Abuelita con caracter (II)
 

"Bueno, ya te puedes ir...y a ver lo que le cuentas a mi abuela", dice Elena que esta recostada de espaldas a mi.

Ahora, que esta mas tranquila y relajada, creo que es mi oportunidad para cumplir con lo pactado.

A duras penas, me coloco la polla entre las piernas para que ella no la sienta, y me sitúo pegado  a su espalda, con mis piernas siguiendo el contorno de las suyas. Con mi mano libre le acaricio dulcemente sobre los hombros, el pelo, el cuello..su brazo.

"Me gustaría encontrar una mujer como tú, que sepa lo que quiere, madura y haga el amor sin tapujos", le digo al oído.

Esto parece agradarle y enseguida contesta, "Eso es lo que yo le digo...que ya soy lo suficiente mujer para hacer lo que quiera...ya no soy una niña"

"Si, yo también lo creo...pero también debes distinguir entre echar un buen polvo ...o varios y los compromisos duraderos", "entre caprichos y amor".

Mientras, mi mano acaricia su piel suave por la espalda, por su costado, en la caderas y sin que parezca advertirlo un poco por sus nalgas.

Con esta conversación y estas caricias pasan los minutos y entre ambos se establece una buena sintonía. Elena, se acurruca mas junto a mi como buscando calor. Sin querer abro las piernas para acércame mas a ella y la polla que había estado escondida sale con ímpetu y se coloca entre Elena y yo.

"Vaya, vaya...esto no me lo esperaba", exclama Elena al notar el bulto caliente en su culo.

"No lo puedo evitar...ya te he dicho antes que me atraes mucho", le digo en tono de disculpa.

"Bueno, pero que siga ahí", me advierte. Pasan unos instantes, y le digo

"así no estoy cómodo, ¿me dejas que la ponga entre tus piernas?".

Sin decir nada, Elena levanta un poco la pierna, dejando el hueco suficiente para que ponga la polla entre sus piernas junto al chocho que todavía se nota tibio y húmedo.
Nos apretamos un poco mas y Elena se acomoda para sentirla muy cerca.

Su mano se desplaza hacia su sexo y encuentra mi capullo que sale por delante. Sus dedos se entretienen acariciando esa parte tan caliente que tantos gustos me da.
Poco a poco nuestros cuerpos se van moviendo acompasadamente, unas veces Elena y otras veces yo, de forma que la polla se desliza levemente sobre los labios de su chocho. Otras veces aprieto para que note la presión sobre los labios, y así casi sin pretenderlo nuestra estimulación va en aumento.

Me retiro un poco hacia atrás, la polla se libera de la cálida prisión donde estaba y al volver hacia delante dejo que coja su inclinación normal y queda apuntando hacia el chocho húmedo que la espera. Aprieto un poco, Elena gime, levanta un poco la pierna y vuelvo apretar. Ahora si que el capullo entra sin dificultad.

"Uhmm, que sensación tan rica, así es la primera vez que lo hago", me susurra.

"Pues ahora viene lo mejor", y acto seguido mi polla se va metiendo de forma progresiva pero sin pausa.

Cuando prácticamente ya esta toda dentro, me paro, retiro el cabello que tapa su cuello y empiezo a besarlo, lamerlo y mordisquearlo. También en su oreja, y en los hombros.
"En el cuello...así...así...mas, otra vez", me pide.

A continuación, con mucha lentitud voy moviendo el culo hacia atrás y hacia delante, de forma que la polla entra y sale lentamente pero rozando con intensidad las paredes de su vagina. Noto como sus fluidos se escapan, bañan mi polla y se reparten entre sus nalgas y mi pubis. A medida que el ritmo de mis movimientos se incrementa, también aumenta el ruido que producen nuestros cuerpos al juntarse y separarse, un chopo, chopo, chopo nos acompaña. De vez en cuando, sin regla fija, paro, la acaricio un poco y luego continuo, empezando lentamente y luego incrementando progresivamente el ritmo.

Una de estas veces, Elena se ha cogido del culo como queriendo hacer el agujero mas grande, ha apretado las piernas y me ha pedido, "Sigue, sigue ahora, no pares... metela con fuerza...asiiiii".

Casi con violencia, ha estirado las piernas y las ha recogido varias veces, hasta que finalmente ha quedado inmóvil, dando resoplidos y con respiración entrecortada. Esto ha colmado mi excitación, y he empezado ha correrme. Con sus bruscos movimientos, la polla se ha salido, y la leche ha ido a parar a la raja de su culo y parte a la sabana.

Tras unos instantes, Elena vuelve la cara, me mira y dice: "Ha estado bien... dile a mi abuela que pensare lo que voy hacer".

Le doy un beso en los labios y le digo susurrando "Si en algo te he podido ayudar...ha sido un verdadero placer".

Tras vestirme, me despido de su abuela que todavía espera en el comedor con un simple: "He hecho lo que he podido"

Deverano

 

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