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Marta quería mucho a Miguel. Eran novios desde hacía casi dos años, se lo pasaban muy bien juntos, pero últimamente sus sesiones de sexo eran siempre las mismas, seguían excitándose, pero no había sorpresas.Marta, quiso que su situación cambiara, así que decidió, preparar un juego para Miguel. Preparó un cenita, y se arregló para la ocasión. Se puso unos pantalones negros y una camiseta transparente, que transparentaba sus pechos, y sus pezones. Miguel entro en el piso y al verla vestida de aquella forma esbozo una gran sonrisa. Marta se acercó a él , le cogió de las manos y lo sentó en la silla del comedor. Miguel estaba callado, muy sorprendido por lo que estaba viendo. Marta le desabrochó los pantalones y le arranco los botones de la camisa, dejando a Miguel solo con los boxers. Ahora, Marta a escasos palmos de él, se estaba desnudando, se quedo completamente desnuda. Se acercó hacia el, y su mano cogió la polla de Miguel, que ya estaba más que dura. Se volvió a apartar, y de encima de la mesa, cogió un pañuelo, y lo ató sobre los ojos de Miguel.
Le quito los calzoncillos, tomo un sorbito de té, y con sus labios, ahora calientes, beso todo el miembro, de la punta hasta la raíz, luego tomo otro sorbito, pero esta vez de agua con hielo, y empezó a dar lametazos, arriba y debajo de su polla. Miguel gemía. Con sus manos acariciaba la espalda de Marta. Ella cogió otros dos pañuelos y le ató las muñecas al borde de la silla.
Empezó por los ojos y termino besando y chupando los dedos de Miguel, había besado todo su cuerpo. Luego se puso entre su brazo, su entrepierna estaba muy húmeda, se frotaba contra el brazo de Miguel, suspiraba y gemía muy suavemente. Cambió de brazo, y siguió frotándose, arriba y abajo.
Ahora soltó las manos de él. Y se sentó encima de él, pero de espaldas. Poco a poco iba entrando en su vagina, ella movía las caderas, primero muy poco a poco, pero como más caliente estaba, con más energía las movía. Miguel no aguanto mucho más tiempo, y lleno su coñito de leche caliente. Desde atrás el tocaba y pellizcaba las tetas de Marta hasta que poco después de él ella se movía como una serpiente, parecía una contorsionista.
Marta le quito el pañuelo de los ojos. Se sentó otra vez encima de él, y ahora con los pechos a tocar a su boca, y una mano en la vagina, caliente por la leche de él. Miguel la abrazó hacia él, empezó a mordisquearle los pezones, mientras que con las manos sobaba las nalgas de marta. Ella se estaba moviendo, frotándose encima de él, refregándose encima se su polla, ahora flácida. Miguel separo las nalgas y metió un dedo, muy tímidamente, en el culito de ella. Marta le susurro al oído, que le diera más. Miguel empezó a dar embestidas contra el culo con su dedo. Marta una vez más gemía de placer, casi cabalgando encima de Miguel. Una vez pasado el orgasmo, Marta beso fuertemente a Miguel. Quería notar su lengua. La única parte que aún no había aprovechado de Miguel.
por Pauline en la playa
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