Viaje en coche
 
Ibamos en el coche....estàbamos viajando, felices.
Habíamos pasado la mañana haciendo escala en El Prado.
Tantas maravillas inundando los ojos y empapando los sentidos, tanto compartir de conocimientos y gustos en cuanto a estilos... y nos habíamos quedado con un triste croissant y café con leche  entre pecho y espalda!
Luego estuvimos comiendo en un restaurante elegante, y nuestra  charla alrededor del arte y de la historia había sido interrumpida  por el estallar de un un estruendoso relàmpago.

"Qué hacemos, seguimos viajando o cogemos un hotel, cariño? va a llover y sabes que me incomoda conducir bajo la lluvia..."

"No te preocupes por eso, corazón. Conduciré yo y si te sientes muuuy incómoda confía en que sabré quitarte esa sensación...."

"Està bien amor, confío en tu saber hacer y conducir...pero antes de irnos permíteme unos momentos, que voy al servicio"...

Habíamos comprobado, una vez fuera del acogedor restaurante, que estaba empezando a llover.
De una carrera alcanzamos la acera de enfrente donde se encontraba estacionado nuestro vehículo.
 
Ahora estàbamos dentro del coche y puse la calefacción, hacía frío. Yo seguro que tenía frío pues había aprovechado mi incursión al lavabo coquetón del restaurante para prepararte una sorpresa.

"Me enciendes un cigarrillo?", preguntaste al tiempo que ponías en marcha el motor.

"Sí claro, corazón" Te lo ofrecí encendido, con la marca de mis labios pintados del color de la canela sobre el filtro. Ummm, notaste la fragancia del perfume de pintalabios, te gustaba y me comentaste que fumar tenía mi sabor.
 
Tu seguías conduciendo, atento al asfalto mojado, despacio, para no ponerme nerviosa. Pero yo no estaba nerviosa.... yo iba a ponerte nervioso a tí! ....decidida a incomodarte a tí...y un montón ademàs!

"Uff, ya se està màs calentito aquí dentro, amor"

De refilón viste como me desabrochaba el abrigo y con gran sorpresa volviste a mirarme dos veces antes de volver a intentar concentrarte en la carretera.
Por debajo de mi abrigo asomaba un conjunto amarillo, suave a la vista, con un encaje sexy....algo realmente sugerente.
 
Nadie podía vernos, así que abrí completamente mi abrigo y te enseñé mis piernas, mis braguitas, mi cuerpo.
Haciendo bromas acerca de mi picardía y lo temeraria que me estaba volviendo, sí,...pero no reprimiste tu mano de acariciar suavemente  mi muslo izquierdo, mientras seguías conduciendo y bromeando.Tampoco te pasó desapercibido que me estabas excitando con tu tacto, y tu manera de ser, que no hacía màs que echar leña al fuego del morbo que nos
envolvía. Tú conduciendo y yo provocàndote, y tú me provocabas de vuelta diciéndome palabras algo màs que picantes.
 
Yo también notaba que te estabas excitando, y eso me enardecía todavía màs. Por encima de tu pantalón acaricié tu sexo, tus muslos, tu vientre.  Me gustó posarme y concentrarme en tu sexo, recorriéndolo con mi palma y mis dedos extendidos, paseando de arriba a abajo.
Tú no podías mirarme, pues llovía con fuerza y las gotas de agua chocando contra la velocidad hacían muy difícil la visibilidad. No podías mirarme pero te excitaba que estuviese en ropita interior dentro del coche, provocàndote.
 
Dejé de acariciarte y comencé a recorrerme mi cuerpo con las caricias que te pertenecián, cerrando mis ojos para sentirte màs. Me excitaba mucho esta sensación, el morbo. Estaba lloviendo, atardecía, y nadie podía verme, salvo tú.
Mis dedos lentos, como si tuvieran vida propia, empezaron a deslizarse sobre mis muslos, subiendo hasta toparse con la suavidad de mis braguitas, y las acariciaron por fuera, siguiendo todo su contorno con un dedito de cada mano.
Mis piernas abiertas, cada dedito empezó muy cerquita de donde nace mi dulce agujerito y, resiguiendo el fino encaje subían por la cavidad  interior de  mis ingles hasta llegar a la linea horizontal de mi vientre. Seguía acariciàndome,
esta vez surcando mi cintura.

Lentamente llegué hasta mis pechos y me los acaricié por encima del sujetador, suavemente al principio y estrujàndolos después uno en cada mano y apretàndolos uno contra otro provocando una sensación ante tu mirada furtiva de que iban a  salirse de su delicado contenedor. Me mirabas de reojo, pobre de ti, sin poder hacer nada màs que conducir!
"Sabes hacerme sufrir, amor, con lo apetecible que estàs en este momento!", te éscuché decirme guiñàndome una sonrisa.

"Todavía no sufres demasiado, corazón"
"Demasiado?? cuànto es demasiado??"
"Nunca suficiente, corazón".
 
Así que incliné mi espalda hacia adelante, pasé mis brazos por detràs de ella y me desabroché el sostén sin tirantes que cubría mis senos. Retirarlo se te hizo eterno, recuerdas, amor? Estaba desabrochado pero yo seguía acariciando mis
redondeces por sobre él, recogiendo mis pechos que debido al movimiento de  mis manos sobre ellos adoptaban las màs diversas formas. Te morías por mirarme, jaja!!. Deslicé finalmente y muy lentamente mi sujetador por mi piel  hasta descubrir mis pechos, dejàndolo caer sobre tus muslos. Yo me acariciaba y tú estabas realizando un verdadero ejercicio de concentración y resistencia. Tomaste mi sujeta y aspiraste su aroma, mi aroma....sabes que me encanta perfumar mi piel con cremitas suaves y olorosas, y que mis prendas se impregnen y confundan su aroma con el mío...aspirabas mi olor que emanaba de mi prenda interior con deleite, conformàndote...
 
Di masajitos circulares alrededor de mis pezoncitos de chocolate con mis dedos húmedos de haberlos mojado en mi boca, lamiéndolos con mi lengua rosada asomando entre mis blancos dientes.  Deslicé la suavidad de la que estaban mojados mis deditos con abandono que erguía mis botoncitos, sin dejar de mirarte, sin dejar de mirarte hasta que cruzaste tu mirada y no podías màs...acercaste tu mano y pudiste comprobar tanto la excitación concentrada en las puntitas que coronaban mis senos, como la que invadía todo mi cuerpo al entrar en contacto con tu tacto.
 
Siiii, veo que lo recuerdas bien....eso te gustó verdad? Cuando abandoné el juego para ponerme màs seria, al introducir una mano por dentro de mis braguitas amarillas.

"¿qué haces, cariño?"....

"nada amor, solo tocando mi vello con tu mano imaginada....mmmm....qué suaaave..."

Separé un poquito mis piernas, retirando la parte del abrigo que pudiese estorbar tus fugaces miradas y, por dentro de mis braguitas, yo ya había empezado a surcar los labios externos de mi sexo calentito y juguetón.

"Si, està suave, amor, mi vello....pero màs suave debe estar por aquí dentro....te
gustaría?"
 
"Creo que estoy mojado de vivir lo que me estàs haciendo.."
 
       Uff! amor, a estas alturas, yo no sé como estabas tú pero yo estaba muuy cachonda. Este juego dominante me estaba gustando, pero màs me gustaba la perspectiva de  que, cuando ya no pudiese dominarte màs, entonces serías tú quien, desatando tu deseo, ibas a dominarme a mi hasta hacerme perder el dominio de mi misma.
 
       Decidida a llegar hasta ese final, con mi mano derecha separé despacito los labios de mi sexo, notando cómo iban despegàndose uno del otro, y sientiendo el calor de dentro del coche entrar en contacto con mi carne rosada de dentro de mi.

Arrastré toda la extensión de mi dedo anular sobre mi clítoris, notando como se me iba concentrando todo el placer allí y cada vez iba aumentando su tamaño,hasta permanecer completamente expuesto fuera de su envoltura,entre los labios abiertos que ya no querían protegerlo màs, sino dejar que fuese conquistado. Expresando esta sensación con dulces jadeos.

"Sssssiii"

"Cielo me tienes a mil"
 
Bajé mis braguitas hasta medio muslo, no quería que las medias miradas que podías ofrecerme se viesen empañadas por nada. Desnudé mi coñito para ti.
Moviendo mis caderas entre suspiros y caricias, todo ello robado de ti. Cuando  pensaba que eran tus manos y mis caderas cabalgando para ti, no pude evitar
cerrar los ojos y expresar mi placer emocional con màs gratitud.

"No puedes mirarme, amor, pero puedes tocarme...tócame"

Acercaste tu mano y y sentí dos de tus dedos hundirse de cabeza en mi dulce humedad. Una sola vez, se deslizaron fàcilmente hasta donde hallaban tope con el resto de la mano. Una vez allí hiciste presión y movías tus dedos en mi
interior, y después retiraste el objeto de mi placer y me lo diste a saborear en mi boca...sí...sé que eso te excita muchísimo mi amor.
 
"Dame màs, mi cielo, dame tus dedos dentro de mi, por favorr"

Sin dejar de concentrarte al volante, con tu mano derecha volviste a introducirte dentro de mi cueva ahora volcànica, y yo con mi mano derecha recorría mis labios por fuera y con mi mano izquierda mis labios por dentro, rozando de tanto en cuanto mi centro de placer. Una y otra vez tus dos dedos me entraban y se salían. Tus miradas furtivas te dejaban ver tres manos acariciando una parte tan pequeña  y tan exhuberante de mi cuerpo.
 
Màs y màs, no podía oirme ni verme nadie y me sentía invadida por el morbo que me producía encontrarme así contigo, sola y desnudada ante ti.

Me estaba masturbando para ti, masturbàndote a ti sin tocarte, haciéndote disfrutar del placer que me estaba dando.

"Me siento tannnn bien, cariño mío..."

Lo que me sentía era excitada en extremo, a punto de correrme sobre mis movimientos en el asiento.
Y estallé, estallé en un rogasmo maravilloso, placentero, y gritando con total libertad.
 
"Yo no aguanto màs, cielo"

Paraste el coche en un àrea de descanso, aunque tus intenciones eran las de no dejarme descansar.

"Ahora me las vas a pagar, ponte en el asiento de atràs".
 
Yo tenía mi abrigo puesto pero estaba desnuda ante ti.
Comenzaste a besarme húmeda y apasionadamente, recorriendo con tu lengua mi cuello hasta jugar con ella en mi boca, a lamer mi tiernos labios sexys, y mis tersos pechos.
Mmmm, yo sentí renacer el deseo dentro de mi, te quería dentro de mí. Sabes trabajarme perfectamente amor. Me provocaste en extremo hasta que conseguí
desabrocharte el botón de tu jean, y bajando la cremallera con urgencia busqué tu sexo encontràndolo ya asomando por fuera de tu slip.

Recuerdas cómo te lamía con mi lengua? agarrando tu miembro tan hinchado, tan erguido, masajeàndolo arriba y abajo mientras sorbía tan solo tu capullito?
mmmm, aún puedo notar como estaba....rojo, hinchado, enfadado!!

Puedo volver a sentir también cómo mojaste tus dedos en la esencia desbordada de mi orgasmo anterior, y el perfume de sexo que nos embriagaba.
 
Bajaste tu slip y tus pantalones al mismo tiempo y yo enseguida me acomodé, con mis piernas abiertas a cada lado de ti, y sobre ti. Me desnudaste.

Uff! qué descarga de placer mientras me penetrabas, qué sensación maravillosa de sentirte dentro haciéndome perder en la locura.

Yo me clavaba tu miembro, mirando hacia los asientos delanteros, mi espalda recibiendo el calor de tu pecho en todos los sentidos, pegada a ti, frotàndose
contra ti.

Tus manos mientras tanto....cómo me gustó eso.... acariciaban mis labios, tus dedos entraban en mi boca para que los lamiese con mi lengua...aún guardaban mi sabor.
Tu miembro duro dentro de mi me volvía loca....y me gustó tanto tanto cuando con tus brazos, desde tu posición de detràs, rodeabas mi cintura, y agarrabas mis caderas para ayudarme a cabalgar en ese movimiento acompasado y placentero.

Me agarrabas por mis pechos, apretàndolos y sintiendo lo duros que estaban en el hueco de tus manos.....mientras, yo seguía cabalgando poco a poco mi dulce carrera hacia el éxtasis.
 
"Me tienes loco. Me estàs haciendo perder la noción del tiempo"

Recuerdas cuàntos suspiros, cuàntos gemidos, cada uno de ellos nos calentaba aún màs, ya no se podía aguantar.

"Córrete conmigo, mi cielo, dame tu placer, quiero verte estremecer"

Viste y oiste como yo jadeaba cada vez màs, y màs fuerte, recorrida de un escalofrío total, no podías sujetarme ya y estabas a punto de estallar dentro de mi,
de inundar mi interior.

Solo un moviemiento màs y.....Uffffffff ambos estàbamos ya corriéndonos con total desenfreno y abandono, cabalgando las praderas del placer sobre una misma montura, jadeando, gritando , moviéndonos estremecidos por el placer mutuo y por la situación tan erótica que habíamos conseguido.
 
El baile fuego se fue desacelerando.

"Noto el calor de tu culito sobre mis muslos, y me encuentro feliz dentro de ti"

Seguiste recorriéndome con calma desde mis labios mojados, ahora muy sensibles y cosquilleantes, yo no podía reprimir la risita que esta sensación me provocaba.
Seguiste impregnàndome de nuestras esencias de amor y de sexo subiendo por mis costados, mis brazos, mis pechos, mi cuello....mi boca.
 
"Pero si està lloviendo a mares!"

Ahora percibíamos el ruido del agua sobre el capot del coche.

"No hemos escuchado nada mientras nos amàbamos"

Nuestros jadeos habían silenciado cualquier sonido procedente del exterior de nuestro mundo. Mmmmm, aún puedo recordar lo bien que me sentía abrazada por detràs,
sintiéndote junto a mi, tu piel caliente y nuestros cuerpos relajàndose.
 
"Ufff no ha estado mal...creo que deberíamos seguir el viaje, amor. Pararemosen un hotel....para tomar café, darnos una ducha y seguir disfrutando de nuestra pasión"
 
 

MICHELLE
callejon.oscuro@mailcity.com Volver al Indice de Michelle