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Los últimos compases sonaban en el equipo estéreo. Era la obertura de La Caballería Ligera de FRANZ VON SUPPE. Su cabello oscuro brillaba desde mi perspectiva. Las palpitaciones de mi pene ya disminuían. Al retirar su cara de mi vientre pude ver por fin, como un hilo blanquecino bajaba hasta su cuello. Blanco y espeso, destacaba en su cara ya morena por tus sesiones de UVA. El semen había salido con los últimos compases de la música en medio de una apoteosis. Siempre he dudado si una mamada es un símbolo de sumisión de la mujer o es el absoluto control de ella sobre el hombre...-¿Quieres desayunar? ¿Que quieres?. Me dijo mientras se pasaba un cleenex por la cara.
-Todo menos Cola Cao...pero deja... ya lo preparo yo. Me gustaría hacerte el desayuno. Por cierto ¿cómo te llamas?.
La historia empezó ocho horas antes.
Un lunes por la noche yo estaba sentado en la barra del bar donde habitualmente vacío en vaso ancho un whisky. Es un día de pocos clientes. Es un día de relativa tranquilidad. Hoy no tenia ganas de hablar de política. La Deuda externa me parecía un tema un poco lejano. Y para hablar de mujeres y fútbol mejor callar.
Detrás de mí oí una voz femenina que pedía una tónica. Al pasar al lado de mío golpeo mi espalda con su bolso. Sus prisas por atravesar todo el establecimiento desvelaban que había entrado en el bar solo para ir al lavabo. No fui el único que giro la cabeza y clavo la mirada en sus pantalones de cuero negro donde se marcaba un culo redondo e insinuante. Su bolso de piel cebra destacaba sobre su jersey azul de cuello alto. Su abrigo de cuero negro lo había dejado en la banqueta como si tuviera miedo de que le quitaran su asiento en la barra.
El camarero sirvió la tónica con una rodaja de limón. Mis ojos se entretuvieron mirando como las burbujas subían hasta explotar al final del vaso. No se porque pero entonces recordé que alguien me había contado que por beber muchos gin-tonic se había quedado sordo. El origen de la tónica se lo debemos a los ingleses que para combatir el paludismo en las Colonias bebían quinina junto a otros extractos. Este amigo viajo a África y obsesionado con desarrollar el paludismo sustituyo toda bebida con grandes ingestas de tónica.
El bolso de cebra sobre la barra me despertó a la realidad. Ella retiro el abrigo y casi sin sentarse cogió la tónica y empezó a beber. Le mire y me miro sin dejar de beber.
-No vayas tan rápido.....Le dije en voz baja.
-Tengo prisa.. Me dijo dejando el vaso casi vacío sobre la barra. Además, tengo mucha sed.
-Pues bebe con calma No era habitual que yo hablara con una desconocida, pero el efecto desinhibidor del whisky estaba funcionando.
-Voy a perder el "metro"
-No vas a perder nada por beber con tranquilidad. A lo sumo puedes conseguir que alguien te lleve a casa.
-¿Siempre eres tan directo? Me interrogo con una sonrisa irónica.
- Siempre que tengo entre mis manos un whisky que se esta acabando..... Camarero ponme otro Cardhu. ¿Y tu que quieres beber? No pidas otra tónica que la quinina provoca sordera. Me miro con cara de incredulidad, mientras yo pensaba que chorrada más gorda le acabo de soltar.
-¿Un Whisky? le interrogue
-Fijo....Cardhu.
Recogió el bolso de encima de la barra y lo coloco a sus pies. Eso empezaba a anunciarme que estaba mas cómoda y con menos prisas. La conversación de dos desconocidos puede empezar de lo más trivial. Pero los gestos y las miradas son el verdadero lenguaje de esos momentos. Mirar sus ojos. Mirar sus manos. Acabas notando como buscas adoptar una postura receptiva. Tras los primeros sorbos el dialogo aumento considerablemente, el alcohol como en otras ocasiones ya causaba efecto.
Mientras las palabras se cruzaban, mis ojos recorrieron todo su cuerpo con miradas cortas para que pasaran desapercibidas. Cada vez que ella tomaba el vaso. Mis ojos empezaban a recorrerla de arriba abajo. Sus pechos se marcaban en su jersey azul claro. Era un jersey corto que dejaba ver por encima de la cintura de su pantalón negro una piel suave y blanca. Su cara estaba mas bien morena, pero sus costados y espalda estaban blancos.
Yo de costado a la barra y sentado mirando como ella me hablaba sin retirar la mirada del botellero de enfrente. Se giro y se sentó mirándome a la cara con sus piernas abiertas apoyadas en el tamborete.
Ahora me era más difícil seguir con mis miradas furtivas por su cuerpo. Mientras hablábamos de lo difícil que es cambiar de hábitos. Su ombligo me llamo la atención. El final del jersey dejaba ver un tatuaje azulado. Ella no tardo en darse cuenta que mi mirada se perdía en su vientre.
-SIII , llevo un tatuaje .. En el ombligo siiii. Me dijo casi molesta
-No si yo no he dicho nada...
-Ya, pero parecía que tus ojos se salían de órbita.... me dijo
Casi se me salen de órbita cuando ella sin ningún problema levanta el jersey con una mano, mientras con la otra baja la cintura del pantalón. Un Dragón alado nacía en su ombligo. La cola del Dragón se perdía en la cintura de sus bragas.
-¿Duele? la pregunta chorra otra vez...
No me contesto y tras mirar el reloj solo me dijo:
-Me tengo que ir, ¿Me vas a llevar?.
-Claro......Camarero cóbrese..... deje un billete de 5000 pesetas sobre la barra. - Y quédese el cambio.
Mientras salíamos del local calculaba lo que me había costado la ultima frase estúpida de la noche. Decidí no hablar mas aquella noche. En silencio llegamos hasta el coche. Subimos y tras seguir sus indicaciones llegamos a su portal de su casa.
-¿Subes? Me pregunto mirándome a la cara.
No dije nada, pero hacia tanto tiempo que no me habían dicho esa frase. Ahora no quería perder la ocasión. La mire a la cara y sin decir nada arranque el coche hasta llegar a un hueco que había en la larga hilera de coches. Así que dejando aparcado el coche. Bajamos y seguí sus pasos. Un edificio como tantos otros de cualquier ciudad mediana. Puertas de Cristal. Ascensor pequeño y puerta blindada de embero. Instantes antes de entrar empece a planear una táctica para poder desarbolarla rápidamente. Al entrar y antes de que viera donde me metía. y sin darme tiempo a reaccionar me dijo:
-Mira, no quiero historias, ni numeritos. Yo solo quiero echar un polvo.
Mi cara de asombro duro el tiempo justo de que sus labios apretaran los míos. No lo dude y sin separar los labios de su boca, me deshice de la chaqueta. Mientras mi lengua se cruzaba con la suya me abrí la camisa. Desabroche mis pantalones. Ella hizo lo mismo. Mi boca se deslizo por su mejilla hasta alcanzar su cuello. Su jersey me molestaba. Con un movimiento rápido y apartándome lo suficiente subí el jersey hasta dejarlo mas allá de sus hombros. Si darle tiempo a reaccionar y con el jersey todavía tapando su cabeza, la cogí por la cintura y levantándola avance por la habitación.
Casi me caigo al pisar mis propios pantalones. Ella mientras tanto con sus piernas también acaba de quitarse sus pantalones y zapatos. Por primera vez sentí sus muslos calientes en mi vientre. La deje tendida, despatarrada sobre el sillón. Me lance sobre ella mientras pensaba:
" ¿un polvo? ....¿20?...." Mira que somos exagerados los hombres.
Mis manos le arrancaron el sujetador. Mientras mi boca besaba con desespero sus pechos. La mire a la cara y claro solo vi el jersey azul.
- Perdón. Le dije mientras le retiraba el jersey de la cara y me acordaba del chiste de la toalla.
Pensaba que me ibas a tener toda la noche con el jersey en la cara.
Esa no era mi fantasía. Volví a sus pechos mientras ella pasaba una mano por mi espalda y bajando por ella la metía por dentro de mis calzoncillos. No tarde en empezar a dibujar su tatuaje con la punta de mi lengua.Mientras mi lengua paladeaba el sabor metálico de sus jugos. Ese sabor agridulce que cada mujer destila de una forma diferente. Tenia un cierto gusto a fresa. Tal vez a Frambuesa. El sabor era característico y recordaba el ultimo Té que había degustado el día anterior. Su tanga rojo limitaba las maniobras de mi lengua. Levantándole el culo acabe por quitárselo. Hundí de nuevo mi cara entre su vello espeso y de nuevo empece a recorrer los labios carnosos de sus sexo.
- Pongámonos en ambiente. Me dijo mientras me retiraba la cara de su pubis.
¿ Mas ambiente todavía? Me preguntaba yo cuando se levanto y me dejo allí de rodillas con mi pene pugnando por reventar los calzoncillos. Se dirigió al equipo estéreo y después de buscar en la estantería un CD. Lo introdujo en la platina. Los primeros acordes de una música estridente empezaron a sonar.
- Marilyn Maisón.....¿te gusta?.
Yo no dije ni si, ni no la seguí con la mirada. La habitación era una mezcla de comedor, sala de estar y al final descubrí que también dormitorio. De un gran armario que había en la pared, bajo una gran cama plegable. Unas sabanas negras de Satén. ...
Venga acuéstate. Me dijo mientras bajaba la intensidad de una lampara que desde una esquina de la habitación iluminaba el techo. Dando a la habitación un aire cálido.
El primer contacto del satén con mi espalda, me provoca una sensación de frialdad. Que rápidamente desapareció al verla venir hacia la cama. No estaba delgada. Sus curvas eran generosas. A mí aquel cuerpo me despertaba morbo... y aun más morbo aquella situación que cada vez me sorprendía más.
-Déjate hacer. Me dijo mientras cogía un brazo y lo extendía hasta el respaldo de la cama. No digas una palabra.
Callado y a la expectativa me quede. Cuando cerro la correa en mi muñeca, me empece a asustar.
-No me mires con esa cara que no te voy a hacer nada. ¿No quieres follar?
Solo moví la cabeza de forma afirmativa mientras agarrándome del otro brazo repitió la operación.
Cuando empezó atar mis pies a sendas correas que salían del final de la cama puedo tener una perspectiva nueva. Arrodillada y de espaldas a mí, su culo redondo enmarcaba una hendidura sabrosa, donde el vello y sus labios de carnes rosas salían entre las nalgas. Yo allí tumbado sobre la cama, inmovilizado. Una mezcla de excitación y temor estaban en dura competencia. Mi miembro seguía presionando el algodón que lo cubría. Desapareció por un momento y oí ruido de cuchillos. Un golpe seco de un cajón y apareció en la habitación blandiendo una tijeras.
-Tiaaaaaaa. Yo solo quiero follar.... . Le dije en un tono compasivo.
Me olvide de quitarte los calzoncillos. Me dijo mientras introducía la tijera por la cintura elástica. Con dos cortes certeros me hizo sentirme mas desnudo que nunca. Mis glúteos conocieron el satén. Tiro las tijeras y subiéndose en la cama se abrió de piernas encima de mi cabeza. Y agarrándose con las manos en el respaldo metálico de la cama. Empezó a restregar su sexo por mi cara.
Movía su pelvis buscando roces precisos. Primero hizo que su vagina sorbiera mi nariz. Yo extendía la lengua y mis brazos y pies inútilmente intentaban moverse. Ella aceleraba el movimiento. Empezó un vaivén que hacia que la punta de mi lengua recorriera desde su clítoris hasta su ano. Ella a su antojo paraba donde quería y reclamaba la atención de mis caricias linguales. No tardo en estar mi cara empapada de su jugo viscoso. Ella se movía haciendo resbalar su sexo por mi nariz, boca y barbilla. Abriendose mas consiguió que su vagina chapoteara en mi barbilla.
- Mueve la cara Cabrón . Yo estiraba la cabeza. El cuello empezaba hacerme daño. Sus pechos se movían al compás de los movimientos de su pelvis. Por momentos se paraba y dejaba que mi lengua y boca fueran las protagonistas de las caricias. Marilyn Maisón seguía sonando por la habitación. ¿Pondrá la música tal alta por si grito?. De vez en cuando se ayudaba de sus dedos para acariciarse. No tardo en lanzar dos cortos gemidos, para empezar a removerse toda y aguantando la respiración empezar a vibrar mientras yo aceleraba el movimiento de mi lengua.
Un largo Uffffff anunciaba el fin de su primer orgasmo. Se levanto por un momento y se dejo caer al costado mío con su cuerpo sobre mi pierna extendida. Cogió con los dedos el glande de mi pene y con la otra mano empezó acariciarme la parte interior de los muslos. Se entretuvo en mis testículos. Busco mi ano y no dudo en meterme un dedo. Mi pene respondía con movimientos espasmódicos. Yo seguía inmovilizado y dejandome hacer. La situación era nueva para mi y hasta gratificante, pero las pelotas ya me dolían de tanta excitación.
Haciendo un circulo con los dedos rodeo mi pene por la base y lo oprimió. La sangre que mi corazón bombeaba. Lleno hasta el ultimo rincón del miembro cavernoso. Las palpitaciones se hacían mas ostensibles. De nuevo se puso de pie sobre la cama y poniendo un pie a cada lado de mi cintura y flexionando las piernas encaro la cabeza de mi pene en su vagina y se dejo caer. Un "AAhh" corto lanzo al principio. Se levanto un poco y de nuevo se dejo caer con tanta fuerza que casi su vagina engulle mis testículos. AAAAH mas largo. No le veía la cara. Solo su culo subiendo y bajando. Giro su cabeza y me miro mientras al dejarse caer de nuevo lanzo otro AAAH.. Mientras, se mordía el labio inferior. Dejo caer sus rodillas sobre la cámara adoptando una postura mas cómoda, apoyando los brazos a los lados de mis muslos.
-Muevete Carbón.. Grito tras lanzar un nuevo AAAAH.
Podía ver claramente como mi pene entraba y salida a merced de sus movimientos en su vagina dilata. Sus jugos rezumaban de nuevo y hacían que el tronco de mi pene brillara. Empece a mover mi vientre. Cuando ella se tiraba hacia atrás enterraba mi pene.
Acelero el movimiento y yo acelere también. Me empezó a doler la cintura, las caderas, los muslos. Se dejaba caer con mas fuerza chafandome los testículos. Yo buscaba el choque violento. Apretaba el culo y lanzaba mi pene hacia arriba. Hasta que al sentirme de nuevo liberado dejaba caer mi culo sobre la cama. El colchón me ayudaba en el movimiento. Cada vez mas rápido, cada vez mas fuerte.
Apenas una hora antes estaba solo ante mi Whisky. Ahora estaba atado en aquella cama, siendo devorado por una vagina hambrienta que se movía al ritmo de Marylin Maison.
Yo no podía mas. me dolía el cuerpo en cada movimiento. empece a sentir un tirón en un muslo y como los músculos de mi vientre se contraían con dolor en cada embestida.
Aaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhh!!!!!!! Lanzo un grito. Y se dejo caer sobre mi pecho. Se había corrido de nuevo aunque esta vez lo hizo de una forma menos ostensible. Mi pene duro y empapado seguía tieso. Ella sin mediar palabra apoyo su cabeza en mi pecho paso un brazo cubriendo parte de mi cuerpo y agarrando el pene con suavidad. Empezó a moverlo. Solo le bastaron cuatro buenas sacudidas para que me derramara sobre su mano.
Así nos quedamos yo atado y ella con su cabeza sobre mi pecho. Mientras mi pene se retraía un sopor me inundaba. El calor de su cuerpo era agradable.... la música había cesado. .....nos dormimos....
Cuando desperté, me encontré en la cama tapado por las sabanas y con mis brazos y pies desatados. Empezaba a verse claridad atraves de la persiana de madera que cubría la ventana. Yo estaba solo en la cama. El ruido característico de la cisterna de un baño se oyó de fondo. No tardo en aparecer en la habitación. Con una sonrisa malévola. me pregunto:
- Has dormido bien...
No sabia que contestarle. Los recuerdos de la noche eran confusos y me había sentido utilizado. Pero en el fondo yo también había disfrutado.
- Bueno, levantate y no digas nada.
De nuevo me hacia callar. Me puse de pie al borde de la cama y ella fue al equipo de música y tras poner un CD me dijo:
-Opera....¿te gusta la Opera?
Se sentó en la cama. Me cogió por la cintura y me acerco a ella. Agarro mi pene medioflacido y lo engullo sin pensarselo un momento.
El sol empezaba a entrar por las rendijas de la persiana. La opera iniciaba su obertura. Sus labios recorrían el tronco de mi pene. Mientras con las manos agarradas en mi culo me movía sincronizando el movimiento.
"Esta tía tienes mas diversiones que una caja de Juegos Reunidos" pensé " En el fondo es buena tía... "
Alatriste
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