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Son las 10 de la mañana, No sé si levantarme de la cama o quedarme un rato mas, cinco días libres ¡GUAUUUU! Cuanto tiempo hacia, podría aprovechar, pero No debo quedarme en la cama.
Una ducha relajante estaba dejándome nuevo tras la juerga de la noche anterior, llevo 15 años trabajando en seguridad privada, realizando dobles turnos y seguimiento de personalidades para bancos y empresas que quieren cuidar a sus VIP´s.Hacia dos noches que me encontraba en una fiesta de un banco, cuidando de un gordo directivo (gordo en todos los aspectos), recuerdo que una impresionante señorita me miraba mucho, incluso mí jefe de ese servicio, me comentó que le había preguntado mí nombre, pero estando de servicio no te puede despistar y me olvidé de ella.
El agua me caía por la espalda, apoyado con las manos en la pared dejaba caer el agua caliente por mí cuerpo.
- ¡MIERDA!- Suena el móvil.- cogí una toalla y fui al salón, donde el trasto no paraba de sonar, cualquier día tiro este chisme por la ventana.
Era José, uno de los responsables de las escoltas.
¡No se te ocurra decirme que tengo servicio, tengo cinco días libres y pienso aprovecharlos!. Le solté de sopetón.
¡Tranquilo Willy, no es eso, escucha, me ha llamado Laura, si hombre, es de la directiva del banco, de la fiesta de hace unos días, la que me preguntó tu nombre! ¡Ella le preparo la seguridad al gordo que cubríamos! ¡Ha insistido tanto que he tenido que darle tu teléfono, y quería que lo supieras, para que no te pille de improviso, espero que no te mosquees, ya viste como está, cualquiera le dice que no!.
¡No te preocupes, se habrá enamorado de mí!
José se despidió de mí riendo a carcajadas por la ocurrencia. El resto del día pasó sin más historias, Di una vuelta y comí en un restaurante cercano, ya en casa, coloque unos papeles, - jodidos recibos, menuda ruina que tengo- pense mientras lo hacia.
Colocando unos archivos en el ordenador, y revisando algún E-Mail, nada de interés, sonó de nuevo el móvil.
¡Si! ¡Quién es!
¡Hola eres Willy!
¡Sí! ¿Quién lo pregunta?
¡No me conoces, me llamo Laura, Té vi en la fiesta de hace unos días!
¡A ver! ¡eres morena, 1,70 de estatura, delgada, unos ojos marrones preciosos y levabas un vestido cortogranate pegado al cuerpo, por cierto, un cuerpo de infarto, y no me digas que he metido la pata porque me da algo!. La llamada de José me había servido para "tirarme el pisto" con la tal Laura.
Sonriendo, ¡si veo que te fijaste en mí! ¡Siempre Té fijas tanto en la gente que te contrata!
¡Solo si tienen un cuerpo como el tuyo!
¡Me siento halagada!,.... ¡José me ha comentado que no trabajabas en unos días, espero no molestarte, pero tengo que quedarme en Madrid unos días y tengo un par de reuniones,
¡Si he de serte sincera me aburre tanta reunión y me gustaría salir un poco por la noche y me da un poco de miedo la noche Madrileña!
¡Había pensado que no te importaría ganar un poco de dinero, y me acompañaras estos días!.
Los ojos me hacían "chiribitas", una tía de impresión, salir con ella de juerga, y con todos los gastos pagados y encima cobrar, esto es un chollo, pense.
Sin darle la impresión que "alucinaba" con la propuesta, charlamos un rato y quedamos de acuerdo para el día siguiente.
A las nueve de la mañana, estaba tomándome un café en un lujoso hotel del centro de Madrid, tras decir en recepción que la avisaran.
Así da gusto vivir en hoteles de lujo, de un lado a otro y con todos los gastos pagados, esta tía sabe hacer las cosas, con pensamientos como este y otros parecidos me encontraba cuando escuche unos pasos a mis espaldas.
¡Creía que un tipo duro comenzaba las mañanas a base de copazos!
Me di la vuelta y la vi mirándome, entre descarada y sonriente por su comentario. Casi derramo el café, De cerca era más atractiva que en la fiesta, era delgada pero no le faltaba ninguna curva, con un traje negro de falda corta y chaqueta cruzada, dos montículos de generosa carne querían asomarse por el escote de la camisa blanca.
Intentando controlarme --y no sé si lo conseguía del todo.—le conteste.
¡No me considero un tipo duro y me gusta cuidarme!
Salimos del hotel y fue comentándome que tenia una reunión de negocios a la hora de comer, había quedado en el hotel de un cliente del banco para concretar unos asuntos, me dijo que si el asunto le salía bien, sería muy beneficioso para ella. Tras dar una vuelta por el centro, nos metimos a unos grandes almacenes, y comenzó a comprar algo de ropa cuando en la planta de señoras.
¡Cuál de los dos te gusta más!. Me decía mientras me mostraba dos vestidos colgando de sendas perchas.
¡El rojo! Le dije, ¡es mas corto y esas piernas son para lucirlas!
Y sonrriéndome maliciosa se dirigió hacia el probador, no habían pasado unos minutos cuando salió con el vestido rojo diciéndome.
¡Que te parece como me queda!
¡Te queda precioso, ya te lo decía yo, pero el mérito no es del vestido, sino tuyo!
Sonrió perdiéndose el los probadores, y al momento me llamó.
¡Willy! ¿puedes venir un momento?, ¡No puedo bajarme la cremallera!
Miré alrededor y solo teníamos cerca a una dependienta que se afanaba en colocar unos trajes en sus perchas. Y pense esta es la mía, esta tía quiere guerra y la va a tener.
Deje las compras en el mostrador de la entrada a los probadores y entre buscando la cabina donde estaba Laura, se encontraba en uno del fondo y cuando me asome la vi sujetándose la melena para que le bajara la cremallera.
Cerré la puerta tras de mí y ella se dio cuenta, sin decir nada por ello, sujete el escote trasero del vestido comenzando a deslizar la cremallera, la deslizaba lentamente, recreándome en ello, con el roce de mis dedos, se le erizaba la piel y al notarlo fui deslizando la mano por el interior de la cremallera mientras la bajaba, la cual terminaba en el comienzo de su trasero, al terminar ya no podía mas me estaba poniendo a cien, al igual que ella, la abrace por la cintura, (Esto era lo que ella estaba buscando y lo iba a tener).
Fui besándola el cuello y la base de la nuca, notaba como se le erizaba el vello de esta zona, retire las hombreras del vestido y quedo a sus pies, lo único que llevaba bajo el vestido eran unas diminutas braguitas de color azul, sus manos me rodeaban la cabeza mientras yo la sobaba la tripa y el comienzo de sus pechos, me estaba poniendo como una moto pero no queria precipitarme, le agarre un pecho con cada mano sin tocarle los pezones, quería hacerla sufrir.
Su trasero se pegaba a mí paquete restregándose contra él, le fui bajando las bragas hasta que cayeron a sus pies, la pegue contra las paredes del probador quedando su cara pegada a ella con un gesto grotesco, la tenía que estar haciendo daño pero No dijo nada, afloje Mi pantalón y saque Mi polla que ya me dolía por estar enjaulada y dura, ella jadeaba cada vez mas y me frotaba con el trasero.
¡Dámela ya Willy, la quiero toda dentro!
Pero en vez de metérsela, me chupé un dedo llenándolo de saliva y sin miramientos selo introduje en el culo, ella No se lo esperaba y dio un respingo acompañado por un pequeño gritito, seguí metiéndole el dedo y con la otra mano le buscaba el clítoris, tenía el bello del pubis arreglado y escaso, estaba totalmente mojada y se retorcía moviendo el culo mientras seguía presionándola contra la pared, el culo de Laura se fue acoplando a Mi dedo y cuando entraba con facilidad le introduje un segundo dedo, y un tercero, aquello No tenia limite, creo que habría entrado toda la mano.
En ese momento pense, si aguantas esto, ya eres mía y sin pensármelo dos veces, saque los dedos y le metí la polla, al primer embite solo entro el capullo, y Laura dio un respingo ahogando un grito, y le fui metiendo el resto mientras que le frotaba el clítoris con una mano y con la otra le sobaba las tetas. allí estabamos dentro de los probadores, ella aplastándose contra las paredes y yo castigándola el ano con fuertes embites, No se como No apareció la dependienta, pues los jadeos de Laura se tenían que oír desde fuera,
Note que Laura se corría tensando todo el cuerpo y yo me corrí tras ella, y sin sacarla le volví la cara dándola un largo beso moviendo mí polla dentro de ella.
Tras sacársela y arreglarme la ropa le di un beso y le dije:
¡No tardes preciosa! Y salí de los probadores.
Al recoger los paquetes que había dejado sobre el mostrador me fije que la dependienta me miraba con cara de lascivia, la guiñe un ojo y se ruborizo prosiguiendo con su tarea.
Continuamos con las compras y por supuesto se compro el traje rojo, e incluso se empeño en comprarme un traje de chaqueta cruzada de color gris.( Continuara.....................)
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