Sherezade
 por The Jack Frost
Hola: me llamo Sheredaze y Jack Frost me ha convencido cómo fue mi primera vez. La verdad es que pudo haber sido un sueño bastante realista aunque yo sabía que no fue así. El caso es que aquel día me marcó por el resto de mis días. Se trataba de un sábado sofocante donde se veía con claridad que por la tarde noche iba a descargar con fuerza. Mis padres se fueron a ver una de esas interminables y soporíferas obras de teatro así que yo me escapé a jugar con mis amigas a una plaza que había frente a mi casa.

En aquel tiempo tenía diecisiete años aunque aparentaba menos o eso me decían mis amigas. Tal vez lo decían sólo por picarme. Cuando me reuní con ellas, ví que faltaba Sheila y decidí ir a ver si podía salir a jugar con nosotras. A la puerta salió su padre que me dijo que había salido con su madre a la ciudad para comprar unos vestidos nuevos. Así que volví sola a la plaza donde estuve jugando un rato largo con mis amigas en aquella plaza. A las siete, el cielo se nubló y mis amigas se marcharon. Me dijeron que habían quedado en el cine con otras chicas que me caían fatal así que opté por no acompañarlas. Me volví a mi casa cuando comprobé que me había olvidado las llaves y mis padres no habían vuelto. ¡Qué fastidio! Y empezó a llover. Me refugié en una lejana parada de autobús frente a la casa de Sheila. Me había calado completamente mi minifalda y mi camiseta azul en el pequeño trayecto hasta la parada. Me senté fastidiada en el asiento de metal cuando oí una voz:

- ¿Qué haces aquí con la que cae?

Me volví hacia la voz. Era Aitor, el padre de Sheila. Le dije que no podía entrar en casa y que no podía ir a las de mis amigas porque no estaban. Él sonrió y me invitó a subir a su casa hasta que llegasen mis padres. Yo acepté encantada. Estaba mojada y todo el calor que había hecho antes había desaparecido arrastrado por la lluvia.

Cuando llegó, me encendió la televisión para que me entretuviera mientras él trabajaba en el ordenador(era informático). Me empecé a aburrir porque los programas eran malísimos cuando reapareció el padre de mi amiga. Vio que estaba muy aburrida y me preguntó de repente si quería ver una de las películas que tenía él guardadas y que eran más interesante que aquello. Me entusiasmo la idea aunque me dió intimidó un poco porque estábamos solos él y yo en aquella casa antigua. Introdujo la película. Era una película porno(ya sé que esto puede resultar muy tópico pero realmente ocurrió así). Ese género no era nuevo para mí pues yo ya había visto alguna de las que mi hermano guardaba en su cajón. Miré a don Andoni a ver que decía pero éste había regresado tras su ordenador.

La película era bastante fuerte. Se trataba de una pareja haciendo el amor brutalmente. El hombre chupaba el clítoris de la mujer mientras introducía un dedo en su ano. Ella gemía de placer mientras se acariciaba sus menudos pechos.

La mujer se levantó de golpe y cogió con instinto animal el pene del hombre. Se trataba de un grueso y enorme falo. Al verlo sentí que me recorría un calor intensísimo. La mujer empezó a chupar su gran pene. Lo introducí entre sus labios, aprecia y lo volvía a hacer desaparecer.

Mientras esto ocurría yo notaba como la excitación empezaba a apoderarse dentro de mí. Sentía que mi cosita se iba humedeciendo. Yo cerraba las piernas intentando disimular mi excitación. De reojo miré al padre de mi amiga que seguí imperturbable frente al ordenador. Ya no pude más. Quería sentir mis dedos como cada noche cuando me masturbaba.

El actor le introdujo todo el miembro de un golpe en el coño de la mujer. Esta gritó con fuerza. Sus suspiros eran de placer y gozo.

- ¿Qué tal la película?

La voz de don Aitor me sorprendió. Buena, conseguí responderle balbuceante.

- ¿Te excitan estas películas, Sheredaze?

- Sí.- le respondí con franqueza, notando cada centímetro de mi vagina contra mis bragas.

- ¿Estás mojadita entre las piernas?

No sé cómo pude responder ni cómo respondí aquello pero me alegro de haberlo hecho.

- Sí. Bastante, la verdad.

Él sonrió.

- ¿Y si... si te paso la mano por tus pechos... te enfadarías?

- Mmmmm... no sé.

Él rió con lascivia y se abalanzó sobre mí. Levantó mi camiseta y empezó a acariciar mis pechos por encima del pequeño sujetador. Gemí. Mi excitación era más que evidente.

Sin apartar la vista de la película, noté como el padre de mi amiga me quitaba el sujetador y empezaba a saborear mis pezones.

Con una de sus manos tomó las mías y la llevó hacia su entrepierna para que tocara su miembro. Era más abultado de lo que había imaginado. Empezó a besar los lóbulos de mis orejas cosa que me excitaba mucho. Me encantaba lo que me hacía. Nunca había pensado que un mayor pudiese sentir eso por una cría como yo.

Me obligó a levantarme lo que difícilmente pude hacer. Me temblaban las piernas. En esa posición siguió saboreando mis pezones. En aquellos momentos estaba excitada a mil. Mientras seguía chupando mis pezones y dando pequeños mordiscos a mis senos(lo que me provocaba gemidos y estremecimientos involuntarios), sus manos bajaron a mi cintura y empezaron a bajarme la faldita. Una vez me quedé sólo con las bragas, empezó a acariciarme entre mis piernas.

-¡Estás muy excitada Sheredaze! ¿Te está gustando?

- Mucho. - respondí con voz ronca.

Sin darme cuenta, me despojó de mis bragas. Empezó a tocarme mi vagina que apenas tenía pelos. Eso hizo que su entrepierna aumentase considerablemente. Se agachó y empezó a recorrer mi coño con su lengua provocando gemidos aun más constantes y fuertes.

Me sentía a punto de estallar.

Quería sentir su lengua más profundamente. Mis ojos se cerraron en el mismo momento en que él empezó a introducir uno de sus dedos, muy suavemente, dentro de mí. Grité presa de la excitación suma. Tomé su cabeza y la acerqué a mi chocho. Ansiaba sentirlo dentro de mí. Agarré su pelo y tirando de él, arqueé cuerpo ofreciéndole totalmente mi sexo a su boca. Mis piernas eran dos líneas paralelas tan abiertas como pude. Mi sexo estaba hinchado y apunto de explotar. De repente tuve un delicioso orgasmo, la madre de los orgasmos. Su lengua lamió todo mi orgasmo con amor y deseo mientras mi cuerpo se agitaba inconscientemente. Sin dejarme tiempo aun para descansar, me arrodilló frente a él y frente a mí se sacó su pene. Era precioso, enorme, genial. Imaginé eso dentro de mí y a punto estuve de correrme de nuevo.

- Quiero que me la chupes, Sheredaze. Por favor.

Yo le hice caso para complacerle. Al fin y al cabo él me había dado un gran placer y había que recompensarlo. Hausinka, como diría mi hermano. Empecé a chuparlo arriba y abajo mientras él me acariciaba el pelo y acompañaba el movimiento de mi cabeza con sus manos. La verdad era que sentí un gran placer al chuparle su miembro.

- Espera un segundo.- dijo de repente. Yo quise seguir pero él se separó.- Quiero hacer otra cosa.

- ¿Qué cosa?

- Metértela ahí.- dijo señalando mi coño.

Le confesé con cierto rubor que nunca lo había hecho y que me dolería. Él contestó que sería muy cuidadoso y sin esperar respuesta se agachó sobre mí e introdujo un poquito de su miembro. Me tumbé sobre el sillón para recibirlo mejor. Él mordisqueaba mis pezones dulcemente. Su miembro seguía entrando sin dolor. Súbitamente me metió todo su miembro dentro de mi vagina. Se deslizó como un regaliz en aceite. Empezó a moverse y tomándome de mis caderas me acercaba hacia él. Sus embestidas eran cada vez más agradables a la par que rápidas .El calorcito y el sentimiento de ocupación llenaban mi cerebro completamente. Nuestros se volvían cada vez más frenéticos. Con mis manos tomaba sus brazos y los arañaba.

-¡Aaaahhhhhhh! -grité entre sueños.- ¡Más fuerte, más, por favor!

De repente y sin previo aviso mi cuerpo volvió a inundarse con mi segundo orgasmo. Todo mi cuerpo tembló y no pude reprimir los gritos de placer. Menos mal que era una casa antigua. Grité como nunca.

La cabeza me daba vueltas y notaba un calor, un ardor infernal en mi entrepierna.

Y se volvió a parar con ademán divertido.

- No pares, por favor. No pares.- casi grité.

- Tranquila, Sheredaze. Aún no hemos terminado.

Me dio la vuelta con facilidad paseó su miembro por mi trasero.

-¡Aquí te lo quiero meter, preciosa!.- me dijo con voz excitada.

Me asusté pero me calmó diciéndome que lo haríamos muy lentamente para que no me doliese. Yo asentí.

Necesitaba volver a sentir su pene dentro de mí y si tenía que sentirlo allí, adelante.

Se volvió a acercar a mí y puso la punta de su pene en la entrada de mi ano, luego un poco más y luego otro poco hasta que llegó hasta un poco más de la mitad(y su pene era de 19 cm.). Me dolía mucho pero a la vez me sentía más excitada que nunca. Lo notó y empezó a moverse aferrado a mis caderas.

Sus manos subieron a mis pechos y los apretó con fuerza, clavándome las uñas. Entonces, y sin previo aviso, lo metió de un golpe. Grité de dolor, sorpresa y excitación. Me dolía muchísimo. Pero sentía un placer aun mayor que todo lo anterior.

Empezó a moverse con rapidez dentro de mí, mordiéndome la espalda, gimiendo los dos. Poco tiempo después gritó y sentí que me estaba llenando las entrañas de semen calentito. Una vez el flujo de semen terminó salió de mí y se echó a mi lado. Después de descansar unos minutos y empezamos a vestirnos.

Esa noche me costó dormir muchísimo. Y mis padres no dijeron nada de la forma en que andaba cuando llegué a casa.

Esto siguió así bastante tiempo y quedábamos tres o cuatro veces a la semana en su casa, su coche o la mía.

Bueno, ésa fue mi primera vez. Recordarlo me excita tanto como espero os haya excitado a vosotros. Un beso, corazones.

por The Jack Frost
 

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