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Después de lo que le he hecho, creo que no va a querer volver a verme. Acaba de salir por la puerta dando un portazo y sé que no volverá jamás. Me queda el recuerdo de una noche llena de sexo y pasión.Hace mes y medio que habíamos cortado. Y coincidimos en la calle, ella estaba de compras, y yo en su ciudad por trabajo, buscando una empresa a la que me dirigía.
Estuvimos hablando solo cinco minutos, al final de la conversación me preguntó que si volvería el fin de semana, como un idiota le dije que sí. Todo quedó en un “quizás nos veamos”, luego hubo un pequeño silencio mientras nos mirábamos fijamente a los ojos, después nos dimos un beso en la mejilla y nos despedimos.Allí estaba yo el sábado, en su ciudad y con mis amigos. Eran casi las dos de la madrugada cuando la vi. Estaba guapísima. Llevaba una camiseta de tirantes negra ajustada que le marcaban sus pechos grandes y preciosos, una cazadora de cuero y unos pantalones vaqueros ajustados. Siempre me gustó dejarla caminar delante de mí y ver como se movía su trasero. Ella eso lo sabía.
Me acerqué a ella, le dije que estaba guapísima. Hablamos, bailamos y nos reímos de las tonterías que decíamos. Los dos ya llevábamos unas cervezas en el cuerpo y estábamos bastante animados, quizás un poco nerviosos por volver a vernos. A pesar de ello, desde que comencé a hablar con ella me puse muy caliente, no podía evitar desviar mi mirada a su cuerpo mientras bailaba. Ella que es muy coqueta, se estaba dando cuenta y movía mas sus caderas de forma descarada hacia los lados, mirándome con malicia. Llevaba la melena suelta, en ocasiones caía parte de la melena por delante de su cara, y apartaba el pelo con un rápido movimiento de su cabeza.
Cada vez que me decía algo, observaba como sus preciosos labios finos se acercaban a mi mejilla y me decía algo, notándole que estaba muy animada.
A la salida del bar nos quedamos junto a la puerta y hablamos de cosas triviales. Nuestros amigos, quizás intencionadamente, siguieron al siguiente bar. Decidimos ir por nuestra cuenta y entrar en el “Blues”, que tanto nos gustaba. Seguía bailando insinuantemente, de vez en cuando se daba la vuelta y mientras lo movía me mostraba su hermoso trasero. Cuando me acercaba a ella para decirle algo, ponía mis manos en su cintura, notando sus pechos rozar contra el mío. No pude evitar el llevar mi mano a su culo, apretando su cintura contra mí y besarla apasionadamente mientras con la otra mano le recogía el pelo hacia atrás, hundiendo mis dedos entre su melena. Nuestros cuerpos estaban a rebosar de pasión cuando nuestras lenguas jugaron durante un buen rato fuera de nuestras bocas.
Ella con una mano a la altura de mi pecho acariciaba uno de mis pezones. Siempre le gustó notarlos duros. Le dije que si quería nos podríamos ir a mi casa.
-“Estaba esperando que lo dijeras”. Me dijo.
El coche estaba cerca, pero a cada paso caía un beso, mientras nuestras manos sobaban el cuerpo del otro.
Llegamos al coche, y después de un largo beso, arranco y nos dirigimos a mi casa. Hay mas de media hora de conducción. Mientras conducía, metió su mano entre mis piernas, soltó el cinturón, desabrochó los botones y comenzó a acariciarme mientras su boca mordisqueaba el lóbulo de mi oreja. Levanté un poco la cintura y bajó lo justo los pantalones para dejar mi pene a la vista. Dejó caer su boca de mis orejas a mi polla, comenzando a lamer, y con una mano a masturbarme, acompasando los movimientos de su cabeza.Íbamos por la autopista y no alcanzaba el coche ni los 60 Km/H. , aunque yo iba a mas de 200. Cogí la primera salida que vi, ella se incorporó y siguió mordisqueándome la oreja y el cuello. Cogí una carretera asfaltada con cemento, seguramente sería algún camino vecinal poco transitado.
Paré en el arcén del camino. Pasamos al asiento de atrás y comenzamos a besarnos, se tumbó en el asiento y mientras la besaba, pasaba mis dedos por su entrepierna por encima del pantalón, notando el contorno de su sexo y lo mojada que estaba. Le quité los pantalones, me acerqué a sus piernas y comencé a lamerle los muslos mientras le quitaba las bragas. Había poco espacio, abrí la puerta y le dije que saliese conmigo.
Ya sin bragas, salió del coche y me dijo que se le iba a enfriar el culito. Yo le dije que no dejaría que se le enfriase. Se rió y me besó. La llevé a la parte delantera del coche, le dije que se tumbase sobre el capó. Notó el calor del coche en su culo y espalda. Le separé las piernas y hundí mi cabeza entre ellas. Noté un jadeo de placer nada mas pasar mi lengua por su sexo. Lamiendo sus labios interiores durante un buen rato mientras variaba la intensidad y la zona de mis lametones. Luego pasando a buscar su clítoris, entreteniéndome un poco con él y luego continuando con el resto. Ella se notaba a punto de explotar, e incorporó mi cabeza amarrándome del pelo.
-“Quiero que dure, no corras tanto”
Estaba tumbada boca arriba en el capó con las piernas abiertas, y yo ahora de pie frente a ella. La imagen era realmente increíble. La estaba viendo tan maravillosa, y el deseo me estaba matando.Se incorporó un poco encima del capó y comenzó a bajarme los pantalones, me quité los zapatos y me saqué del todo los pantalones con los pies mientras ella me quitaba el jersey y la camisa. Cogió mi polla con sus manos y acariciándola me dijo que entrase dentro de ella. Pasé mis manos por su trasero, la incorporé y la tumbé encima de la hierba. Notó el frío de la hierba mojada por el rocío, soltando un pequeño gritito por el cambio de temperatura. En ese momento la besé apasionadamente y sin ayuda de mis manos introduje mi pene dentro de ella. Vi como cerró fuertemente los ojos y ladeando la cabeza hacia un lado, tomó aira profundamente. Me abrazó, y me rodeó con sus piernas. En ocasiones variaba el ritmo mientras le decía que era la chica mas maravillosa que había conocido. Puse dos dedos rodeando los labios de su coño totalmente mojado, notando como mi pene entraba y salía, después acariciándoselo y desplazando mis dedos en caricias hasta su ano. Le comencé a lamer y morder el cuello, mientras con una mano le acariciaba un pecho.
Luego le dije que se pusiera encima. Sin salir de dentro de su vajina, rodamos (no sin dificultad) hasta que ella estuvo situada encima de mí. Noté el frío del rocío en la hierva y vi sus tetas colgando. No pude evitar llevar mis manos a sus tetas y sobarlas, luego lamerle los pezones. Primero uno y luego otro, hasta que me dijo:
-Muérdemelos un poquito.
Yo obedecí, y comencé a mordisquearle un pezón. No muy fuerte, pero tampoco muy despacio. Pequeños mordiscos que le estaban excitando cada vez más. Y al verla excitada yo me estaba poniendo a cien.
Retiró mi cabeza hacia atrás. La miré a los ojos, ella también me estaba mirando. Cerró los ojos fuertemente, dirigió su cabeza hacia el cielo estrellado, y sin apenas ningún gemido, se corrió. Yo no pude dejar de verla, de ver como su cara se transformaba, hasta el punto de dar la impresión que mas que placer, parecía que sentía dolor por lo desencajada de su cara. Respirando profundamente por la boca y apretando muy fuerte sus manos en mis hombros. Luego ya totalmente exhausta dejó caer su preciosa cara junto a la mía, y su boca junto a mi oído. Oyendo su respirar todavía muy acelerado. Eso hizo que estuviese a punto de explotar. Levanté un poco su cintura, saqué mi pene, y masturbándome me corrí entre sus nalgas, notando todo el placer de su cuerpo caliente sobre mi. La hierba si estaba mojada, pero ya hacía rato que no la sentía fría.Comenzó a darme montones de pequeños besos llenos de ternura por toda la cara. Mientras, su melena me acariciaba, notando su pelo fresco por la noche. Había silencio, solo se oían los grillos y sus besos. Unas cuantas palabras cariñosas, unos besos, y ella me dijo:
-Te quiero
Yo no pude evitar decirle lo mismo. Así lo sentía.
Mas tarde cogimos el coche y fuimos a mi casa. Ella se quedó dormida enseguida. Yo sin embargo, estuve por lo menos dos horas en vela. Pensando el tiempo que pasamos juntos. Tantas cosas buenas...pero no todas, quizás demasiadas.Recordé nuestras primeras vacaciones juntos. Cuando se me escapó por tres veces el nombre de mi anterior novia. Eso le dolió. No me volvió a pasar nunca mas. Seguramente no podría volver a perdonármelo.A la mañana siguiente me desperté antes. Cuando lo hizo ella, estaba muy contenta y me dio un montón de besos. Le dije que le preparaba el desayuno.
Fue entonces lo hice. Dije a propósito el nombre de la otra. Esperé. Se hizo un largo silencio que de un momento a otro tenía que romperse. Solo oí un sollozo.
Yo estaba en la cocina apoyado en el frigorífico. Podía oírla moverse, y en menos de tres eternos minutos la puerta de la calle dio un fuerte portazo. Ese portazo es un hasta nunca. Ahora si que lo tengo difícil para volver a ir en serio con otra chica. Nunca podré querer a otra como a ella. Además de gustarme, tendría que llamarse igual que ella. Por que si nó, me tiraría años llamándole como a ella. Lo peor es que se llama Victoria, y conozco a muy pocas Victorias.Al menos me queda su recuerdo.
Y noches llenas de sexo, pasión y mucho más. Mucho más. Y mucho más.
Need
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