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Llevaban días sin verse, demasiados días para el tipo de relación que les unía.. Ella solía masturbarse varias veces por semana ya que su marido no le hacia caso y él se pajeaba cada noche, a excepción de las noches en que su novia se quedaba a dormir en su casa. Un día rieron aquel chiste de que ella era como una ficha de parchís, según la suerte que tuviese se corría con el dedo mas o menos veces.Ella no era muy alta, pelo rizado, oscuro, una silueta delgada y envidiable y un pecho de locura, grande, desproporcionado con su grácil figura y a sus treinta años era la envidia de muchas veinteañeras. Su sonrisa, perfecta, sus ojos, inescrutables, siempre estaban buscando dentro de quien tuviese delante, era una mirada de las que cuesta sostener.
Él era algo mayor, rondaba los treinta y cinco y últimamente su figura se estaba redondeando mas de la cuenta. Aunque vestido seguía con una planta impecable y su sempiterna cara de niño, desnudo se le veía una incipiente curva de la felicidad que contrastaba con sus musculosas piernas forjadas durante años de practicar deporte.
Sonó el móvil de ella y nada mas descolgarlo oyó por el auricular..
"Estoy llegando, ya he vuelto del viaje de trabajo, ¿ bajas tú o subo yo?"
"Bajo yo" contestó ella "ya sabes que aquí no podemos hacer nada, me comprometes demasiado, ni siquiera me atrevería a dejarte entrar en mi despacho" Y colgó..
Cogió su bolsa de deporte con sus cosas dentro y salió rauda bajando por la escalerilla. Al final del callejón que desembocaba en el muelle estaba él, esperándola, subido en su deportivo negro. Al verla bajó del coche y sin decir nada se fundieron en un abrazo. Sus labios se buscaron, primero tímidamente, después ya sin tapujos, enredando sus lenguas en un beso con pasión, con morbo, con desenfreno..
Agarrándola del pelo le susurró al oído
"ven.. No quiero ni puedo esperar.."
Y arrastrándola a un rincón que en esa media tarde oscura y nublada ya estaba en penumbra metió de nuevo su lengua en la boca de ella mientras sus manos recorrían su pecho, bajando y subiendo, metiéndose por debajo de la camisa que ella llevaba puesta, acariciándolo por encima del sujetador. Luego fue bajando por su cintura.. Los téjanos que ella llevaba puestos eran lo bastante anchos de cintura como para que desabrochando el primer botón le cupiese toda la mano dentro.Buscando el elástico de las bragas metió su mano por dentro, notando lo que tantas otras veces y que ya sabia... Ella, sin depilarse, tenia menos vello que la mayoría de las mujeres después de depilarse, cosa que a él le encantaba. Bajando un poco mas acarició con la palma abierta la longitud de su coño notándola húmedad.. No húmeda del instante sino muy mojada, lo bastante como para suponer que desde que un par de horas antes él le avisó que iba de camino. Ella se habia acariciado varias veces por encima de las bragas que ahora estaban ya empapadas.
Un gemido saló por la nariz de ella mientras introducía su lengua aun más en la boca de él, enroscándola con la otra lengua. A la par, sus manos desabrocharon ávidas de sensaciones los pantalones de él, el cinturón y todos los botones con prisas e introduciéndola dentro, su polla saltó como un resorte.. La cogió con la mano, acariciándola, sopesando, notando el flujo que salía por la punta de su glande y que le mojaba la mano, haciendo más fácil el resbalarla sobre ella.. La agarró con fuerza y empezó un suave movimiento de subida y bajada descapullandola por completo. Ahora era él quien la empujaba con mas fuerza contra la pared, y ambos iban moviendo sus caderas. . La una al ritmo en que él acariciaba su coño, notando como la palma recorría desde el clítoris hasta casi su culo, notando como cada vez que bajaba uno o dos dedos se introducían dentro de sí haciendo que cada vez que exhalaba el aire se oyese un suspiro cada vez mas fuerte. Por otro lado, los brazos de ella ya casi no se movían, los tenia casi quietos, agarrándosela con fuerza a la altura de media polla y era él quien moviéndose, follaba su mano sin descanso..
Con la mano libre le habia levantado la camiseta y ante la imposibilidad de desabrochar el sujetador se lo levantó hacia arriba, dejándoselo colgando del cuello y bajando su boca empezó a morder y chupar sus pezones. Eso fue lo único que a ella le faltó para estallar en un orgasmo intenso, durante el cual se agarró al cuello de él atrayéndolo contra si y diciendo, casi gritando..
"Mmmm.. sssii... sii.... me corro.. me corro.... mmm... oooohhhhhh"
Tras ese primer estallido siguió corriéndose al menos dos veces más.. Con menos intensidad quizás pero en orgasmos más largos.. Con un placer sostenido, haciendola casi delirar... Nunca habia sido multiorgasmica pero este tío la volvía loca... A él, tremendamente caliente también de todas las conversaciones vía móvil que llevaban durante el día y que venían de la noche anterior, solo le faltó oírla a ella para empezar a correrse también en su mano, contra su vientre.. Al notarlo ella aceleró de nuevo el ritmo de su mano, apretando de nuevo lo justo para no cortar el estallido de semen que salía de aquella polla que la volvía loca y que ahora estaba chorreando sobre su barriga, notando que su esperma baja por su pubis y se mezclaba con su escaso vello. Su mano habia quedado también llena de semen y, separandose un poco del cuerpo del hombre que amaba acercó su mano a su boca y metiendo la lengua entre sus dedos recogió los últimos restos de una corrida que habia sido espectacular. Volvieron a besarse ahora con mas calma y acariciando ella el culo de él por encima del tejando le susurró a su oído
"Esta noche quiero que me des tu leche en mi boca, quiero beberla sin tener que rebañarla de mi mano y luego quiero que me folles como nunca hayas follado a nadie.. Prométemelo.. Necesito tenerte dentro carbón.. "
Él, separándose un poco, sacó un cigarrillo y mirándola con los ojos entrecerrados mientras lo encendía le dijo:
"Cuenta con ello, cariño, además, aun tengo que penetrar tu culo, me lo prometiste.."
Ahí cayó ella en la cuenta de sus promesas telefónicas... Era tan fácil hacerlas cuando se estaba a cientos de Km y practicaban el sexo telefónico.. Un sudor frío recorrió su espalda y una mezcla de morbo y miedo atravesó su mente por un instante.. Aquel hombre la habia llevado al paroxismo cada vez que la habia follado.. De ahí parte de su devoción por él... Nunca habia fallado, siempre sabia lo que quería y lo que necesitaba.. Fuese correrse rápido, fuese hacer el amor lentamente, o fuera simplemente escucharla durante horas cuando ella se sentía tan desdichada al lado de su marido. ¿ Porque no darle lo que él quería? ¿ Porque no atreverse con algo que él prometía le iba a gustar sobremanera?
"Por supuesto... Pero deberás hacerlo con cariño.. ¿Tu crees que me va a gustar?"
"Puedes estar segura de que te va a gustar. Después de esta noche me lo pedirás cada vez que nos veamos"
Ella apoyó su cabeza en el pecho de él, abrazándose a su cintura, y recordando las largas noches soñado con este momento, mandándole mensajes al móvil pidiéndole dormir acurrucados en su cama, mandándole besos con lengua y dándole las buenas noches...
Sorra
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