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En la noche de San Juan, la noche más corta y la más mágica.
Pedí mi deseo y por primera vez se me cumplió, ¿Cuál fue mi deseo?, tener unas alas a mi disposición y llegar hasta esa persona tan especial, si claro, esa persona eres tu. De mi cuerpo concretamente de mi espalda empezaron a aparecer unas prolongaciones, eran largas y llenas de plumas, ¿sabes lo que era? Pues si, eran unas largas alas, eran muy bonitas. Ahora te preguntarás como aprendí a volar, evidentemente yo no sabía volar, pues fue de lo más sencillo solo tuve que desearlo, si, deseé volar y empecé a elevarme del suelo y a moverme hacía un lado y otro, y eso fue todo y empecé a volar.Creo que tu dirección no la tenía muy bien apuntada y mi orientación era nefasta, aunque hice un curso de orientación en la Cerdanya, no me sirvió de mucho, la orientación de las estrellas es muy diferente y no estoy muy puesta en estrellas, pero no fue muy difícil el volver a encontrar el camino de nuevo solo tuve que pensar en ti y me dirigí hacía tu casa, sobrevolando el mar al final llegué, al querer entrar por tu ventana tuve un ligero problema me quedé atascada por culpa de mis alas, me tenías que haber visto colgada de tu ventana, una pierna y un ala dentro y la otra pierna y la otra ala fuera estaba de risa, parecía un balancín hacía dentro y hacía fuera, que situación más embarazosa, pensé que si para moverme y volar solo tuve que pensar en querer hacerlo ahora solo tuve que pensar que aquellas alas desaparecieran por un momento, así paso, las alas desaparecieron y pude entrar en tu preciada habitación.
Estabas durmiendo, era una noche algo calurosa, dormías echado sobre tu lado derecho, y te tapabas ligeramente con una sabana, tenía una curiosidad, quería ver como era tu cuerpo, retiré lentamente la sabana , muy despacio, no quería que te despertaras, aun no, aun no podías despertarte, ¡Vaya cuerpo! Me has engañado todo este tiempo, nunca me hablaste de tu cuerpo DANONE, ¡jo! Cómo estás de bueno, vaya hombros que tienes y no digamos nada de tus pectorales y no veas esos abdominales, y que piernas, ¡VAYA PIERNAS! Tu parte secreta estaba tapada por un slip muy apretadito, aquello dejaba insinuar que tienes un culito muy sugerente, después de examinarte minuciosamente y explorar todo tu cuerpo me tumbe a tu lado y observé como dormías placidamente, no se si soñabas con algo muy bello o sentías mi presencia allí, pero en la cornisa de tus labios apareció una leve sonrisa.
Com mi dedo índice empecé a dibujar tu rostro, tus ojos, tus lindos ojos, tus orejitas, tu nariz, esa boca, “vaya boca” que pedazo de boca, dibuje pero muy despacio, creo que me recreé bastante tiempo en dibujar y tocar esos labios, esos labios tuyos, baje mi dedo por tu cuello, tu hombro, tu brazo y los dedos de tu mano, que manos más bonitas tienes, subí hasta las axilas y de nuevo comencé a dibujar a dibujar tu costado lo seguí con mi dedo hasta llegar a tu cintura, me incorporé y seguí por tu pierna hasta que la emoción se apoderó de mi y no pude evitar y te toqué el culo, lo siento, pero es mi debilidad, seguí tocando, bueno mejor dicho dibujando el contorno de tu pierna hasta llegar a tu pie y a tus deditos una vez te tuve todo dibujado volví a mi posición inicial, y seguí mirando como dormías, y tuve otro de esos impulsos míos, te besé, acerqué mis labios a tus labios y te dí un suave beso,y decidí que ya habían sido demasiadas emociones para una sola noche. Me volví hacia la ventana y, cuando ya estaba preparada para pensar en mis alas para salir volando, oí que te revolvías en la cama y musitando me dijiste: no pensarás irte después de haberme despertado de esta forma. Entonces es cuando pude observar que dentro de tu slip algo había cambiado. Volví hasta la cama lentamente, como atraída por un imán y, a la vez, me despojé del camisón blanco que cubría mi cuerpo. Pude observar cómo tus ojos se clavaban en mis pechos que, con el aire fresco de la noche se mostraban firmes y turgentes. Al llegar a la altura de la cama sólo cubría mi desnudez la pequeña braguita que llevaba.
Sin decir nada me hiciste un sitio en la cama. Recostándome a tu lado, comencé a besarte en el tórax mientras tú me acariciabas el cabello. No sé muy bien cómo llegó hasta allí, pero de repente una contracción de tu abdomen y un leve suspiro me advirtió que mi mano se encontraba acariciando tu sexo. Fue entonces cuando tu mano fue bajando toda mi espalda hasta llegar a la braguita que fue retrocediendo hasta quedar completamente desnuda.
Un calor frió recorrió todo mi cuerpo y no pude resistirme más. Cabalgué sobre ti haciendo el amor como no recordaba que jamás hubiera sentido. Tus manos recorrían mis nalgas, mis pechos, mis piernas. Hasta que ya no pude aguantar más y comencé a sentir una catarata de placer. Nunca había sentido nada igual. Sentía morir de placer cuando.... de repente, sin saber cómo, desperté en mi cama. Parecía haber tenido un bonito sueño,...
Las diez de la mañana. Cómo me he podido quedar dormida tanto tiempo. De un brinco me incorporé. Mientras avanzaba hacia el cuarto de baño para ducharme con celeridad me despojé de mi camisón y las bragas... las bragas, no llevaba bragas, me las quitaría para dormir. Doy rápidamente el grifo del agua y, de mi espalda resbala una pluma blanca. Dios mío, quizás no fue un sueño.
Desde entonces, todas las noches de San Juan he ido a visitarte. Siempre pasa igual, entro por tu ventana, observo tu cuerpo desnudo y, cuando me dispongo a retirarme me llamas para hacer el amor. Tú nunca has mostrado saberlo. Ni un comentario, ni insinuaciones, nada, pero cuando me levanto al día siguiente, siento una placidez interior y mi pubis húmedo. Ah, y siempre, indefectiblemente, he perdido mis bragas.
por La Bruja
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