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Sentada sobre la falda de Martín frente al pc, nos deleitamos viendo las fotos porno eran variadas, en todas las posiciones y del tipo que se puedan imaginar. Poco a poco la verga de Martín se va poniendo dura, sus manos se posan en mi vagina ya húmeda por las fotos vistas.El celular de Martín suena, atiende y era un amigo invitándonos a una fiesta, me pregunta si quiero ir, y como no teníamos nada planeado dije que sí.
Me duché y decidí sorprenderlo, hacia unos días me había comprado un traje sastre negro de seda, compuesto por un pantalón y un blaser ajustado al cuerpo.
Me lo puse sin nada abajo, el pronunciado escote del blaser insinuaba el comienzo de mis senos, pero no los mostraba deliberadamente.
Cuando me ve, un guauuuuuuu se escucho en toda la habitación, me doy una vueltita para que me aprecie y me dice, estas hermosa como siempre.
Llegamos a la fiesta, era en la casa de uno de sus amigos, un chalet muy lindo en las afueras de la ciudad. Serían unas 30 personas aproximadamente, la música estaba muy fuerte, todo el mundo hablaba a los gritos, parecía que hacía rato que había comenzado el festín. Saludamos a algunos conocidos y nos sentamos un rato, mientras nos ambientábamos. Podía observar como los chicos y alguna chica que otra posaba su mirada en mi vestuario, Martín me mira se ríe y me dice...
- también diosa con ese escote no queres que te miren
Me levanto y me voy a servir un trago, en el camino uno de los invitados me toma de la cintura y me invita a bailar, lo miro a Martín y consiente con un movimiento de cabeza. El chico es muy guapo, mide 1.80, ojos claros cabello corto y muy buen físico, mientras bailamos puedo sentir como roza su verga en mi entrepierna. Cuando terminó la canción, me voy a sentar junto con Martín quien esta conversando con una chica.
Al cabo de un rato, el anfitrión nos dice que tiene una sorpresa, las luces se apagan, una música muy sensual comienza a sonar y el resplandor de afuera apenas deja ver las siluetas.
Las luces se encienden y dos jóvenes vestidas como conejitas de Playboy surgen como de una galera arriba de una mesa ratona. Los aplausos, chiflidos y gritos irrumpen en la sala. Eran realmente hermosas, bailan al son de la música, contorneando su cuerpo, median aproximadamente 1.80 cada una de ellas, una rubia y la otra morocha, grandes senos que se escapaban por su malla negra adherida al cuerpo. Miro hacia la escalera y veo una fila encabezada por el dueño de casa y entre ellos Martín, tenían su pantalón bajo y sus vergas erectas, tal cual mástiles. Las conejitas van subiendo la escalera y se paran en cada peldaño a mamar las vergas de los caballeros.
Las demás chicas que estábamos en la sala nos mirábamos azoradas, no puedo negar que me causaba mucha gracia y también morbo ver esa escena. Cuando llegaron al final de la escalera, luego de chupar todas las vergas se dirigieron a uno de los dormitorios. Nos miramos con la demás invitadas y subimos tras ellos. La habitación era grande y espaciosa había una chimenea que estaba encendida y una gran alfombra en el piso, dos sillas y nada más.
Las "conejitas" se paran en el medio de la sala y los jóvenes hacen una rueda alrededor de ellas. Lentamente se van despojando de sus ropas, primero dejan mostrar sus senos, grandes y parados. Se quitan la malla y quedan con un diminuto bikini, medias con portaligas y sandalias de tacos altos. Me hacían acordar a las mujeres que habíamos visto en las fotos porno.
Los hombres parecían caballos desbocados, gritando y chiflando.
Al darse vuelta, el bikini que llevaban puesta tenía solo una tirita que apenas tapaba la raya del culo. La verdad que eran muy bonitas y todas las mujeres coincidíamos en ello. Expectantes de lo que sucedería nos quedamos allí paradas.
Se sentaron de espalda en las sillas dejando su gran culo a la vista de todos, el primero en pasar fue el anfitrión, se ensalivo la verga y de una embestida se la metió hasta el fondo en el culo, un pequeño gemido dejó escapar la "conejita morocha".
La rubia estaba mamando una verga, mientras Martín le chupaba el culo.
La chica que estaba parada a mi lado me pregunta..
- no te da celos? es tu pareja, no?
- para nada, es una puta, me gusta que se divierta
Uno a uno fueron pasando todos los hombres, cogiendo y recogiendo esos culos empapados de leche, las bocas de las conejitas estaban desbordadas.
Ese espectáculo me fue poniendo muy cachonda, la voz de la chica que está cerca de mí me sorprende acariciándome un pecho, se acerca a mi oído y me susurra..
- si queres te ayudo, es más divertido entre dos y me guiña un ojo
No esperó mi respuesta cuando su mano está bajo mi blaser tomando todo mi pecho, me lo acaricia suavemente, juega con mi pezón, se lleva los dedos a su boca y lo moja.
Podía sentir la humedad de mi sexo traspasar mi pantalón.
Disfrutando de la situación, no dejo de mirar que acontecía en la sala.
Luego de haber sido culeadas por todos los presentes, las conejitas se suben a las sillas y terminan de quitarse lo que les restaba de ropa.
Para sorpresa de muchos y muchas, un miembro viril surge de sus entrepiernas.
No muy grande, pero si erecto se exhibe vanidoso.
Martín mira hacia atrás y ve como la joven (Natalia), se entretiene sobándome los pechos e inmediatamente se acerca a nosotras.
Nos besamos efusivamente y se para detrás de mí a ver el show.
Algunos de los hombres pasaron al frente a mamar de esas vergas, mientras otros decidieron deleitarse con esos enormes anos.
Martín bajo el cierre de mi pantalón y para su sorpresa, yo no llevaba puesto ropa interior, mi raja esta super mojada, sus dedos se deslizan fácilmente dentro de ella, primero dos y luego cuatro.
Natalia me abre totalmente el blaser dejando mis pechos al aire y se los mete en su boca.
Que placer enorme me provocaban sus bocas y sus dedos, dejé que mi cuerpo se dedicara a disfrutar.
Miro hacia mí alrededor y una mezcla de cuerpos yacían sobre la alfombra, algunos contra la pared, al igual que nosotros.
Las conejitas estaban en plena fiesta con todos sus agujeros tapados, los invitados hacían fila para fifarlas y otros para mamar sus vergas.
Martín desabrocha totalmente mi pantalón, él cual cae sobre mis pies, me lo quito y así desnuda me quedo en la sala.
Natalia se arrodilla frente a mí, abre mis piernas y mete su lengua buscadora en mi vagina, que la recibe ansiosamente.
Puedo sentir como la verga de Martín se va abriendo camino en mi culo sumamente dilatado.
Se acerca otro de los invitados, me besa y me dice...
- esa boquita esta pidiendo verga
Me la mete toda de una, era enorme, pensé que iba a atragantarme.
No se como, pero me la metí toda en la boca y empece a mamarla ávidamente.
Martín me culeaba sin parar, a la vez que Natalia buceaba dentro de mí con su lengua y sus dedos.
Un orgasmo prolongado no se hizo esperar, las piernas me temblaron y quedé totalmente floja.
Nos acostamos en el suelo con Natalia e hicimos un 69, su concha era enorme, cuando metí mi lengua pensé que me la iba a tragar, cada vez que hurgaba dentro de ella se movía como una serpiente, sus piernas me envolvían dejándome inmóvil.
Martín y Juan arrodillados a ambos lados nuestros se pajeaban, dos chorros de leche se posaron en nuestros cuerpos desnudos, la boca de Natalia fue recorriendo mi piel bebiéndose cada gota.
Lamí su cuerpo, al igual que las perras lamen a sus cachorros recién nacidos.
Luego las dos, arrodilladas limpiamos los restos de licor seminal de nuestros sementales.
En todo el salón, la lujuria era el denominador común, risas, gemidos, sabores y olores se mezclaban.
Perdimos la noción del tiempo, no sé cuantas vergas y cuantas conchas mamé esa noche, cuantos habitaron mi cuerpo, solo sé que nunca antes había sentido tanto goce.
Paula
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