|
|
Mis padres se habían separado. Así que mi madre organizo unas vacaciones madre- hija. Eran las primeras que pasaría sin mi padre, así que acepte su proposición. Fuimos a la montaña. Alquilamos una casa a las afueras del pueblo. Los primeros días, los pasamos durmiendo, relajadas y sin hacer gran cosa. A la semana yo ya empezaba a agobiarme. Mi madre dormía, así que aproveche para dar un paseo y liarme un peta. Yo, tenia 19 años, aún era virgen. Estaba sentada en unas piedras cuando vino un chico, parecía algo más joven que yo. Se sentó a mí lado y me pidió unas caladas del porro. Le di mi hierba para que se liara otro y le pregunte su nombre y edad.- Soy Asier, y hace una semana que he cumplido los 18.
- Yo soy Ana, tengo 19, estoy aquí de vacaciones.
Hablamos mientras fumábamos el segundo porro, y empezamos a reírnos. Al rato empezamos a nadar hacia la casa, él vivía tres calles más abajo. Quedamos en que ya nos veríamos.
Por la noche, mi madre estaba mirando la televisión, le dije que iba a dar un paseo, a tomar el aire. Me dirigí al lugar donde había estado por La tarde, pero mi sorpresa fue ver a Asier y a una chica toqueteándose. Me quede inmóvil mirando. Ellos cada vez parecían más calientes. Él tocaba sus pechos, metía la mano entre las braguitas de la chica. Tenia los pantalones bajados. La polla, no me pareció enorme, pero la chica la acariciaba frenéticamente y parecía muy complacida. De pronto ella dijo que no, se levanto y se abrocho los pantalones, y salió escopeteada. Yo seguía allí, sin moverme. Él a pocos metros de mi se estaba haciendo una paja. Me estaba excitando muchísimo verle. Al terminar, se abrocho y se encendió un cigarrillo. Entonces yo aparecí, hablamos, nos fumamos otros dos porros y me volvió a acompañar a casa. Al despedirnos me pregunto si iría a las piedras al día siguiente. Yo respondí afirmativamente y dije que podía pasar a buscarme. Mi madre aún no dormía, le di dos besos y me fui directamente a mi habitación. Allí me masturbe como una loca. Estaba caliente, me había excitado la polla de Asier, la forma en que tocaba a aquella muchacha, y termine metiendo a Asier, en una de mis fantasías. Estaba abierta encima de la cama, tocándome el coño, fregándomelo, sin parar, juntaba y separaba las piernas, y cada vez respiraba más rápido. Con mí otra mano, me pellizcaba el pezón, que gusto me daba, baje la mano y me puse un dedo en el ano, apreté hacia un lado, eso me hacia correr, unos segundos de muerte, placer, mi raja babeando jugos, entonces me chupo los dedos, me acomodo en la almohada y me duermo.
Ya había terminado de comer y esperaba ansiosa y sin bragas a Asier. Llevaba una falda larga y una camiseta. No llevaba ropa interior, eso me excitaba, y me había depilado todo el higo. Durante el camino le pregunte a Asier si tenia novia, él me aclaro que no la tenia, y después de unas cuantas preguntas más y un porrete, ya había conseguido inhibirme de cualquier preocupación. Así que muy decidida de lo que quería, me levante y camine hacia delante. Asier me miro, y pregunto donde iba, me aleje un poco más, y me empecé a subir la falda, hasta que le enseñe mi coño. Asier abrió los ojos como platos.
- Quiero que te acaricies el nabo. Sácatela toda. Se cogió la polla con la mano y empezaba a acariciársela, la tenia muy dura.
- Ven, acércate a mí!
Yo avance hacia él, con una mano en el coño, y me senté justo delante de él. Él me abrió las piernas y empezó a meterme mano, a sobarme todo el coño, subía y bajaba los dedos, redondeaba el clítoris, y yo flipaba de gusto. Yo no dije que era virgen. No quería que el se jactase de haberse tirado a una chica mayor pero virgen. Estaba a punto de correrme, joder que gusto! Y de repente metió uno,...dos dedos dentro mi agujero, creí que me partía, que gusto, me corrí en el acto y Asier tenia la polla dura y grande, jamás había tocado una, pero me gustaba tener ese palo entre las manos, él me metía mano en el coño, y yo sospesaba sus huevos. Estaba medio ida con el orgasmo que acababa de tener, cuando su mano me cogió por el cuello, y casi me trago su pijo de un golpe. Me la quede mirando de cerca y la bese, con los labios cerrados, luego saque la lengua y la pase por toda la seta, de arriba abajo, poco a poco, luego empecé a tragármela, era raro tener su polla en la boca, pero me gustaba, y al él por la cara que ponía y lo que decía también le debió gustar. Me dijo que se corría, y yo dale que te pego, chupa que chupa su nabo, cada vez mas rápido y sorbiendo bien sus huevos luego. Se corrió pero yo no me trague su leche. Ahora la tenia pequeñaja, se había deshinchado pero yo seguía más caliente que nunca, así que le dije que quería más, fumamos otro porro, y al terminar el ya volvía a ser digno de llamarse hombre, tenia la verga dura y bonita otra vez. Me la metí otra vez en la boca, pero él dijo que no, se puso encima mío y besándome, besándome, se la cogió y me la metió hasta el fondo, de golpe, chille, me estaba partiendo, que daño, pero que gusto, empecé a correrme y tuvo que parar de bombear, por que no podía más. Me quede un momento quieta, pero no podía a dejar a Asier así, la tenia enorme y con ganas de meterla muy dentro. Él me miraba, y yo sin más, le dije que cuando me masturbaba, me gustaba meterme una zanahoria por el culo, y que por que no probaba él por allí, que seguro que seria mejor. Aún no había terminado de hablar, que yo ya estaba a cuatro patas, y el detrás mío con su lengua y sus dientes entre mi chocho. Le dije que la metiera y cuando sentí que su capullo empezaba a entrar en el ano, me morí literalmente de gusto. Se corrió en mi culo, y cuando saco la polla mi ano, por él salía el semen de Asier.
Al cabo de tres días mi madre y yo nos fuimos, pero disfrute de Asier un día más, que fue tan bueno como el primero.
por Pauline en la playa
Volver al Indice