EL ERROR
 por Suspiro final
Tenía miedo, mucho miedo. Sabía que iba a terminar sufriendo... Era una locura, y perdí totalmente la razón. No sé que poderosa o enfermiza razón me hicieron decidirme, pero ya estaba en camino... Llovía en Buenos Aires. Era temprano, demasiado temprano, o tal vez demasiado tarde...

Tomé un taxi. Tras asegurarme de no incomodar al conductor encendí un cigarrillo, lo fumé lento... Todavía estaba dudando...

-¡Qué clima horrendo! Comentó el chofer. Le contesté solo con una sonrisa, esa mañana no tenía ganas de hablar...

Llegué, el antes interminable viaje me resultó sumamente corto. Camine unos metros hasta la entrada del edificio. Dudé, pero entré... Todas las oficinas estaban vacías, menos la de él... Golpeé la puerta... un -¡Adelante! me apuró a entrar...

Su oficina era fría. Muebles de estilo, de apariencia fuerte y de buena confección... Ahí estaban los sillones, la mesita, el gran escritorio... sin embargo algo faltaba; la foto de su esposa e hijos había sido retirada con toda intensión...

Por fin salió de la toilette.

-¡Tardaste demasiado! Dijo casi molesto. -¿Trajiste lo que te pedí?, Inquirió.

- Sí, contesté mientras le estregué unas carpetas... Clavó sus pupilas en las mías desafiándome, bajé la mirada...

- Sé que tenés miedo! Dijo.

-¿Miedo? de que podria tener miedo...

- De vos! de enloquecer, de perder el control...

- No, no. eso es ridículo, yo...

Puso su mano en mi rodilla,

¡Estás aterrada! ¡Temblás! agregó satisfecho ... Quite su mano... Intenté escaparme, pero no me dejó... Me besó, me comió la boca... Mis piernas se aflojaron, me entregué, enloquesí, perdí el control...

Me tumbó sobre el escritorio... Me besó, el cuello, los hombros, quitó mi camisa, conoció mis pechos, los hizo suyos... Me limité a experimentar... Se quitó su camisa, se abrió el pantalón, y me arrancó la falda... Fuera de sí, me penetró, fuerte muy fuerte... Me limité a experimentar

No pude evitar gemir. Sus movimientos eran avasallantes, sin embargo, no gozaba, no lo disfrutaba... Era un cuerpo extraño, un cuerpo ajeno, no me conocía, no me amaba... Su orgasmo llegó... Su semen me llenó, sin embargo me sentí totalmente vacía...

La tormenta creció, el tiempo pasó y cuando todo acabó, comprendí que todo había sido un estúpido error...

En la entrada me crucé con una niña... Estaba feliz, y corrió a los brazos del hombre con quien había tenído sexo... Me sentí una basura, y recordé a Damián, y sus ganas de tener un hijo conmigo...

Volví a tener miedo, miedo y culpa... ahora tendría que afrontar las consecuencias...

Salí, tal como lo suponía, lastimada, arrepentida...

Juré que esta sería la primera y ultima vez que lo engañaría, y juré que esta sería mi última locura....

Había puesto punto final, pero esto no había terminado, sabía que me esperarían varias noches de IMSOMNIO.

 por Suspiro final
 

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