El último día (Suzzane)
 por Ariak
Este es el tercer relato sobre Suzzane que cerraba esta trilogía aunque no decarto volver a escribir otra nueva trilogía. Este relato está enfocado como si escribiera en un diario sus experiencias lo que me permitiría meter un futuro. Este relato está dedicado a Sara por aguantar mis penas mientras me desahogaba. ¡Gracias!

23-10-97

Querido diario:

Todo pasó el último fin de semana antes de volver a España. Aún recuerdo su nombre y me estremezco de pasión y añoranza. Una tristeza infinitesimal me recorré por no poder estar con ella.

Decidimos, con la aprobación de mis amigas, que me veían un poco colgada por ella, y creo que puede ser verdad, pasar el fin de semana juntas a fin de pasar unas últimas horas.

El viernes nos lo pasamos recorriendo la ciudad con mis amigas y comprando los típicos regalos para la familia. El sábado os fuimos al cine a ver una película de Steve Buscemi, un actor q a ámbas nos gusta bastante. Nos pasamos toda la noche besándonos y acariciándonos, sin pensar en q sólo nos quedaba un día juntas.

Llegó el domingo y nos levantamos muy pronto sobre las ocho de la mañana. Preparamos el desayuno y después de desayunar nos dimos un baño en la piscina, salpicándonos y riendo como dos adolescentes. Incluso bromeamos con unos chicos que buscaban experimentar algo como las cosas q leían en las cartas del Penthouse. Llegado ese momento, nos fuimos a la terraza de su casa. Un rato después estábamos las dos tendidas en el césped tomando el sol.

Empezamos a hablar de cosas sin importancia, contándole cómo era mi vida en España, nuestras costumbres, etc. Ella parecía realmente interesada. Cerré los ojos, dejando q el sol bronceara mi piel. Realmente mi piel, que había sido blanca como la arena se había tostado mucho en ese viaje. De repente, noté la respiración de Suzzane sobre mí. Abrí los ojos y me encontré con su mirada sobre mí. La ví y mi corazón brincó de amor por ella. Suzzie se inclinó sobre mí y me empezó a besar con una suavidad y una dulzura q me excitó más que nunca. Al sentir sus labios cálidos tocar los míos me dejé llevar y abrí mi boca para recibir su lengua. Se juntaron con n estallido de pasión y lujuria tan grande que me sentí toda suya. Sólo con un beso.

-  Nunca había pasado un verano mejor.- dije con voz ronca.

- Ni yo.- exclamó ella con sinceridad.- Te voy a echar mucho de menos pero no pensemos ahora en eso.

Estaba de acuerdo. Abrí mis labios para recibir otro beso pero ella empezó a besarme el cuello, esto me enloquecía, pasando con confianza sus manos por mis pechos, los acariciaba por encima del bikini, mientras su lengua exploraba mi cuello y orejas. Yo llevé mis manos a su espalda y fui bajando hasta que empezé a acariciar su trasero.

Me quitó con mucho cuidado la parte de arriba del bikini y aparecieron mis tetas coronadas por unos grandes pezones oscuros, totalmente excitados por las caricias. Su lengua se posó sobre ellos y empezó a succionarlos con lujuria desbordada mientras yo me estremecía de placer con esas caricias. Yo metí mis manos por debajo de su tanga y palpé su coño, mojado, hinchado y excitado. Ella apretaba mis tetas con sus manos, mientras su boca seguí dando buena cuenta de mis pezones.

Al rato, sus manos abandonaron mis pechos y bajaron hasta mi entrepierna buscando mi coño. Cuando sentí su mano en mi coño experimenté un calor impresionante que me recorrió todo mi cuerpo, estaba excitadísima y Suzzie lo notó al comprobar que estaba muy mojada.

- ¿Te gusta esto?- ronroneó

Antes ya habíamos hablado de lo que nos gustaba y lo que no por lo que respondí:

- Ya sabes que sí, Suzzie.

Levantó su cabeza y junto sus labios un instante con los míos, con un calor y un amor más grande que el mundo mismo. Entónces empezó a deslizar su lengua por mi cuerpo hasta llegar a mi vagina, me separó las piernas y buscó mi oculto tesoro. No se lo pensó dos veces y metió su cabeza entre mis piernas, lamiendo por todos lados.  Yo no podía más.

El placer era irresistible, estaba a punto de explotar y tener mi primer orgasmo. Ella lamía mi coño con delicadeza, buscando mi clítoris y jugando con él, dándole pequeños mordiscos e introduciendo su lengua dentro de mí. Yo no podía más y entre grandes gemidos tuve mi primer orgasmo.

Mi cuerpo se arqueó sobre ella mientras Suzzane seguía lamiendo y su boca se llenaba de mis jugos. ¡Era fantástico! Suzzane siguió con su lengua dentro de mí, besándome el clítoris hasta q estuve otra vez al borde del orgasmo.

Yo no paraba de gemir y mover mis caderas al ritmo musica que ella marcaba. El placer era inmenso y no quería que acabase nunca. Y, como no, llegó mi segundo orgasmo, más intenso que el anterior, entre gemidos de placer y movimientos de pelvis.

Quedé casi exhausta sobre la hamaca de plástico azul donde estba apoyada o caída, no lo sé.

- No me había sentido tan felíz- confesé a mi angel.- desde que una amiga mía llamada Sara y yo nos fuímos de fiesta a una "disco" en busca de chicas o chicos para...

Ella rió con dulzura y yo me apresuré a aclarar que estando con ella era aún más felíz. Ella volvió a reír y se tendió sobre el suelo, cuan larga era, insinuándose para que me echase sobre ella. Y lo hize. Me levanté y le quité el bikini. Sus pechos aparecieron ante mí, deliciosos, con unos pezones duros por la excitación que tenía. Los besé, los lamí, los chupé, todo con lentitud, saboreándolos, como si de una fruta se tratase pero quería volver a sentir en mi boca, en mis labios, en mi lengua, sus jugos de amor, su clítoris entre mis dientes. Me agaché y abrí sus piernas introduciendo mi cabeza entre ellas.

El sabor era delicioso, lamí su coño con desesperación, por última vez haciendo que Suzzane gimiera y casi chillara de placer. Mi lengua jugaba con su clítoris mientras introducía un dedo en su lubricado coño. Suzzane gemía cada vez mas, estaba a punto de correrse así que aumenté el ritmo de mi dedo, lo introducía cada vez más deprisa aspirando el aire que ella expulsaba, bebiendo sus jugos.

Y no aguantó más. Se agitó con fuerza y se corrió con gritos contenidos de placer, mientras sus manos empujaban involuntariamente mi cabeza a su coño. Yo chupaba su coño bebiendo sus jugos lo besaba con frenesí.

Por fin, nos tendimos en la terraza, agotadas. Y, de repente, hize algo que no me esperaba en absoluto. Empezé a llorar al saber que no volvería a besar aquellos labios, ni tocar esos pechos ni acariciar ese clítoris. Ella me abrazó y susurró. No dijo nada. Solo se mantuvo pegada a mí, acariciándome la mejilla hasta que cesé de llorar.

- Lo siento.- exclamé.

- ¿Por qué? No tienes que avergonzarte de nada.

A las seis llegamos al aeropuerto y allí me despedí de mi amada Suzzane, otra vez con lágrimas en los ojos.

Nos escribimos e-mail continuos pero no es lo mismo. He tomado la determinación de sacarme una carrera y de irme a vivir con Suzzie. Sé que ella no ha estado con nadie de momento y yo no he podido pero aun así me duele estar lejos de ella. Siempre recordaré las últimas palabras que me dijo:

- No llores, mi niña. Nos volveremos a ver.

Fueron unas palabras llenas de esperanzas que llenaron mi corazón.

 por Ariak
 

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