El desayuno (II)
 por Rodano
Hará cosa de cinco veranos una prima de mi madre que no veiamos hace mucho tiempo nos inivitó  a su casa de playa.Había vivido toda su vida en Francia, pero para las vacaciones de ese año había escogido una casa en la Costa Brava. Fue muy cortés con nosotros y muy atenta. Su hija menor Amelie de unos veintidos años  que trabajaba de administrativa en una empresa en Bélgica coincidió con nosotros en la casa de la prima de mi progenitora ya que estaba disfrutando de sus vacaciones estivales.

Un cierto día tuve un desayuno muy animado con la prima de mi madre, tras terminar de comer ese mismo día  mientras mi madre iba a tomar café con una amiga fui a visitar a   su prima aprovechando el hecho que su hija Amelie también había salido.

Di unos cuantos golpecitos a la puerta y ella me invitó a entrar, estaba tumbada  en la cama sudorienta  envuelta en una sabana y a una cierta distancia me dispuse a pedirle disculpas por lo de  la mañana  pero antes  de articular la más mínima palabra ella se adelantó.

-Mira, como quiere decir que me has visto desnuda una vez, no creo que te importe que me que ...........,se desprendió de la sabana y se quedó tumbada delante mía sólo con una camiseta.
 

-Mira ,venía a decirte que siento que tu hija te riñiera esta mañana,perdona-le rogué

-No te preucupes es tonta,además me tiene envidía ..........................,eres de la familia y además contigo tengo confianza, envidia el tamaño de mis pechos,  hace un año ahorró dinero y fue a un cirujando a que le pusiera unos pechos más grandes, es tonta...... ni siquiera me dijo que iba a ponerse más pechos la tonta, me dí cuenta ayer,esos pechos eran demasiado grandes.

Encogió las piernas aupándose su camiseta hasta la cintura,  mientras resoplaba se volvió a incorporar,estaba sudorienta , fuimos a la cocina por unos refrescos y volvimos a su habitación al abrir el suyo un torrente de espuma invadió todo su cuerpo dejando toda la camiseta adherida a su cuerpo, era irresistible, en un movimiento súbito le arrebaté la camiseta y la tumbé en la cama, saciando mi sed de su piel, entre sonrisas extendió los brazos y se dejó hacer. Casi sin darme cuenta se zafó de mi placaje y fue a la  ducha, la seguí , se metió en la ducha y comenzó a lavarse , sin pensarlo me quité la ropa, nos abrazamos y subitamente comencé a embestir  a su cuerpo con el mio, mientras gemía y me decía al oido:

-Más despacio, no tenemos prisa

Fue memorable.

Al día siguiente la prima de mi madre estaba esplendida, la encontré  en la terraza tomando el sol de la mañana, me miró con complicidad y con un leve gesto me invitó a tumbarme con ella.

Al poco tiempo apareció la hija y se sentó en la otra hamaca dándose cuenta de que no paraba de mirar la parte superior del bikini de su madre, como le tenía envidia, se quitó la camiseta, pero al ver que no cejaba de mi empeño de mirar los senos de su progenitora se quitó los tirantes y  le pidió a su madre que le echara bronceador en la espalda, su madre con cierta astucia con movimientos suaves mientras la embadurnaba de bronceador le iba  bajando el bañador. Me llamó con la mirada y sin que se diera cuenta nos fuimos los dos otra vez a la ducha mientras mi primita dormía.

La despertó el fontanero diez minutos después sorprendiéndola casi desnuda

por Rodano
 
 

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