tumbada sobre el sofá, una pierna sobre el apoyabrazos y la otra apoyada en el suelo, de forma que su sexo queda completamente expuesto a mi vista. Un buen felpudo negro corona dos bonitos labios ahora cerrados. Con gusto, acerco mi boca, saco la lengua, plana y blanda y la paso de abajo a arriba. Un estremecimiento se le escapa. Repito varias veces, hasta que noto que empieza a humedecerse. Con los dedos separo con ternura sus labios mayores y dejo al descubierto los mas pequeños.
Paso de nuevo la lengua, y lamo con gusto los rincones. Con la lengua dura y puntiaguda le acaricio el clítoris y penetro levemente en su vagina. Lola sigue estremeciéndose y agitándose en el sofá. Una sacudida inesperada y un unas gotas de su flujo se pegan a mis labios. Saboreo su sabor agridulce y su olor característico se introduce en mi nariz. Con mis dedos índice y medio acaricio sus labios, y entre los dos presiono con cuidado su clítoris enrojecido y levantado. La mezcla de mi saliva y su flujo humedecen todo su sexo, me facilitan que mi dedo medio de introduzca en la vagina.
Primero, solo la punta. Luego un poco mas, al tiempo que voy palpando las paredes de su chocho. Mi dedo medio es muy juguetón, y se muestra muy atrevido e irreverente. Penetra, gira, sale y vuelve a entrar sin descanso. En ocasiones se detiene un instante y la punta se dobla palpando las paredes del lugar tan acogedor donde se encuentra. Cuando se separan las paredes, noto como un abundante flujo recorre todos los rincones.
De vez en cuando se desliza hacia afuera, y al salir se pega y restriega con los labios y el clítoris de Lola recubriéndolos del abundante flujo. Luego, siguiendo el camino a la inversa, se vuelve a introducir hasta lo mas profundo de su sexo cada vez con mas facilidad.Finalmente sale del todo y se enrosca con mi dedo índice, colocándose justamente a la entrada, mientras el pulgar hace de las suyas sobre el clítoris. Poco a poco, ahora los dos dedos juntos van penetrando abriendo camino de nuevo.
Lola acepta esta nueva caricia con nuevos gemidos y abriendo mas si puede las piernas para dejarse penetrar sin dificultad. Después de entrar y salir varias veces, se ponen ambos dedos en paralelo rozando al máximo con las paredes sedosas que los envuelven. La respiración de Lola se acelera, sus caderas se estremecen y pide:
- mas rápido...no pares...aprieta un poco...ahora suave...deprisa, deprisa, y a continuación levanta las caderas, separa el culo del sofá, y se deja caer al tiempo que un fuerte gemido se escapa durante unos instantes de su pecho.
Mientras ella sigue relamiéndose tumbada en el sofá, me quito los pantalones, compruebo que las caricias sobre Lola me han excitado sobre manera y tengo una erección de campeonato. Hago que se acomode mejor y me coloco encima de ella. Mi polla encuentra con suma facilidad el camino y penetra en el lugar que mis dedos han conocido con sumo placer. Tras unos instantes me corro con intensidad, a lo que Lola responde casi enseguida con otro orgasmo. Poco a poco recobramos el ritmo de respiración y recomponemos nuestra apariencia.
firmo todos los papeles que me presenta y apresuradamente nos despedimos, todavía presos de la excitación de la situación vivida.
Deverano
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