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En los edificios grandes siempre tengo que volver pues alguien siempre esta ausente.Esperaba el ascensor y a mi lado se para una mujer.
“Lo encontraste todo bien en el 3º E”, me pregunta con ironía, “ya te dije que son muy descuidados”. Es la amiga del teléfono que me provoco el primer calentón.
“Pues si…todo estaba muy bien…incluso mejor que el suyo”, contesto, “pues su declaración esta hecha de manera que el valor es un 8 % menor que el suyo, y a final de año se podrán ahorrar unas quince mil pesetas”, miento yo.
“Eso, entonces lo deberíamos corregir, ¿no?”, pregunta ella, cayendo en el engaño.
“Si es muy fácil…pero tendría que volver a ver sus papeles”, me preparo la dulce revancha.
“Por supuesto, sube ahora mismo conmigo”, dice ella sin darse cuenta de mis intenciones.
Una vez en su casa, le hago algunos artificios matemáticos en sus cuentas que parecen ahorrar la mencionada cantidad.
“Así ella también lo tiene así?”, pregunta.
“Si, así mismo y si no te convence la llamas por teléfono y le preguntas que tal le fue y si quedo satisfecha con el cambio”, le digo.
Descuelga el teléfono y marca. “Hola, soy Marta…referente a lo del catastro, ¿te hizo aquel chico que vio algún cambio especial?”.
Supongo que al otro lado se dio cuenta enseguida de la situación, y algo le dijo a Marta, pues esta enseguida se volvió hacia mi con cara de sorpresa. Tras unos instantes se vuelve de espaldas con tratando de evitar que yo me entere de lo que hablan. Yo aprovecho la situación y me coloco detrás de ella, la abrazo y pongo mis manos sobre sus voluminosos pechos. Ella hace un ademan para soltarse, pero esta tan interesada por lo que escucha por teléfono que me deja hacer. Masajeo sus pechos a placer, al tiempo que aprieto el bulto que ya tengo debajo del pantalón contra su culo. Mientras ella sigue escuchando por teléfono lo que su amiga le cuenta, me desnudo completamente, y me cojo la polla meneándomela lentamente.
Marta, gira un poco la cabeza y me mira sorprendida, desviando su mirada hacia el hermoso rabo que le ofrezco. Pone una expresión de “ahora lo entiendo todo” y dice por teléfono:
“espera un momento…tengo la comida en el fuego…ahora me sigues contando”.
Aprovecha para quitarse las bragas, hacerme tumbar sobre la alfombra y colocarse encima de mi metiéndose toda la polla hasta el fondo. Me hace escapar un pequeño grito de dolor, pues no esta muy húmeda y yo tengo la sensación de tener un desgarro.
“Venga…ahora sígueme contando…que yo ya me he puesto cómoda”, dice Marta al tiempo que inicia un sube y baja tranquilo.
“No me digas…con lo modosito que parecía”, “si que me pareció que tenia un buen cacharro por el bulto que tenia … pero nunca me hubiese imaginado nada así”, continua diciendo mientras que su cabalgada se hace mas intensa.
Yo la dejo hacer a su ritmo y me entretengo desabotonando la blusa que lleva y desabrochando el sujetador. Sus tetas saltan hacia fuera, quedando el sujetador a la altura de la garganta.
Aprovecho para acariciarlas, manosearlas y cuando me incorporo un poco y ella esta inclinada hacia mi, las chupo golosamente.
“y tú…perra cachonda, me podrías haber dicho algo…y así habría subido a veros, en vez de estar escuchando por teléfono”, recrimina Marta a su amiga, mientras se agita y salta sobre mi polla.
En uno de estos saltos, mi polla se clava en lo mas profundo y se le escapa un ¡Ay!, de dolor. Ella lo arregla diciendo:
“ostia, me he quemado con el cigarro"
“Bueno chica…te tengo que dejar…que tengo muchas cosas que hacer…y otra vez a ver si no eres tan egoísta y dejas algo para mi”, dice Marta.
Desconecta el teléfono y se dedica por completo a la tarea. Sus movimientos son amplios y rápidos, se retuerce, grita, tira su cabeza hacia atrás y hacia delante, se coge los pechos, se los apretuja y luego los acaricia, sus caderas van hacia atrás y hacia delante. Es como un torbellino cogido a mi por la polla.
Al final, levanta las caderas haciendo que solo la punta de la polla quede dentro y se deja caer violentamente sobre ella haciendo que parezca tocar fondo. Se derrumba sobre mi pecho y permanece inmóvil durante unos instantes. Yo ya hace unos minutos que me he corrido y no me explico como la he podido mantener dura.
“Entre vecinas y amigas hay cosas que no se deberían hacer”, dice Marta.
Deverano
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