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- ¿Sabías que después del concierto vienen Demandados a hacernos una visita?- me giré, mirando a Euri. Había entrado en mi camerino por sorpresa. Hice un gesto de asco. Aquel día era el último de la gira, por lo que supuse que Demandados celebrarían con nosotros la fiesta de despedida.- ¿Y tu sabías que me cae mal ese grupo?- me volví al espejo, mientras me continuaba peinando.
- Por eso te lo decía.- se acercó por detrás, abrazándome con fuerza. Me volví hacia él, dándole un suave beso en la boca.- ¿Qué harás?
- Pirarme. No los aguanto.
- No puedes hacer eso. Karlos me ha preguntado por ti, y dicen que tienen ganas de verte. Anda, no seas mala y ven, aunque sea un rato. Será divertido. Estaremos los dos grupos, y tienes 10 tíos para ti sólita.- me reí.- Sé que eso te pone, cariño.
- Bueno, pero me lo tendrás que recompensar, ¿eh?- respondí con una mirada maliciosa. Euri me besó.
- Mira que eres viciosa...
Dimos nuestro último concierto con algo más de caña de lo normal, y después nos dirigimos al backstage, comentando lo mejor de la noche. Allí nos esperaba ya Demandados. Los componentes de ese grupo de ska eran Karlos, Manu, Kike, Ivan, Dani y Luis. La verdad es que todos, excepto Ivan, me parecían atractivos, lo que me molestaba de ellos era sus aires de superioridad, a pesar que Corruptos teníamos mucho más éxito que ellos en nuestro terreno... Nos saludamos todos y alguien propuso coger la furgoneta y irnos a por bebida e instalarnos en algún parque solitario. Aceptaron todos y nos pusimos en marcha.
Por suerte, nuestra furgoneta era suficientemente grande para todos. Xavi conducía, de copiloto iba Luis. Los demás nos acomodamos en el suelo de la parte trasera. Yo me senté entre Oskar y Karlos. Enseguida empezaron a rular algunos porros, y aquello se convirtió en una auténtica sauna de humo, entre risas y susurros, mientras Bob Marley sonaba. Yo fumé poco, ya que mi humor no estaba fino.
Cuando mas me aburría, noté una mano que me acariciaba la espalda descubierta gracias a mi top. Era Oskar. Lo miré, y vi en sus ojos aquella mirada lasciva. Sus dedos me producían escalofríos. Pronto bajaron hasta mi pantalón negro, metiendo dentro y tocando el culo. Nadie lo veía, pero observé que Euri me miraba de reojo. Me levanté y le susurré al oído:
- ¿Puedo cobrar ahora el favor?- él se sorprendió.
- ¿Aquí?
- Si, pero no te preocupes, no contigo.
¿Con quien piensas montártelo?- le sonreí, y él me devolvió la sonrisa. No le dije nada y volví a mi sitio.
Las manos de Oskar quisieron ocupar el lugar de antes, pero se las agarré cuando lo iban a lograr. Él quedó muy extrañado, seguramente nunca se hubiera imaginado que le pararía los pies. Lo miré fijamente y entreabrí mi boca.
Saqué la lengua y con ella recorrí mis labios. Le hice un gesto para que se acercara y puse mi cara a escasos centímetros de la suya. Euri miraba sin disimulo. Volví a sacar la lengua y empecé a lamerle la mejilla, la oreja, el cuello, sin llegar a la boca... Oskar se revolvía, nervioso. Me paré delante de su boca y se la mordí con suavidad. Me separé y me estiré encima de Karlos y sin dejar de mirarlo. Abrí las piernas.
- Ven.- susurré. Oskar se tumbó encima mío, y rodeé su cintura con mis piernas. Su boca buscó la mía, y se enzarzaron en un juego de lenguas muy caliente. Notaba en mi entrepierna todo su bulto. Instintivamente, empezó a apretar su paquete contra mí, como si estuviéramos follando.
Solo su roce me calentaba y le pedí que apretara más deprisa y más fuerte. No dudó en obedecerme y al momento yo ya estaba suspirando profundamente, mientras arqueaba la espalda, apretándome más contra su cuerpo. Cuando más estaba disfrutando, clavé mi vista en Karlos, que respiraba profundamente. Vi como su mano empezaba a tocarse por encima del pantalón. La pena que hoy me apetecía ser mala, así que me incorporé, quitándome de encima a Oskar. Todos nos miraban, pero me importaba poco. Me acurruqué en brazos de Euri, que me abrazó fuerte.
- Como me pones cuando te comportas así...- me dijo al oído. Por fin llegamos a un parque desierto, cercano a un pequeño bosque. Nos sentamos y empezamos a hacer el kalimocho, mientras unas litronas ya circulaban. Al cabo de un rato, estabamos borrachos. Yo estaba un poco mareada, y decidí ir a dar una vuelta para despejarme. Apenas había caminado cinco minutos cuando sentí detrás mío pasos. Me giré. Era Oskar. Estaba a pocos metros de mi.
Con gesto soberbio, me apoyé en un árbol, mirándolo... Desafiándolo.
- ¿Que miras?- pregunté. Silencio. Oskar se acercó un poco.
- A ti.
- ¿Porque?- llegó a mi altura, y rodeó mi cintura con sus brazos, mientras hundía su cara en mi cuello.
- Me vuelves loco...
- ¿Que vas a hacer?
- Lo que tu quieras.- me dijo con voz entrecortada. Apretó su polla contra mi coño, por lo que pude notar lo caliente que estaba.
- ¿Te gusto?- lo empujé y le di la espalda, alejándome... Me seguía.
- Demasiado.- me agarró bruscamente del brazo y me obligó a volverme hacia él.- Te deseo, tía, no puedo más.- me confesó, a la vez que su mano libre se metía por debajo de mi camiseta y comenzaba a tocarme las tetas. No pude evitar suspirar levemente.
Su deseo debía ser mucho, porque me empujó contra un árbol, y sus manos comenzaron a explorarme sin tapujos. Me bajó los shorts, sin dejar de acariciarme. Empezó a jugar con mi raja con sabiduría, tomando el clítoris y apretándolo un poco, masajeándolo. Sus dedos tocaban mi agujero sin meterse, lo que me hacía ponerme a mil. Abrió mis labios y me metió un dedo. Suspiré profundamente, pidiéndole más. Con la otra mano, dejó libre mis tetas, y las empezó a besar tiernamente, chupándolas como si de un bebé se tratara. Apreté su cabeza contra mi.
Necesitaba mucha más acción. Le obligué a subir su cara a la altura de la mía.
- Follame Oskar. Ya.- no se hizo de rogar.
Se bajó los pantalones, se puso un condón y me miró, interrogante. Me reí.
- Cójeme del culo, aprétame contra el árbol. Vamos...- mandé. Obedeció, así que rodeé su cintura con mis piernas, mientras él me sujetaba de las nalgas. Buscó mi agujero con su polla y metió la puntita. Me miró. Yo estaba fuera de mi.
- ¿Pero que coño estás haciendo, tío?- la excitación me hacía ponerme borde.- métemela ya, joder.- mi malos modos surgieron efecto porque comenzó con un mete-saca endiabladamente rápido. Creí que me desmayaría.
Mi espalda se lastimaba al embestirme contra la corteza del árbol, pero me daba igual.
- No pares...mmmm...sigue, vamos, fóllame más, no pares...ohmmm.- miré hacia mi coño, y de ver lo rápido que me la metía me mareé. Había momentos en que su glande tocaba mi matriz, lo que me arrancaba los gemidos más altos que jamás he tenido. Mi mano comenzó a hacerse una pajita con el clítoris, y con la otra me pellizcaba los pezones. No hace falta decir que ante semejante ajetreo me corrí con un grito gutural. Y Oskar aun me embestía, lo que me enloquecía...
- Espera, espera- lo hice salirse de mi y me agaché.
Empecé a masturbarle con una mano; la otra se enredaba en los pelitos. Ocasionalmente sacaba la lengua y le chupaba la puntita, lo que al parecer lo volvía loco. Me pedía que lo pajeara más rápido y así lo hice. No pude reprimirme de metérmela en la boca... Era demasiado tentador. Chupaba su palo como si fuera un dulce caramelo...Me agarró la cabeza y comenzó a follarme la boca con desesperación. Tardó como dos minutos en correrse abundantemente en mi boca. Su leche sabía bien, por lo me tragué lo que pude. Lo demás se me escurrió por las comisuras de los labios. Me incorporé. Ambos estábamos sudando a mares.
Recogió con su boca los restos de su corrida, me besó con ganas y me ayudó a vestirme.
Volvimos donde estaban los demás, borrachos como cubas. Nadie sospechaba lo que acabábamos de hacer. Oskar se fue a su bola y yo me estiré en un pequeño trozo de césped, con una botella de bebida. Y entonces, no se porque, supongo que lo habían planeado o algo por el estilo, todos empezaron a decir lo cachondos que les ponían ver en vivo un striptease. Yo no me di por aludida y continué mi farra particular con la botella, hasta que Euri se me tumbó al lado.
- Estaba pensando que...- me incorporé un poco.
- Que me despelotara aquí mismo, ¿no?
- No estaría nada mal.- miré a los demás, que aguardaban expectantes. Siempre me ha gustado ver a los tíos a mis pies, hacerlos víctimas de su deseo, por lo que aquella situación me resultó bastante interesante. Me levanté sin contestar a mi novio y me metí en la furgoneta. Rebusqué las cintas de música y por fin encontré la que buscaba: Alice Cooper. La puse a todo volumen y seguidamente, me subí a un banco. Todos se acercaron a mi, sentándose. Y el espectáculo comenzó.
Yo vestía un pantalón negro, todo lleno de rajas (en lugares muy estratégicos) un top cruzado y mis botas militares. El pelo moreno estaba recogido extrañamente con una pinza.
Empecé a contornear las caderas con sensualidad, al ritmo del rock de Cooper... Moviendo el estomago adelante y atrás... Agachándome al límite y después levantándome, remarcando el movimiento de mi culo. Mis manos paseaban por mi cuello... por mis pechos... por mi ombligo... por mis ingles...
Agarré la pinza del cabello y me la arranqué, a lo que mi pelo, libre, cayó por encima de mis hombros con suavidad estudiada.
Tiré la pinza al suelo, rompiéndola. Pasé un rato más moviéndome. Observé como todos me miraban sin perder detalle. Me sentía poderosa, ya que tenía 10 tíos completamente a mi merced. Crucé mis brazos, y de un golpe seco, violento, siguiendo el ritmo de la música, me saqué el top, quedándome en sujetador. Me agaché, me senté en el banco, y me abrí un poco de piernas. Alargué la izquierda a Karlos, apoyándosela encima. Comprendió y me sacó la bota. La otra la apoyé en Pako, que imitó a Karlos.
Volví a subirme, y muuuuuuuuuuuuuy lentamente, mis manos desabrochaban el pantalón y lo deslizaban por mis largas y suaves piernas... Ya estaba en tanga. Mi giré y moví mi culo cerca de sus rostros. Oía sus respiraciones agitadas, y me encantaba...
Decidí quitarme ya el tanga, así que tranquilamente, lo fui enrollando hasta que me lo saqué, dejando mi coñito al aire. Contoneándome aun, observé cada una de las caras.
Pero entonces, el alcohol hizo el efecto típico. Mi cabeza empezó a dar vueltas y vueltas, y noté que me medio desmayaba y alguien me cogía, y me llevaba a la furgoneta. Oía a los demás, protestando por la cortada de rollo.
Euri, que era el que me había agarrado, me tumbó en la parte de detrás.
- Será mejor que descanses un poco, nena.- susurró con dulzura.- No tengo nada para taparte, pero cerraré la puerta, ¿vale?.- asentí. Ni me acordaba de que iba en pelota picada. Se fue, y intenté dormir.
No sé cuanto tiempo llevaba allí, cuando la puerta se abrió y una ráfaga helada entró, haciéndome que me despabilara. Me sorprendí al ver gente adentro.
Xavi, Karlos, Manu y Dani me miraban con ojos encendidos. Ninguno dijo nada. Simplemente se abalanzaron sobre mi cuerpo como lobos. Xavi me morreó, mientras Karlos me apretaba y chupaba las tetas alternativamente, Manu me toqueteaba el coño, y Dani se estaba desnudando.
Manu se apartó y Dani me la metió en el coño, de golpe. Un escalofrío me recorrió. Empezó a follarme como un loco. Ni podía verle la cara, porque las pollas de Manu y Xavi habían aparecido ante mi. Cogí una y empecé a chuparla desesperadamente, mientras que a la otra la pajeaba. Karlos me pellizcaba las tetas sin parar... Manu me jodía endiabladamente bien... Yo chupaba y chupaba sin parar, de lo cachonda que iba. Una polla se corrió, cayendo el semen en mi cara y en mis hombros, parcialmente. La que tenía en la boca, que por cierto, era algo pequeña, se corrió también, soltando una inmensa cantidad de leche. El tamaño engañaba. No me lo tragué, así que se me escurrió por las comisuras de los labios.
Unas manos me agarraron del culo y me apretaron. Era Dani, que se estaba corriendo dentro de mi. No pude controlarme y me corrí con él, gritando.
Xavi y Manu habían quedado fuera de combate por el alcohol, y dormitaban a mi lado. Dani se salió y entre él y Karlos me voltearon un poco. Karlos, con la impresionante polla, se acercó a mi agujero y ¡zas! me la metió sin preámbulos. Y venga, a follarme otra vez. Dani acariciaba mi cuerpo, me besaba la espalda, y pronto estaba otra vez empalmado. Increíble. Me metió un dedo en el culo, y poco a poco, lo remplazó por su verga, que entró en mi con relativa facilidad.
No sé como lo hicieron, pero ambos comenzaron a follarme al mismo tiempo. Cuando uno se metía dentro, el otro salía. No me dejaban ni suspirar, ni gemir.
Cuatro manos me recorrían, tocando aquí y allá. Ya había perdido la cuenta de las veces que me había corrido yo, y aun iba caliente como una puta.
Después de un buen rato bombeándome, se corrieron en mi culo y coño. Después, los tres nos quedamos unos minutos descansando. Pronto ellos se durmieron, pero yo quedé pensativa. Aun estaba cachonda.
En esto pensaba, cuando Euri abrió la puerta y vio el panorama. No hizo falta explicaciones, estaba claro lo que había pasado allí. Sonrió y le devolví la sonrisa.
- Ha sido una buena gira, ¿verdad?.- comentó. Asentí y le hice pasar dentro. Nos abrazamos fuertes.
- Si.
- Lastima que se haya acabado...- agarré su mano y la puse en mi coño palpitante y mojado.
- Bueno, aun le puedes poner el punto y final tu, cariño...
Por Monique
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