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Hará cosa de cinco de veranos una prima de mi madre que no veiamos hace mucho tiempo nos inivitó a su casa de playa.Había vivido toda su vida en Francia, pero para las vacaciones de ese año había escogido una casa en la Costa Brava.Fue muy cortés con nosotros y muy atenta. Su hija menor Amelie de unos veintidos años que trabajaba de administrativa en una empresa en Bélgica coincidió con nosotros en la casa de la prima de mi progenitora ya que estaba disfrutando de sus vacaciones estivales.En uno de esos días en esa casa me levanté temprano, me hice el desayuno y empecé a dar cuenta de él, mientras le daba los últimos sorbos al café apareció la prima de mi madre, no pareció importarle mostrarse con una camiseta que le cubría lo imprescindible, me saludó muy atentamente.
Para darle pie a que se fuera a poner algo más de ropa disimuladamente me ofrecí a prepararle el desayuno, pero no pareció entender lo que tenía en mente y me respondió
-Huy,venga hazme el desayuno,que hace años que un hombre no me prepara nada - y sonrió.
Mientras vertía la leche en el cazo y cortaba unos trozos de pan para hacer tostadas, ella se sentó en una silla de la cocina y empezó a darle mordisquitos a una magdalena. Dejó la magdalena sobre la mesa y se aupó a coger una revista , pero fue un movimiento torpe y tiró una cuchara al suelo, se levantó de la silla y se agachó a asirla no siendo suficiente la camiseta para tapar todo su cuerpo y dejó entreveer por una décima se segundo su robusto trasero, le gustaba hacer aerobic, con una marca blanca a cada lado de cada nalga a consecuencia del bañador que usaba para tomar el sol, se levantó con rapidez y se sentó en la silla mirándome con fijación pero yo seguía, huntaba las tostadas de mantequilla no dándome aludido por nada. Cuando completé mi trabajó le acerqué el cuenco y el plato con las tostadas, ella se aupó para darme un beso en la mejilla al volver a sentarse se le quedó enganchada la camiseta en una punta de la mesa dejando al descubierto el trozo de cuerpo comprendido entre las plantas de los pies y la tripa.
Con una carcajada en los labios la volví a cubrir y le dijé:
-Soy muy joven para que me intentes seducir ¿no?
Par mi sorpresa se quitó la camiseta y con sus pechos morenos por el sol a la altura de mi cintura me contestó:
-¡No, más bien eres muy joven para que intentes complacerme!
Me quedé un poco cortado, ella se dio cuenta que había sido muy brusca conmigo, se levantó y me volvió a besar en la mejilla , mientras me susurró al oido:
-Perdona, los hombres normalmente no son tan amables conmingo
-Perdoname tú por no ser algo más mayor-le contesté
Le dí una pequeña palmadita en la cadera , ella me soltó, y le alcancé la camiseta ,al intentar devolvérsela, ella se volvió a sentar, me abrazó obligándome a agacharme tanto que terminé con la cabeza entre sus piernas, por un segundo me quedé sumergido en la tupida selva de su vello, hice un poco de presión con la cabeza, ella sonrió, sostuvo mi cabeza en sus senos y dándome una palmadita me invitó a que me marchara porque había oido ruido en la casa. No había tiempo para salir,unos pasos se oían por el pasillo,era su hija.Me metí en la despensa de la cocina,rezando para que no buscara nada allí.
Mitad en francés mitad en español oí como le recriminaba su falta de indumentaría para desayunar,cogíó algo de la mesa, y se fue pegando un portazo,yo salí de mi escondite y me metí en mi habitación.
por Rodano
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