|
|
DOLOR Y PLACERTodas las noches, lo mismo. Pasos en el corredor, el ruido de llaves y una puerta que se abre y se cierra.
Todas las noches, lo mismo. Pero no puedo saber de quiénes son esos pasos, que al entrar al departamento de al lado provocan mi envidia hacia mi vecina.
Todas las noches, lo mismo. Al principio solo eran ruidos extraños... poco a poco los fui identificando.
Todas las noches, lo mismo. Me quedo contra la pared escuchando a los amantes... música...risitas...gemidos...los escucho excitada y me acaricio mientras ellos gozan.
Pero hoy es diferente...hoy tengo fuerzas y salgo...y golpeo la puerta. Espero nerviosa hasta que se abre. Sales tu, y sin hablar me invitas a participar. Tu amante me dice:
“Al fin te decidiste, siempre del otro lado de la pared...ven”.Tu cuerpo brilla, mezcla de sudor y aceites. Con tus manos vas quitando cada prenda de mi cuerpo, que se estremece. Tu amante ahora te ayuda. Vas a buscar el aceite, mientras tu amante se queda mirándome. Le alcanzas el frasco y entre los dos se dedican a untarme.
El olor a esencias...la luz mortecina...la música monocorde me genera un estado especial...me sirves un whisky y lo bebo de un trago que como una bocanada de fuego quema mi esófago.Aun estoy parada...y cuatro manos patinan por sobre mi piel... mis ojos se entrecierran para disfrutar de la sensación.
Me separas las piernas...tu amante se agacha y comienza a lamerme mientras sus dedos se deslizan por mi cadera.
Te pones detrás de mi... siento tus pechos en mi espalda... tu vello sobre mis glúteos y tus manos sobre mis pechos...me susurras al oído las cosas que me harán y con tus dedos presionas mis pezones. Todo es resbaloso y suave.La lengua de tu amante sigue acariciando mi clítoris... mi sangre golpea cada terminación nerviosa...presiento el orgasmo...aun sigo de pie...mis piernas se tensan...todo mi cuerpo se tensa y un espasmo me sacude. Tomo la cabeza de tu amante y la presiono contra mi.
Sus ojos se asoman entre mis piernas, mirándome con picardía.- Muy bien (me dices) veo que estas lista para continuar con la sesión. Sólo déjate hacer.
Estoy mareada pero sigo excitada.
Entre ambos me recuestan sobre una gran alfombra persa. La decoración de tu departamento es como una tienda turca: llena de sahumerios, lienzos, almohadones, y para saturar la imagen: dos lámparas con luces rojas... es un ambiente denso, onírico.Mi respiración lentamente recobra su ritmo y descubro vuestras sonrisas cómplices...Se abre otra puerta y entra otro hombre muy moreno y desnudo. Trae una bandeja con elementos que no llego a distinguir...
-Tranquila... veras que gozarás de una manera diferente, como jamás has gozado.
Me tomas los tobillos, el hombre moreno toma una cuerda y los ata a cada pata de una gran mesa de caoba... estoy expectante, entonces me sirves otro trago de whisky para calmarme, me dices que respire hondo y el alcohol sube a mi cerebro. Desde el suelo veo las tres figuras a mi alrededor. Tu amante toma mis brazos y los cruza por sobre mi cara tapándome los ojos. Algo caliente cae sobre mi vientre... gimo por el ardor...y dos manos esparcen ese líquido por todo mi torso...la música ha entrado por mis oídos y gira en mi cerebro aturdido... que apenas distinguen las palabras que me dicen. Las manos con el ungüento embadurnan mis costados, mis hombros, mis pechos, los muslos, los tobillos. No queda ni un rincón de mi piel sin ese oleoso ungüento. Tomas un pañuelo de seda rojo y lo extiendes sobre mi cara pasándolo hasta la nuca donde lo anudas. Mis ojos sólo ven una gran mancha roja oscura. Solo me quedan cuatro sentidos para sufrir y disfrutar. Confundida e indefensa me encuentro a vuestra merced. Miedo y excitación. Me desatan los tobillos. Extrañas sensaciones me recorren cuando noto cómo alzan mi cuerpo y lo elevan hasta posarme sobre la mesa y bajo mi espalda colocan un duro almohadón que me mantiene incorporada, pero nuevamente mis piernas son tomadas para inmovilizarme. Mi cabeza queda caída hacia atrás. Intento imaginar cómo estoy sobre esa gran mesa de caoba. Mis pezones erectos están en lo alto de mi cuerpo alerta. Un leve suspiro arrulla a mi oído.
-Prepárate, no lo vas a poder aguantar, me dices, mientras seis manos siguen ahora arrastrando sus dedos por mi cuerpo.
Primero son leves caricias sobre los pezones... apenas un ligero movimiento de aire que percibo. Después algo húmedo que los acaricia...despacio...muy despacio provocando que mis pechos sientan un profundo placer que se extiende por mi cuerpo. Comprendo que dos lenguas los están lamiendo. Las caricias se endurecen. Son los dientes que me mordisquean... la presión es más fuerte. Alguien besa mi boca seca de tanto jadear y con su lengua me la abre... bebo su saliva... casi no puedo respirar.
-Ahhhhhhhhhhh!!!!!!!!
Un fuerte dolor en mis pechos me aturde... y mi grito callado por esa boca que sellan mis labios... el dolor se diluye mientras veo en el fondo rojo del pañuelo pequeñas estrellitas parpadeantes. Sin descanso noto como mis muslos empiezan a ser manipulados, amasados, sobados, preparándolos. un objeto rugoso recorre la cara interna de mis muslos, haciendo dibujos en mi piel. La boca sigue presionando mis labios. Creo que eres tu quien me besa, un aroma fresco de perfume femenino te delata. El extraño objeto recorre mis ingles, rozando los laterales, poblados de vellos, de mi sexo. Es cilíndrico y alargado pero lleno de protuberancias que casi arañan mi piel. La punta del cilindro separa mis labios. Mi sexo lanza señales de excitación que llegan a mi cabeza y a mis doloridos pezones... sólo escucho risitas y jadeos que me provocan calor. El cilindro de punta roma pasa por sobre mi clítoris que por momentos palpita deseoso de recibir caricias. El cilindro, de un material desconocido, gira sobre sí mismo rozando con sus pequeños bultos mi sexo que empieza a destilar humedad. Hurgan la entrada de mi vagina.
-Ayyyyyyyyyy!!!!!!!.... otro grito ahogado por los besos. Un fuerte dolor en mi vientre. Ese pene artificial apenas ha avanzado unos centímetros por el interior provocándome un corto pero fuerte dolor. Mis pies y manos sujetados ... me siento a vuestra merced. Noto como despacio me va penetrando, milímetro a milímetro. El dolor se atenúa ante una extraña sensación de placer. Cada vez me siento más llena... me aflojo y me dilato... agrandando el espacio para sentir cómo giran esas protuberancias sobre las paredes de mi vagina ...mmmmmm.....
-¿Te gusta? Susurra tu voz femenina tras apartar tu boca de mis labios. Muevo la cabeza afirmativamente.... la música me envuelve con cada acorde ... siento que me voy a correr... que voy a estallar en un orgasmo.... pero me distrae un ruido que se dispara en la habitación... flashes... si, me están fotografiando... me siento observada.... quiero seguir gozando pero no me lo permiten... estoy atenta a todo lo que ocurre.... oigo vuestras respiraciones.... saberme fotografiada me avergüenza y me excita al mismo tiempo.
Los movimientos del gran cilindro son suaves y rítmicos...me llenan de placer...noto cómo mis jugos recorren mis nalgas, mis glándulas responden a la excitación...
Me toman las rodillas y las alzan.... ahora algo comienza a entrar por mi ano... es el pene del moreno , que de rodillas sobre la mesa comienza a penetrarme.... me duele.... me gusta.... me aterra.... me excita.... Y tu voz suave... calentando con tu aliento mi oído para que me relaje.... estoy confundida.... todo es muy confuso... todo se mezcla..... no puedo distinguir lo que me gusta o disgusta..... lo quiero todo.... el dolor y el placer... y un eterno orgasmo diferente me hace olvidar dónde estoy.... me siento rendida... de repente un silencio me sorprende....lentamente me desatan... me quitan el pañuelo y me encuentro con vuestras miradas sonrientes....
-Anda, incorpórate... has pasado el rito de iniciación....ahora te bañaremos y regresarás a tu casa... tal como llegaste...
No comprendo muy bien....pero me dejo hacer. La bañera llena de espuma me espera...creo que esto continuará.... me gusta.ALATRISTE
Volver al Indice de Alatriste