Perfecto desconocido
 por Viudita
Debo decir que fue una delicia, inicio con el derecho, luego con el izquierdo y la sensación, entre tragos y masaje era divina, al momento, estaba masajeando mis hombros y me recomendó que me quitara la camisa, cosa que hice sin pensar, eso fue fatal. Hasta ese punto, con el sujetador puesto nuca tocó mis senos, pero ya suspiraba de manera deliciosa por cada vez que apretaba mis hombros.  De eso se dio cuenta y hábilmente me quitó el sujetador, para masajear mis axilas, la sensación era excitante y luego como un relámpago me vino la realidad: qué haces, es un perfecto extraño y te está tocando todo el cuerpo como un experto, a ese punto nada me importaba, levante mi pecho y dejé que me empezará a acariciar los pechos, como un masaje, mi vagina estaba caliente y no me la había tocado.  Así empezó a besarme con locura, con unas ganas terribles, las que me decía tener cada vez que me miraba.

Lo dejé hacer lo que quisiera y mientras mas me tocaba mas me enloquecía, hasta que me dijo: chúpamela, como una verdadera sedienta me engullí su verga totalmente y degusté sus flujos que me parecieron una delicia, tenía una verga grande y tan dura que no quise parar de comérmela.  Luego me puso de espaldas y me la regaló, me penetró de un golpe haciéndome saber que tenía un magnífico tamaño y que me cabalgaría hasta que quisiera.

Así lo hizo, una y otra vez me la hundía y mi chucha manaba líquidos que aumentaban cada vez que me acordaba que un perfecto extraño me estaba cogiendo, en la madrugada, a escondidas del mundo, en un país extraño, donde nadie me conocía.  Así fue que me puse boca arriba y lo invité a que me cogiera de esa manera.  La sensación fue mayor, ahora sentía como esa descomunal verga se abría paso dentro de mí y él me seguía mirando con cara de lujuria.  Bombeaba una y otra vez y yo tenía que taparme la boca con la almohada para no aullar de placer.

Al ver que era todo un macho, me atreví a susurrarle al oído que me comiera por el culo.  Su cara fue de sorpresa y alegría, creo que nunca pensó que sería tan puta.  Suavemente me giró y me puso la crema del masaje en mi huequito, no sin antes besarlo y llenarlo de su saliva.  Puso su enorme verga  en la entrada y me dijo, prepárate!.  Yo con todo el licor encima y las ganas en el culo, apreté mis labios y así poco a poco me la metió.  Fue indescriptible, todo mi interior estaba lleno de semejante pieza de arte, gritaba, pero los gritos se ahogaban en la almohada.  El dolor era tremendo y a la vez exquisito, así me estuvo cogiendo como a una yegua en celo, fue cuando empecé a tocarme mi clítoris y ambos nos corrimos casi gritando, todo mi culo lleno de la leche de un perfecto extraño y mi cuerpo agotado de tanto coger.

Al despedirse me besó, un rico beso de complicidad, los siguientes días no nos hablamos y todo siguió como si nunca nos hubiéramos visto, pero cuando lo miraba a escondidas, me decía: acabas de cumplir tu fantasía, cogerte a un perfecto extraño y no volverlo a mirar, aunque sabía que se moría e ganas de montarme otra vez.
 
 
 

por Viudita
 
 

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