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Por Fernando y Raquel Hola nos gustaría contaros una experiencia más que, a nuestro juicio, puede gustar y calentar a todos los lectores. Deciros que somos Fermín y Nuria. A ella, como ya sabeis, le gusta ir bastante provocativa siempre, con poca ropa, y en donde vivimos dado su clima es propio para ello. Suele ir muy a menudo con minifaldas, a veces muy "minis", sin nada de ropa interior y en la parte superior camisas transparente o semitransparentes con bastante escote, por lo que la gente y sobre todo los hombres, no dudan en mirarla y decirles cosas, lo cual a mi no solo no me importa, sino que me agrada. En muchas ocasiones nos meternos mano en lugares públicos y dejamos que otros gocen con nuestros actos.
Esto ocurrió una vez que salimos de casa ya bastantes calientes, fuimos a un restaurante muy íntimo, a cenar, pero antes habíamos estado en casa viendo una película porno, por lo que para salir le dije a Nuria que se vistiera sexy, expresamente para salir. Se puso una minifalda de vuelo azul, una camisa transparente de gasa y una chaqueta abierta también azul para cubrirse y descubrirse a gusto. Conforme íbamos en el coche hacia el restaurante, comencé a meterle mano directamente en el coño que por no llevar bragas, podía tocar perfectamente los suaves labios y cogerle con los dedos el inflamado clítoris. Nuria estaba que no podía mas de excitación, iba toda abierta de piernas y con la chaqueta quitada se acariciaba y cogía los pezones por encima de la fina camisa. Ibamos de ésta forma cuando paramos en un semáforo, nosotros seguíamos con lo nuestro, pero además aproveché para girarme y darle la lengua que empezó a morrearme, con la otra mano le desabroché un botón de la camisa y sacándole una teta la empecé a sobar con todo el gusto del mundo. Al mirar si el semáforo había cambiado, vi que a un lateral del coche y un poco atrás había un chico en moto que nos observaba atentamente, se lo dije a Nuria y como el semáforo había cambiado a verde, la dejé con la teta fuera y arranqué. El chico, en moto, procuraba ir siempre al lateral del coche mirando lo que podía, pues ella seguía cogiéndose ahora las dos tetas que llevaba fuera de la camisa.
Fue entonces cuando se me ocurrió entrar en un sex-shop antes de ir a cenar, así que sin consultarle a Nuria, me dirigí hacia uno en el que no habíamos estado nunca. Cuando llegamos le dije que se recompusiera un poco la ropa, pues íbamos a entrar, así que todavía en el coche y para mi asombro, se terminó de quitar la camisa, quedándose de cintura para arriba desnuda y se puso únicamente la chaqueta que aunque se abrochó los botones, se le quedó un escote hasta casi el ombligo, y por ser una chaqueta amplia cuando se movía un poco, se le ahuecaba y podía vérsele totalmente las tetas y los pezones erizados y a punto de estallar.
Ya dentro del sex-shop, estuvimos hojeando algunas revistas, y al llegar a la lencería Nuria quiso comprar unas pantys abiertos por el culo y coño así como unos sujetadores sin cazoleta. Ni corta ni perezosa, eligió los que más le gustaban y se fue para el dependiente para pedirle un sitio para probarse. Éste cuando iba a decirle que no se podía probar la ropa interior, se quedó boquiabierto, pues ella se puso de tal forma que le dejaba ver una teta en toda su dimensión, y ella poniéndose a la vez mimosa y sobre todo sexy y pícara le dijo que se los iba a quedar, pero prefería llevárselos puestos. El dependiente la acompañó a una cabina, y ella entró sola a ponérselo. Mientras ella salía, yo estuve eligiendo un consolador para ir penetrándola con el mientras fuéramos en el coche camino del restaurante. Estaba pagando todo, cuando Nuria abrió un poco la puerta de la cabina y me llamó para enseñarme como le quedaban las prendas. Al llegar a la cabina, creí reconocer que entraba en el sex-shop el chico de la moto, así que deleitando mis ojos con el encanto del cuerpo de Nuria, se lo dije, y ella dijo que no cerrara la puerta pues iba a quedarse con los pantys puestos pero que el sujetador se lo llevaría en una bolsa. El chico, como el que no quiere la cosa, fue hasta las vitrinas del fondo, pero al pasar por delante de la cabina pudo ver a Nuria ya con la minifalda puesta, pero sin nada en la parte de arriba. Ella terminó de "vestirse" y salimos, metiéndonos de nuevo en el coche.
Ya en el coche, le pregunté que como estaba y por toda respuesta me cogió la mano y llevándosela al coño me preguntó que como lo notaba. Estaba chorreando, cogí el consolador de la bolsa y metiéndoselo en el coño empecé a comerle los pezones. En eso estaba cuando noté que alguien pasaba por al lado, levanté la cabeza y vi otra vez al chico de la moto. Estaba claro, nos estaba siguiendo desde la primera vez que nos vio parados en el semáforo. Él se alejó un poco para no ser muy descarado, y fue cuando Nuria me comentó que si lo invitábamos a cenar y ya veríamos lo que pasaba. No lo tenía yo muy claro, así que arranqué y nos dirigimos a cenar.
Al llegar al restaurante, nos llevaron a una mesa ubicada en uno de los sitios mas discretos del local, y al sentarnos, pude ver como al camarero se le iban los ojos detrás del escote de mi mujer. Ella se sentó de espaldas al pasillo por donde venía el camarero, y yo enfrente de ella. Pedimos y mientras nos servían, le di el vibrador a ella para que se lo metiera en el coño y lo tuviera metido durante toda la cena. Al ser una mesa bastante pequeña, yo alargando la mano le abrí un poco la chaqueta y con dos dedos le cogí un pezón y a ella empezó a cambiarle la cara, pues estaba próximo el orgasmo, pero preferí dejarla para mantenerla lo mas caliente que pudiera. Cuando vi que se acercaba el camarero, se lo dije y ella, que empezaba a no saber que hacía por lo caliente que estaba se ahuecó un poco la chaqueta para que el camarero pudiese verla bien y se dejó metido y funcionando el vibrador. Sonaba un pequeño ruido y el camarero aunque puso cara de interrogante al principio, se le tuvo que olvidar el sonido al ver desde su inmejorable ángulo de visión las tetas de mi mujer, que ésta no hacía nada para tapárselas. Nos sirvió los entremeses que habíamos pedido y de nuevo vi que el chico de antes se dirigía a los servicios, así que sin decir nada, me levanté y me dirigí yo también a los servicios.
Ya en ellos, le pregunté la hora y después de contestarme, le dije que casualidad, pues nos habíamos encontrado en el sex-shop y ahora en el restaurante, le pregunté también que si venía solo y al responderme que sí le invité a que cenara con nosotros. El gustosamente aceptó y dirigiéndonos a la mesa vimos como el camarero le estaba dando conversación a Nuria, pero al llegar nosotros se fue.
Hicimos las presentaciones, diciéndonos que se llama Ignacio. Estuvimos hablando de todo un poco mientras cenábamos y bebíamos para romper el hielo, hasta que la conversación derivó hacia el sex-shop. Nos comentó que nos había visto allí, pero que sobre todo se había fijado en lo hermosa que es Nuria. Ella mientras por debajo de la mesa me estaba dando el vibrador para que se lo guardara, pues se iba a levantar. Mientras ella estaba fuera, Ignacio y yo quedamos en ir a tomar una copa a un pub muy tranquilo y discreto que el conocía, así que cuando volvió ella y al terminar, nos fuimos los tres en mi coche.
Nuria prefirió sentarse atrás y nosotros dos delante. Pocos minutos mas tarde entrábamos en un pub bastante tranquilo con música muy lenta y muy poca luz, tan poca que tuvimos que adaptar nuestros ojos a la oscuridad.
Estábamos sentados en un sofá situado en un rincón cuando Ignacio fue a por las bebidas y Nuria y yo comentamos que seguiríamos hasta donde llegáramos, pero que ella estaba que no podía mas y que iba a salir a bailar con él.
Cuando él llegó no hizo falta que Nuria dijera nada, pues éste la cogió de la mano y la llevó a la pista. Me costaba esfuerzo verlos pero estaba claro que mientras bailaban él le cogía con una mano el culo y con la otra una teta, pues se le perdía la mano dentro del escote de ella. Me acerqué un poco y pude contemplar como Ignacio, le subía la falda y le agarraba y masajeaba el culo sin que le estorbara nada, ya que en el coche se había quitado incluso los pantys, y dejando ver a todo el que mirara el precioso y salido culo de mi mujer, aunque había poca gente y cada uno estaba a lo suyo. Llegué hasta ellos y les dije que me dejaran bailar y pude ver como Nuria tenía en una mano la polla de Ignacio que salía por la cremallera. Al ver esto les dije de sentarnos un poco y luego marcharnos, ellos aceptaron, pero Nuria fue hasta la mesa con la polla de él bien cogida.
Al llegar, ella se sentó en medio y mientras yo le comía los pezones, Ignacio le acariciaba el coño, comentando que le encantan los coños sin pelos. Nuria no dejaba de suspirar y bramar y tras correrse como una loca, se agachó y desabrochándome los pantalones y sacando mi polla fuera, la cogió con la boca y empezó una mamada como nunca la había hecho, me chupaba toda la caña de arriba a abajo y viceversa, luego se detenía en el capullo y se lo metía un poco, para luego empezar a follarme con la boca mientras que con una mano me cogía los cojones y con la otra le hacía una paja a Ignacio. Éste como una moto, no lo dudó, levantó por detrás la falda de ella y dejando ese culo que me vuelve loco al aire, le metió toda la polla en su chorreante coño follándola mientras ella me la chupaba a mí y yo le cogía una teta, pues la otra la tenía cogida Ignacio.
Intentaba aguantar lo máximo posible, pero cuando vi que ellos dos se corrían, no pude mas y le eché toda la leche en su boca que ella tragó lo que pudo, pero le caía parte por la comisura de los labios. Repuestos un poco decidimos marcharnos y seguir con la fiesta en otro lugar mas tranquilo. Cogimos el coche y nos dirigimos hacia nuestro chalet, pero esta vez ellos dos se sentaron detrás.
Mientras yo conducía, Ignacio le quitó la chaqueta y la falda a Nuria, dejándola totalmente desnuda, y comenzó a comerle el coño. Yo iba super empalmado, de verlos a ellos por el espejo retrovisor, pero sobre todo de como ella iba desnuda dentro del coche gritando y estrujándose las tetas mientras se corría. Al llegar, metimos el coche en el aparcamiento, común para unos cuantos vecinos, y nos bajamos los tres, pero ella iba desnuda y no dejábamos de meterle mano. Estando todavía en el aparcamiento y ella desnuda, escuchamos que entraban unos vecinos, por lo que Nuria se escondió detrás de un coche con Ignacio, y cuando los vecinos se fueron, fui a avisarles y puede contemplar como ella le estaba comiendo la polla. Les dije que pararan y nos dirigimos hacia casa cruzando un pequeño callejón que separa la casa del aparcamiento, mientras no dejamos los dos de meterle mano a ella que estaba de nuevo muy excitada por todo lo que nos estaba ocurriendo.
Al llegar a casa, sonaba el teléfono, y mientras ella respondía, Ignacio le comía las tetas y yo el coño Era impresionante como ella abierta de piernas y sin casi tenerse de pie, pudo contestar. Al colgar, nos dijo a los dos que una pareja amigos nuestros venían a tomar unas copas con nosotros y que no les había podido decir que no. Así que un poco mosqueados Ignacio y yo nos dirigimos al salón y ella nos dejó preparando unas copas mientras iba a ponerse algo de ropa.
Al poco rato ella salió luciendo una falda cortita y una camiseta sin mangas blanca y muy ajustada, por lo que se le notaban perfectamente los pezones. Se acercó a nosotros, se puso de rodillas y sacándonos las pollas se puso a mamárnoslas a uno mientras al otro le hacía una paja, y luego cambiaba. Estabamos subiendo de tono por segundos, así que dije de parar pues estos amigos estaban al llegar y no era plan de recibirlos de esta forma, pues ellos no se podían imaginar esta historia, que incluso nosotros ni siquiera habíamos buscado en ésta magnitud.
Pasaron unos minutos y llamaron a la puerta, eran Pablo y Sara, estos amigos, son de nuestra edad, los conocemos desde hace bastantes años e incluso tenemos mucha confianza. En verano era muy normal que nos fuéramos juntos a una playa muy solitaria que conocemos y allí ellas suelen llevar como única prenda un tanga que únicamente tapan sus depilados coños; esto lo sabía pues Nuria me había comentado en mas de una ocasión que a Pablo también le gustaba que Sara lo llevara depilado. E incluso en una ocasión mientras follábamos me dijo que le encanta mirar a Sara desnuda y que incluso no le importaría hacerlo con ella, yo le dije que adelante, pero no fue a más el comentario.
Pues bien, al sonar la puerta fue a abrir Nuria, y al entrar los besó, pero a Pablo en los labios, beso que muy pocas veces le había dado, como el día de su boda, pero esta vez fue diferente, quizás por lo caliente que yo, bueno que todos, íbamos.
Quizás por esto, vi que Sara, estaba preciosa, y me fijé en ella de sobremanera: rubia de pelo a lo garçon, alta, con cuerpo de curvas pronunciadas y en su justo peso. Llevaba unos shorts y la misma camiseta que Nuria pero en celeste, se las compraron juntas hacía unos meses, e incluso sin sujetador, ya que saltaba a la vista. Al entrar no esperaban a Ignacio, así que hicimos las presentaciones de rigor y nos sentamos todos a tomar unas copas. El ambiente estaba caliente, se hacían comentarios picantes, y encima Nuria y Sara pusieron una película porno sobre la que llevaban discutiendo hacía tiempo de si salía en ella un actor de no se qué, para ver quien de las dos llevaba razón. Me fijé en Ignacio y vi que iba de las tetas de Sara a las de Nuria y al vídeo, como comparando, y Pablo contemplaba a Nuria que agachada hacia delante estaba en una posición bastante erótica. El licor corría en abundancia y viendo que la cosa no cambiaba dije de irnos a la piscina a tomar un baño, cosa que todos aceptaron a la vez. Dicho y hecho, nos dirigimos a la piscina que está situada en la parte trasera de la casa. Había poca luz, pero decidí dejarlo así. Nuria y Sara fueron las primeras en desnudarse totalmente y meterse en la piscina, era la primera vez que le veía a Sara el coño y tenía unos labios grandes y salidos y sin pelos como me había dicho Nuria. La veía super erótica; nosotros tres nos quedamos también en pelotas y saltamos al agua, empezamos a movernos y a jugar con una pelota y era estupendo ver como se le movían las tetas a ellas dos.
Nuria acercándose me dijo que vaya nochecita y que esto iba a acabar en orgía y dirigiéndose hacia Ignacio, se monto a caballo por detrás, él le empujó y la tiró al agua, entonces Sara hizo lo mismo y cuando la iba a lanzar también al agua, Nuria dentro del agua cogió la polla de Ignacio con la boca y este girando la cabeza le dio la boca a Sara y empezaron morrearse. Pablo fue por detrás de su mujer y le enchufó su verga en todo el coño, Nuria salió a flote y subiéndose encima de Ignacio se metió la polla en el coño. Yo haciendo de voyeur me senté en el borde de la piscina a observar como iba todo. Los suspiros y los jadeos invadían todo y Sara viéndome, se acercó a mi sin sacarse la verga de Pablo y empezó a chuparme la polla, que parecía el mástil de un barco. Era increíble, la primera vez que nos descocábamos, y acabábamos de esta manera, veía como Nuria e Ignacio follaban mientras él le comía las tetas y Pablo ahora dándole por el culo a Sara, y ésta devorándome la polla. Yo no quería correrme de esta manera, y saliendo todos de la piscina, entramos de nuevo en casa y tendiéndome en el sofá, Nuria se subió encima y echándose hacia delante Pablo se la metió en el culo, haciendo un sensacional sandwich, sentía en mi polla las envestidas de Pablo y el gusto era inmenso, pero cuando Sara se acercó y empezó a chuparle los pezones a Nuria y esta se metía la polla de Ignacio en la boca, empecé a correrme como nunca lo había hecho, acto que fue seguido por mis dos compañeros de penetración.
Dejamos a Nuria en el sofá y nos dirigimos a Sara, pero esta vez Ignacio se la metió por el coño, su marido en la boca y yo por el culo. Cuando nos corrimos los tres, después de que ella se corriera al menos tres veces, Sara y Nuria hicieron un maravilloso show para nosotros. Veía por primera vez en vivo a dos estupendas tías en pleno 69 y como ambas a la vez metían la lengua en lo mas hondo de sus coños, y justo antes de que ellas acabaran corriéndose, hice algo que siempre había deseado, que fue meter la polla en el coño de Sara y mientras, Nuria le comía a ella el coño y se alternaba con mis huevos. Por última vez en la noche descargué toda la leche que me quedaba en el coño de Sara y en la boca de Nuria a la vez, ya que recogía todo lo que podía. Ellas dos al acabar se fueron a por ellos, Nuria con Pablo y Sara con Ignacio, les hicieron la última mamada de la noche y ellos se corrieron mientras ellas se relamían del rico manjar.
Al poco rato, eran ya las 5,30 de la madrugada, Pablo y Sara se despidieron y se marcharon y un poco después Ignacio hizo lo mismo, no sin antes quedar para otro día.
Fernando y Raquel
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