El cumple de Susana
por Ariak
Hola me llamo Susana y voy a contaros algo que me paso a los dieciséis años y que me hizo enormemente feliz. Conocía a Gaby desde pequeñas, desde que tengo uso de razón. Era muy simpática conmigo y nos hicimos unas muy buenas amigas.

Era verano. Mi madre estaba en el cámping y mis dos hermanos ya se habían independizado cuando nos juntamos para preparar mi cumpleaños que iba a celebrarlo dos días después así que nos adueñamos de la casa. Después de perder el tiempo y medio prepararlo, Gaby puso la televisión y nos quedamos como tontas viéndola, dándonos algún que otro empujón y riéndonos mucho. De repente llegaron los anuncios y Gaby cambió de canal y lo que salió era lo que menos nos esperábamos: una película porno(ya sé que es propio de relatos que aparezca una peli pero es que pasó así de verdad). La escena era un trío. Dos mujeres muy bellas se estaban acariciando y besándose y después se inclinaban hacia el hombre y le chupaban su polla. Yo sentí no se qué y estuve a punto de decirla q lo quitase que menudas cosas ponía pero no lo hice.

De repente Gaby se inclinó sobre mí y me susurró:

-¿Lo ves? Los hombres siempre molestando.

Yo reí con una carcajada sin haber advertido el detalle que me había lanzado mi amiga. Dejé de reír cuando ví que me miraba insistentemente.

- ¿Qué pasa?.- pregunté.

- Me gustas mucho.- respondió.

Yo me lo tomé a broma y le seguí el juego hasta que me lo volvió a decir con más seriedad:

- Lo digo en serio, Susie. No lo digo por tomarte el pelo y ni siquiera sé por qué te lo estoy diciendo. Seguro que piensas que soy una depravada.

Yo estaba atónita pero no podía pensar eso de una persona a la que quería tanto. No sabía qué decir y tampoco sabía si podría haber dicho algo. Pero sí que me acuerdo de lo que hizo ella a continuación. Se acercó a mí y me besó. Fue un beso rápido porque me aparté. Ella puso una cara de tristeza que me inundó hasta el fondo de mi alma.

- Es que, no sé... Me has pillado que no sé cómo reaccionar. Me caes muy bien pero no sé...

- Vale.- me sonrió.

Me cogió la mano y la apretó con fuerza. Si no hubiese mirado la tele - seguía la peli porno puesta, sólo que ahora las actrices estaban haciendo una tijera mientras se alternaban para chuparle la polla- el final de esta historia hubiese sido distinta pero la miré. Y me sorprendí cuando noté que me excitaba eso. Que me excitaba sentir el tacto de la piel de Gaby envolviendo la mía. Para su sorpresa -y la mía- la que se inclinó ahora fui yo y la besé. Pero no cualquier beso. Me estaba excitando muchísimo así que decidí hacer como en la película. Mi lengua recorrió su boca con fuerza, saboreándola, besándola, explorando cada centímetro de su boca. Ella subió mi mano hacia su pequeño pecho.

-¿Qué haces?- me preguntaba yo. Pero mi respuesta era la lengua de mi amiga.

De repente comenzó a tocar mi vagina. Yo me dejé. Mis piernas se abrían solas debido a mi excitación así que decidí ir un poco más lejos. La levanté la camiseta y ella empezó a gemir, lo que me excitó aun más. Ella hizo otro tanto y empezó a chupar mis tetas y mis pezones que estaban completamente erectos.

Al rato, cuando nos saciamos de comernos los pechos, nos tiramos al suelo y empezamos a hacer un 69. Yo era la primera vez que veía la vagina de otra mujer tan de cerca. Y verla tan húmeda, me excitó enormemente. Me incliné sobre ella y empecé a chupar y morder con todas mis ganas como si me fuese la vida en ello. Ella me imitaba y sentía un calor en mi coño como nunca he vuelto a sentir. Abría sus labios vaginales con mi lengua y pasaba lentamente la lengua por su clítoris, acariciándolo lentamente, degustándolo. De repente, se corrió con mi cabeza hundida en su vagina y para mi sorpresa intenté tragármelo. Gaby gimió con estrépito mientras seguía besando y acariciando mi chocho, cada vez más fuerte. Yo cerré los ojos, apenas podía tenerlos abiertos del placer que sentía y por fin, me corrí yo también. Con mis muslos apreté la cabeza de Gaby y sentí un orgasmo tan delicioso como brutal. Me quedé tendida sobre ella, incapaz de moverme.

Cuando por fin pude incorporarme, la volví a besar y la susurré:

- Ya sé cómo voy a celebrar mi cumpleaños.

Ella rió y se lanzó sobre mí. Pero a partir de aquí ya es otra historia que contaré pronto. Un beso mis lectores/as.
 
 

 por Ariak
 

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