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Lola, estaba muy contenta, por fin se había quedado embarazada, esa misma mañana había visitado al ginecólogo y le había confirmado su primer embarazo.Se paso por la tienda de tejidos en la que trabajaba de dependiente su marido Nicolás, para comunicarle la noticia. Nada mas entrar, se encontró con Jorge, compañero de su marido y antiguo novio suyo, la saludo con un beso en la mejilla y después de darle la enhorabuena, le dijo que Nicolás estaba en el almacén clasificando una partida de camisas, recién llegadas.
Lola, subió en el ascensor hasta la azotea, donde estaba el almacén y comenzó a llamar a su marido, se fue adentrando hasta el fondo del mismo que era bastante profundo y al ver que no estaba, se dio la vuelta para marcharse. El susto fue grande al encontrarse a Jorge detrás de unas cajas de sabanas, el cual sonriendo se fue acercando y cogiendola del brazo, le dijo que la iba a follar ahora que no tendrían problemas, igual que cuando eran novios.
Lola se resistió un poco, pero él la obliga a tenderse encimas de las cajas y subiéndole la falda, le metió la mano, bajándole las bragas, luego a pesar de que ella le pedía que la dejara, se abrió la bragueta y sacándose el cipote, que estaba como una estaca, se la introdujo de un certero golpe de riñones en su chocho. Jorge, se movía con gran maestría, sabiendo que a ella, la volvía loca, la verdad es que la resistencia, siempre muy débil, fue cediendo y tocándole el culo con ambas manos, mientras le mordía los pechos, conseguio que Lola en breves momentos tuviese un orgasmo que por los pequeños gritos y suspiros, tuvo que ser fantástico. Luego sin decir palabra, se acerco a su cara con el cipote en la mano y ella abriendo la boca, le comenzó a chupar el capullo, trabajándolo con la lengua, hasta que Jorge, envarándose, comenzó a soltar leche, que Lola se encargo de lamer hasta la última gota.
Le dijo mientras se subía los pantalones que su marido Nicolás, había ido a correos a recoger un paquete postal.
Lola procuro salir sin ser vista por los demás compañeros de su marido y con cierto nerviosismo por lo acontecido pero feliz y contenta, se marcho para su casa a preparar la comida.
Nicolás, se la comía a besos, cuando se entero del acontecimiento y después de comer, sentados cómodamente en el sofá, viendo las noticias, comenzó a tocarle los pechos, diciendo que pronto no podría chuparlos ya que serian para el bebe. Lola que era una mujer ardiente, noto como los pezones se ponían duros y puso la mano como en un descuido en la bragueta de Nicolás, notando como el tamaño del cipote, tenia unas medidas considerables. Mientras una mano seguía sobando los pechos, otra se había metido bajo las faldas y subiendo por los muslos, se había apoderado del peludo coño de Lola.
Lola, le abrió la bragueta, sacando la verga y sentándose encima de sus piernas, se echo las bragas para un lado, metiendose la tranca en su chocho. Nicolás abriéndole la blusa, le había sacado los pechos, y chupandole los pezones como tanto le gustaba, efectuaba un metisaca fabuloso en el coño de su mujer. Cuando Lola se corrió, tiro la taza del café ya que la sacudida que dio fue tremenda, chocando con la mesa y rompiendo media vajilla.
Por la tarde Lola, fue a visitar a su prima Juana, que vivía en el mismo barrio y mientras tomaban la merienda, le contó lo de su primer embarazo. Juana, tenia la misma edad de Lola 27 años y físicamente eran muy parecidas. Morenas, no muy altas, pero con unos cuerpos muy bien proporcionados, piernas rectas, pechos hermosos y una belleza andaluza típica de esta tierra. Juana había tenido mala suerte en su matrimonio, su marido que era quince años mayor, después de tres años de matrimonio, se había largado con una chica brasileña, que había venido en el coro de una compañía de revistas.
El timbre de la puerta, sobresalto a ambas, Juana abrió y se trataba de su cuñado Antonio, un hombre de 40 años, hermano de su marido y que tenia una relación de amistad magnifica. Antonio, conducía un camión y siempre que pasaba por la ciudad, se acercaba a saludar a Juana. Había traído una caja de dulces y mazapanes, junto a una botella de licor de bellota, que se fabricaba por tierras extremeñas.
Cuando quisieron acordar, la botella estaba vacía y la caja a medias, la verdad es que Antonio, las tenia embobadas, contándole historias, unas verdad y otras mentira de sus viajes con el camión. Lola, se levanto para ir al cuarto de baño, y al pasar por donde estaba sentado Antonio, quizás debido al licor ingerido, tropezó con sus pies y cayo sobre sus piernas, una mano por casualidad, se poso sobre su bragueta, notando su enorme verga, totalmente erecta.
Al regresar Lola del baño, su prima, estaba bailando un pasodoble con Antonio, por cierto con muy buen estilo. Cuando en el giradiscos, comenzó a sonar un bolero, Antonio se dirigió hacia ella y cogiendola de la mano, la obligo a levantarse y a marcarse unos pasos de baile, la mano en la cintura, apretaba cada vez mas y pronto noto en su entrepierna, un potente bulto que palpitaba lleno de vida.
Lola, intento sin éxito separarse, mientras notaba en su cuello el aliento entrecortado de Antonio, los pechos los tenia clavados en su tórax y su mano había bajado de su cintura, situándose descaradamente en su culo. Juana, dormitaba en el sofá y la tarde tocaba a su fin, la habitación tenia una penumbra ideal para que Antonio, en vista que Lola estaba receptiva, salió con ella al pasillo y sacándose el cacharro, totalmente tieso, forsajeo en silencio para levantarle la falda y por el lado de las bragas, se lo metió, mientras que se apoderaba de los pechos y los masajeaba con deleite y ardor.
Fueron 5 minutos de lucha ya que Lola, lo que más temía es que su prima, despertase y los viera. Antonio, mientras le devoraba la boca, se envaro y comenzó a soltar leche que puso los muslos de Lola perdidos. En ese momento Juana, comenzó a llamarlos y mientras Lola salía corriendo en dirección al cuarto de baño, Antonio encendiendo la luz, le dijo que el tenia que irse ya que el camino era largo, se despidió con un beso en la mejilla y le dijo que la despidiera de su prima que llevaba media hora el cuarto de baño.
Lola, camino de su casa, pensó que siempre se acordaría del magnifico día que había pasado en la confirmación de su embarazo.
Fistulo
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