Visite el piso piloto
 

Mi novia María y yo fuimos la semana pasada a ver un piso que queremos comprar. María es una chica hermosa, con curvas pronunciadas y una cara inocente. Destacaría sus grandes y redondeados pechos, su cintura estrecha y su culo respingón. Para complacerme viste muy provocativa, lo que contrasta con su expresión de "niña buena  y modosita".

Algunas veces dudo si lo que mas me atrae de ella es su imagen espectacular o la admiración y deseos que inspira a los hombre allá donde vamos.Cuando noto como las miradas se dirigen hacia sus pechos o tratan de desnudarla me siento lleno de orgullo y un cosquilleo me recorre todo el cuerpo. Sin querer, me siento excitado y estoy deseando de llegar a algún sitio para sobarla con el deseo que veo reflejado en los demás.

Era sábado, y fuimos por la mañana a una obra donde construyen el piso que creemos nos interesa.
En la caseta prefabricada que hay junto al edificio, nos atendió el vendedor. Nada mas saludarnos, vi como sus ojos se dirigían hacia los pechos de María. Parecía querer liberarlos de la camisa ajustada que a duras penas los retenía. Durante nuestra conversación, de vez en cuando me miraba y como atraído como por una fuerza irresistible volvía la mirada hacia María.  Ella no es todavía consciente de su enorme influjo. Yo disfruto viendo como los demás pierden los papeles y me imagino lo bien que luego me lo voy a pasar sobando y chupando sus hermosas tetas.

Hasta ahora nos va interesando el piso. Sobre los planos se ajusta a lo que queremos, pero nos gustaría verlo en la realidad para ver su iluminación, vistas y demás. El vendedor dice que no hay problema y nos encaminamos hacia la obra que está justo detrás.

Al encarar la escalera, vemos que no hay escalones y él nos advierte que tengamos cuidado al subir.
El va delante, yo detrás y al final María. Al llegar al primer rellano se oyen una voces:

"Tía buena en la obraaaa", "carneee frescaaa...", a continuación: "voy pa´ ya...hoy tengo ganas de follar un conejito tierno"..."callateeee y ven a hacerme una paja" y algunas cosas similares.

El vendedor nos hace un gesto de desaprobación y nos dice

"no les hagan caso, son unos sinvergüenzas", y seguimos subiendo.

Como por encanto, en el hueco de la escalera aparecen todos los paletas de la obra y con descaro miran a María comiéndola con la mirada. Los mas osados, se agachan para mirar sus piernas y supongo sus nalgas ya que viste una faldilla corta. Lejos de molestarme me siento muy dichoso de tener una novia tan deseada.

Al llegar al tercer piso, el vendedor nos enseña lo que podría ser nuestro piso, que ahora se reduce a varios tabiques y aberturas.

"Esto será el comedor y aquí...esta el dormitorio", dice.

En este instante le suena el móvil. Tras pedir disculpas, se aleja unos metros y se le oye hablar. María y yo, nos abrazamos contentos de imaginar que aquello será nuestra casa. Sin darnos cuenta, nos empezamos a besar con pasión y enseguida la estimulación anterior se pone de manifiesto debajo de  mis pantalones.

María lo nota y me dice

"Ahora no!....Niko...ahora no...que pueden vernos".

"No te preocupes ...cuando deje de hablar lo dejamos", insisto mientas le sobo las tetas.

Ella presa de la emoción me deja hacer. Mi mano se dirige hacia su entrepierna, le levanto un poco la falda y le acaricio por encima de las bragas. María se estremece levemente. Sin dudar, le pongo un dedo dentro de las bragas y tiro de ellas hasta quitárselas.

"No seas animal", me recrimina, "mira que si nos ven".

En el fondo es lo que me gustaría. Nos besamos de nuevo con pasión, mientras que mi mano sostiene su faldilla levantada por detrás. Así el que quiera, podrá ver el culo tan deseable que tiene. Se oyen pasos, es el vendedor que se acerca, nos separamos un poco y hacemos ver que le esperábamos.

"Bueno...que os ha parecido...os ha gustado?". A lo que respondemos al unísono

"Si...mucho y esperamos disfrutarlo mucho mas".

Empezamos a bajar y la escena se repite. Todos los paletas tienen algo que hacer en los alrededores y no pierden detalle de como María va bajando por los improvisados peldaños.

Algunos se dan cuenta de que no lleva las bragas y sus ojos parecen inflarse de deseo, al ver fugazmente las curvas de su culo o adivinar los pelos del chocho. Mientras bajamos las voces se repiten:

"Esta noche follo hasta con la parienta", "me voy a hacer una paja antes de que me exploten los huevos"...etc.

Al llegar al garito de ventas, nos sentamos alrededor de una mesa bajita y en unos sillones comodos para estar medio tumbados, pero que para sentarse solo permiten la postura de medio culo apoyado o te condenas a estar hundido.

El vendedor continua con su rollo, hasta que de pronto descubre que dos botones de la camisa de Maria estan desabrochados, lo que permite ver al completo el canal que queda entre sus tetas y parte de su redondez. Con esfuerzo recobra el hilo y continua.

Consciente de la zozobra que la situacion le causa, trato de aprovechar la situacion y sacar partido pidiendole una mejora en la condiciones de pago y algunos extras en el piso. El se niega, pero cuando se percata de que Maria tiene las piernas entreabiertas justo enfrente de él enseñandole como por descuido su chochete, empieza a dudar hasta que al final accede a casi todas nuestras pretensiones.Apalabramos el piso con las mejoras que decía y María y yo abandonamos el garito casi abrazados y mas contentos que unas pascuas.

Al llegar al coche, que habíamos aparcado a un lado de la obra, con abrazamos con alegría y empezamos a besarnos con pasión. María contenta por haber conseguido el piso que deseábamos y yo contento por lo mismo y excitado como un burro por lo que ya sabéis.

"Estoy tan contento, que mira como se me ha puesto", le digo al tiempo que le enseño la polla que me acabo de sacar empinada  y dura.

Ella, con expresión golosa me mira, extiende su mano y me la coge firmemente. Lentamente inclina su cabeza hacia mi y se mete la polla en la boca. Le da varios lametones y antes de que pueda yo decir algo, se deja caer sobre su asiento, inclina el respaldo y me dice:

"estoy tan excitada que quiero que me folles aquí mismo...anda ven y métemela".

No lo dudo un instante, me bajo el pantalón y me lanzo encima de ella. No es un polvo "muy trabajado" pero enseguida nos corremos entre gritos y jadeos. Mi dicha se hace completa cuando pienso que probablemente alguien nos abra estado observando
 

Deverano

 

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