Frente a frente
 

Frente a frente con una pequeña mesa de por medio. Paladeando los últimos momentos de la comida.  Los dos hablamos y hablamos. Nos miramos  y sonreímos. Bajamos el tono de la voz. Tu  semblante se pone serio. No tardamos a volver a sonreír. Parece una buena velada.

Después de que nos sirvan el café los dos sabemos que este encuentro se esta acabando. Yo busco con mi pie encontrar el contacto de  tu pierna. Torpemente buscando un espacio libre, pero de momento solo llego a alcanzar la pata de la mesa. Tu mano con los dedos extendidos al lado de mi taza me hace no aguantar la tentación...pongo mis dedos al lado de los tuyos y no tardamos al unísono en acariciar nuestras manos. Una corriente eléctrica recorre mi cuerpo y cada vez  froto con mas fuerza tus dedos cálidos y frágiles. Las miradas se hacen mas profundas. Noto como estas sintiendo lo mismo por nuestras pequeñas caricias. Me gustaría que el tiempo se parase. El restaurante se va quedando vacío. La actividad de los camareros ha decrecido. Esta llegando la hora de la despedida.

Nos levantamos y vamos hasta la caja a pagar. Seguimos hablando animadamente. Las palabras fluyen con velocidad. Como siempre nos quedan muchas cosas que contarnos. Mientras salimos del establecimiento, no nos damos que pasa a nuestro alrededor. Sin saber como ya estamos en la calle.

-¿Cómo vuelves al trabajo?     Te pregunto mientras permanecemos uno frente al otro. Mientras, la gente pasa a nuestro lado en todas las direcciones, en un silencio que solo algun claxon de un coche rompe. Parece como si no hubiera nada mas a nuestro alrededor.

-Voy andando       Me dices con una amplia sonrisa.

-Ya te llevo yo, tengo el coche aquí mismo. Mientras, con las llaves en la mano señalo la entrada del parking subterráneo. Que manía más fea esa de llevar las llaves del coche en la mano. Parece como si con este gesto quisiera demostrar el poder del triste caballero motorizado. Con una simple sonrisa asientes y los dos nos encaminamos hasta la entrada que da acceso a las sucias escaleras del parking.

Mientras bajamos nos hemos quedado mudos los dos. Balbuceo unas palabras mientras miro tu cuerpo en el gran espejo circular que esta en la esquina del rellano.

-Está en la tercera planta. Tenemos que bajar hasta la ultima planta.

Los tramos de la escalera van cambiando de color, primero amarillo, después rojo y al final verde. Prefiero callarme el mal chiste que estoy pensando. Intentamos avanzar a la par, pero la pequeña puerta de acceso a la planta del parking, hace que  te ceda el paso.  Mi mirada recorre todo tu cuerpo. Tu cabello rubio cae hasta los hombros que cubre tu chaqueta azul... unos pantalones estrechos de mismo color me llevan hasta ver tus tobillos desnudos antes de que mis ojos se fijen en tus zapatos.

De nuevo lo hago. Con el brazo extendido y las llaves en la mano señalo un vehículo que no acabas de identificar en la hilera de coches que se encuentran en batería a ambos lados  de la calle central.

Me dirijo decidido y extendiendo la mano activo el mando a distancia  de las puertas del vehículo. Un monovolumen de color azul responde con el parpadeo de sus intermitentes. Ahora ya sabes hacia donde dirigirte. Yo también me dirijo a la puerta del acompañante y abriéndola te invito a subir. ¿No seré demasiado clásico?  Pienso para mis adentros. Mientras aguanto la puerta, entras dejando un rastro de tu perfume que intento inhalar y almacenar en mis pupilas.  Paso por delante del coche y  no dejo de mirarte a través del parabrisas. Abro mi puerta y me acomodo al lado tuyo. Antes de poner las llaves de contacto giro la cabeza y veo que tus ojos están clavados en mi. Sin dejar las llaves, mis ojos se hunde en el azul del océano de tus ojos.  Esa mirada dice mucho. Yo ya sé que no tengo que hablar. Ladeando levemente la cara me acerco despacio, sin dejar de mirarte, hasta que siento tu aliento proximo a mi cara y tus labios chocan en  los míos como una ola lo hace en medio del temporal contra una roca. Un beso dulce y largo cada vez más intenso que hace que nos abracemos. Los labios se abren. Mi lengua acaricia tus labios busca conocer tu saliva y tu respondes con las mismas caricias. El ruido seco de unos tacones nos hacen por un momento separarnos. Solo un instante, el tiempo suficiente para ver pasar corriendo a una joven que debe de llegar tarde algun sitio. Volvemos a fundirnos en el abrazo de nuestros cuerpos y bocas. Mis manos recorren tu espalda y junto tu cuerpo contra el mío.

Tus manos recorren también mi espalda,  mis costados. Mis besos abandonan tu boca  y siguiendo tu mejilla alcanzo a besar tu oído mientras tu estiras la cabeza dejando todo tu cuello a merced de mis besos. Mis manos ya buscan la proximidad de tu piel por encima de la caricia.

Mordisqueo el lóbulo de tu oreja izquierda mientras con la mano delicadamente bajo la cremallera frontal que abrocha tu camisa de cuadros azul.  Tu te dejas caer en tu asiento mientras mis dedos torpemente entran por el resquicio que deja la camisa entre abierta hasta alcanzar a acariciar tu suave costado. La sensación de sentir tu piel fría me hace pensar que debo de tener las manos muy calientes. Extiendo la mano abierta y alargo la caricia mientras mi boca busca besarte debajo del cuello y en medio del escote. Mis dedos recorren tu piel hasta alcanzar el borde del sujetador.  Con la mano abierta cubro tu pecho y lo aprieto mientras noto que una mano tuya caricia mi muslo y avanza hasta alcanzar mi entrepierna.  Tu mano acaricia mi miembro por encima del pantalón. Late al mismo ritmo acelerado de mi corazón.  Tus caricias me provocan una gran excitación y con la mano acabo por levantar el sujetador hasta dejar tus pechos libres. Mi boca alternativamente va de un pecho al otro. Primero lamiéndolos. Después chupándolos. De fondo se oye algun que otro chirrido de ruedas de alguien que tiene prisa. De nuevo tenemos la sensación que hemos conseguido parar el tiempo. Y solo estamos los dos.

Mientras mis labios beben en tus pechos. Noto como tu respiración se acelera y meto mi mano  entre tus muslos que los mantienes cerrados apretados. El contacto frío de tu mano me descubre que has conseguido abrir mi bragueta.
Yo con la mano abierta consigo frotar tu entrepierna mientras separas los muslos para facilitar la caricia. De nuevo busco tu boca y te beso. Tu mano se aferra a mi pene. De nuevo los dos somos conscientes que en cualquier momento alguien pasara cerca de nosotros.  Agachas la cabeza y bajas por mi estomago. El primer contacto de tu lengua húmeda en mi glande me llena de centelleantes sensaciones que recorren mi cuerpo. Tu mano rodea mi pene y empiezas a sacudirlo con suavidad mientras noto como mi corazón bombea con fuerza. Mi sexo empieza a palpitar cuando el aliento de tu boca lo rodea.  Levantas la cabeza y me miras.
Te sonrío y sin solución de continuidad de nuevo hundes tu cabeza en mi vientre. Tus labios se deslizan por el tronco de mi miembro mojándolo, tu lengua  lame también el tronco. Empiezas mover tu boca arriba y abajo. Cuando tu boca entra noto como me succionas. Como tu boca se cierra y aprieta mi miembro que hinchándose no deja de palpitar. Acompañas el movimiento de tu cabeza con la mano que aferra la base de mi pene.

Tiro mi cuerpo hacia atrás en el asiento mientras con mis manos intento alcanzar por tu espalda la cintura de tus pantalones. Consigo meter mi mano por tus bragas y deslizarla hasta poder acariciar con la mano abierta todo tu culo.

Mis dedos discurren entre tus glúteos hasta alcanzar el canal que me permite acariciarte tu orificio apretado de tu ano, para continuar avanzando hasta alcanzar el principio de tu sexo. El vello rizado acaricia mis dedos, intento separar los labios de tu sexo. Noto como mueves tu cadera y muslos para acomodar mi mano. Tu boca succiona con fuerza. Sacas todo el miembro y con la lengua acaricias el glande volviéndome a  sonreír con esa mirada lasciva que de nuevo me provoca mas excitación. Con una mano en mi pene, con la lengua  rodeando mi glande y con tus ojos sin apartarse de los míos. Mis dedos se posicionan en la entrada de tu vagina y después de una leve presión resbalan y son engullidos por tu sexo. Cierras los ojos mientras mis dedos avanzan por las paredes suaves y sedosas de tu sexo empapado.

De nuevo hundes la cabeza en mi vientre. Sigues con tus rodillas sobre tu asiento. Con una mano sigo jugando en tu sexo y con la otra acaricio tus pechos.
Unos pasos próximos me hacen mirar al exterior. Dos mujeres con grandes bolsas taconean sobre el grasiento pavimento. Con la mano paro los movimientos de tu cabeza. Pero más lejos de parar noto como tu lengua acaricia mi tronco enardecido. Miro disimuladamente al exterior. Las dos mujeres miran de reojo. Yo no dejo de meter y sacar suavemente mis dos dedos en tu sexo cálido y húmedo. Por unos momentos los movimientos se han ralentizado, esperando que desaparezcan la inoportuna presencia de miradas exteriores. El taconeo se pierde por el parking.

Levanto tu cabeza y tras reclinar el asiento me incorporo y beso tu boca llena de saliva lasciva. Avanzo sobre el asiento y tras alcanzar los asientos posteriores pruebo la versatilidad del Monovolumen reclinado los demás asientos. Quedan una superficie de asientos amplia y acolchada. Te invito con un gesto a tumbarte sobre los asientos. Avanzas con la blusa abierta. Con los pantalones desabrochados. Yo estoy con mis pantalones medio caídos. Me tumbo en los asientos y con un rápido movimiento me quito los pantalones.

Te pones a mi lado y después de imitar mi acción y desacerté de tus pantalones abres los botones de mi camisa y empiezas a besar mi pecho. Mis manos mecen tu cabello. Mi pene mira hacia el techo de la furgoneta. Pasas tu pierna y rodeas mi cuerpo colocando tus rodillas al lado de mis costados, con la mano retiras la braga lo suficiente para dejar tu sexo libre a mi vista. Te incorporas lo suficiente para agarrar con una mano mi verga y encararla hacia tu sexo. Te dejas caer suavemente. Engullendo esta vez con tu vagina todo mi pene. Estiro las piernas e intento apretar mi culo para que mi pene pueda moverse dentro de ti. Tu alcanzas con tus manos el techo del vehículo y presionando. Acrecientas el ritmo de tus movimientos. Tu sexo sube y baja por mi pene.

Tus glúteos chafan mis testículos cada vez que metes todo mi pene dentro de tus cálidas entrañas. La respiración se acelera. Mis manos aplastan tus pechos.. Los froto, los acarició ...los pellizco suavemente mientras tus músculos se contraen exprimiendo mi pene. Dejas de apoyar las manos en el techo y sin dejar que mi pene salga de tu interior acercas tu cuerpo lo suficiente para que mi boca alternativamente lama y chupe tus pechos.

Mis manos acarician tu espalda. Mis labios sorben tu pecho. Mi lengua golpea tu pezón duro e iniesto. Muevo mis caderas, mientras tu con tus movimientos de pelvis consigues que el tronco de mi pene acaricie levemente tu clítoris.
Tiras tu cuerpo hacia atrás y mis manos bajando por tu cuerpo alcanzan a acariciar tu vientre. No dejas de moverte sobre mi pene. Con mi pulgar presiono tu clitoris e inicio una carrera desenfrenada de movimientos de pelvis. Nuestra respiración se ha transformado en jadeos. Cierro los ojos. Voy a explotar . Miro tu cara y sonrio. Te morisqueas la lengua. Cierras los ojos. Las convulsiones de tu vientre y los espasmos de tu sexo anuncian ese momento que intentamos retrasar lo maximo posible. La vehiculo transmite nuetros movimientos y se mueve levemente. Mi dedo frota con suavidad tu clítoris.

Apoyas tus manos en los cristales. Los dos no somos concientes de que pueden vernos. Solo en ese momento existimos los dos como un solo cuerpo.
Los muecas de tu cara anuncian la proxima explosión. Tu movimientos son mas cortos y violentos. Por un momento te paras. tragas aire y con fuerza lo expulsas. Mi pene revienta lanzando un chorro c calientes que chocan en el interior de tu sexo. Los movimientos son lentos. Los dos intentamos retener el momento. Los jadeos disminuyen. Dejas que tu cuerpo repose sobre el mio sintiendo como mi corazón late.

Te abrazo con fuerza. Noto como mi pene tras disminuir de tamaño resbala de tu sexo y sale empapado entre mi semen y tus jugos calidos. Beso tu oído. Acaricio tu pelo. El tiempo se hace de goma y parece que se ha detenido. El calor de nuestros cuerpos se disipa rapidamente y de nuevo tomamos conciencia de donde nos encontramos. A pocos metros los portazos de un coche , los gritos de unos niños y una madre histerica nos situan en la realidad.  Una cara aparece en el cristal. Es la madre de los niños. Los dos le sonreimos instintivamente sin tapar nuestra desnudez. Desaparece enseguida de nuestra vista. Nos miramos y despues de un calido beso tapamos nuestra desnudez. Todavia siento mi corazón latir mientras tu mirada tierna me lanza de nuevo a besarte tiernamente. Recomponemos los asientos y pasamos a la parte delantera del vehiculo. Avanzamos despacio por el parking. La luz de la calle nos deslumbra. De nuevo volvemos a lo cotidiano, esperando que otro dia volvamos a estar frente a frente.

Alatriste

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