Nuevas experiencias (IV)
Nuevas experiencias (III).....

Un buen día decidimos salir a dar una vuelta y tomar unas copas, y como a mi me gusta que Nuria vaya sexy y provocativa, le dije que me sorprendiera. Yo tuve que salir antes que ella. Yo me llamo Fermin.

Ella se puso una minifalda que se compró el día anterior. Una minifalda que cuando se la compró sabía a ciencia cierta que me iba a gustar, pues era excesivamente corta y si se le ocurría inclinarse, enseñaría todo el culo. Arriba se puso una camisa blanca transparente donde se le veían sus tetas perfectamente, e incluso sus pezones parecían llamar la atención al destacar bastante debajo del blanco de la camisa. Así mismo, se puso una chaqueta sin botones que le servía tanto para entonar con la ropa que llevaba puesta como para que no se le vieran las tetas cuando ella no quisiera, pues habitualmente no se pone sujetador. Tampoco se puso bragas, con lo que su precioso coño semi depilado iba al aire. Así, quedamos en que ella se iría hasta el lugar de encuentro en un taxi, y la recogería yo para irnos a tomar unas copas Pero ella conocedora de su belleza y de las alteraciones cardíacas que ofrecen sus medidas, con su 1'72 de estatura, prefirió irse en el autobús. Nuria tiene 30 años, y tiene una cara preciosa donde destacan sus ojos verdes como el cristal y sus labios carnoso; y como remate a su físico es muy simpática, por lo que le cae bien a todo el mundo, en especial a los hombres, ya que es mimosa, sexy y pícara. Aunque cuando está caliente no entiende de chiquitas y es capaz de hacerme cualquier cosa en cualquier sitio. Y afortunadamente para mi, es una chica muy caliente.

Cuando llegué a recogerla me quedé maravillado, pues estaba esperándome de pie en el sitio donde habíamos quedado, estaba preciosa y con solo mirarla me estaba poniendo a cien. Aparqué sin que se diera cuenta en la acera de enfrente y me quedé observando como la miraban y como algunos hombres le decían cosas al pasar. Veía como ella paseaba arriba y abajo por la acera y me fijé en que estaba como ausente, e incluso como en algunas ocasiones se mordía ligeramente el labio inferior mientras entrecerraba los ojos. A los pocos minutos me bajé del coche y me acerqué a ella, y en el momento de darle un beso en los labios, me abrazó por el cuello y metiéndome la lengua hasta el fondo de mi boca, note como se corría.

La gente al pasar se quedaba mirándonos, y vuelvo a repetir, sobre todo a ella, ya que al echarme los brazos al cuello y ser yo mas alto que ella, se tuvo que poner de puntillas y dejaba ver por debajo de la mini el fin de los muslos y el principio de esa zona mas deseada. Yo me giré con ella enganchada y la puse de espaldas a la pared, y separándome un poco le pregunté que le pasaba. Ella ya mas tranquila me dijo que me lo contaría en el coche; cruzamos la carretera. nos metimos, lo puse en marcha y nos adentramos en el tráfico mientras ella me contaba lo siguiente.

Cuando te fuiste, me quedé adormilada y me desperté muy caliente y mojada, y en vez de darme una ducha fría, me puse una película porno; por lo que terminé de ponerme a cien. Mientras veía la película empecé a pensar en que ropa ponerme que te gustara.

- Y como ves creo que esta te gusta.

Me acariciaba con una mano por el interior de las piernas mientras que con la otra me pellizcaba ligeramente los pezones. Para evitar correrme, me fui a vestir y mientras lo hacía vi en el vídeo como una actriz se metía unas bolas chinas en el coño, así que cogí las mías y me las metí yo también.

Terminé de arreglarme y como era muy temprano decidí ir a ver escaparates para hacer tiempo. Cuando salí a la calle, entre que los hombres me decían cosas y las bolas chinas moviéndose a placer, empecé a sentirme muy caliente. Notaba como al andar un gusto me iba subiendo por todo el cuerpo para luego bajar y concentrarse en el coño, pero si me paraba creía que me corría, y conforme iba andando el gusto aumentaba a grandes dosis. Al llegar a un escaparate de ropas me paré y de espaldas a la gente noté como me corría. Me mordí los labios para no chillar y se me cerraron los ojos.
Cuando los abrí vi como un chico dentro del escaparate, era un escaparatista, me miraba con cara de asombro, pero a pesar de haberme corrido me sentía caliente, así que junté los labios y le tiré un beso al aire a la vez que continuaba mi camino.

Unas calles mas arriba decidí sentarme en una terraza a tomar un refresco e intentar tranquilizarme un poco. Pensé en quitarme las bolas, pero el placer que me daban me impedía quitármelas. Estaba sentada con las piernas cruzadas cuando me fijé en como una pareja de nuestra edad aproximada no me quitaba ojo de encima; pensé que sería porque al estar sentada, mis piernas estaban muy a la vista debido a que la minifalda la tenía excesivamente subida. Pero vi como la chica me miraba a los ojos y luego los posaba en mis tetas, y me fijé en que debido al sofoco, tenía la chaqueta totalmente abierta y mis tetas estaban a la vista de todo el mundo, ya que como verás la camisa se transparenta entera.

Diciéndome esto se quitó la chaqueta y pude ver mientras conducía que efectivamente la camisa mas que tapar enseñaba, pues era una invitación a mirar.

La mirada de deseo de esa mujer, me provocó un escalofrío, ya que como solo he tenido una experiencia con una mujer aunque hemos hablado de repetirlo. Fue entonces cuando miré mis tetas y les devolví la mirada a ambos, sintiendo como era una mirada de deseo y de exhibicionismo que no podía controlar. Ella seguía mirándome con descaro y deseo y cuando se pasaba la lengua por los labios, le sonreí, a lo que ella se levantó y acercándose a mi mesa se acercó y se presentó diciéndome que se llama Ani, y sin corte alguno ni preámbulo, me dijo que me estaban observando su compañero y ella y que les gustaba mucho. Ellos son una pareja liberal y a veces han practicado el intercambio y el trío, y me preguntó si quería estar con ellos. En esto Sebas, que es como se llama él, se sentó a mi otro lado, quedándome yo en medio. Les dije que estaba casada y que había quedado contigo, pero que no lo descartaba, aunque tenía que consultarlo contigo. Entonces me dieron su teléfono y al despedirse Sebas me besó en la cara, pero ella me puso sus labios junto a los míos y mientras deslizaba la punta de su lengua por mis labios me acarició una teta, deteniéndose en el pezón, que como si hubiera adivinado que es una de mis zonas más sensible, y con dos dedos tiró suavemente de él mientras me lo frotaba. Al terminar ese pequeño contacto se despidieron diciendo que los llamáramos, pues seguro que nos lo pasaríamos muy bien.

Miré la hora y en vista de que se hacía tarde, me dirigí a la parada de autobús. Seguía incluso mas caliente que antes, pues entre la caricia de Ani y el continuo movimiento de las bolas chinas, me hacían estar en un punto muy cercano al clímax. Al llegar el autobús, subí y me encontré como sardinas enlatadas, iba lleno de más.

Haciendo sitio, llegué hasta la parte trasera, y como puede me situé de pie junto a una ventana de espaldas a la gente. Iba pensando en la pareja de antes, cuando un frenazo con sus consiguientes chillidos e insultos al conductor me hizo volver a la realidad y me fijé en como un chaval le metía mano a su compañera mientras estaban de pie. Los veía gracias a la posición que tenían en ese momento el resto de la gente que había. Este chico le estaba metiendo la mano por debajo de la falda y como si se hubiera dado cuenta de que era observado, empezó a mirar en todas direcciones hasta que me vio. Yo en principio retiré la mirada, pero cuando volvía a mirarlo, seguía mirándome. Un nuevo frenazo hizo que sin que me diera cuenta un lateral de la chaqueta se me abriera y como él seguía mirando, pudo ver la teta a través de la transparente camisa. Me la puse bien y me di la vuelta mirando hacia la calle. En la siguiente parada al arrancar el autobús vi que la chica que estaba sobando se había bajado del autobús, pero no lo vi a él. No le presté mayor importancia.

Aunque se habían bajado mucha gente, esta era la típica parada en la que siempre hay mucha gente para subir, por lo que noté empujones y me sentía apretada. De repente una mano me rozó el culo, pero pensé que había sido sin querer. Al momento note como una palma de mano me sobaba el culo y cuando me iba a girar de nuevo frenó el coche y dos manos me cogieron por la cintura y me mantuvieron en pie.

Ya no me giré, y ya no era una mano sino dos las que me sobaban el culo. Una de ellas se metió debajo de la falda y al notar que no llevaba bragas se entretuvo en meterme los dedos entre los cachetes. Yo estaba a mil por hora y cuando la otra mano empezó a ascender por mi vientre, creí desmayar; llegó hasta una teta y desabrochándome un botón de la camisa metió la mano y me la cogió. Estaba yo en lo mejor cuando de repente paró y quitó las manos. No me atreví a mirar para atrás. Así que me quedé como estaba hasta llegar a la parada. Cuando iba a bajarme miré de reojo a los hombres que había a mí alrededor, y para mi sorpresa varios me miraban con ojos desnudantes, pero no pude saber quien había sido. Luego me quedé esperándote hasta que llegaste y como ya no podía aguantar mas al abrazarte me corrí.

Cuando terminó de contarme esto, yo estaba con un bulto en el pantalón enorme. Se lo dije a ella y poniéndome la mano encima empezó a frotármelo. Como íbamos mal de gasolina, paré en una gasolinera y sin bajarme del coche le di las llaves del depósito al empleado y le dije que me llenara el depósito. Nuria me dijo que iba a comprar tabaco, y sin ponerse la chaqueta se bajó del coche y entró en la tienda.

Yo la veía a través de los cristales; se entretuvo en las revistas y podía ver como el empleado de la tienda y un cliente la miraban descaradamente. No era para menos, pues entre la minifalda y la camisa transparente, estaba muy provocativa. Cuando escogió una revista, se fue para el mostrador y pidió el tabaco. Veía como le decían algo y ella sonreía contestándoles.

Al salir de la tienda se dirigió hacia el coche y fue el centro de las miradas de los ocupantes de los pocos coches que había en ese momento en la gasolinera. Venía andando con un sinuoso movimiento de caderas, traía la minifalda un poco subida y se le veían sus hermosas y prietas piernas morenas, mientras que sus tetas, a pesar de tenerlas erguidas y duras, se le balanceaban al andar, y debido a su estado de calentura, las bolas chinas que aun las tenía puestas y al continuo roce de la tela, llevaba los pezones tiesos. Pezones muy desarrollados que llegan a medirle bastante más de un centímetro cuando están erizados, y lo estaban en ese momento, con una aureola oscura. Se montó y nos fuimos.

Le pregunté que le habían dicho y me dijo que simplemente el dependiente le preguntó si podía quedar con ella después del trabajo, a lo que ella le respondió con un "Quizás otro día".

Nos dirigimos a una discoteca de una localidad vecina. Entramos y nos dirigimos a la barra. Mientras yo pedía, ella se fue a la pista a bailar, pues le encanta y además lo hace de maravilla. En la pista varios chicos no le quitaban ojos, ya que por el impulso del baile se le podían ver las tetas por encima de la camisa y debido a lo corta de la falda, había momentos que incluso se le veía perfectamente un poco del culo, aunque ella muy pícaramente sabía cuando ponerse bien la falda. Mientras ella bailaba y yo la miraba desde la barra, llegó un sobrino de Nuria junto a un amigo, me saludaron y me preguntaron por su preciosa tía. Yo les señalé en dirección a la pista y Quique, que así se llama su sobrino, me dijo que estaba guapísima y que baila muy bien.

Yo sabía por Nuria que Quique estaba prendado de ella desde que tenía doce años; ahora tiene diecinueve; pues siempre que podía la miraba por el escote con mucho disimulo, en la playa, cuando íbamos en familia, no le quitaba ojo de encima y cuando se metían en el agua, él, siempre con algún achaque se rozaba y le intentaba tocar las tetas, sobre todo cuando jugaban con la pelota dentro del agua. Nosotros sabíamos que él lo hacía intencionadamente, pero nos calienta a ambos el hecho de poder excitar a Quique, llegando incluso a no saber como disimular su erección.

Cuando Nuria le vio, se acercó a la barra y le besó cerca de los labios de forma cariñosa pero provocativa, pues a ella le gusta sentirse deseada por Quique. Acto seguido, aprovechando que en ese momento ponían lentos, Nuria sacó a la pista a Quique y pegándose como una lapa a él se pusieron a bailar. Ella le cogía del cuello con una mano, y con la otra le acariciaba la espalda e incluso el culo, pues según me comentó luego le encantaba sentir el bulto de él clavándosele en su entrepierna, pues son aproximadamente de la misma estatura. Cuando acabaron de sonar los lentos, pincharon música salsa, por lo que siguieron bailando, pudiendo ver como ella le metía una pierna entre las de él y después de unos minutos, Quique ya no se cortaba y la cogía por la cintura e incluso le sobaba a casi sin disimulo la espalda y el culo, que debía notar muy suelto al no llevar bragas. Parando de bailar se acercaron a donde nos habíamos quedado nosotros. Algo hablaron Quique y su amigo que acto seguido el amigo sacó a bailar a Nuria, tocándole a placer el culo nada mas salir a la pista. Ella le sonrió como demostrándole que el baile es así. La cogía por la cintura y una mano la subía para rozarle la teta y la otra la bajaba sobándole el culo. En un momento dado se atrevió a deslizar la mano por debajo de la falda y acariciarla por el costado, pero en eso dejó de sonar este tipo de música y se vinieron a la barra. Ya en ella, Nuria me dijo de irnos. Nos despedimos de ellos y nos fuimos. Salimos de la discoteca y cogimos el coche dirigiéndonos hacia las afuera de la ciudad.

En el coche, le empecé a desabrochar los botones de la camisa hasta que se la deje abierta, le separé un lateral de la camisa y dejando una teta al aire, le cogí el pezón; bajé la mano y le subí la falda, acariciándole el clítoris. Le iba alternando de esta manera de una teta a la otra y al coño. Ella iba con los ojos cerrados y la boca entreabierta respirando agotadamente; la falda la tenía totalmente levantada y las piernas abiertas, así como la blusa que llevaba semi caída por los hombros.

Como me gusta lucirla, justo antes de salir de la ciudad, al pasar por una calle algo estrecha, vi un par de chicos apoyados en un coche por la parte de la carretera. Bajé la velocidad hasta casi ir parados y encendí la luz interior del coche, de tal forma que Nuria era perfectamente visible desde el exterior. De esta forma se dieron cuenta de ella antes de que llegáramos a su altura. Y pasé muy lento por delante de ellos que no quitaron ojo mientras yo llevaba una mano en el volante y otra en el coño de ella Nada mas salir de la ciudad, me paré al lado de una pequeña arboleda y me bajé, me fui hacia la puerta de ella y la abrí. Me saqué la polla y ella sentada con los pies hacia afuera me la cogió con la boca y me hizo una mamada hasta que exploté, cayéndole la leche que no podía tragar por la comisura de los labios hasta las tetas. La saqué del coche y la terminé de desnudar, la puse de cara al coche con las manos apoyadas en el capo y se la metí en el coño, corriéndose ella nada mas metérsela. Como yo acababa de correrme, resistía los embistes. Se la saqué del coño y se la puse en la entrada del culo, apreté y bombeé por unos minutos y en el momento que nos corríamos ambos a la vez, pasó un coche cerca de nosotros pitando y diciéndonos cosas.
 
Después, relajados y tranquilos nos fuimos a tomar una copa en un pub cerca de casa y dimos por terminada la noche.
 

Fernando y Raquel

 

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