|
|
PARTE I Buscando a Gatúbela
Batman se encontraba en la oficina del comisionado Fierro. Este le informaba sobre las pistas que ya tenían sobre la nueva guarida de Gatúbela, que en días pasados había asaltado, con ayuda de sus secuaces vestidos como gatos, tres de los bancos de Ciudad Gótica.
Los habitantes de Ciudad Gótica estaban temerosos y exigían una respuesta de la policía, y de Batman, que en una ocasión había capturado a la delincuente vestida de gato y había logrado escapar de la cárcel por la ayuda de un buen abogado.
Con las referencias que le dio el Comisionado, el encapotado se marchó a su baticueva.
“¿Dónde está Robin?”, preguntó a Alfred, su fiel mayordomo.
“El Señorito salió a ver una chica, ¿le llamo?”.
“No –dijo mientras pensaba en encontrar la guarida de la gata él sólo- déjalo para después”.
“Muy bien Señor. Ahh, ya hice los arreglos que me pidió para que por la noche tenga una velada con Batichica, digo, la Señorita Bárbara”.
“Está bien, Alfred, gracias. Saldré un rato en el batimóvil y si llega Robin, le dices que esté al pendiente de la batiseñal”, dijo mientras en las computadoras revisaba los planos de los alrededores.
“Como ordena, Señor”, dijo Alfred y de inmediato se retiró hacia la mansión Díaz.
Batman todavía estuvo un rato más frente a la computadora. Por un instante hasta se quedó pensativo. Pensaba en Batichica, que le gustaba tanto como la heroína como con su identidad secreta de Bárbara Fierro.
Pensaba en sus encantos, sus esbeltas piernas, sus atractivas caderas, sus senos que se antojaban exquisitos. Se imaginaba acariciando ese virginal cuerpo.
Sin querer, ya tenía una enorme erección. Sintió deseos de desahogo, pero descartó la idea de buscar alguna chica porque era más apremiante encontrar la guarida de Gatúbela, para capturarla antes de que cometiera otro atraco.
Se decidió y se fue al batimóvil para de inmediato encenderlo y dirigirse a toda velocidad a las afueras de la ciudad, donde días antes la policía había perdido el vehículo de la delincuente luego de que por varios minutos le siguió una patrulla, tras el último asalto cometido.
Batman iba dispuesto a capturarla.
Llegó hasta el lugar indicado y escondió el batimóvil para caminar en el campo. Después de caminar un rato descubrió una casa escondida entre árboles y se dirigió, cauteloso, hacia la misma.
Atisbó al interior y descubrió por una ventana dos de los hombres de Gatúbela, sentados frente a una mesa, jugando a las cartas.
Batman observó hacia los alrededores y pudo constatar que no había nadie más. Pensó en esperar la llamada de su compañero, el Joven Maravilla, y hasta pensó en su deseada Batichica.
Nuevamente volvió a asomarse al interior y se sorprendió al descubrir que ya no había nadie en las sillas. Los dos hombres habían desaparecido.
En un instante se dio cuenta de la situación y apenas pudo esquivar el golpe que con un tronco le lanzaba, por atrás, uno de los sujetos, al que derribó con una
patada.El otro se le arrojó encima y al esquivarle, éste se golpeó contra le ventana, la que rompió con un estruendo, cuando el otro ya se levantaba para atacar otra vez.
Mientras intercambiaba golpes con éste, el que estaba dentro de la casucha logró cubrirle con la cortina que le arrojó por la ventana y, con un golpe del otro, fue a dar, por la misma ventana, al interior de la casa.
Ya eran cinco los rufianes que, vestidos con trajes de gato, peleaban con el superhéroe.
La lucha fue larga y los puso fuera de combate.
Entonces apareció Gatúbela aplaudiendo a Batman.
“Te llevaré a que respondas ante la ley”, le dijo Batman.
“Te he atrapado”, recalcó.
“No, mi viril superhéroe, -dijo Gatúbela- yo te he a-tra-pa-do”.
Al decir lentamente la última palabra, del techo cayó una pesada red sobre Batman, y cuando intentaba quitársela, sintió que era atrapado por la espalda.
No podía ver quién le apretaba con tanta fuerza. Era tanta la fuerza con que le apretaban que estaba sofocado; le habían sorprendido y le empezaban a faltar las fuerzas.Vio por entre la red cuando Gatúbela se acercó y le arrojó un spray a la cara. Trató de contener la respiración y de sacar su cámara antigases de su baticinturón, pero las fuerzas le faltaban.
Recibió entonces, de Gatúbela, una patada en el estómago, lo que le obligó a abrir la boca y aspirar con fuerza, llevando el gas a sus pulmones, ocasionándole esto un mareo y más debilidad.
Lo último que escuchaba cuando perdía el conocimiento eran muchas risas femeninas y una especie de gruñido gatuno de su enemiga...
PARTE II
Atrapado y sometidoCuando despertó, de lo primero que se dio cuenta fue de que estaba inmovilizado. Le habían atado los brazos a un poste de madera en el interior de la casucha.
Tenía las manos por atrás y le dolían los brazos, las piernas, y el abdomen.
Sentía un ligero mareo, tal vez por el gas somnífero.
Miró a su alrededor y estaba todo oscuro.
De repente se encendió un foco del techo y apareció Gatúbela, con su antifaz y una sonrisa sensual.
Se acercó ronroneando a Batman y empezó a pasar sus manos, con las largas uñas, por el rostro y el pecho del superhéroe.
En vano forcejeó por liberarse de las ataduras, pues aún estaba débil y le habían atado muy bien. Se agachó para mirar su baticinturón. Tal vez si lograra encender la batiseñal para que en la baticueva fuera descubierta...
“¿Buscas esto, mi macho?” dijo Gatúbela mostrándole el baticinturón y acercándoselo para acariciar con éste las piernas y el pecho de Batman.
Posó una de sus manos en el pecho de Batman, quien sintió las fuertes uñas casi encajándosele. Sintió como recorrían con un poco de fuerza, un imaginario camino hacia abajo, hasta que peligrosamente la femenina mano tocó su entrepierna.
Una gota de sudor comenzó a correr por su frente cuando ella, sonriendo, sopesó su bulto con la mano. Sentía las uñas tocando sus testículos por encima de su traje y el pulgar de la mujer sobre su miembro, que extrañamente empezaba a erectarse.
Pegó su cuerpo al de él y le besó de repente en la boca y empezó a besarle sobre el traje en el cuello, en el pecho... las manos casi clavaron las uñas en los costados.
“Que vergüenza, Batman derrotado y sometido por una mujer. Mhmmm. Iba a desenmascararte, pero es más excitante tenerte así, con tu identidad de héroe”, le dijo mientras lo acariciaba.
“Ahora no te muevas o puedes quedar castrado”, le dijo cuando empezó a meter la mano, con sus largas uñas, bajo su traje. Con la otra mano le bajó el calzón y apareció el miembro, que tomó con delicadeza.
Como si lo examinara, observaba el pene del superhéroe, que poco a poco se erectaba en señal de excitación. Ronroneando, empezó a bombear lenta y suavemente aquel miembro, provocando a Batman gran excitación.
Las caricias femeninas y el ronroneo de su enemiga, llevaron a Batman al borde del orgasmo, pero la dominadora mujer no le permitió terminar, simplemente soltó el miembro que estaba a punto de explotar y llamó a sus “gatitas”, que aparecieron rápidamente.
Una de ellas sacó un pañuelo con un líquido y se lo colocó en el rostro. Nuevamente fue dormido.
PARTE III
Novia folladaDespertó en una camilla, donde estaba atado con los brazos y piernas extendidas.
Al poco rato de que despertó llegaron varias de las mujeres y le desataron; no tenía fuerzas para forcejear.
Fue llevado a una habitación, donde fue encerrado por varios días.
Se trataba de una sencilla habitación con una cama, un armario, un buró, un tocador y un baño. En el ropero solamente había ropas de mujer.Por una rendija, en la parte inferior de la puerta, le dejaban una jarra con agua natural, la que bebía desesperadamente.
Pasaron varios días y cada vez se sentía débil, con hambre, pues no hacía más que dormir, y pensar en cómo salir de ahí.
Había perdido la noción del tiempo, pues ya no sabía cuando era de día o de noche.
En una ocasión fue visitado por Gatúbela y sus chicas.
“Vaya que estás débil”, le dijo observándolo.
“Te tengo una sorpresa mi macho, verás una película muy especial”, le dijo riendo.
De inmediato las mujeres lo sujetaron de los brazos y lo llevaron fuera de la habitación.
¿Y si intentaba huir? No tenía fuerzas; sentía las manos de las mujeres casi lacerándole los brazos; era tal su debilidad que empezaba a sentir miedo.
Estaban en una gran sala.
Batman fue sentado en un sillón y frente a él colocaron una pequeña mesita con algunas viandas que devoró rápidamente.
“Ponte cómodo, porque lo que verás nunca podrás olvidarlo”, le susurró al tiempo que le entregaba un vaso con agua que bebió rápidamente.
Las mujeres se acercaron y le ataron las piernas a las patas del sillón y los brazos en albos costados de éste, ¿para qué, si ni siquiera tenía fuerzas para intentar escapar?
En otros sillones se sentaron las mujeres y Gatúbela en el brazo del sillón donde estaba atado Batman.
Gatúbela ordenó apagar la luz e iniciar el filme.
Acercando su rostro a Batman, le empezó a explicar la filmación.
En las primeras escenas aparece un hombre desconocido que empieza a desnudarse y a vestirse con un traje de Batman. El parecido era increíble, cualquiera creería que se trataba el superhéroe.
En las siguientes escenas se ve el supuesto Batman tocando a una puerta, y posteriormente en el interior besándose con una mujer. Era una mujer fea, gorda y con aspecto sucio. El usurpador la besaba como si fuera una belleza. Le acariciaba todo el cuerpo y la desnudó.
Le besó los pechos y hasta los pies, que se veían sucios.
Besó por largo rato la entrepierna de la mujer y empezó a poseerla sin quitarse todo el traje.
“¿Qué pretendes con esto?”, preguntó Batman.
“Espera, viene lo más interesante” y rió.
Terminó la cinta y le explicó que de ésa se hicieron varias copias, una de ellas se hizo llegar a Batichica, la mujer que Batman adoraba.
“Nooo”, gritó enfurecido y empezó a forcejear tratando en vano de desatarse.
Gatúbela y sus mujeres reían y le dejaron solo un rato, hasta que se cansó y se resignó a permanecer atado.
Un rato después regresaron y nuevamente a su lado le dijo la mala mujer.
“Tu novia estaba tan sentimental y dolida, que fue fácil lograr lo que vas a ver a continuación”, le dijo, humillándolo.
Nuevamente la pantalla se encendió y era ahora batichica quien aparecía en escena. Estaba sentada en una mesa, cenando y a su lado estaba ¡el acertijo!
Nuevamente forcejeó Batman y a los pocos minutos desistió, continuando viendo la filmación.Vio como poco a poco Batichica era cortejada por su archienemigo.
Bailaron abrazados, se besaron.Las cosas llegaron hasta donde tenían que llegar; el acertijo empezó a desnudar a la heroína, colmándola de besos y caricias.
Fue fácil excitarla.
Batman vio con rabia cuando el acertijo la acostó y acercó su miembro a la vagina virgen de su amada.
“La va a des-vir-gar”, le dijo a su oído Gatúbela.
Con todos los músculos tensos y una profunda rabia observó cuando fue penetrada y follada.
La folló en varias posiciones y por largo rato.
Batman se sentía humillado viendo esas escenas.
Interrumpieron la filmación y le dijo Gatúbela:
“No termina todo ahí, ahora verás lo que sucedió días después”.
Nuevamente empezó a correr el filme, pero esta vez con sonido.
Batichica estaba en una recámara con el acertijo.
Por primera vez escuchó la voz de su novia:
“vine a que me poseas, quiero que me lo hagas mucho, que me llenes de tu semen; quiero quedar embarazada y que Batman se dé cuenta que tendré un hijo tuyo”.
Lo demás fue lo peor para Batman, pues Batichica fue poseída por más tiempo y muy profundamente.
Los gemidos taladraban sus oídos y sentía que no resistiría más.
La cámara, escondida en algún lugar de la habitación, fue enfocada hacia la vagina de Batichica, que rebosaba de semen cuando el acertijo, después de bombearle fuertemente por largo rato, terminó depositando grandes cantidades que seguramente sí lograrían embarazarla.
Riendo, Gatúbela le dijo a Batman que dentro de poco le darían la noticia de que
Batichica estaba embarazada.La cinta termina con un close up de la cara del acertijo, que empezó a hablar: “cuando veas esta película, Batman, sabrás que yo, tu enemigo, fui privilegiado para poseer tu tesoro más preciado: la virginidad de tu novia, porque, de verdad era virgen, estaba muy estrecha. Ah! Y puedes estar seguro de que te la dejé preñada, ya verás dentro de poco. Por cierto, la seguiré follando mientras le crece la barriga, luego, le voy a estrenar el culo y cuando me canse de ella, la dejaré para que sea otro el que se la coja”.
Casi perdió el conocimiento de la rabia y la impotencia que sentía. Amenazó a
Gatúbela y a todos, mientras la Mujer Gato reía a carcajadas humillándolo aún más.
Ahí lo dejaron, en silencio, solo, atado, humillado, adolorido de todo el cuerpo y con un odio infinito. Ahí se quedó vencido por el dolor, el cansancio y la debilidad.
Continuara.........................
por Antonio
Volver al Indice de Antonio