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La Pesadilla |
Me he despertado alterado por una pesadilla de lo mas extraña.En el sueño estaba con una chica de la que no recuerdo su cara, sólo que yo estaba de pies con los pantalones bajados y ella de rodillas tenía mi pene dentro de su boca. Mientras, yo acompañaba el movimiento de su cabeza con mis manos.
Pero de repente noto un dolor insoportable. Miro para abajo, me está mirando con la cara llena de sangre, se levanta como una fiera abalanzándose sobre mi cuello, rasgándome la yugular. Me llevo la mano al cuello. El dolor es insoportable, y ella vuelve a saltar sobre mí.
Es justo en ese momento cuando despierto, la habitación está completamente a oscuras. Poco a poco voy dándome cuenta de que ha sido una pesadilla. Pero a pesar de ello sigo excitado, noto la presión de los calzoncillos que me están molestando de tan excitado que estoy.
Extrañado por estar empalmado después de semejante pesadilla, me doy cuenta que mi chica esta al lado mío, al otro extremo de la cama.
Es de esas pocas ocasiones en las que podemos disfrutar de la cama de sus padres. Se han ido a la casita que tienen en La Rioja.
Todavía empalmado, me acerco a ella. Y apretando mi cintura contra ella, rozo con mi pene en su culito. Su cuerpo está caliente y huele de maravilla, al gel que utilizó al ducharse antes de meterse en la cama. Creo que esperaba un poco de guerra, pero yo me quedé dormido mientras ella en la sala veía el final de una película hortera.
Está durmiendo de lado con las rodillas elevadas hacia su cintura. Respiro profundamente y saboreo el olor del gel que se mezcla con su olor corporal. Aún más, apreto mi cintura contra su cuerpo. Le paso la mano por la pierna y noto su piel. Me doy cuenta que lleva el camisón ese tan cortito y transparente que tanto me gusta. Pienso que me hubiese gustado haberla visto meterse en la cama con el camisón puesto.
Me retiro un poco para atrás y comienzo a sobarle el trasero por en cima del camisón. Luego se lo levanto un poco, acariciándole desde su sexo hasta su ano parando en él y jugueteando con su contorno.
Creo que ella sigue dormida, o al menos se lo está haciendo.
Noto sus bragas mojadas. Ella instintivamente separa un poco las piernas. Meto la mano entre las bragas y los labios de su sexo, que están calientes y húmedos. Comienzo a jugar con el dedo índice, acariciándole sin llegar a introducirlo.
Sigue sin decir nada, todavía no sé si está despierta.
No puedo evitarlo, con la otra mano me quito el pantalón de pijama y los calzoncillos.
La giro, dejándola boca arriba. Me incorporo hacia la cabecera de la cama y acercándome a ella, pongo mis rodillas a ambos lados de sus hombros. Comienzo a masturbarme mirándole a la cara, a sus labios entreabiertos. Observando con la poca claridad que entra por la ventana, que aún mantiene los ojos cerrados.
Arqueando un poco mi espalda hacia atrás, llevo de nuevo una mano hacia su pubis, mientras con la otra mano sigo masturbándome.
En ese momento noto como se mueve, y al volver la mirada hacia ella, noto el calor de su saliva y de su lengua en mi glande.
Sonrío y le digo que se estaba haciendo la dormida, pero sigue a lo suyo sin decirme nada.
Cojo su cabeza con las dos manos, entrelazándolas con su melena y acompañando el movimiento que ella llevaba. A ratos saca la boca, pasando a lamerme los huevos y el pene. Ella se lleva la mano a la entrepierna, acariciándose el clítoris. La observo, su mano moviéndose por el pubis me está excitando cada vez más.
Su boca, sus labios y el calor de su saliva me está poniendo a cien. Le digo que pare, que como siga así no voy a tardar en correrme. Intento apartar su cabeza, pero deja de masturbarse y pone sus manos en mi culo, apretándome hacia sí. Aumentando el ritmo de los movimientos de su cabeza.
No puedo evitarlo, estoy a punto de explotar, y me corro en su boca. Teniéndome que agarrar a la cabecera de la cama al perder el equilibrio por la intensidad del orgasmo.
Me dejo caer a un lado de la cama, estoy boca arriba, intentando recuperar la respiración. Veo como ella abre un cajón, y coge unos clinex para limpiarse.
Al cabo de un rato me dice:
-Por lo que decías en sueños, era esto lo que estabas esperando.
Me quedo extrañado, y le pregunto de que sueño está hablando lo cual ella me dice:
-Cuando dormías estabas hablando en voz alta. Decías mi nombre y que te la estaba chupando de maravilla, que tengo la boca más sexy que has visto. Al final has pegado un grito enorme, justo cuando te corrías en el sueño.
Yo, me quedo pensativo unos segundos sin decir nada. Si supiese el motivo por el cual gritaba.
Que lejos de ser un sueño erótico, a ella la había convertido en un monstruo... -Hummm... Me parece que no le voy a contar el final real del sueño, seguro que se enfadaría. ue con ella no jugase.
Need