Nuevas experiencias (I)
Hola, somos una pareja y queremos contar lo que nos pasó hace unos meses. Nos llamamos Fermin y Nuria, estamos casados y tenemos 31 y 30 años respectivamente. Yo Fermin, soy un tipo normal, alto y según dicen algo atractivo, pero Nuria es una ricura, pues además de ser guapa, tiene un cuerpo de modelo y muy bien conservado, siendo muy admirada por nuestro círculo de amigos masculinos.

Desde hacía mucho tiempo, en la cama mientras follamos yo le decía a Nuria lo bien que lo pasaría con dos pollas dedicadas a ella por entero y yo notaba como a ella le gustaba pues aceleraba su orgasmo. Así fueron pasando los días hasta que una noche mientras la follaba le dije que me gustaría verla como le metían mano y ella se retorcía de gusto, como le comían los pezones mientras le hacían una paja y como al final la follaban hasta que ella se corría de gusto. Cuando terminamos de follar, ella me preguntó si lo que había dicho antes lo decía en serio, y yo le respondí que por supuesto, que me gustaría verla, y que si quería lo llevaríamos a la práctica.

Después de mucho hablar y convencerla, ella aceptó poniendo condiciones. La primera era que sería alguien no conocido y que la primera o primeras veces no llegaría hasta el final, que sería ella quien decidiera. A mi me pareció normal y acepté encantado.

Al siguiente viernes, me preguntó si seguía con las mismas ganas, y al yo responderle que sí, me dijo que me preparara, pues debía de llevarla a cenar a un restaurante previamente elegido por ella, y luego iríamos de copas. Pero la condición era que si bien yo cenaría con ella, luego iría ella delante en el coche y yo detrás en la moto, y no podría dar señales de conocerla ni hablar con ella, y mucho menos tocarla. Yo acepté, me vestí y me fui para el restaurante donde habíamos quedado.

Era un restaurante muy íntimo, situado en un pueblo nada cerca de nuestra casa y a donde no íbamos casi nunca. Al llegar le dije al camarero que tenía una mesa reservada para dos y él me llevó a un rincón muy acogedor, iluminado por las velas. Me senté a esperar a Nuria, y cuando la vi entrar me quedé de piedra. Llevaba su pelo largo recogido en un moño, muy bien maquillada y vestía una minifalda azul como yo nunca la había visto de corta, con una camisa celeste totalmente transparente de seda y una torera  abierta que lo único que tapaba mientras ella no se moviera bruscamente era sus tetas que por supuesto llevaba libres y sin sujetador. Al acercarse me dio dos besos en las mejillas y se sentó en frente mía. Pedimos al camarero y cuando al rato éste nos sirvió, ella le dijo que no nos molestase, que ella le llamaría si necesitábamos algo. Al momento ella se quitó la torera y pude admirar como sus tetas erguidas coronadas por sus pezones oscuros desafiaban la tela de la camisa, y como se podían ver perfectamente sin necesidad de esfuerzo alguno. Empecé a desearlos como hacía mucho tiempo que no lo hacía. Como si fuera la primera vez que se los veía. Entonces ella me  preguntó:

- Es tu última oportunidad de echarte atrás. ¿Quieres seguir?

- Si -, es lo único que atiné a contestar.

Nuria se puso en pie y se encaminó a los servicios, moviendo el culo de una forma totalmente provocativa. Pude ver como los demás comensales masculinos  miraban y la seguían con la mirada, algunos de forma disimulada pero otros, sobre todo una mesa compuesta por cuatro hombres la miraban con gran descaro. Cuando regresaba de los lavabos, llevaba en la mano un cigarrillo sin encender y se paró en la mesa de los cuatro hombres.

- ¿Me podéis dar... fuego?

- Fuego y lo que quieras preciosa.

Al momento cuatro mecheros iluminaban su cara, ella muy simpática y muy sexy les dio las gracias y siguió caminando hasta nuestra mesa. Al sentarse me dijo:

- ¿Que te ha parecido?

- Estas buenísima, y sería capaz de follarte aquí mismo.

- Te toca esperar y procura no perder detalle.

En este momento llamó al camarero

- Por favor, puede traerme un trapo y agua para quitarme una mancha. - Le
dijo al camarero.

Mancha que por supuesto no existía; el camarero le trajo una jarrita con agua y un trapo y Nuria girándose hacia él frotó ligeramente la camisa y le devolvió los utensilios. Yo desde luego no perdí detalle de como el camarero la devoraba con los ojos, y como ella tenía los pezones erizados y muy exitados.

Ya en los postres, metió la mano en el bolso y me dio algo, diciéndome que  se lo guardara. Al mirar vi que era un minúsculo tanga que supuse se lo quitó en los lavabos. Me dijo - vámonos -, cruzó el restaurante sin ponerse la torera, por lo que todas las personas a su paso pudieron ver las tetas erguidas y coronadas por pezones erectos que se balanceaban al andar; y, como su cortísima falda la llevaba un poco mas arriba del límete permitido, por lo que se le adivinaban perfectamente el empezar de su prieto culo. Ya en la calle cuando se montó en el coche me dijo

- Te espero en tal dirección, pero a partir de este instante, tú ya no me conoces. Debes de estar allí dentro de media hora.

El lugar en cuestión era una pequeña discoteca, mas parecido a un disco pub mediano. Me senté en un rincón de la sala desde donde veía perfectamente la entrada y al cabo de unos cuarenta minutos vi que entraba Nuria, pero parecía otra mujer diferente a la del restaurante. Llevaba el pelo suelto, muy rizado como en ella es habitual y vestía con una minifalda también muy corta pero amplia y de color rojo y en la parte superior llevaba una camisa anudada a modo de top que dejaba su liso vientre al descubierto. Buscó con la mirada donde estaba yo, y cuando me vio se fue a la pista de baile por la zona donde yo pudiera verla. Bailaba de forma provocativa y sensual, se le acercaban los hombres a cada paso de baile y ella con mucha picardía les sonreía pero no les hacía caso. En la misma mesa en que yo me encontraba se sentaron dos chavales jóvenes, que no solo no le quitaban ojo de encima, sino que además comentaban lo buena que estaba esa tía. En uno de los bailes Nuria se fijó en los dos chicos que estaban en la misma mesa que yo y sin dejar de bailar se acercó hasta la mesa y dijo que si se podía sentar, a lo que los chicos se apartaron y le dejaron un sitio. En ese momento empezó un intento por ligarla colmándola de atenciones. Ellos se presentaron al igual que ella, que dijo que estaba soltera y sin compromiso. En la disco empezaron a poner música salsa y merengue, por lo que uno de ellos la invitó  a bailar.

En la pista se pegaban como lapas y el chico recorría con las manos toda la espalda de Nuria hasta llegar al culo que masajeaba a placer, en otras ocasiones la cogía por el culo levantándola y ella con las piernas lo abrazaba cogiéndolo por la cintura, llegando a pegar sus tetas justo en la boca del chico; cuando se daba ella la vuelta pegaba el culo a la entrepierna de él y éste la cogía sin disimulo por las tetas, estrujándoselas en un morreo descarado. De repente el otro chico se levantó y se fue hacia la pista, y el que hasta ese momento había estado bailando con ella se vino a la mesa. Intentando dar conversación le dije:

- Vaya ligue que te has echado

- Sí vamos a ver si esta tía traga, porque tiene unas tetas de campeonato y además se deja meter mano muy fácilmente. Me ha puesto la polla como la de  un burro.

Mientras hablábamos miré a la pista y la vi enganchada al otro chico mientras bailaban. En ese momento pusieron música lenta y bajaron la intensidad de la luz. Nuria y el chaval se abrazaron aun mas y veía por estar bastante cerca como éste deslizaba la mano por debajo de la minifalda  y le acariciaba el culo con ella mientras la otra la pasaba por debajo del nudo de la camisa y le cogía una teta entreteniéndose en los pezones duros a punto de reventar por la excitación

- Se te está adelantando tu compañero, le dije al de la mesa.

- Ya veo, pero espero que luego quiera ir al coche y allí le echaremos un polvo.

Mientras seguían bailando, el chico le acariciaba el culo sin disimulo alguno y debido a lo corta de la falda, había veces que se le podía ver perfectamente toda la parte baja del culo, incluso como el chico metía la mano entre los dos cachetes y bajaba hasta tocarle el coño. Cuando terminaron las lentas se vinieron ambos muy agarrados a la mesa, sentándose ella en medio de los dos. Uno le dijo de ir al coche a seguir y ella acariciándole el pecho y poniéndose muy mimosa y sexy mientras cruzaba las piernas para que se le vieran bien, le respondió:

- Primero quiero bailar un rato mas, y además no habéis parado de meterme mano aquí, ¿que mas queréis?.

Por respuesta el que primero bailó con ella le metió mano directamente en el coño y dijo:

- tía si ni siquiera llevas bragas

- Son solo una molestia, respondió ella mientras me miraba de reojo a mí. Se abrió de piernas para que pudiera meterle mano mejor y el otro le desabrochó el nudo de la camisa, le cogió las dos tetas y bajando la cabeza chupaba alternando de una teta a la otra. Ella al que le pillaba mejor le bajó la cremallera y le sacó la polla que empezó a masturbarla.

Pero el otro dijo de parar pues estaban en un sitio público y que se podía liar, así que los tres se recompusieron y quedaron para irse a un lugar mas tranquilo. Uno de ellos fue al parking a sacar el coche mientras el otro iba al servicio. Cuando nos quedamos solos en la mesa, me dio una dirección y me dijo:

- espérame allí, tardaré media hora.

Se levantó y se fue, cuando llegó el chico que había ido al servicio me preguntó

- Oye, has visto a la tía que estaba con nosotros.

- Si, creo que ha ido al baño.

Fue a buscarla y como allí no estaba salimos juntos a la calle. Yo cogía la moto mientras veía a los dos chicos como se echaban el uno la culpa al otro por haber dejado que se fuera la tía.

Con la dirección en la mano, busqué el lugar en cuestión, y al llegar vi que era un hotel, entré y fui al bar, pues supuse que sería en este lugar donde me había citado. Puntual, llegó, pero de nuevo se había cambiado de ropa. Esta vez vestía un vestido largo que dejaba su espalda al aire y por delante bajaban dos tiras de tela que se le amoldaban a las tetas dejando por escote un triángulo que le llegaba hasta el ombligo, la falda larga tenía una raja a cada lado del vestido hasta la cintura. Llegó hasta mi, que estaba en la barra y se sentó en un taburete al lado del mío, dejando al cruzar las piernas todo sus muslos a la vista de quien quisiera verla.

- ¿Que te parece la noche? - Me preguntó.

- Va muy bien, pero pareces un camaleón.

- Te tengo reservada una sorpresa. Por lo pronto aquí tienes la llave de tu habitación.

En ese momento me dio una llave que marcaba un número de habitación. Una chica rubia de pelo corto nos interrumpió.

- Hola Nuria.

- Hola Susana, este es el hombre que quiere vernos en acción.

Yo estaba atónito, pero me dijeron que las siguiera hasta su habitación, y allí pude ver sentado en un sillón, como se cogían y empezaban a desnudarse mientras se recorrían el cuerpo acariciándose con las manos. Susana liberó las tetas de mi mujer y le cogió con los labios los salidos pezones de ella, tirándole suavemente y estrujándole una teta y con la otra mano le acariciaba el coño. Mientras, Nuria le cogía el culo y le bajaba el vestido dejándola totalmente desnuda.

La tía estaba buenísima y debido al espectáculo de ver a dos mujeres en vivo como se recorrían los cuerpos con las manos y las lenguas, como una de ellas estaba abierta de piernas y la otra le comía el coño, dándole con la punta de la lengua en el clítoris, me estaban poniendo super caliente, así que
sacándome la polla empecé a hacerme una paja, pero Nuria al verme, me dijo:

- de eso nada, tu puedes vernos, pero me tienes que prometer que ni ahora ni cuando estés solo te harás una paja ni te correrás de ninguna manera. Seré yo quien saque la leche.

Me volví a guardar la polla y me dediqué a observar como ambas hacían un 69 y sus gemidos inundaban la habitación. Cuando acabaron, dijo Susana:

- Necesito una polla en el coño.

- Pues lo siento por Fermin, pues él está a dieta hoy. - Dijo Nuria.

- Vale pues tu, Fermin, métete en el armario, dijo Susana.

Acto seguido cogió el teléfono y llamó al servicio de habitaciones solicitando algo de fruta. A los pocos minutos tocaron a la puerta y Nuria abrió la puerta. Desde la posición que yo tenía podía ver todo sin ser visto, así que pude ver la expresión del botones, cuando al entrar vio a dos bombones totalmente desnudas. Susana se abalanzó hacia él y desabrochándole el pantalón le sacó la polla aun flácida y mientras se la metía en la boca, Nuria le fue desnudando. El botones al reaccionar, empezó con las tetas de Nuria y cuando vio que si seguía así acabaría corriéndose se separó de Susana y cogiendo a Nuria la tendió boca arriba y empezó a comerle el coño mientras Susana le comía las tetas. Acabó corriéndose con grandes gemidos y el botones fue a meterle la polla, pero Nuria le dijo:

- No, sigue con esta tía que va mas caliente que yo.

Así que Susana poniéndose a cuatro patas, se abrió el coño y el botones se la metió de un solo golpe. Durante el mete y saca Nuria se tendió debajo y se alternaba comiendo el coño y chupando los huevos y el trozo de polla que salía al follar. Susana debido a la posición comenzó a comerle el coño de nuevo a Nuria. Ambas se corrieron en el mismo momento que el botones se corría, llenando de leche el coño de Susana y la cara de Nuria que se encontraba debajo. Acto seguido dijo que debía marcharse pues estaba de servicio y le estarían buscando, pero que solo tenían que llamarle para que volviera. Se vistió y se fue. A mi me sacaron del armario y me mandaron a mi habitación, citándome a una hora determinada en la piscina del hotel a la mañana siguiente.

Continuación

Fernando y Raquel

 

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