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Hola corazones:Esto me pasó cuando tenía diecisiete años. Habíamos salido unas amigas y yo de discotecas. La noche estaba siendo muy aburrida hasta que llegamos a una llamada "La Rosaleda". Allí nos pedímos unos cubatas. En esto, una de las chicas llamada Alicia, desaparece.
- ¿Dónde está esta mujer?.- preguntó Raquel, otra de las amigas.
La verdad es que desapareció durante casi media hora. Durante ese tiempo nos dedicamos a bailar sinuosamente y a pillar las miradas ardientes de algunos chicos. La verdad es que ibamos bastante provocativas. Yo iba con una minifalda negra ajustada y von una camiseta blanca sin tirantes aun más ajustada y muy pequeña. Mis amigas también vestín muy de forma parecida.
En esto llega Alicia toda sonrisas.
-¿Dónde estabas?
-En la barra de abajo. He conocido a unos chicos flipantes. Y están muy buenos.Me han dicho que a ver si nos pasamos todas.
Bueno, pensé, seguro que serán los típicos salidos que ya han engatusado a esta niña. Aun así bajamos y cuál fue mi sorpresa al ver quiénes eran los chicos que decía Alicia. Tres morenazos altos y guapísimos. Nos saludamos y enseguida nos esaminaron de arriba a abajo, lo mismo que nosotras.Se llamaban Iker, Gonzalo y Oscar. Empezamos a bailar juntos, yo pegada a Oscar, Alicia a Iker y Raquel a Gonzalo.
De repente, la música cambió y se empezó a escuchar la canción "Without you" de U2. Me acerqué a Oscar y le pregunté si quería bailar, a lo que respondió con ademán nervioso. Yo reí disimuladamente. Me abrazé a él. Más bien me pegué a él y noté la gran erección que tenía. Eso me excitó aun más. Cuando volví la vista ví que Alicia e Iker ya no estaban y que Rakel besaba apasionadamente a Gonzalo, el cual, no perdía tiempo en palpar su sabroso trasero.
Me volví hacia Oscar y le besé. Nuestras lenguas se fundieron en una explosión de éxtasis y frenesí ardiente. Nuestras lenguas recorrieron velozmente cada centímetro de la boca. Yo me estaba excitando muchísimo y ya notaba mojada mi vagina.
-Vamos a algún sitio más privado.-le dije.
El me cogió de la mano y me llevó a unos sillones del fondo pero yo le dije que qeuría estar en algun sitio donde no nos viese nadie. Él sonrió con picardía. Sin apenas darme cuenta, estábamos en los baños de la discoteca, encerrados en una de las cabinas. Oscar se sentó sobre la taza y yo me senté sobre él. Nos besamos con fuerza momento que aprovechó Oscar para palpar mis pechos. Yo gemí de placer y lancé mi mano derecha a su paquete. Le abrí el botón y le bajé los pantalones y los calzoncillos. Ante mí apareció una polla de unos 16 centímetros y gordita como a mí me gustan.
Me arrodillé ante él y me metí en la boca su delicioso manjar. Tenía un sabor salado que me excitó muchísimo. Mientras saboreaba su gran pene, dos dedos se deslizaron hasta mi clítoris y me empezé a masturbar acompasado por los sordos quejidos de mi chico. Su polla entraba y salía de mi boca, entraba y salía. Mi lengua recorría y chasqueaba su glande deleitándose por el sabor del manjar. De repente, Oscar ahogó un grito y mi boca se inundó de su sémen. Fue tanto que no pude tragarlo del todo y algo cayó por mi labios y mi barbilla.
Oscar gimió y me sonrió. Me volví a sentar sobre él.
-Espero que aun no hayas acabado.
Empezé a estimularle moviéndome lentamente sobre él hasta que noté cómo su verga volvía a alzarse sobre mí. Yo ya estaba entónces ardiendo y me senté a horcajadas sobre su polla. Sentí un fuego atravesarme entera a la vez que me movía. Gemí con fuerza mientras Oscar mordía con fiereza mis erectos pezones. Me movía con fuerza, como un animal. Notaba su polla en mis entrañas y quería detener ese momento para siempre.
Oscar mordió con fuerza sobre mis pechos, una y otra vez,sobre todo en el izquierdo, lo que hizo que no aguantase más y me corriera sin levantar mucho la voz para que no nos oyesen.
Aun así, Oscar quería seguir y yo no tenía intención de dejar escapar así como así mi presa. Continuamos moviendonos como en una baile frenético mientras oíamos a la gente moverse fuera. Ya no podía aguantar más y grité. Me imaginé a la gente de afuera oyéndonos follar y eso me excitó aun más. El pene de Oscar brivaba y supe que me iba a correr junto a él.
Y así fue. Nos corrimos bestialmente los dos al mismo tiempo con suspiros de alivio.
Nos quedamos en el baño recuperando diez minutos más.
-Si nos quedamos más tiempo.- dijo Oscar.- vendrá alguien y nos echarán.
Pero yo tardé en moverme. Fue la primera vez que lo hice en una discoteca y me gustó tanto la experiencia que me he convertido en toda una experta. En cuanto a Oscar, aun nos vemos de vez en cuando pero, eso sí, siempre en la discoteca.
por Ariak
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