Pablo y Sara
Por Fernando y Raquel

Los amigos que nos acompañaron en esta historia son Pablo y Sara, los mismos de la otra vez.

Todo empezó a la semana siguiente de lo que te contamos la última vez. Durante la semana nos telefoneamos para quedar los cuatro para el fin de semana ir de acampada a una cala en la que casi nuca hay nadie, pues es de difícil acceso y no se ve desde la carretera.

Nuria y yo estuvimos comentando que sería un fin de semana lleno de sexo, pues ya que lo habíamos hecho una vez con ellos y a todos nos gustó, íbamos a repetirlo cada vez que quisiéramos. Quedamos el sábado por la mañana temprano, pues teníamos que recorrer mas de 150 Km. para llegar, así que a las 9,30 pasamos por su casa a recogerlos. Cuando por fin partimos, ellas dos se sentaron detrás, pues querían ir juntas y al llevar la mitad del camino aproximadamente, ellas empezaron a ponerse calientes, pues no dejaron de comentar durante todo el camino recorrido lo bien que follaron el otro día, pues para ambas había sido la primera vez que le llenaban de pollas los tres agujeros a la vez. Cuando miré para atrás, vi como Nuria le comía el coño a Sara y ésta se cogía las tetas que llevaba fuera de la camisa y se tiraba de los pezones. Se lo dije a Pablo y éste sacando de una bolsa un consolador doble que había comprado para ellas, se giró y levantándole la falda a Nuria le metió una parte en todo el coño, pues como era de esperar, ninguna de las dos llevaba ropa interior. Empezaron a suspirar y jadear y girándose ambas se metieron el doble consolador en los dos coños. Era muy excitante escuchar los jadeos de las dos mujeres y verlas en plena actuación.

Como quería ver como se iban a comportar delante de gente, le dije a Pablo de parar en un bar de la carretera a tomar algo y éste aceptó. Unos kilómetros mas tarde nos desviábamos en un cruce de la comarcal y les dijimos a ellas que se vistieran un poco que íbamos a tomar algo de comer.

Ellas protestaron, pero asintieron, Sara se puso una camiseta de Pablo, como las de baloncesto, le quedaba bastante grande, pues le llegaba hasta medio muslo, pero por las axilas se le salían casi todas las tetas y Nuria cogió la parte de arriba de un biquini que era por lo menos dos tallas mas pequeñas que la suya y solo le tapaba los pezones y poco mas, debajo se puso unos pantalones cortos que no le tapaban ni medio culo y se le metía por la raja del culo y del coño. Al entrar en el bar vimos que había solo dos personas, un chaval joven en una esquina de la barra y el camarero, un tío apuesto de unos 35 años. Nos dirigimos a la barra y pedimos unos cafés y unos bocadillos; el camarero entró a la cocina a prepararlos y como Nuria le daba la espalda a la otra persona, ésta no quitaba los ojos del culo de ella. Pablo fue a los servicios y yo, girándome cogí a Nuria por el culo y empecé a morrearla sin dejar de sobarle el trasero. Sara caliente como estaba por no haberse corrido en el coche, se vino a nuestro lado y le metía mano en las tetas a Nuria y esta levantándole un poco la camiseta le cogió el coño y empezó a frotárselo. Al chaval se le iban los ojos y yo dejando a Nuria, me fui para Sara y sacando una teta por un lateral de la camiseta le cogí el pezón con la boca. Sara empezó a correrse, y apoyando su boca en la de Nuria se besaron con un intercambio de lengua a todo plan.

Recomponiéndose un poco, se sentó en un taburete, abriendo mucho las piernas pues decía que le picaba el coño y que necesitaba mas. Vimos como el chaval con una mano encima del pantalón en su polla, se dirigía a los servicios, suponemos que iba a masturbarse después de esta rápida sesión de porno a lo vivo. Salió el camarero de la cocina, nos puso los café y los bocatas y nos los tomamos. El camarero mientras, no perdía ojo de las tetas de Nuria, y ésta al irnos dijo:

- Esto me aprieta mucho, y quitándose la parte de arriba del biquini, lo metió en una bolsa, para sacar una camiseta y ponérsela. Al camarero se la salían los ojos de las órbitas al ver las tetas de mi mujer, nos despedimos y nos fuimos.

Ya en el coche, continuamos hasta llegar a la cala. Las dejamos a ellas y nos fuimos Pablo y yo a un pueblo cercano a comprar unas revistas y a hacer unas gestiones que nos llevarían dos o tres horas. Lo que ocurrió mientras nosotros volvimos nos lo han contado nuestras calientes mujeres.

Bajaron hasta la playa, estaba totalmente solitaria, ya que como hemos dicho antes, es muy pequeña y apenas la conoce nadie. Se desnudaron y se tendieron a tomar el sol y cuando llevaban una media hora, llegaron dos chicos de 18 y 19 años, los cuales al verlas se pusieron a unos 5 metros de distancia y se quedaron con sus bañadores puestos. Sara y Nuria al verlos empezaron a hablar entre ellas de ligarse a los dos y para calentarlos se pusieron boca arriba para que pudieran observar sus depilados coños, y la verdad es que no le quitaban ojo de encima, ya que a quien no le gusta ir a una playa solitaria y encontrarse dos bombones desnudos y tostándose al sol. Para dejarse ver bien se levantaron y fueron a dar un baño meneando las caderas al andar como solo las mujeres saben. Ellas reían y se hacían notar, pero ellos bastantes cortos, no hacían nada mas que mirarlas, así que salieron del agua, fueron hasta las toallas, se sentaron y Sara empezó a darle crema solar a Nuria primero por la espalda, entreteniéndose en el culo y dándose la vuelta Nuria, siguió frotándola por delante, acariciando los largos y salidos pezones, pero sin pensarlo dos veces, Nuria, se levantó, cogió un cigarrillo y se acercó hasta los chicos para pedirles fuego. Al llegar a ellos y pedírselo, uno de ellos sacó un mechero y Nuria se agachó abriendo las rodillas y enseñando todo el coño abierto y mientras encendía el cigarro dijo:

- ¿además de fuego tenéis algún puro que usar?

- para vosotras lo que queráis, dijo el mas lanzado, y Nuria metiendo mano en su paquete, le sacó la polla al aire, quedándose sorprendida por el tamaño, pues medía al menos 23 cm.

Sara que se había acercado al escuchar la conversación, se puso de rodillas y echándose hacia adelante se metió en la boca el inmenso capullo, robándoselo de ésta forma a Nuria, la cual se fue para el otro y bajándole el bañador empezó a chupársela también. El de la polla grande no quería correrse así y dejando a Sara a cuatro patas, le clavó por detrás en el coño la polla, Sara daba grititos de placer y el otro mientras Nuria le comía la polla y los huevos, le comía las tetas a Sara que le colgaban y se balanceaban de las embestidas de ser follada.

Sacándola del coño se la quiso meter por el ojete del culo, a lo que Sara se negó en absoluto, pero se tendió y Sara se sentó encima de él cabalgando, el otro se la sacó de la boca a Nuria y empujando hacia delante a Sara se la metió en el culo. Ésta gritaba de placer y gusto, se estrujaba las tetas con una mano y se cogía el clítoris con la otra, estaba ida de placer. Nuria se sentó encima de la boca del que estaba en el suelo para que éste le comiera el coño y ella se morreaba con Sara. De esta forma se corrieron ellas y el que se la tenía metida en el culo se lo llenó de leche, el otro saliendo de Sara, tendió a Nuria y subiéndose encima empezó un frenético mete y saca, y Nuria que no está acostumbrada a este tamaño de verga, sentía como le rozaba por todo el coño y corriéndose al menos un par de veces, sintió como le llenaba el coño de espesa leche que le rebosaba y le chorreaba piernas abajo.

Se dieron un baño y Sara cogiendo la gran polla empezó a moverla de arriba a abajo, pero éste dijo que no podía ser, que se tenían que ir antes de que llegaran sus novias, pues habían quedado en la playa para echar un polvo, pero en vista de lo que había pasado, preferían ir con ellas a otro sitio.

Cuando nosotros volvimos, nos sentaron y nos lo contaron todo. Nos pusimos a comer, pero yo estaba que me derretía, estaba caliente, veía dos hermosas mujeres desnudas delante mía y para colmo Sara se comía un plátano como si estuviera engullendo una polla y Nuria se comía una naranja de la forma mas erótica que jamás he visto, le caían los jugos por las tetas y se restregaba por la boca la naranja.

Pablo le dijo que le iba a ayudar a limpiarse y con la lengua le daba en las tetas chupando las mamas y cogiendo los pezones como si fuera un biberón. Nuria cogió un plátano y se lo metió en el coño y Pablo se comía el plátano y el coño a la vez. Y como Sara se lo había acabado, me levanté y acercándome a ella le puse mi polla en la boca para que siguiera comiendo. Mientras ellos follaban, Sara hizo que me corriera en su boca, quedándome muy a gusto.

Ya por la noche, volvimos a follar, cayendo después los cuatro en un profundo sueño hasta el amanecer. Cuando iba a salir de la tienda de campaña, escuché voces y me asomé, viendo que un grupo de gente bajaba hasta la playa, con lo que se nos había fastidiado el día. Estuvimos hasta el mediodía, nosotros con los bañadores puestos y ellas en top-less, e incluso no dejaron de ser el centro de admiración de los hombres del grupo, pues de las mujeres que iban en dicho grupo, ninguna se quitó nada.

Al mediodía, recogimos y nos fuimos para casa, cuando llegamos, nos duchamos, comimos algo y dijimos de ir al cine. Sara y Nuria se fueron al dormitorio para vestirse mientras nosotros hablábamos en el salón, y cuando estuvieron listas salieron, dejándonos boquiabiertos, pues estaban guapísimas y muy sexys. Iban muy bien maquilladas, con lo que resaltaba su belleza, Sara llevaba una camisa de gasa negra transparente y una falda corta también negra, que resaltaba con su color rubio de pelo. Y Nuria un vestido corto rojo con un generoso escote.

Por el camino fuimos haciendo comentarios Pablo y yo de lo buenas que están nuestras mujeres, que incluso no les hace falta ligar, pues los tíos son los que se acercan a ellas. Al llegar al cine Sara dijo de hacer un experimento. Ella entraría sola y se sentaría cerca de un tío solo para ligárselo. Dicho y hecho, ella entró primero y detrás nosotros tres, se sentó junto a un hombre de mediana edad y nosotros a corta distancia para verlos. Sara al sentarse dejó que se le subiera la falda de forma que apenas le tapaba nada, y no pasaron ni diez minutos cuando el hombre le ponía encima de los muslos una mano, y como ella no protestaba, fue subiendo hasta llegar al coño que pudo palpar bien al llevarlo totalmente depilado. Sara abierta de piernas se dejaba masturbar, y el sacándole una teta fuera le chupaba el pezón hasta que ella dando fuertes suspiros se corrió. Acto seguido se levantó y haciendo como la que se iba del cine, dio la vuelta y se sentó junto a nosotros. Cuando llegó le dijo a Nuria que ahora le tocaba a ella, pero ésta dijo que no, así que perdió la apuesta y tuvo que comerle el coño a ella hasta que se corrió, para luego comernos las pollas a nosotros dos hasta que nos corrimos dentro de su boca.

De esta forma acabó el fin de semana maravilloso.

Fernando y Raquel

 

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