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Cuando sonó el timbre de la puerta sabia que ya no me podía tirar hacia atrás. Mi marido sonriendo, se levanta del sofá y se dirige al recibidor. Yo por un momento permanezco sentada en el sofá, notando como mi cuerpo sufre una repentina subida de temperatura. Oigo desde el salón un intercambio de saludos de cortesía. Me levanto y estirando mi bata de seda me dirijo también hacia la entrada. Antes de salir del salón, ella entra por la puerta. Mi marido no me había engañado, es mas joven que yo, es también más bajita, pero tiene un buen tipo. Viste una blusa clara y una falda negra bastante corta. Su sonrisa endulza su rostro. Su cabello baja por la espalda hasta llegar a su cintura. Después de besarle la mejilla y oler su perfume le acompaño indicándole el sofá. La curiosidad es mutua y yo también me siento observada por ella cuando me siento en el sofá.- Perdona que te reciba con solo la bata. Creo que hoy es el día que más calor hace del año. Le dije
- La seda es fresca, además esa bata es muy elegante. Me dijo Elena recorriendo mi cuerpo con su mirada.
La idea de montar el trío había sido de mi marido, hacia tiempo que me lo había propuesto, la situación me despertaba un cierto morbo, pero mi marido no conocía la razón ultima de mi aceptación. Yo sabia que si aceptaba la oferta de mi marido, estaría en condiciones de pedirle un trato igual y podría acabar pidiéndole mi fantasía. Acostarme con dos hombres. tener dos vergas para mi sola...Nunca había estado con una mujer y no sabia como reaccionaria.
Mientras me vestía le di muchas vueltas a la ocasión que se iba a presentar, En la cuarto de baño mientras me preparaba para la "Tarde Gloriosa" ya me había masturbado introduciéndome el envase del champú. Llevaba todo el día con una excitación que nunca hubiera imaginado.
Mi marido me había ofreció la posibilidad de fijar alguna limitación. Yo a esas alturas ya no pensaba en limitaciones. Mi marido en cambio me pido que no le preguntara por la procedencia de aquella mujer.
Nos quedamos sentadas en el sofá, mientras mi marido va la cocina a buscar la cubitera del hielo. Nos volvemos a mirar en silencio. La falda negra que lleva Elena deja al descubierto casi todos los muslos. Su piel esta bronceada. Observo como ella también mira mis muslos. Jaime acaba por traernos las bebidas y las deja en la pequeña mesa de cristal. De un trago me bebo la ginebra acompañada de unas pocas gotas de tónica. Sabia que acabaríamos haciendo, pero no sabia como empezaríamos. El alcohol surte rápidamente efecto. Los roces de la rodilla de Elena contra mis muslos me indicaron mi camino. Casi sin darme cuenta nuestras bocas estaban juntas intercambiando unos besos suaves y delicados. Mis manos no tardaron en buscar sus pechos, recorro sus hombros, sus brazos hasta subir por encima de la ropa y presionar sobre sus pechos. Mi marido se sienta en el sillón y nos observaba sin decir palabra.
Elena separa las piernas. La falda deja a la vista sus muslos. Ella extiende sus manos y acaricia la parte interna de mis muslos. Yo abro su blusa botón a botón. Un sujetador blanco resalta de su piel morena. Ella intenta desnudarme, yo no la dejo. Beso sus hombros, hago que se recueste sobre el respaldo. Acaricio sus pechos por encima del sujetador. Ella responde con leves gemidos cuando mi boca sorbe su pecho izquierdo. Mi marido la observa sentado en el sillón. Su excitación ya se vislumbra bajo los pliegues del pantalón. Sin dejarla de besar, mis manos la acarician. Mis brazos sienten su piel suave. Su olor, su calor ....todas esas sensaciones me excitan y me producen un intenso calor en mi vientre. Mi respiración va en aumento. Mis manos retiran la corta falda Y pasándoselas por el muslo alcanzo sus bragas. Con los dedos se las separo y alcanzo a rozar su sexo. Mi piel se eriza al sentir en mis dedos la humedad de sus fluidos que no para de producir. Ella también esta caliente y deseosa. Mis dedos recorren su sexo de abajo a arriba, separando sus labios carnosos y mojados. Me incorporo, le doy la mano y la hago levantarse. Nos espera la gran cama.
Me siento en la cama y ante la mirada de mi marido. Le desabrocho el sujetador, le bajo las braguitas y me levanto. Ella desabrocha los botones de mi bata de verano y la deja caer al suelo. Nos besamos las dos excitadas. Me desabrocho el sujetador y yo misma me baje mis braguitas. Al abrazarnos sentí sus pechos duros contra los míos. Los besos son largos y húmedos. Mi marido en un rincón se desnuda en silencio sin articular palabra, pero sin perderse detalle. La tumbo sobre la cama y poniéndome a su lado empiezo a recorrerla.
Mi boca recorre su estomago hasta sentir en mi barbilla el cosquilleo de su vello bien recortado. Sigo besando su piel y perfumada hasta llegar a su vientre. Ella extendida sobre la cama empieza flexionando las rodillas y separando las piernas me invita a que hunda mi cara en el templo de su placer. No tarda mi boca a recorrer y pasearse por los labios de su sexo que rezuma excitación.
Jaime, que así se llama mi marido, se desnuda con parsimonia mientras no quita ojo del espectáculo que le ofrecemos. Deja la ropa recogida sobre la silla. Elena restriega su vientre en mi cara. Mi lengua no deja espacio sin explorar. Sus gemidos y los temblores de su vientre en mi cara me anuncian un par de orgasmos encadenados. Mi marido me separa las piernas y pasa su boca por mi culo y mi sexo. Yo empiezo a sorber el clítoris de Elena, a lamerlo, a chuparlo. Su sabor y olor de hembra inunda mis sentidos.
Mi marido no tarda de ofrecerme una caricia con su boca que pone todo mi cuerpo en pie de guerra. La piel erizada. Mi sexo no para de mojarse. Mi lengua sigue el ritmo que marca mi marido. Elena y yo nos corremos casi al unísono.
Mi marido se sitúa de rodillas al lado de la cabeza de Elena. Se agacha lo suficiente para que Elena pueda lamerle el pene. Por un momento pienso que hace menos de una hora no me hubiera imaginado que estaría lamiendo el coño de otra mujer que le chupa la polla a mi marido. Una situación muy morbosa. Elena engulle la polla de mi marido y empieza a mover su cabeza con rapidez.
- No te muevas tanto que igual se corre y este es de una sola corrida la sesión. Le dije a Elena.
Automáticamente Elena deja la polla de mi marido libre. Yo me acerco al oído de mi marido y le digo:
- Quiero que te la folles ahora...
Jaime no lo duda, se coloca entre las piernas abiertas de Elena y apoyándose sobre la cama le introduce toda la verga. Elena cierra los ojos y disfruta del placer de sentir llena su sexo.
- ¿Te gusta? le interrogo
- ¡¡ Es genial !!, me dice con los ojos entreabiertos
- Pues a ti también te va tocar trabajar. Solo me sonríe.
Me pongo sobre su cabeza con las rodillas apoyadas en la cama y mi entrepierna abierta y empapada sobre su cara. Elena enseguida se da cuanta de la maniobra y pasa sus manos bajo mis nalgas y aferrándose a mi culo empieza a pasar su boca por mi sexo. Mi marido la penetra y ella me ofrece un recital de lamidas en mi sexo. Yo le restriego mi sexo por su cara. Mi marido acaricia mis pechos, yo le beso y con las manos acaricio los pechos de Elena, hemos cerrado el circulo.
Jaime se retira antes de correrse. Yo sigo con mi coño en la cara de Elena. Me dejo caer hundiendo mi cara en el sexo que acaba de quedar vacío. Esta empapado. Huele a hembra, ese olor me turba. Elena se retuerce y no deja de lamerme cuando empiezo a pasarle mi lengua por su raja. Yo me quedo a cuatro patas. Mi marido sin preguntar se pone detrás de mí y sin mediar palabra y agarrándome por la cintura me mete su verga en mi coño. Elena se incorpora lo suficiente para poder seguir dando lametazos a los huevos de Jaime y a mi coño.
Allí estamos los tres. Elena tumbada sobre la cama y lamiéndome, yo a cuatro patas sobre ella y Jaime metiendo y sacando su polla de mi coño. Me cuesta concentrarme para poder acariciar el sexo de Elena con cierto ritmo, los movimientos se han ido volviendo sincopados. Jaime hurga con el pulgar en mi ano. Lo acaricia y dilata su entrada. No tarda en retirar su pene de mi coño y ponerlo en la entrada de mi ano. Muy lentamente hace presión que casi no vence la resistencia de mis músculos. Noto como la cabeza de su verga empieza a entrar, pero él se mueve lentamente, con mucho cuidado, procurando no hacerme daño. La excitación hace que yo le pida mas, quiero sentir como su verga entra y sale, quiero ese placer poco familiar de nuevo en mis entrañas. Elena aumenta la intensidad de sus lamidas y descapuchando mi clítoris lo sorbe y lo acaricia con la punta de la lengua. Yo hundo mi boca en el sexo de Elena y repito en su coñito la misma operación. No tardamos los tres en explotar. Los gemidos son gritos, los movimientos son torpes, Jaime grita cuando lanza un chorro de semen dentro de mi coño, Elena atenta chupa y lame mi sexo y la pija de mi marido sin dejar que ni una gota llegue a la cama. Yo recibo una ducha de fluidos en mi cara mientras con sus muslos Elena casi aplasta mi cara. Caemos rendidos.
Los tres tumbados permanecemos callados, apenas se oye las respiraciones, una mezcla agridulce de olores llenan la habitación. Olor a macho y olor a hembras se confunden sobre la cama.
Para ser la primera vez no ha estado nada mal. ¿Será igual de morboso cuando lo haga con dos hombres?.
Alatriste
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