La vecina
 
Es sábado... muy temprano, y me han despertado unos ruidos... una mudanza en el departamento de al lado.
Me restriego los ojos... me desperezo desnuda en mi cama... y ante la situación decido levantarme... abro la ducha y mientras corre el agua voy abriendo las ventanas. Vuelvo a la ducha...  siento como mi piel recobra vida. El sol entra por las ventanas y las plantas agradecen. Me pongo una túnica de gasa y sandalias... camino de un lugar a otro con el café en la mano, acomodando las cosas que dejé tiradas la noche anterior.
El ruido cesa... y me invade cierta inquietud sobre mis nuevos vecinos... los balcones contiguos siempre habían sido un lugar de encuentro con los anteriores.
Pongo música y me voy a regar las plantas del balcón...

-hola! Me dices desde el tuyo.
-hola! –te respondo- y continúo sacando las malezas, quitando hojas secas...
–no puedo creer lo lindas que tienes las plantas! Y la cantidad! ¿cómo haces?
-las cuido, las baño... y las miro. Les gustan que las miren...... a veces, cuando las miro demasiado se ruborizan..... y a ti? Te gustan que te miren? (te ruborizas y bajas la mirada)... bueno... era una broma .
-Ven, te mostraré mis plantas. Con cuidado! Salta esa verja con cuidado...a ver.. te ayudo.

Al pasar la verja siento en mis manos tu cintura libre, ya que llevas un pantalón corto ceñidos y top de algodón que marca toda la silueta de tus pechos .

-realmente tienes buen gusto para combinar las plantas... sus flores... me recuerda cuando era pequeña y jugaba en el patio... ¡rosas! Cómo me gustan.... uyyyyyyyaaaaa!!!!!! Me pinche!!!!!!
- espera, tranquila.. déjame a mí... a ver ese dedo?

Me das tu dedo y lo llevo a mi boca... lo succiono y saco una espinilla... pero sigo con tu dedo en mi boca y levanto mi mirada... y encuentro la tuya., unos ojos cómplices que aguantan la mirada  y dejas tu dedo en mi boca...Tu cuerpo se etremece nervioso. Con mi mano aguanto la tuya dirigiendo  tus dedos que los sigo chupando suavemente... y me  das otro dedo y sigo recorriendo mi lengua por tu mano clara... y cierras los ojos... y el perfume de las rosas y de las fresas te hacen olvidar de la espina.

- Carmen !! (Te llama tu marido desde adentro) dónde van los sillones?

Te sientes sorprendida, arrancas tu mano, las pasas por tu pantalón para secar los rastros de mi saliva y huyes, casi sin saludar. Te miro... me gustas- (ya habrá otra oportunidad, pienso).

Por fin!!!! Nos encontramos en el ascensor

–Buen día! (tu voz brillante y tu sonrisa abierta me indican que ya pasó el pudor de la primera vez que nos vimos).
-¿ya tienes todo instalado?
–si! Por fin ya acomodamos todo, tu sabes... mi marido me ha ayudado, aunque por su trabajo a veces pasa muchos días lejos de casa...  estuvo para acompañarme es estos días pero ya partió...
– oh! Cenarás sola? Te invito... prepararé algo especial, quieres?
(aceptas mi invitación con la condición de traer el  postre).

Son las 22hs y aun no has llegado... he preparado todo: las velitas aromáticas ... la mejor música... la fuente con langostinos... el champán en el balde con hielo... y me he puesto una túnica negra de seda, muy escotada, dejando asomados los inicios de mis pechos grandes y fuertes...me he perfumado con  la loción más cara... para ti. Unos golpecitos en la puerta me devuelven el entusiasmo. Trato de disimular, respiro hondo para tranquilizar mi ansiedad y abro la puerta... y allí estas tu... con tu cabello tan largo y lacio... con ese vestidito que apenas llega a los muslos... y en las manos una bandeja con fresas y crema hermosamente distribuidas sobre un colchón de hojas verdes.
La persiana del ventanal totalmente abierta permite que entre una suave brisa ... te sirvo una copita de jeréz y vamos hacia el balcón... las estrellas están que arden... no hablamos, apoyadas sobre la baranda intercalamos la mirada entre el cielo y la calle, allá abajo... con un mundo ajeno a nosotras... un mundo que ignorará nuestra noche.

-Permíteme, te retiro la copa vacía y la llevo al fregadero, cuando regreso ya estas sentada a la mesa... (como es de vidrio puedo ver tus largas piernas por debajo) tomo una servilleta y destapo el champán...el corcho voló y la espuma apresuró que lo sirva...

-uffff!! Lograr que no se derrame el champán siempre es un desafío... brindemos... por ti, vecina!

–Por nosotras, vecina! (tus palabras... me provocan , pero debo ir despacio, no se como reaccionarás). Bebemos y comemos los langostinos que pelamos cuidadosamente... el perfume a mujer que despiden los langostinos me excitan ...
Veo como te llevas cada langostino a la boca, te chupas los dedos mojados con el jugo del limón... y bebes el champán... y tus piernas ahí ... como en una vidriera para ser miradas...
Cuando terminamos la primera botella, ya estamos más sueltas... las risas se mezclan con los recuerdos que cada una traía a la mesa, de sus aventuras amorosas... la música sigue acompañando nuestra velada...

Con el postre abro otra botella de champán... comemos las fresas con las manos... y tu... como las chupas antes de morderlas... lo haces a propósito... seguimos bebiendo... y comenzamos a sentir el efecto ... nuestros movimientos son mas torpes... nos cuesta controlar la risa... te desparramas sobre la silla y tus piernas abiertas me muestran lo que estoy deseando... siento que mi cuerpo va a estallar... tomo la copa y me levanto... camino hacia el balcón buscando un poco de aire... y ya estás tu, a mi lado.

Nos sentamos en el sillón hamaca de dos cuerpos... bebemos y nos mecemos... pero cuando vamos a dejar las copas vacías sobre una mesita nuestras manos se tocan... y siento que me tomas ... y me miras... esperando un segundo postre. Aun con cierto temor, me acerco a ti... puedo sentir cómo me pides con tu mente que te tome... nos besamos..... como buenas vecinas.... compartiendo la cena y los cuerpos.
Beso tu boca, mientras mis manos buscan furtivamente tus muslos suaves. Tu correspondes con beso profundo.. despacio muy despacio y llevo mi manos hacia tu pubis... tu braga esta húmeda...la separo y dejo entrar mis dedos en tu sexo... siento cómo acaricias mis pechos... presionas mis pezones con tus manos claras que contrastan con mi piel morena...

Me agacho frente a ti, que permaneces meciéndote en mi sillón... y separo tus piernas para entrar a sentir el perfume y la suavidad de tu sexo... acaricio con mi lengua tu clítoris... veo como gozas cuando presiono con mis manos tus muslos hasta tu vientre, mientras te lamo... te meces y el sillón hace cierto ruidito... cruje como lo hace mi vagina empapada... estas desparramada... un poco ebria... pero muy sensible. Tu respiración se acelera... y un espasmo de orgasmo te hace gemir.

Te incorporas lentamente, tratando de recuperarte y me tomas... y en un código secreto comienzas a acariciarme toda... te deseo ... me gustas... estiras esta sensación...  te levantas, vas hacia tu bolso, que dejaste sobre una silla y traes un vibrador... estoy sentada sobre el sillón y ahora tu estas de rodillas...  me acaricias... me abres ... metes tu lengua... y yo me acaricio los pechos... por debajo de la seda. Metes el vibrador con delicadeza... lo siento todo adentro y tu lengua que acompaña cada movimiento... con pequeños giros de tu mano noto como llenas toda mi vagina .. el pubis se mueve espasmódicamente...mi músculos retiene el vibrador, entreabro la boca y mordisqueo mi lengua...un intenso calor se concentra en mi vientre y el orgasmo que me llega... y que no puedo más... y me invade un destello de placer... siento que las estrellas están más cerca...El calor se extiende por mi cuerpo como una feroz ola.
Sacas el vibrador... bebes mis jugos... y subes por mi vientre por debajo de la túnica... estas como escondida... y te asomas por mi escote... ambas reímos y nos besamos nuevamente...

Cuando te retiras, casi en la puerta, nos despedimos con otro beso.
–seremos buenas vecinas, recuerda, cuando estés sola, cuando necesites algo, o simplemente, cuando quieras... llama a mi puerta.

MUÑECA

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