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Hacía tiempo que no nos veíamos, por diferentes motivos fuimos dejando pasar los días, el deseo iba tomando terreno hasta que por fin llegó el tan ansiado y anhelado reencuentro. Los primeros fríos comenzaron a sentirse y la noche invitaba a resguardarse en la guarida. Unas ricas pizzas, un sabroso vino y un buen vídeo eran la tarjeta de presentación, dejando volar la imaginación para lo que seria el postre.La película que elegimos se llamaba "La Corte Erótica", comenzaba con una excelente escena de sexo explícito donde dos jóvenes muy bien dotados jugaban a los ginecólogos con una chica con muy buenos atributos. La joven desnuda se acostaba en la camilla ginecológica, mientras los seudomédicos examinaban su cuerpo con sus lenguas y dedos.
Luego de un exhaustivo examen, mientras ella chupaba el pene de una de los "doctores", el otro la penetraba por su vagina, previamente lubricada por su saliva. Después de varias embestidas y mamadas, ella se acuesta arriba de uno de los médicos, el cual la penetraba por la vagina, mientras el otro introducía su pene en su hermoso orificio anal. Ellos se movían dentro de ella, provocándole una infinidad de orgasmos, mientras ellos rociaban su cuerpo con torrentes de leche. Debajo de las sábanas pude observar una tímida erección en Martín, poco a poco fue acercando su mano a mi entrepierna, sus dedos corrieron mi ropa interior pudiendo palpar la humedad de mi sexo.
Mi mano se posó sobre su pene, completando así su incipiente tiesura; empezamos a jugar con nuestros sexos, a la vez que mirábamos sin cruzar palabras la película, cada vez más erótica.
De pronto en la pantalla muestran a una joven rubia, atadas sus manos con un pañuelo al respaldo de la cama, vestida solamente por unas sensuales medias y portaligas color blanco, otra mujer más mayor, acariciaba sus pezones con la punta de una fusta, provocándole una sensible erección en los mismos, al tiempo que su boca iba recorriendo su cuerpo hasta detenerse en sus jugosos labios vaginales.
Al rato, entra otra joven vestida de mucama, con una bandeja en la cual servía el té, la Ama volcó un poco de té en el sexo de la joven desnuda y lo bebió ávidamente, invitando a la mucama a hacer lo mismo.
La joven atada, revolcándose de placer sobre la cama, gemía y suplicaba que la dejase libre para también ella disfrutar de esa exquisitez.
Una vez liberada, su boca se deleito con el cuerpo de la mucama, terminando ambas en un extraordinario 69.
Al ver esa escena no pude contenerme y le pedí a Martín que me lamiera toda, su lengua recorrió cada centímetro de mi piel, principalmente de mi vagina, una vez se apoderó de mis labios vaginales, un torrente de leche inundo su boca, dejándome extasiada.
Continuamos mirando la película, mientras nuestras manos incursionaban en nuestros cuerpos.
Una vez que terminó el film, mis ansias de sentir el pene erecto dentro de mí eran incontenibles, me puse en cuatro, Martín de una sola embestida introdujo todo su miembro en mi vagina hambrienta y comenzó a arremeter sin parar, su leche espesa, caliente brotaba como un manantial, bañándome la espalda.
Nuestras bocas se fundieron en un prolongado beso y un profundo abrazo, y así nos encontró el día, convocándonos a un nuevo goce.
Paula
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