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En una tarde de julio, iba a paso ligero al taller a ver que trabajos tenía para esa tarde .Por esa época trabajaba en una pequeña empresa de mantenimiento de buques bastante bien montada.Tenía dos mecánicos,el jefe y yo, un carpintero,dos soldadores, una administariva e incluso un ingeniero técnico para cuando teníamos alguna tarea delicada.Llegué al taller,saludé a unos de los soldadores que con un soplete de plasma cortaba una chapa de pequeño espesor y subí a la oficina.
En vez de la administrativa me topé con la hija del jefe, que me saludó atentamente.Era una adolescente de rasgos marcados bastante sería, era una empresaría nata. Me comentó que a Rosa, la administrativa, había pisado una araña de mar y estaba en su casa con el día libre y que ella iba a hacer su trabajo. Tras hablar un rato con ella de temas intrascendentes, frunció el ceño, ya estaba bien de hablar y me mandó a un pantalán del puerto deportivo a reparar el motor de un velero de dos palos llamado “Aspasía” de bandera germana. Según parecía tenía que cambiarle el rodamiento del cigüeñal ya que se había picado y hacía ruido amenazando la integridad del cojunto mecánico. Me despedí y bajé al taller cogí unos rodamientos que me había dejado preparados mi compañero la noche anterior ,era muy trabajador.
Me encaminé hacia el pantalán del puerto deportivo donde estaba el velero y le pregunté al guardamuelles si el patrón estaba a bordo contestando éste afirmativamente a mi pregunta. Me situé sobre el pantalán y me coloqué al lado del buque,una mujer tomaba el sol. Era rubia, de mediana estatura, con ojos grandes y pelo rizado.
- ¿mecánico?- preguntó con acento germano.
- Si - le respondí subiendo al barco.
Me condució al motor y me dispuse a abrirlo para cambiar la pieza, para mi asombro no se fue, se quitó la chaqueta que llevaba y se dispuso a ayudarme, parecía mañosa me daba las herramientas cuando se las pedía observando la operación con atención se notaba que era una clienta exigente. Con el paso del tiempo empezamos a sudar por el trabajo de modo que se empapó la camiseta que llevaba, cuando le quité el rodamiento averidado al motor ella se inclinó sobre el bloque dejando la fuerza de la gravedad en evidencia el tamaño de los pechos de la clienta.Al inclinarse se podían intiuir sus grandes pechos por el cuello de la camiseta.
Ella se dio cuenta que le estaba mirando los pechos,me sobrecogí, pero para mi sorpresa parecía alagadaTras terminar la reparación estabamos exhaustos y Berta, que era así como se llamaba, con cierta complicidad me animó a darme un baño con ella.
El problema era que no tenía bañador , pero como se habían hecho más de las diez y no había nadie por el pantalán con mucho cuidado me quité la ropa y me dejé caer al agua por un costado del barco,ella me llamó desvergonzado entre carcajadas y se tiró también al agua tras quitarse la camiseta se zambulló ,tras unos segundos debajo del agua emergió,yo por pudor me encontraba en posición vertical y con la espalda en el casco del buque.Ella se acercó con una sonrisa en los labios, me susurró algo en el oido y se bajó la parte de arriba del bañador que llevaba quedándose flotando sus voluptuosos pechos en el agua, se acercó a mí ,yo me encontraba muy excitado, me abrazó colocando mi cara entre sus pechos,yo la abracé casi sin pensarlo, la besé en el cuello y con mucho cuidado la desprendí totalmente de su bañador. La miré a los ojos que brillaban de una forma especial y asió la escalerilla para sálir del agua invitándome con la mirada que la siguiera. Con movimientos felinos subí a la cubierta y bajé al camarote, ella estaba enrollada en una toalla secándose pero yo estaba tremendamente excitado y la abracé besándola en el cuello detrás del oido y comencé a lamerle el cuello,luego le mordí la oreja y gimió estremeciéndose dejando caer la toalla, comencé a besarle los pechos , la senté en una silla de madera que había a nuestro lado me puse de rodillas e introducí mi nariz en lo más hondo de su ser lamiéndola después,sus gemidos se multiplicaron a continuación, me cogió de la cintura y me empujó a su cama envolviéndome con su piernas, ciegos de pasión empezamos a copular y tras unos momentos inolvidables sacié mi desazón. Finalmente nos dormimos con mi cabeza entre sus pechos.
por Rodano
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